Contrato con Odebrecht dejó pérdidas de 1,250 mdp a Pemex
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Contrato con Odebrecht dejó pérdidas de 1,250 mdp a Pemex; FGR abre nueva investigación

Es la primera indagatoria penal por el daño al erario que causó contratar a la constructora brasileña y es distinta a la iniciada por los sobornos. UIF indaga además posible lavado de más de 3 mil millones de pesos.
Cuartoscuro
2 de marzo, 2021
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La adjudicación de contratos a la constructora Odebrecht durante la gestión de Emilio Lozoya en Petróleos Mexicanos no solo significó favorecer a una empresa que había entregado sobornos para obtenerlos. También representó un pésimo negocio para Pemex que le ocasionó pérdidas superiores a los 1 mil 250 millones de pesos.

Así lo consigna una denuncia interpuesta por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ante la Fiscalía General de la República (FGR), y que dio paso a la apertura de una nueva carpeta de investigación en contra de quien resulte responsable por los daños que dejó esta contratación irregular.

En 2017, la entonces PGR había iniciado una indagatoria por las operaciones de lavado de dinero y corrupción detrás del pago de sobornos de Odebrecht a Lozoya y otros funcionarios en México, pero esta es la primera investigación penal en curso por el quebranto que dejó uno de los contratos.

Se trató del proyecto para el tratamiento de aguas residuales y diversos trabajos de mantenimiento en la Refinería Miguel Hidalgo de Tula, Hidalgo, que Pemex adjudicó el 17 de febrero de 2014 a la constructora Norberto Odebrecht por un monto inicial de 1 mil 436 millones de pesos. Como es habitual, dicho contrato se concedió sin convocar a una licitación pública.

Lo que los auditores encontraron al profundizar en las condiciones de este proceso de contratación, de acuerdo con el informe de resultados de la auditoría 479-DE que dio pie a la denuncia interpuesta, fue un cúmulo de situaciones desventajosas y claramente irregulares, que derivaron en una pérdida para Pemex y para la hacienda pública por 1 mil 250 millones, 555 mil 400 pesos.

En total, la ASF documentó al menos ocho tipos de anomalías. Una de las más graves y recurrentes fue el haber cotizado los precios para esta adjudicación por encima de los precios del mercado –posiblemente de forma deliberada– generando precios unitarios y sobrecostos del orden de los 700 millones de pesos que favorecieron a la constructora brasileña en detrimento de Pemex.

Además, Odebrecht realizó servicios pactados en el contrato, pero con costos superiores a los establecidos en el mismo. Solo por ello Pemex le pagó 139 millones 923 mil pesos extra sin pedir mayores explicaciones, y sin establecer sanciones para la compañía.

Los auditores también identificaron que en el desarrollo de los trabajos la constructora brasileña presupuestó una mayor cantidad de insumos, herramientas y materiales a los que realmente se utilizaron, y que de nueva cuenta fueron cubiertos por Petróleos Mexicanos. Tan solo por un tramo de valla galvanizada y accesorios no utilizados se pagó 1 millón 287 mil pesos.

En síntesis: durante el periodo de ejecución de este contrato se realizaron múltiples pagos en exceso y/o improcedentes, sumado a penalidades no cobradas, que llevan a concluir a los auditores que, en general, Pemex “no cumplió las disposiciones legales y normativas” para este tipo de contrataciones.

Al contrastar ello con los sobornos confesados por exdirectivos de Odebrecht y por el propio Emilio Lozoya, la ASF y la FGR presumen que las irregularidades fueron deliberadamente pasadas por alto para favorecer irregularmente a dicha compañía en detrimento de la empresa productiva del Estado.

La denuncia formal de la ASF fue presentada el pasado 17 de febrero y la apertura de la carpeta de investigación ha quedado a cargo de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción (FECC). Autoridades federales señalaron que se esperan más denuncias sobre el daño patrimonial ocasionado por los contratos a Odebrecht en los próximos días.

Mega lavado de 3 mil millones

Otra investigación en curso relacionada con Odebrecht, y que se prevé de paso a una nueva denuncia ante la FGR, es la que realiza desde mediados del año pasado la Unidad de inteligencia Financiera (UIF) sobre presuntas operaciones de lavado de dinero que podrían alcanzar hasta los tres mil millones de pesos.

En octubre de 2020, Animal Político adelantó que los trabajos de inteligencia financiera ya habían permitido la identificación de un medio centenar de compañías presuntamente fantasma, mayoritariamente constituidas en México, a través de la cual se habrían triangulado recursos provenientes de la constructora brasileña y su estructura de sobornos.

De acuerdo con autoridades federales, la denuncia aún no se presenta debido a que se continúan documentando conexiones no solo entre empresas sino con personas físicas, entre ellas el propio Lozoya. Y la cantidad puede ser incluso mayor.

Se prevé que la denuncia de la UIF ante la FGR por las presuntas operaciones de lavado de dinero de Odebrecht en México se presente antes del cierre del primer semestre de 20201.

Lozoya: pacto sin resultados. Se acaba el tiempo

El próximo 7 de marzo vence el plazo que un juez federal le dio a la FGR para definir si acusa formalmente a Emilio Lozoya de lavado de dinero y asociación delictuosa y lo lleva a juicio. El exdirector de Pemex fue vinculado a proceso por dichos delitos desde julio de 2020, pero se encuentra en libertad.

Tanto los abogados de Lozoya como la FGR anunciaron, en su momento, que estaban negociando un criterio de oportunidad debido a la colaboración que el exdirector de Pemex ofreció para denunciar hechos de corrupción a gran escala en el gobierno pasado. Lozoya presentó una denuncia formal y entregó algunas pruebas. También ofreció testigos que ya rindieron declaración.

El beneficio del criterio de oportunidad para el exfuncionario, como confirmaron funcionarios federales a este medio, es que el proceso en su contra se suspenda temporalmente (sin ser cerrado definitivamente) mientras se espera que los juicios que se inicien a partir de sus denuncias deriven con sentencias efectivas y condenatorios.

Sin embargo, hasta ahora la información aportada por Lozoya no le ha permitido a la FGR obtener alguna vinculación a proceso en contra de las personas que denunció, por lo que la concesión del criterio sigue en duda.

En su momento, la Fiscalía intentó proceder en contra del exsecretario de Hacienda Luis Videgaray, y el exsenador del PAN, Jorge Luis Lavalle Maury, ambos implicados en los sobornos denunciados por Lozoya. Pero en ambos casos la FGR se desistió de las solicitudes que ya habían presentado ante los jueces.

En ese contexto, autoridades federales indicaron que se continúa valorando la decisión que se tomaría en el caso. Una posibilidad es que la defensa del exdirector de Pemex o los propios fiscales soliciten una ampliación de plazo al juez del periodo de investigación complementaria para tratar de avanzar en la obtención de resultados.

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El Halconazo: cómo fue la masacre que dejó cientos de estudiantes muertos en México y fue investigada como genocidio

Luego de la matanza de estudiantes de 1968, los universitarios de México volvieron a salir a las calles el 10 de junio de 1971. La fecha es recordada como el "halconazo", pues enfrentaron otro tipo de represión encubierta.
9 de julio, 2022
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La masacre del 2 de octubre de 1968 fue un suceso traumático para los estudiantes universitarios en Ciudad de México.

Militares usaron sus armas para terminar con una protesta estudiantil en la plaza de Tlatelolco, la cual dejó cientos de muertos, heridos, desaparecidos y detenidos.

Los universitarios no dejaron morir su movimiento, pero pasaron más de dos años sin organizar una nueva marcha masiva contra el gobierno.

Hasta el 10 de junio de 1971.

En esa fecha, un jueves de Corpus en el calendario católico -que luego daría nombre a lo ocurrido-, vieron la oportunidad de nuevamente salir a las calles y manifestarse a favor de la educación pública y el movimiento estudiantil de la época.

“Testimonios de manifestantes ese día dicen que la emoción era mucha. Era volver a tomar las calles que les habían intentado arrebatar en 1968. Entonces el 10 de junio era volver a tomar las calles y tenía un simbolismo muy importante”, le explica a BBC Mundo el historiador Camilo Vicente Ovalle.

Pero todo terminó en una nueva matanza.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los universitarios se reunieron en Ciudad de México el 10 de junio de 1971.

Un grupo paramilitar, llamado los “halcones” y organizado por el gobierno mexicano, paró la protesta en seco.

A las agresiones con palos les siguió el uso de armas de fuego. Incluso los heridos fueron “rematados” en las salas de emergencias de los hospitales.

Desde entonces se conoció a lo ocurrido como el “halconazo” o la “masacre del “jueves de Corpus”, un hecho que incluso una fiscalía especial calificó décadas después como “genocidio”, pero por el que nadie fue condenado.

El motivo de la protesta

La protesta del “jueves de Corpus” se dio en respaldo a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León, del norte del país, que se habían ido a huelga por conflictos con el gobierno estatal.

Le sumaron sus propias demandas, como la liberación de presos políticos y la democratización de la educación pública.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

INEHRM
La marcha exigía la liberación de presos políticos de 1968, entre otras demandas.

“Hay un golpe brutal a las movilizaciones sociales y populares en 1968, pero los estudiantes se continuaron organizando”, señala Ovalle, autor de “Tiempo suspendido”, un libro que documenta -incluso con archivos clasificados- lo ocurrido entorno a episodios como el de 1971.

Los universitarios en la ciudad de Monterrey pidieron la solidaridad del resto del país, así que los alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) -las dos instituciones superiores más importantes del país- respondieron al llamado.

En ese contexto, alumnos de la UNAM y del IPN convocaron la marcha del 10 de junio.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

INEHRM
La manifestación estudiantil no estaba autorizada por el gobierno. Pero los jóvenes dijeron que había garantías de que sería pacífica.

Pese a que la huelga de la UANL ya se había suspendido antes de esa fecha, y las demandas se habían atendido, los estudiantes de Ciudad de México decidieron mantener la cita para protestar.

El inicio del ataque

A las 4 de la tarde, la protesta dio inicio con unos 10.000 estudiantes concentrados en el Casco de Santo Tomás, uno de los campus del IPN.

Planeaban caminar hacia el Zócalo, la plaza más importante de Ciudad de México.

“Era una marcha no autorizada. Entonces los estudiantes se encuentran calles bloqueadas por granaderos y policías que impiden que avance la marcha o que tomen otras calles”, explica Ovalle.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
La policía y el ejército no buscaba disuadir activamente la protesta, pero sí bloquearon calles.

Resueltos a avanzar pacíficamente, habían caminado un kilómetro cuando se encontraron con el grupo de los “halcones” -reportes dicen que eran al menos 400 o 500- en el cruce de dos avenidas.

Esta vez no eran uniformados de la policía del Departamento del Distrito Federal (DDF), ni del ejército, los que intentaban “romper” la protesta, como en 1968. El ataque vino de jóvenes vestidos de civil que cargaron contra el contingente estudiantil.

“Los halcones estaban esperando en el punto definido para el ataque. Sí había algunos infiltrados en la marcha, pero el grueso del grupo paramilitar entra por esa parte de la avenida y se lanza en contra de la manifestación”, explica Ovalle.

Miembros del grupo los "Halcones"

INEHRM
Los miembros de los “halcones” fueron armados con apoyo de la policía y el ejército, según se supo después.

Víctor Guerra, uno de los líderes estudiantiles de la época, relata que él estaba integrándose a la marcha cuando empezó todo.

“Vi que la policía se bajaba para apoyar a los halcones. Vi cómo les proporcionaban varas de bambú. Minutos después de eso empezaron los disparos“, explicó Guerra a la agencia estatal mexicana Notimex.

“Fue una ratonera”

Como luego reconocería el coronel Manuel Díaz Escobar, entonces funcionario del DDF, los “halcones” fueron financiados y capacitados por el gobierno. El militar también había estado al frente del batallón “Olimpia” que atacó a los estudiantes de la masacre de 1968.

Estudiantes protestando en México el 10 de junio de 1971

CUEC-UNAM

El grupo portaba varas de bambú porque fueron entrenados en artes marciales y usaban los palos como arma kendo. La película “Roma”, de Alfonso Cuarón, así lo retrata.

Pero su actuación fue combatida por los estudiantes aquel 10 de junio.

“Son repelidos por los manifestantes. Y al ver la resistencia, se repliegan. Entran en su lugar halcones que ya llevan fusiles M-1 y otras armas de fuego que comienzan a disparar contra la manifestación”, explica Ovalle en base en la documentación que obtuvo.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los “halcones” utilizaron armas de fuego incluso en hospitales.

Por su parte, Guerra cuenta algo similar: “Vi a un sujeto, en una foto muy famosa, que está disparando afuera de la Escuela Nacional de Maestros, hincado, disparando hacia adentro”, relata.

También asegura que desde lo alto de un edificio contiguo pudo ver disparos “hacia la multitud”.

Fue un ataque indiscriminado, que tuvo toda la intención de dispersar a los manifestantes y, nuevamente, mostrar el poder del Estado, pues la policía y el ejército respaldaron las acciones.

“Fue una ratonera (…) Como la táctica de yunque y martillo: hay una fuerza que empuja al enemigo contra una fuerza superior que los aplasta“, explica el historiador.

El “remate” en hospitales

La manifestación se dispersó al transcurrir los siguientes minutos.

Muchos estudiantes intentaron esconderse en las escuelas, negocios y viviendas de la zona. Pero ni los heridos, que habían llegado a clínicas como el Hospital Rubén Leñero estuvieron a salvo.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Algunos recuentos indican que ese día murieron hasta un centenar de jóvenes, pero la documentación muestra que fue una treintena.

“Hay periodistas, pacientes, médicos y enfermeras que fueron testigos de cómo grupos de halcones entraron al hospitaly agredieron a estudiantes con armas de fuego”, explica Ovalle.

La acción se calificó como el “remate” de los heridos, documentado en numerosas notas y crónicas en los medios que, pese al control informativo del gobierno en aquella época, salieron a la luz ya que los periodistas fueron también atacados.

“La prensa estaba muy enojada con el gobierno federal. Estaban tan molestos que Luis Echeverría tuvo que reunirse con ellos a los dos días del ataque para ofrecer disculpas”, señala Ovalle.

Estudiantes protestando en México el 10 de junio de 1971

CUEC-UNAM
Las autoridades de ese entonces culparon de lo ocurrido a los propios universitarios. Luego se sabría que no fue así.

Nunca se ha podido determinar cuántas víctimas hubo. Pero se calculan unos 30 muertos, cientos de heridos de distinta gravedad y decenas de detenidos.

Un “genocidio” descalificado

El líder estudiantil Félix Hernández dice que si bien la “represión” de 1968 “no se justifica y no se entiende”, la del 10 de junio “se entiende menos”.

“El gobierno decidió no utilizar a la tropa uniformada. Entonces utilizó a los halcones, un grupo paramilitar que, sin embargo, estaba formado por exmilitares o militares en activo”, señaló Hernández a Notimex.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los periodistas también fueron atacados por los “halcones”, lo que dio pie a la publicación de notas y crónicas muy negativas para el gobierno.

En una primera reacción, la Procuraduría General de la República (PGR) indicó que, en base en una investigación, había determinado que un grupo de estudiantes estaba armado.

“Muchos de los integrantes portaban palos, varillas y otras armas”, dijo la PGR al diario El Universal. Otro grupo cargó “contra los manifestantes y fue cuando se provocó una riña colectiva en la que se dispararon armas de diverso calibre”.

Las autoridades constataron la “existencia de francotiradores que hacían sus disparos en contra de los manifestantes y de la policía”.

Pero con el paso de los días, reconocieron que los “halcones” era un grupo que había sido entrenado por el gobierno.

Luis Echeverría

Getty Images
Luis Echeverría gobernó México entre 1970 y 1976.

El alcalde Alfonso Martínez y su jefe de policía, Rogelio Flores, renunciaron a sus cargos. El presidente Luis Echeverría ordenó una investigación.

50 años después, nadie ha sido juzgado ni encarcelado por lo ocurrido.

En la década de 2000, el gobierno de México creó una fiscalía especial para investigar sucesos como el de 1971. Se intentó que el expresidente Echeverría fuera procesado por “genocidio”.

La Suprema Corte determinó que ese delito no había prescrito para Echeverría y su secretario de Gobernación (Interior), Mario Moya Palencia, por lo que podían ser juzgados.

Pero la magistrada del caso, Herlinda Velasco, consideró que no se acreditaba el delito de “genocidio”, sino de “homicidio simple”, que sí había prescrito luego de transcurridos más de 30 años de lo ocurrido.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Nadie fue encarcelado ni juzgado por la matanza de 1971.

Para Ovalle, la matanza del “Halconazo” se explica dando un paso atrás y mirando qué ocurría en aquellos momentos en México.

“El 71 no fue una repetición del 68”, sostiene. “Fue parte de la estrategia contrainsurgente” para combatir a grupos sociales, en momentos en que el comunismo se consideraba un peligro geopolítico en el occidente liderado por Estados Unidos.

“No fueron eventos excepcionales, medidas exageradas de fuerza. Era parte de la estrategia contrainsurgente que el gobierno tenía desplegadas”, señala el historiador.

“Hoy a simple vista parece un error, volver a cometer una masacre, pero no. En esos años había una estrategia en la que los sucesos de 1968 y 1971 cobran sentido”.


Fotografías del acervo del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y de la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México.

El INEHRM y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaria de Gobernación editaron una antología con documentos de agencias de inteligencia, cables diplomáticos y notas de prensa de México y Estados Unidos sobre el “halconazo. El libro estará en línea para su consulta y descarga gratuita en su web.


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