Dos Bocas: 75 mdp perdidos y en riesgo de inundación, dice la ASF
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Refinería Dos Bocas: 75 mdp perdidos y en riesgo de inundación y rentabilidad, dice la ASF

La refinería Dos Bocas inició obra antes sin tomar en cuenta el riesgo de inundación y erosión que tiene el terreno donde se construye.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
21 de febrero, 2021
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La refinería Dos Bocas, en Tabasco, el principal proyecto del gobierno actual para lograr la “soberanía energética”, inició obra antes de concluir los permisos ambientales correspondientes, lo que provocó que no se tomara en cuenta el riesgo de inundación y erosión que tiene el terreno donde se construye. Tampoco prevé medidas de mitigación para contrarrestar la afectación ambiental en la zona y pese a iniciar de manera apresurada, existe el riesgo que la obra no concluya en 2022 y, por tanto, afecte su rentabilidad.

Además, el gasto de 75 millones de pesos se considera un daño al erario debido a que se realizaron pagos no aprobados o la falta de correspondencia entre el volumen de material y servicios con los monto erogado durante el avance de la obra en 2019.

Así lo informó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en seis auditorías realizadas a la obra y que incluye gestión financiera, impacto ambiental y social. Esto como parte de la tercera entrega de informes de Cuenta Pública 2019, la revisión al primer año de gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Si no se trata de una auditoría forense, las dependencias cuentan con un lapso de 30 días, desde que son notificadas, para aclarar y solventar las observaciones. De no hacerlo, la Auditoría procederá con la interposición de denuncias penales en contra de quien resulte responsable, según la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación.

Los riesgos

Pemex encontró 103 riesgos, de los cuales 30% estaban relacionados con la adecuación del sitio y el resto con otros eventos. Sin embargo, la Auditoría Superior de la Federación identificó que no se evaluó adecuadamente “los efectos derivados de los riesgos ambientales presentes en la zona en la que se está construyendo el proyecto, en particular el riesgo de inundabilidad de la zona”.

También sobre si la gobernanza y conducción del proyecto sea insuficiente para llevar a cabo una adecuada planeación, ejecución y supervisión debido al cambio en el responsable de Pemex Transformación Industrial a la filial PTI Infraestructura de Desarrollo, S.A. de C.V. (PTI-ID) y a la tercerización de servicios.

Lee: La refinería de Dos Bocas se inunda por quinta ocasión, desde que inició obras

Respecto de la viabilidad ambiental, el proyecto de inversión advertía que “el sitio presentaba lluvias abundantes en verano, tenía un alto riesgo de inundaciones, el suelo era salino y arenoso, constantemente debían dragarse las terminales del puerto, y existían áreas de poca altitud que podían erosionarse provocando alteraciones del lugar”.

Por eso era necesario que, antes de iniciar con las obras de construcción de la refinería, la SEMARNAT elaborara estudios sobre los impactos y riesgos ambientales, así como que se realizara la Manifestación de Impacto Ambiental, modalidad Regional (MIA-R), el Estudio Técnico Justificativo y el Estudio de Riesgo Ambiental, pero la Auditoría identificó que se iniciaron los trabajos de construcción de la refinería, a pesar de que los análisis de los impactos ambientales eran preliminares”.

Aunque después de iniciar las obras se realizó la Manifestación de Impacto Ambiental, en ella “no identificó los límites ni los recursos naturales ni los impactos ambientales y la inclusión de medidas para su mitigación, que consideraran indicadores para su evaluación, y que incluyera los costos de las medidas por su implementación”.

Esto significó que en el estimado de inversión del proyecto calculado en 166 mil 760 millones de pesos con un Valor Presente Neto de 50 mil 409 mdp y una Tasa Interna de Retorno de 13.0%, con lo que se determinó que el proyecto era económicamente viable, “en los indicadores de Rentabilidad de la Inversión no fueron considerados 285 mil 58 millones de pesos referentes a los costos por la implementación de las medidas de mitigación, determinados con base en el Estudio Técnico Económico”.

La Agencia de Seguridad y Energía y Ambiente (ASEA) llevó a cabo la evaluación de la Manifestación de Impacto Ambiental, pero más bien “convirtió al procedimiento de evaluación en un trámite”, debido a que “no realizó la evaluación con criterios técnicos, lo que ocasionó que persistieran las debilidades identificadas en su elaboración; así como errores en la autorización de los polígonos”.

No te pierdas: Refinería Dos Bocas será inaugurada el 1 de julio de 2022, lleva 24% de avance: AMLO

A esto se suma que la ejecución sólo de 4 mil 36 millones de pesos de los 6 mil 214 millones de pesos originalmente previstos para 2019, “incrementa el riesgo de que la refinería no entre en operación conforme lo programado (previsto para 2022), lo que, en consecuencia, podría afectar la rentabilidad del proyecto de inversión”.

El daño al erario

En tanto, en la revisión sobre Inversiones Físicas número 2019-6-90T9N-22-0422-2020 422-DE, la Auditoría determinó que 75 millones de pesos están pendientes por aclarar e incluso se presume un probable daño al erario. 591,093.80 pesos pendientes por aclarar.

Por ejemplo, Petróleos Mexicanos erogó 5 millones 874 mil pesos “por pagos fuera de norma realizados en el contrato PTI-ID-001/2019, a cargo de PTI Infraestructura de Desarrollo, S.A. de C.V., empresa filial de Pemex Transformación Industrial, debido a diferencias de volúmenes entre lo pagado y lo realmente ejecutado sobre la carga con maquinaria, acarreo y descarga primer km en camión de materiales de desperdicios (volumen medido suelto).

Otros 5 millones 519 mil pesos fueron gastados para el “despalme del terreno material tipo “A”, con maquinaria (volumen medido en banco)”, contratado a la empresa PTI Infraestructura de Desarrollo, S.A. de C.V., empresa filial de Pemex Transformación Industrial, pero “se determinaron diferencias de volúmenes entre lo pagado y lo realmente ejecutado ya que la topografía utilizada en los generadores de las estimaciones”.

Sobre la elaboración de informe parcial para definición del espesor de capa de material para despalme del terreno de la nueva refinería y sobre el informe final de la definición del espesor de la capa de material para despalme del terreno, dichos trabajos ya se habían realizado y fueron pagados en fecha previa, lo que “denota falta de supervisión, revisión y control de los trabajos”, y por lo que se presume un daño al erario por 1 millón 488 mil pesos.

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El enigma de los cubos de uranio que los nazis utilizaban para crear su programa nuclear

La carrera nuclear entre Alemania y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial tiene un misterioso capítulo. Para algunos es solo una curiosidad histórica, para otros fue el comienzo de la peligrosa era en la que hoy está sumergida la humanidad.
4 de diciembre, 2021
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En la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Estados Unidos competían en una feroz batalla para ver quién lograba desarrollar primero un programa nuclear.

En los primeros años de la década de los 40 varios equipos de científicos alemanes comenzaron a producir miles cubos de uranio que serían el núcleo de los reactores que estaban desarrollando como parte del incipiente programa nuclear nazi.

Los alemanes estaban lejos de lograr una bomba atómica, pero confiaban en que estos experimentos les sirvieran para ponerse en ventaja sobre Estados Unidos.

De hecho, la fisión nuclear fue descubierta en 1938 en Berlín.

Fueron los alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann los primeros en saber cómo se podía dividir un átomo, y que al hacerlo se liberaría una gran cantidad de energía.

Años después, sin embargo, el Proyecto Manhattan y su bomba atómica demostró que en realidad los estadounidenses estaban muchísimo más adelantados que los alemanes en tecnología atómica.

Los cubos de uranio, sin embargo, guardan claves sobre el secretismo y el recelo entre ambos países por la carrera nuclear.

Dispositivo para lograr fisión nuclear.

Getty
La fisión nuclear se descubrió en Alemania en 1938.

Hoy es un misterio el paradero de la inmensa mayoría de los miles de cubos que se fabricaron.

“Es difícil saber lo que ocurrió con estos cubos”, le dice a BBC Mundo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares del Instituto de Tecnología Stevens, en Estados Unidos.

“Los registros que hay no son los mejores”.

En Estados Unidos, solo se han identificado una decena de ellos, lo cual los convierte en un preciado tesoro para los investigadores que intentan reconstruir los comienzos de la era nuclear.

Experimento fallido

Uno de los equipos que experimentaban con los cubos de uranio estaba liderado por el físico Werner Heisenberg, pionero de la mecánica cuántica y ganador del Nobel en 1932.

Werner Heisenberg

Getty
Werner Heisenberg lideraba uno de los laboratorios donde se experimentaba con los cubos de uranio.

El proyecto de Heisenberg y sus colegas consistía en atar 664 de estos cubos de 5 cm a unos cables colgantes y sumergirlos en agua pesada.

El agua pesada está formada por oxígeno y deuterio, un isótopo del hidrógeno que tiene el doble de masa que el hidrógeno ordinario.

La idea es que al sumergir los cubos se desatara una reacción en cadena, pero el experimento no funcionó.

Según Timothy Koeth, investigador de la Universidad de Maryland que le ha seguido el rastro a los cubos, Heisenberg habría necesitado 50% más de uranio y mayor cantidad de agua pesada para que el diseño funcionara.

“A pesar de ser el lugar de nacimiento de la física nuclear y tener casi dos años de ventaja respecto a EE.UU., no había una amenaza inminente de una Alemania nuclear al final de la guerra”, dice Koeth en un artículo del Instituto Estadounidense de Física.

Bomba nuclear

Getty
El desarrollo de la bomba atómica demostró que Estados Unidos tenía un programa nuclear mucho más avanzado que Alemania.

Material confiscado

En 1945, mientras los alemanes intentaban refinar sus esfuerzos, Estados Unidos y los Aliados ganaron la guerra.

En ese momento, Estados Unidos conformó una misión para recolectar información y confiscar material relacionado con los avances de los alemanes en materia nuclear.

Así fue como tropas estadounidenses llegaron hasta el laboratorio de Heisenberg en la pequeña población de Haigerloch.

Más de 600 cubos de uranio fueron confiscados y enviados a Estados Unidos, según un informe del Laboratorio Nacional del Noroeste Pacífico de Estados Unidos (PNNL, por sus siglas en inglés).

La idea era conocer qué tan avanzados estaban los alemanes en tecnología nuclear y también evitar que los cubos cayeran en manos de los soviéticos, según explica Wellerstein.

Al final, a los científicos estadounidenses el hallazgo de los cubos les sirvió para darse cuenta de que los alemanes estaban rezagados en materia nuclear.

Perdidos

Hoy todavía se desconoce el paradero de la gran mayoría de los cubos.

Se cree que varios de ellos se utilizaron en el desarrollo de armas nucleares de Estados Unidos.

Según Wellerstein, algunas personas comenzaron a regalar los cubos como souvenires, otros científicos los utilizaron como material de análisis y otros cayeron en el mercado negro.

Otros más permanecen como material de colección.

En 2019, la revista Physics Today logró rastrear la ubicación de 7 cubos que según quienes los tienen pertenecieron a los experimentos nucleares de los nazis.

Tres de ellos están en Alemania: uno en el Museo Atomkeller, en Haigerloch, donde antes estuvo el laboratorio de Heinsenberg; otro está en el Museo de Mineralogía de la Universidad de Bonn; y el tercero en la Oficina Federal de Protección contra la Radiación, en Berlín.

Otros dos están en el Museo Nacional de Historia Americana en Washington D.C.; y otro en la Universidad de Harvard.

La revista indica que al parecer un sexto cubo estuvo Instituto Tecnológico de Rochester, pero debido a un cambio en las normas de almacenamiento de material radioactivo, el cubo fue desechado.

Un séptimo cubo está en manos del PNNL, y aunque se le conoce como “el cubo de Heisenberg”, los investigadores no están 100% seguros de su procedencia.

Otro de los cubos lo tiene el propio Koeth, quien lo recibió como un curioso regalo de cumpleaños en 2013.

Brittany Robertson

ANDREA STARR/PNNL
Brittany Robertson trabaja en la identificación de los cubos de uranio.

Koeth colabora junto con el PNNL para averiguar el paradero de los cientos o miles de cubos que aún permanecen perdidos y para conocer más detalles acerca de cómo llegaron a Estados Unidos.

En busca del pedigrí

Más allá de su valor histórico y simbólico, “realmente los cubos no son muy valiosos, no puedes hacer nada con ellos“, dice Wellerstein.

Tampoco son peligrosos, ya que generan una radiación muy débil. Después de agarrar uno de ellos, “basta con lavarte las manos”, dice el experto.

En agosto de 2021, Jon Schwantes y Brittany Robertson, investigadores del PNNL, presentaron un proyecto en el que describen cómo trabajan para identificar el “pedigrí” de varios de los cubos que se han encontrado.

Según explica Schwantes, la idea es comparar distintos cubos e intentar clasificarlos.

Hiroshima

Getty
Estados Unidos desarrolló su programa nuclear en parte por miedo a los avances de los nazis en esta tecnología. (Foto de Hiroshima tras la bomba atómica de 1945).

Para ello, combinan métodos forenses y radiocronometría, que es la versión nuclear de la técnica que utilizan los geólogos para determinar la edad de una muestra con base en el contenido de isótopos radioactivos.

Miedo

Los expertos coinciden en que Estados Unidos desarrolló velozmente su programa nuclear en gran parte por miedo a que los alemanes lo lograran antes que ellos.

Y aunque algunos ven estos cubos como una curiosidad histórica, otros lo ven como el desencadenante de la peligrosa era de armas nucleares en la que hoy está atrapada el mundo.

“Las armas nucleares, la energía nuclear, la Guerra Fría, el planeta como un rehén nuclear, todo esto fue motivado por el esfuerzo que se generó a partir de estos 600 y tantos cubos” dice Koeth en un artículo de la cadena NPR.

En todo caso las dos grandes preguntas sobre cientos o miles de estos cubos siguen sin respuesta: cuántos existen todavía y dónde están.


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