Proyectos estrella de AMLO están mal planeados y son opacos: Auditoría
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Proyectos estrella de AMLO están mal planeados, son poco rentables y opacos, advierte la Auditoría

Los proyectos y programas prioritarios del gobierno de López Obrador acumulan irregularidades por más de mil 500 mdp tan solo en el primer año de su administración, según la Auditoría Superior.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste, Andrea Vega, Nayeli Roldán y Alberto Pradilla
22 de febrero, 2021
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Los proyectos de infraestructura y programas sociales prioritarios del Gobierno de López Obrador presentan un alto riesgo de no ser rentables, son opacos en cuanto a contrataciones se refiere, están mal diseñados o se empezaron a construir antes de contar con todos los permisos ambientales y de factibilidad, y acumulan irregularidades en el gasto de más de 1 mil 500 millones de pesos en tan solo el primer año de la nueva administración. 

Estas son algunas de las observaciones hechas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en su tercera entrega de la Cuenta Pública 2019, en las que puso especial énfasis en los megaproyectos de infraestructura, como el Tren Maya o la Refinería Dos Bocas, y en los programas sociales ‘estrella’, como Sembrando Vida o Jóvenes Construyendo el Futuro. 

Si no se trata de una auditoría forense, las dependencias cuentan con un lapso de 30 días, desde que son notificadas, para aclarar y solventar las observaciones. De no hacerlo, la Auditoría procederá con la interposición de denuncias penales en contra de quien resulte responsable, según la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación.

Te puede interesar: ASF detecta anomalías en pagos a Servidores de la Nación y cuestiona censo “inflado”

Tren Maya: proyecto faraónico en riesgo de no ser rentable

En el apartado de megaobras, la ASF hizo hasta siete auditorías al Tren Maya en las que encontró que presenta riesgo de no ser rentable, que no fue consultado debidamente a la población indígena, que es poco transparente en la adjudicación de contratos de obra, y que tiene pendiente por aclarar 156 millones de pesos. 

Por ejemplo, en el informe 1384-DE, la Auditoría señaló que el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), que es el ente encargado del proyecto, exageró las cifras de proyección de uso del Tren Maya en el futuro para defender que el proyecto será rentable a mediano plazo, lo cual implica “un riesgo en la viabilidad financiera del proyecto, ya que la sobrestimación en la demanda podría repercutir en variaciones significativas respecto de la rentabilidad estimada del proyecto en la etapa de preinversión”. 

La ASF también observó que el Fonatur lanzó el megaproyecto sin realizar antes estudios para determinar la “factibilidad social” del Tren Maya, por lo que no se hizo un diagnóstico que pudiera prever los posibles efectos y riesgos sociales que pueden ocasionar la construcción y operación del tren.

Sobre este punto, la Auditoría señaló deficiencias en la “consulta indígena” que llevó a cabo el Gobierno Federal en diciembre de 2019, apuntando que el Fonatur hizo las asambleas informativas del proyecto en tan solo un día, y que dejó fuera de la consulta a más de la mitad de las comunidades de la península de Yucatán -más de 2 millones de personas-. 

“El Fonatur no proporcionó a los indígenas la información necesaria para que estos aceptaran el proyecto con pleno conocimiento de causa”, concluyó la ASF. 

La Auditoría también determinó que este proyecto tiene pendientes por aclarar 156 millones de pesos. Entre las irregularidades que se encontraron está la adjudicación injustificada de contratos en servicios de ingeniería básica, la incorrecta integración de precios unitarios; así como la duplicidad en pagos del personal directivo y técnico.

Se observaron además irregularidades en el contrato C- TM-007/2019 sobre la liberación del derecho de vía, que generó una diferencia en los servicios pagados por 13 millones 190 mil pesos; además, debido a la falta de definición del trazo para la ejecución del Proyecto del Tren Maya se generaron gastos innecesarios por otros 6 millones 208 mil pesos.

Ayer domingo, Fonatur respondió en un comunicado y en sus redes sociales que el Tren Maya “es un proyecto transparente que cumple con la normatividad”, recordando que el informe “es un proceso abierto”, por lo que aún tiene 30 días hábiles para presentar a la ASF “la información y consideraciones pertinentes” para responder a las observaciones emitidas por la Auditoría. Asimismo, culpó a “los diarios” de publicar “malentendidos”.  

En un segundo comunicado, emitido este lunes, Fonatur  insistió en que una vez que se notifiquen los informes individuales, las observaciones serán valoradas y atendidas en el término correspondiente ante el Órgano Interno de Control (OIC) de Fonatur.

Dos Bocas: 75 mdp perdidos y en riesgo de inundación

La refinería de Dos Bocas en Tabasco, el principal proyecto del gobierno actual para lograr la “soberanía energética”, inició obras antes de concluir los permisos ambientales correspondientes, lo que provocó que no se tomara en cuenta el riesgo de inundación y erosión que tiene el terreno donde actualmente se construye. 

La Manifestación de Impacto Ambiental de este megaproyecto se hizo hasta después de arrancar las obras. Sin embargo, según la ASF, en esa Manifestación tampoco se incluyen medidas de mitigación para contrarrestar la afectación ambiental. Y pese a iniciar de manera apresurada, existe el riesgo de que esta obra no concluya en 2022, como lo programado, por lo que esto también podría afectar a la rentabilidad del proyecto a mediano plazo. 

Además, la Auditoría detectó irregularidades en el gasto de 75 millones de pesos por pagos no aprobados, y/o por pagos en los que no se encontró una correspondencia entre el volumen de material y servicios contratados con los montos erogados durante el avance de la obra en 2019. 

Se desconoce si Santa Lucía será viable

En cuanto a infraestructura aeroportuaria, la ASF concluyó que la Secretaría de la Defensa Nacional no realizó las estimaciones suficientes para determinar la viabilidad del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, lo que impide conocer si el proyecto será realmente rentable. 

En diciembre de 2019, después de siete meses del inicio de la obra, el análisis de factibilidad técnica determinó que el uso de este aeropuerto junto con el Internacional Benito Juárez y el de Toluca era viable, pero “se requería de un gran rediseño del espacio aéreo y cambios en los procedimientos actuales de tráfico comercial”; también que había “obstáculos (antenas, torres, avisos, entre otros) que estaban cerca del aeropuerto y características del terreno que podrían afectar los procedimientos de vuelo”. 

Además, existían seis subcuencas con posible aportación de escurrimientos en la zona del proyecto, así como protección de la Base Militar mediante una barda y diversos bordos que “impedirían el ingreso del agua”, y que había cuatro capas del subsuelo de la zona de estudio construidas por roca basáltica, materiales granulares y arcillosos. 

Aunque según la Sedena el Aeropuerto movilizará a 23.8% del total del centro del país en 2022, hasta llegar a atender al 53.4% de la demanda total estimada para 2052, cuando el aeropuerto esté en su máxima etapa de operación, no se conoce el método de cálculo. 

Además, la Sedena no entregó toda la información a la Auditoría al argumentar que se trata de una obra de “seguridad nacional”. 

Aunado a esto, la ASF hizo otra auditoría a la cancelación del aeropuerto de Texcoco, otra de las banderas electorales del presidente López Obrador. Sobre esta cancelación, la Auditoría determinó que, a pesar de que el gobierno actual dijo que la cancelación de Texcoco costaría 100 mil millones de pesos, el costo real será de al menos 331 mil 966 millones de pesos; el triple de lo prometido. 

Dan becas a fallecidos en programa de Jóvenes

En el apartado de programas sociales ‘estrella’, la Auditoría halló múltiples irregularidades en el desempeño y en el gasto de algo más de 126 millones de pesos de Jóvenes Construyendo el Futuro, a cargo de las secretarías del Trabajo y de Educación. 

Este programa tiene por objetivo entregar una beca económica a jóvenes de entre 18 y 29 años que no estudien ni trabajen para que aprendan un oficio en un centro de trabajo. Sin embargo, la ASF determinó que este programa carece de mecanismos de control para verificar, monitorear y dar seguimiento tanto a los datos de los aspirantes a la beca, como de los Centros de Trabajo adscritos. 

Por ello, los auditores detectaron que en el primer año de operación del programa hasta 68 personas recibieron más de 5 millones de pesos como beca, a pesar de que al momento de recibir los pagos habían fallecido.

La ASF también investigó una muestra de siete Centros de Trabajo en diferentes partes del país, donde supuestamente se capacitaron 718 jóvenes. Los auditores hallaron que cuatro de esos centros eran domicilios inexistentes o abandonados, o no tenían relación con el programa social. 

Por ejemplo, la empresa INAEP SA de CV, inscrita al programa, era una bodega abandonada. Construcciones y Servicios Lukman era una casa habitación sin la capacidad operativa ni la infraestructura para alojar a los 129 jóvenes que se supone que capacitó. Y Barista Factory SA de CV y Technogourmet SA de CV denunciaron que alguien usurpó sus identidades, por lo que la Auditoría determinó que 377 jóvenes no recibieron capacitaron en estas compañías  de manera irregular casi 3 millones de pesos. 

Además, la ASF señaló un posible daño al erario por 50 millones de pesos por pagos realizados a más de 5 mil becarios que estaban inscritos a Jóvenes Construyendo al Futuro y que, al mismo tiempo, estaban recibiendo otras becas gubernamentales para que continuaran con sus estudios, lo cual contraviene la normativa del programa. 

Lee más: No se comprobó abasto suficiente ni ahorro en compra de medicamentos del segundo semestre de 2019: ASF

Sembrando Vida: mal diseñado y con múltiples deficiencias

En el primer año de operación de Sembrando Vida, a cargo de la Secretaría de Bienestar, la ASF determinó que se dispersaron recursos por 4 mil 500 pesos mensuales, al menos en una ocasión, a 244 mil 657 sujetos agrarios, monto que les permitió contar con recursos superiores a la línea de bienestar rural establecida en 2 mil 008 pesos mensuales en ese año, para cubrir sus gastos alimenticios y no alimenticios, y preparar sus parcelas. 

No obstante, el programa presenta deficiencias en su diseño e implementación que implicaron el riesgo de que no logre cumplir, en el mediano plazo, el objetivo de lograr que los sujetos en localidades rurales con ingresos inferiores a la línea de bienestar rural cuenten con ingresos suficientes para hacer productiva la tierra. 

En cuanto al diseño, no se identificó con precisión a la población objetivo; no se establecieron los mecanismos para asegurar que, en la entrega de los apoyos, se priorizará a los sujetos agrarios jóvenes en edad productiva, a mujeres campesinas e indígenas, ni para realizar el seguimiento de la operación del programa, y tampoco los mecanismos de coordinación con otras dependencias y entidades para evitar duplicidad con programas sociales similares.

Tampoco se estableció el límite temporal de atención del subsidio, y no se precisaron las áreas responsables, ni las atribuciones para la operación. 

El padrón de beneficiarios presentó deficiencias en su integración y actualización; la entrega de los apoyos económicos no se realizó de forma oportuna, y no en todos los casos se respetaron los montos previstos, ni se comprobó el cumplimiento de los criterios y requisitos de elegibilidad. 

Tampoco se acreditó el número de sujetos agrarios que fueron beneficiados con apoyos en especie, ni el tipo, cantidad, fechas y lugares de la entrega de las plantas, insumos y herramientas que les fueron entregadas. 

Además, no se comprobó el acompañamiento técnico a los beneficiados, ni la formación permanente que recibieron los técnicos sociales y productivos.

Y no se generó información, ni se elaboraron criterios y parámetros para evaluar la contribución del programa Sembrando Vida en el cumplimiento de lograr que los sujetos agrarios con ingresos inferiores a la línea de bienestar rural cuenten con ingresos suficientes para hacer productiva la tierra.

A través de un comunicado, la Secretaría de Bienestar resaltó “que las observaciones planteadas en los informes no son definitivas y que el propio titular de la ASF dejó claro que aún falta un proceso de notificaciones, aclaraciones y seguimientos, durante el cual se presentan solventaciones; las áreas responsables de la secretaría se mantienen atentas a las notificaciones”.

La dependencia destacó que en 2019 ejerció presupuesto por más de 150 mil millones de pesos y que cerca de diez millones de personas se beneficiaron de los programas sociales del gobierno.

Becas Benito Juárez: ¿qué pasó con 265 millones?

Las Becas para el Bienestar Benito Juárez, que tienen como objetivo garantizar el acceso a la educación a familias con problemas económicos y/o en exclusión social, presentó irregularidades por casi 264 millones de pesos.

Entre el abanico de irregularidades, la ASF documentó que 72 personas recibieron 115 mil pesos de beca, a pesar de que al momento de obtener la ayuda ya habían fallecido. También se llevaron a cabo pagos por importes mayores a los establecidos en el programa (sin especificar el monto total), y no se cuenta con el soporte documental que acredite el pago a 347 beneficiarios y a otros 458 prestadores de servicios profesionales por honorarios por 15 millones 855 mil pesos. 

En términos generales, la Auditoría concluyó que la Coordinación Nacional de Becas, la encargada de gestionar estos apoyos, “no cumplió con las disposiciones legales y las normativas aplicables en la materia”.

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El gas usado para "desinfectar" a mexicanos en EU que sirvió como ejemplo a la Alemania nazi

Durante décadas, trabajadores mexicanos que cruzaban a Estados Unidos fueron inspeccionados y fumigados con pesticidas para prevenir enfermedades infecciosas. Décadas después, cientos describieron la experiencia como humillante y vergonzosa.
4 de septiembre, 2021
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En 1956, los braceros eran fumigados con DDT como parte del proceso de entrada a Estados Unidos.

CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU

Muchos no sabían qué les estaban rociando, pero era tan extendido su uso que le apodaron “el polvo”.

La fotografía que abre esta nota es especialmente destacada por historiadores en Estados Unidos y algunos describen la escena capturada como “un momento atroz”.

En ella un funcionario enmascarado fumiga la cara de un joven mexicano desnudo con el pesticida DDT en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas, mientras que otros esperan en fila detrás mientras sujetan sus pertenencias.

La tomó el neoyorquino Leonard Nadel en 1956 mientras documentaba el programa Bracero, bajo el que al menos 4 millones de mexicanos migraron temporalmente a Estados Unidos para trabajar entre 1942 y 1964.

El esquema fue inicialmente establecido para compensar la ausencia de trabajadores estadounidenses debido al reclutamiento militar durante la Segunda Guerra Mundial.

Un trabajador se registra en el programa Bracero.

Getty Images
Millones de mexicanos campesinos y obreros participaron en el programa Bracero en Estados Unidos.

El DDT se empleó hasta mediados de los 60 en los inmigrantes para prevenir la propagación de malaria y tifus y su uso fue posteriormente prohibido en EE.UU. en 1972.

Hoy en día está clasificado por el gobierno de ese país y autoridades internacionales como un “probable carcinógeno humano”.

Pero este no fue el único pesticida empleado para “desinfectar” a inmigrantes mexicanos en la frontera entre México y EE.UU. por décadas.

Años antes de la implementación del programa Bracero, otro insecticida fue utilizado en centros de recepción de visitantes y pasaría a servir como ejemplo a funcionarios del nazismo en Alemania.

Zyklon B

David Dorado Romo, historiador y cronista de El Paso y Ciudad Juárez, dio con un artículo en una revista científica alemana de 1937 que lo dejó atónito.

El escrito incluía dos fotografías de “cámaras de despiojado” en El Paso, Texas.

Su autor, el químico alemán Gerhard Peters, destacaba las imágenes para ilustrar “la efectividad del Zyklon B (un pesticida a base de cianuro) como un agente para matar plagas indeseables”, escribe Romo en su libro Ringside Seat to a Revolution (“Asiento en primera fila a una revolución”).

“Peters se convirtió en el director de operaciones de Degesch, una de las dos firmas que adquirió la patente del Zyklon B en 1940 para producirlo masivamente”, describe.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis utilizaron el gas en dosis concentradas para matar a millones de judíos.

Un funcionario fronterizo estadounidense les habla a un grupo de refugiados mexicanos en el Puente Internacional de El Paso, en Texas. Año 1916.

Getty Images
Las inspecciones y requerimientos en la frontera entre EE.UU. y México en El Paso se endurecieron a partir de 1916.

Aunque en El Paso no se utilizó para el mismo fin, ya se estaba empleando desde 1929 por funcionarios fronterizos para fumigar la ropa y los zapatos de inmigrantes mexicanos en el Puente Internacional Santa Fe, que conecta esa ciudad con Ciudad Juárez.

Las inspecciones habían iniciado formalmente en 1917, amplía el historiador, cuando las autoridades estadounidenses empezaron a imponer restricciones sobre los cruces fronterizos en sectores como El Paso.

El alcalde de la ciudad en esa época, Tom Lea, se refería a los mexicanos como “sucios piojosos indigentes” que “sin duda, van a traer y propagar el tifus”.

Pero entre 1915 y 1917, menos de 10 residentes de El Paso habían muerto del tifus epidémico, recogió Romo en su libro.

Aún así, los mexicanos considerados de “segunda clase” eran sometidos a exhaustivos chequeos que incluían duchas con agua caliente y revisiones de los migrantes desnudos. A los que le encontraban piojos, “les rapaban la cabeza y les afeitaban todo el cuerpo”, señala Romo a BBC Mundo.

Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Tan solo en 1917, al menos 120.000 personas fueron examinadas en el centro de El Paso.

Romo y otros historiadores hablan de un contexto en el que las ideas eugenésicas cobraban fuerza y se manifestaban a través de nociones discriminatorias y racistas.

“No hay que comparar peras con manzanas, pero el Holocausto no fue un hecho aislado y la frontera entre EE.UU. y México sirvió como un centro de experimentación importante de esas ideas”, advierte Romo.

“¿Sabe qué es la vergüenza?”

Cuando inicia el programa Bracero en 1942 ya estaba extendido el uso de diferentes químicos como el kerosén en centros de inspección fronterizos.

Aunque el gobierno de EE.UU. alabó a los mexicanos que se enlistaban como “soldados de la producción” y de la tierra en ese tiempo, con los años surgieron cientos de testimonios de trabajadores que señalaron sus experiencias como vergonzosas y humillantes.

La historiadora Mireya Loza recuerda en conversación con BBC Mundo que la imagen del trabajador rociado con DDT en la cara era la que más afectaba a los antiguos participantes del programa con los que habló.

“Muchos decían que sentían los efectos del DDT en los ojos, que tenían reacciones alérgicas en la piel y entendieron que no era un tratamiento humano”, dice la profesora de la Universidad de Georgetown.

Un grupo de trabajadores del programa Bracero alzan los brazos y están alineados contra la pared mientras son inspeccionados en una habitación del Centro de Procesamiento en Monterrey, México.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores eran inspeccionados a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Aquí, en un centro de procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

La académica inició su investigación entrevistando a decenas de braceros para un proyecto llamado Bracero History Archive (Archivo Histórico de los Braceros), impulsado por el Museo Nacional de Historia estadounidense Smithsonian.

“Muchos de estos trabajadores dijeron haber sentido algo feo porque era la primera vez que eran desnudados públicamente y frente a varias personas. Para ellos era un shock tremendo estar ahí y que los doctores les hicieran abrir las pompis, la boca; todo revisaban”, describe.

Los trabajadores eran generalmente inspeccionados en sedes administradas por Estados Unidos dentro de México y en ciudades fronterizas como Hidalgo, en Texas.

Además de las fumigaciones, los vacunaban contra la viruela, les hacían exámenes de sangre y de rayos X y les revisaban las manos en busca de callos que demostraran que tenían experiencia en el campo.

Un bracero es vacunado mientras otros esperan en la fila en el Centro de Procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores también eran vacunados contra la viruela.
Un funcionario de gobierno revisa las manos de un aspirante al programa Bracero.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Era común que las manos de los trabajadores fueran revisadas en busca de callos como prueba de que ya trabajaban la tierra.

José Silva, un campesino oriundo de Michoacán que empezó a trabajar desde los 6 años, describió en 2005 con cierto enfado la experiencia que vivió mientras fue bracero durante una entrevista disponible en el Archivo Bracero:

“Por una parte sí fue un buen programa (…) No tuve problema, me ayudé económicamente. Lo que no me gustaba era que nos fumigaron. Sentí vergüenza. ¿Sabe qué es la vergüenza? Todos formados así, sin ropa, y salíamos así caminando y allá en la puerta estaba el hombre con el fumigador. Muy mal. No éramos animales, éramos cristianos, ¿por qué nos fumigaban?“.

Víctor Martínez Alemán, originario de Tlaquiltenango, en Morelos, se enlistó en el programa en 1956 y trabajó en California:

“Nos pasaron, encuerados, delante de todas las muchachas, ya no más nos tapábamos acá pero encuerados para pasar donde nos iban a fumigar, bien fumigados así y todo… A nosotros nos daba vergüenza porque teníamos que pasar como con 20 mujeres (…) Eran todas secretarias. Y con manos atrás, nada de taparse, nada… Nos quería hasta pegar (…) Nunca había yo pasado esas penas pero como yo lo que quería era llegar a Estados Unidos para hacer algo…”.

“Injusticias y abusos”

A través del Archivo Bracero, el gobierno de EE.UU., mediante el Museo Nacional de Historia y diferentes instituciones académicas, reconocen que los trabajadores fueron sometidos a una serie de “injusticias y abusos”.

“Muchos se enfrentaron a alojamiento deficiente, discriminación e incumplimiento de contratos, incluso fueron estafados al recibir sus salarios”, indica el sitio web.

Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Pese a estas investigaciones, ningún presidente o autoridad de alto cargo a nivel nacional en EE.UU. ha ofrecido disculpas públicas ni reparaciones por los efectos negativos que desencadenó el programa, indica la historiadora Mireya Loza.

Tampoco existe una investigación exhaustiva sobre el impacto de pesticidas, incluido el DDT, en la salud de millones de braceros que fueron fumigados.

Aunque el programa culminó hace casi seis décadas, aún queda una generación que vive para contarlo.

Carlos Marentes, activista por los derechos de los campesinos en El Paso, recogió también cientos de testimonios y denuncias de abusos laborales, y las fumigaciones sobresalían entre los recuerdos más amargos de los trabajadores.

“Naturalmente existía un miedo de que trajeran enfermedades contagiosas, pero eso conllevó a una estigmatización“, dice a BBC Mundo.

Para Marentes, el programa Bracero fue un ejemplo claro de “la contradicción en la política de inmigración” de Estados Unidos.

“Por una parte sabemos que los necesitamos (a los inmigrantes), para que hagan todo lo que no podemos o no queremos hacer, pero por otra parte nos han metido en la cabeza que hay que tenerles miedo”, sentencia.



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