CNDH nombra defensor de migrantes a funcionario que ignoró caso de torturas
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CNDH nombra defensor de migrantes a funcionario que ignoró un caso de torturas, según la propia institución

Se trata de Raúl Ramírez Ramírez, exombudsman de Sonora. Llega en sustitución de Elizabeth Lara Rodríguez, quien renunció el martes pasado.
CNDH
Por Alberto Pradilla y Manu Ureste
5 de marzo, 2021
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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) nombró el miércoles pasado como nuevo defensor de migrantes a Raúl Ramírez Ramírez, exombudsman de Sonora, que en 2011 ignoró un caso grave de torturas, desaparición forzada y detención arbitraria a manos de policías estatales y ministeriales. Fue la propia CNDH, en una recomendación de 2013, la que constató que Gisela Peraza, exempleada doméstica del antiguo gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, fue torturada y víctima de detención arbitraria y desaparición forzada a manos de policías. La institución federal retomó el caso después de que la defensoría estatal presidida por Ramírez Ramírez lo cerrase por no encontrar pruebas.

Desde el miércoles, Animal Político quiso conocer la versión del nuevo visitador y solicitó una entrevista, así como la postura oficial de la CNDH, pero al cierre de la edición no había recibido respuesta alguna.  

Ramírez Ramírez es el nuevo quinto visitador general de la CNDH y entre sus principales áreas tendrá la defensa de los derechos humanos de las personas migrantes. El exombudsman sonorense llega en sustitución de Elizabeth Lara Rodríguez, quien renunció el martes pasado, un mes después de que Animal Político revelase que la institución presidida por Rosario Piedra Ibarra ocultó por más de un año múltiples testimonios de extranjeros en su camino hacia Estados Unidos que fueron víctimas de secuestros masivos y otras violaciones graves.

Lee más: Quinta Visitadora de CNDH renuncia un mes después de publicación de informes secretos sobre migrantes

El perfil de Ramírez Ramírez viene marcado por su trabajo al frente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) de Sonora, institución que presidió en dos períodos: de 2010 a 2014 y de 2014 a 2018. Es en el primero de ellos en el que tiene lugar la denuncia por torturas a la que dio carpetazo. 

En marzo de 2011, Gisela Peraza, que trabajaba para el entonces gobernador Guillermo Padrés -quien hoy cumple condena por lavado de dinero en libertad condicional-, denunció haber sido detenida ilegalmente por funcionarios de seguridad y acusada de un robo en casa del mandatario sin pruebas. El 13 de ese mes fue arrestada e interrogada violentamente en la casa del exgobernador, donde ella laboraba. Un mes después volvió a ser arrestada y denunció nuevamente torturas. En el relato de la recomendación 54/2013, que puedes consultar aquí, habla de cómo un funcionario público “la trató de asfixiar con una bolsa de plástico, le vendó la cara, le quitó los zapatos, la golpeó en la planta de los pies con una tabla de madera, la jaló del cabello, la enrolló en una cobija, y junto con otros agentes le vertía agua sobre las vendas que le pusieron en la cara”.

A pesar de que en 2013 la CNDH le dio la razón, la mujer permaneció en prisión durante cuatro años, hasta que recuperó la libertad en 2015. 

Posteriormente presentó una denuncia contra Padrés y 19 personas, de las que tres ya fueron condenadas por actos de tortura: dos policías ministeriales de Sonora y el entonces encargado de seguridad del exmandatario.

Esta es una de las polémicas que acompañan a Ramírez Ramírez, pero no la única. En 2018 fue empujado por Movimiento Ciudadano como candidato a una diputación federal plurinominal. En aquel momento, la revista Proceso señaló que, además de ignorar las torturas de Peraza, también fue acusado de presunto blanqueo de divisas, riqueza inexplicable y ejercicio abusivo de funciones, motivos por los que previamente, en febrero de 2017, el abogado sonorense Juan Antonio Ortega interpuso una denuncia ante el Congreso local para que se llevara a cabo un juicio político en contra del hoy quinto visitador de la CNDH, mismo que a la fecha no ha originado ningún resultado. 

“Un insulto a las víctimas”

Juan Antonio Ortega Luna sustituyó a su padre tras su fallecimiento en 2019 como abogado de Gisela Peraza. En entrevista telefónica, el letrado dijo que el nombramiento de Raúl Ramírez al frente de la Quinta Visitaduría de la CNDH lo dejó “consternado y sorprendido” por los antecedentes del exombudsman sonorense en el caso de su representada. 

“Está plenamente probado que sí hubo tortura y que sí hubo violaciones a derechos humanos en contra de Gisela. Tan es así que ya hay tres funcionarios sentenciados por este caso. Sin embargo, el ex ombudsman le dio carpetazo al caso. Y este es el funcionario a quién hoy la CNDH está premiando de manera incomprensible”, recalcó Ortega. 

Lee: Tortura, asesinatos, violaciones: lo que CNDH ha ocultado sobre secuestros a migrantes en 2019 y 2020

Por su parte, Gisela Peraza recordó también en entrevista telefónica que ella y su familia fueron muchas veces a la Comisión estatal de Derechos Humanos que dirigía el hoy quinto visitador a pedirle ayuda para documentar las torturas que sufrió. 

“Pero este señor (Raúl Ramírez) dijo que no era cierto que me torturaron. Incluso, me revictimizó diciendo que, como se trataba del gobernador, que era un personaje público importante, yo quería sacar un provecho económico”, acusó Gisela, que enfatizó que tuvo que ser la Comisión nacional la que tuvo que ir desde México a Sonora “a hacer el trabajo que el ombudsman no quiso hacer y ponerse a investigar”. 

“De haber sido por Raúl Ramírez, mi caso hoy aún seguiría siendo una terrible injusticia. Por eso me parece un insulto a las víctimas que este señor ahora ocupe un cargo nacional en la misma CNDH que en su día me ayudó a demostrar que fui torturada”. 

Polémica renuncia de antecesora

La llegada de Ramírez Ramírez también viene marcada por un contexto turbulento. Especialmente, por la salida de su antecesora, Elizabeth Lara Rodríguez, de la que se anunció su dimisión apenas 48 horas antes de que llegase su sustituto. Un mes antes, Animal Político hizo públicos duros testimonios de secuestros, extorsiones y torturas sufridas por migrantes en la ruta hacia Estados Unidos y que la CNDH mantuvo ocultos durante un año. Tanto Lara Rodríguez, como la titular actual de la CNDH, Rosario Piedra, tenían conocimiento de estos testimonios, según prueban documentos en poder de este medio. Sin embargo, la CNDH no los hizo públicos ni en comunicados, ni en recomendaciones, ni en informes especiales de violaciones sistemáticas a migrantes, como los que la Comisión sí publicó en 2009 y en 2011. 

Tras la publicación, la institución que dirige Rosario Piedra Ibarra pidió a Elizabeth Lara que diera una “explicación” sobre los testimonios ocultos, y anunció una investigación interna de la que más de un mes después no se conocen las conclusiones. 

Aunque la CNDH anunció que Lara Rodríguez dejó el cargo por voluntad propia, activistas de apoyo a los migrantes han denunciado que fue la dirección de la institución la que le hizo marcharse.

Por ejemplo, Rubén Figueroa, del Movimiento Migrante Mesoamericano, denunció que “Rosario Piedra le solicitó la denuncia” y defendió la trayectoria de la exvisitadora. También Pueblo Sin Fronteras, organización que integra a estadounidenses, mexicanos y centroamericanos, emitió un comunicado en el que mostró su inconformidad con la “destitución” y aseguró que con la marcha de Lara Rodríguez “se pierde el único interlocutor y contrapeso” con las organizaciones. 

Animal Político se puso en contacto con la antigua visitadora para conocer su versión de los hechos pero esta declinó hacer declaraciones. 

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5 de mayo: claves para entender la relación de 'amor y odio' entre México y EU

Históricamente, la relación entre mexicanos y estadounidenses ha sido muy contrastante, tanto de admiración, como de rechazo. ¿A qué se debe?
5 de mayo, 2021
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Cada 5 de mayo, los estadounidenses celebran a México.

Una fecha que en el país latinoamericano no causa expectación, e incluso pasa desapercibida, en Estados Unidos es motivo para deleitarse con comida mexicana, ponerse sombrero y bigotes falsos. Y con una margarita en mano brindan por su vecino del sur.

La fecha marca el triunfo del ejército mexicano sobre los invasores franceses en la Batalla de Puebla, el 5 de mayo de 1862.

Y no es raro encontrar a estadounidenses -incluso latinos- que piensan que el Cinco de Mayo, como le llaman, es el día de la Independencia mexicana (en realidad es el 16 de septiembre).

Además de ese día, no hay otra fecha similar en las que EE.UU. celebre a su vecino.

Y es que la relación entre ambos países históricamente ha sido tan amistosa como conflictiva. Con una tendencia hacia lo negativo en los últimos años, según muestran los sondeos de opinión.

Tres personas celebrando el Cinco de Mayo

Getty Images
Los estadounidenses no dudan en tomar sombreros y bigotes falsos para “imitar” a los mexicanos en la fiesta del “Cinco de Mayo”.

La encuesta periódica del Pew Research Center (PRC) estadounidense muestra que la imagen positiva que tenían los mexicanos de EE.UU. desde 2002 -de entre 47% y 69%- cayó hasta el 30% en 2017, cuando el presidente Donald Trump impulsaba su agenda antiinmigrante.

Otro estudio de opinión de Gallup, de 2018, muestra cómo en la década de 2000 nueve de cada 10 estadounidenses consideraban a México como un “aliado” o “amigo”. Pero para 2018 cayó al nivel más bajo, de 72%.

“La gente de mi generación, de los años 50, 60 o 70, tienen esta relación amor-odio porque desde muy pequeños nos lo enseñaron en la escuela” en México, dice a BBC Mundo Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios EE.UU.-México de la Universidad de California en San Diego

“Pero las nuevas generaciones, los jóvenes tiene una relación pragmática con EE.UU.”, considera.

Por su parte, el internacionalista César Villanueva considera que hay admiración, más que amor, de mexicanos hacia estadounidenses. “Hay una relación simbiótica que hay que entender, yo creo que eso es central. Tanto como los estadounidenses se sirven de México, como los mexicanos de Estados Unidos”,

Del lado opuesto, señala que los estadounidenses solo llegan a admirar ciertos aspectos de México, pero asegura que es mayor su desconocimiento del país vecino: “Hay códigos culturales que nos llevan a una incomprensión muy muy marcada”.

¿Qué es lo que hace que mexicanos y estadounidenses vivan una relación tan contrastante, para muchos de “amor y odio”?

1. La herida abierta en México

Hay un punto en la historia de ambos países que ha definido el sentimiento de muchos mexicanos, principalmente de las generaciones que crecieron en el siglo XX, coinciden los expertos: la pérdida de la mitad del territorio mexicano a manos de EE.UU.

Separatistas del territorio mexicano de Texas -apoyados por el gobierno de EE.UU.- autoproclamaron la independencia en 1836. La disputa por ese territorio desembocó con el paso de los años en la invasión de EE.UU. a México en 1846.

Con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado por ambos países el 2 de febrero de 1848, EE.UU. pasó a tener 2,1 millones de kilómetros cuadrados más bajo sus dominios. Y el territorio mexicano se redujo en un 55%.

Este episodio, uno de los más oscuros en la historia de México, ha definido históricamente el sentimiento de los mexicanos hacia los estadounidenses.

Fronteras durante los años de conflicto

BBC

“Teníamos un territorio enorme, el doble de lo que tenemos ahora, pero estaba muy poco poblado. En esa lógica se dio un choque histórico que siempre va a quedar como una huella. Una guerra de los dos países en la que hubo un ganador. Pero si esa expansión hubiera venido de China, Rusia o Canadá, el país era de todas maneras proclive a perder ese territorio“, dice Villanueva.

“Es una herida histórica que va a quedar ahí irremediablemente. Podría cambiarse, pero no hemos hecho un proceso de reconciliación para hacerlo”, añade.

Fernández considera que esto marcó la educación de generaciones como las de él, ya que en la educación pública se enseñó así durante décadas.

Se nos enseñó que la fuente de todos los males era EE.UU. Si hay violencia, es porque EE.UU. demanda droga, porque manda armas”, señala Fernández.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

“Pero los jóvenes ya no tienen tanto el peso de esa historia de nuestra generación”.

2. La cultura como puente

Por otra parte, uno de los factores clave de simpatía entre mexicanos y estadounidenses es el ámbito cultural, artístico, deportivo y académico.

La gastronomía mexicana está entre las tres cocinas extranjeras favoritas de los estadounidenses, junto a la china y la italiana, según diversos sondeos, como los de Gallup.

Del lado mexicano, el consumo de cine, televisión y algunos deportes estadounidenses -como el basquetbol, el fútbol americano o el béisbol- supera al de cualquier otro país.

Incluso el español cada vez tiene más presencia en EE.UU., país en el que 60% de los latinos son de origen mexicano. “Se ha vuelto un vehículo de comunicación”, dice Villanueva.

Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón en Cannes, Francia

Getty Images
Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón son tres directores mexicanos que han triunfado en Hollywood, el principal cine de consumo mexicano.

“A través de la cultura es donde los acercamientos han sido más visibles y victoriosos, pero se da en dos niveles: uno natural, abierto, como los intercambios artísticos, organizaciones, generalmente anclados a lazos previos, familiares”, señala el investigador.

También en un “intercambio subterráneo, poco visible” de productos culturales como la medicina tradicional o en el ámbito de la industria de la moda.

El experto en la imagen de México en el extranjero señala que los mexicanos “admiran su ciencia, sus inventos, sus logros”, pues México no ha avanzado ese camino. “México no es un pueblo así. Es un pueblo que le ha costado llegar a la modernidad. Que prefiere las formas tradicionales que las modernas“.

Y curiosamente, las tradiciones culturales mexicanas son admiradas en Estados Unidos.

Miguel, personaje central de la película "Coco" (Foto: Disney/Pixar)

Disney/Pixar
“Coco” fue la película más taquillera en la historia de México, un intento de Hollywood de mostrar la cultura mexicana del Día de Muertos (para algunos, con muchos estereotipos).

Fernández de Castro advierte que hay un “estereotipo que ha venido ganando terreno” en la imagen que tienen los estadounidenses de México, difundida a través de los medios y productos culturales.

“Un México lleno de droga, muy violento, corrupción. Y no la sociedad vibrante que es el país. Sí hay muchos problemas en México, pero también muchos elementos de desarrollo. Está muy distorsionada la imagen de México en EE.UU.”, considera.

3. La unión comercial y el recelo

Muy ligado a la cultura o el deporte comercializada, señalan los analistas, está la forma en que ambos países se han relacionado económicamente.

Estados Unidos es el principal país de destino de lo que se fabrica o produce en México, y a su vez éste es el segundo de las estadounidenses.

“México está fascinado de ser vecino del mercado más grande del mundo”, señala Fernández de Castro. “Si la economía de EE.UU. está creciendo, hace que crezca le producto interno bruto mexicano”.

Pero esto en años recientes fue un punto que crispó las opiniones de los vecinos, cuando el presidente Trump criticó el déficit estadounidense en la balanza comercial y la mudanza de fábricas de EE.UU. a México que generaban desempleo en su país.

Una simpatizante de Trump con un cartel que dice "Construyan el muro"

Getty Images
“Construyan el muro”. Muchos republicanos en EE.UU. se conectaron con el discurso nacionalista de Trump en su campaña y a lo largo de su presidencia (2017-2021).

Una encuesta de Gallup en 2018 indicó que la imagen de México entre los estadounidenses tocó un nuevo nivel más bajo, con 26% de los encuestados que pensaban que el vecino del sur era “enemigo”.

En otro estudio de 2019, el PRC preguntó las primeras palabras que le vienen a la mente a los mexicanos al pensar en EE.UU.: “dinero”, “trabajo” y “mal”. Entre mexicanos, 31% usó palabras negativas y 40% neutrales para referirse a EE.UU.

“México tiene una admiración, no tanto al estadounidense en sí, sino a su modernidad. Una que no tiene México. Es un país que rápidamente se industrializó, se modernizó, con procesos de producción fuertes y se posicionó como una potencia mundial rápidamente en el siglo XX”, sostiene Villanueva.

La historia explica en parte esto, según el experto: “México vivió más de tres siglos de colonialismo y eso generó una visión colonial, de dependencia. Eso va marcando pautas de desarrollo”, señala.

porcentaje de mexicanos en las industrias estadounidenses

Cecilia Tombesi / BBC

A eso hay que añadir que en México históricamente se ha percibido que Estados Unidos le da un trato no prioritario. La frase “México es el patio trasero de EE.UU.” suele aparecer en los debates del tema.

“Las opiniones más negativas sobre México en el mundo vienen de los estadounidenses”, adelanta Villanueva sobre un nuevo estudio que prepara. “Sí, nos perciben como una amenaza, como un país dependiente y subdesarrollado. Y en pocos sentidos como un país aliado”, afirma.

4. Disfrutar el país vecino (o no)

Visitar al vecino, por turismo o para vivir ahí, es otra condición que marca sentimientos en la relación entre México y EE.UU.

En cuestión de turismo, 10,5 millones de estadounidenses llegaron a México por vía aérea en 2019, lo que representa 55% de todos los extranjeros que visitaron el país de esa manera. Además, 1,5 millones viven en el país, según el Departamento de Estado de EE.UU., lo cual es la mayor población estadounidense fuera de su país.

Grandes comunidades de jubilados residen en poblaciones turísticas de México. “Ven que pueden llevar una vida espectacular en México con sus ahorros de retirados”, señala Villanueva.

Pero también hay jóvenes, como Noelle Brooks, quien “ama a México” y a través de TikTok comparte su experiencia de vivir en Campeche.

“No sabes cuántos mensajes recibo de que me van a secuestrar, de que es peligroso”, cuenta en un video reciente en el que enfatiza que la gente en su país no entiende lo grande y diverso que es México.

“Para poner las cosas en perspectiva, la ciudad en la que vivo es significativamente, muy significativamente, más segura de las que he vivido en EE.UU.“, como Sain tLouis y Kansas City, explica.

Por otra parte, México es el principal país de origen de los visitantes a EE.UU., con casi 21,4 millones en 2019. Y se estima que allí viven unas 36 millones de personas mexicanas o de origen mexicano.

Ambas naciones comparten 3.100 km de una frontera catalogada como una de las más transitadas del mundo.

La frontera de Tijuana

Getty Images
La frontera de Tijuana con el área de San Diego es una de las más transitadas de México y el mundo.

Sin embargo, mientras los estadounidenses pueden entrar a México fácilmente, incluso mudarse si lo desean, para la mayoría de los mexicanos conseguir una visa de turista de EE.UU. es complicado, más aún un permiso de trabajo.

“Claramente es un asunto que es visto como rechazo de EE.UU. No es amistoso hacer eso. Cualquiera puede ir y solicitar la visa, pero por todo lo que se requiere la mayoría no logra conseguirla”, señala Villanueva.

“Lo que el mexicano ve es que a EE.UU. realmente no le interesa hacer una integración real de Norteamérica. Le interesa lo comercial, mejorar su competitividad, pero no integrar a una nación a la cual le teme”, considera.

Por otra parte, migrar sin documentos ha dejado de ser atractivo para los mexicanos, que desde la década de 2000 ha visto una gran disminución entre los que intentan cruzar la frontera, según muestran las estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU.

1 de cada 6 estadounidenses es de origen hispano

Cecilia Tombesi / BBC

El experto en migración Giovanni Peri dice a BBC Mundo que esto se debe a tres principales razones: el mejoramiento del ingreso en México que ofrece más oportunidades económicas; el hecho de que demográficamente hay cada vez menos jóvenes menores de 30 años en México, el principal grupo que migra; y el incremento de la seguridad fronteriza.

En ello coincide Villanueva: “Dejó de ser atractivo para muchos irse a Estados Unidos“.

5. El factor racial

Según la encuesta del PRC de 2019, palabras como “discriminación”, “racismo”, “racistas” e “injusticia” se encontraron entre las más frecuentes dichas por los mexicanos al pensar en Estados Unidos.

Villanueva y Fernández coinciden en que existe un componente racial en el sentimiento que hay entre naciones.

“El racismo en EE.UU. no solo se da hacia los afroestadounidenses, sino a quienes son diferentes a los blancos, que se hizo más evidente durante el trumpismo”, dice Fernández de Castro.

Un grupo de supremacistas blancos en EE.UU.

Getty Images
Los grupos radicales identificados con el supremacismo blanco han recobrado fuerza en EE.UU. en los últimos años.

Estados Unidos cada vez se hace más diverso. El último censo muestra que 60% de la población se identifica como blanca, seguida por los latinos (18,5%) y los afroestadounidenses (13,4%) en los primeros tres lugares.

En México, la mayoría de la población es mestiza, y los que se identifican como indígenas son casi el 6%. Pero también hay un componente de racismo en su población, que históricamente ha simpatizado hacia la gente blanca.

Los analistas señalan que hay un temor manifiesto entre la comunidad blanca de EE.UU. a que pueda ser “desplazada” por los grupos de otro origen racial, incluidos los latinos.

“A la migración más nueva se le tiende a ver con desconfianza. Y es algo que le pasó a los italianos en la década de 1930 y 1940. O a los irlandeses. Y hoy nadie diría que los italianos no son parte del mosaico de EE.UU.”.

Villanueva coincide: “A los mexicano-estadounidenses entienden que no van a ser aceptados en EE.UU. porque el racismo es muy fuerte”.


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