Por COVID, inversión en México cae 18.3%; la más baja en 26 años
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Por pandemia, la inversión en México cayó 18.3% en 2020; cifra más baja desde hace 26 años

Pese a que la cifra de inversión nacional es la más pronunciada desde 1995, y se le atribuye a la pandemia por COVID, esta ya mostraba una tendencia a la baja previa a la llegada de le enfermedad al país.
Cuartoscuro
24 de marzo, 2021
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Ya van dos años consecutivos con contracciones en México. Según los datos más recientes del Inegi, la inversión en el país cayó 18.3% durante el 2020, mientras que en 2019 también había retrocedido 4.6%.

La caída observada el año pasado es la más pronunciada desde 1995, cuando la inversión nacional disminuyó 35.9% de un año a otro.

Además, los niveles de inversión en México han mostrado avances ligeros en los años previos: en 2016 ésta creció apenas 0.9% en el año, en 2017 cayó 1.1% y en 2018 repuntó en menos de un punto porcentual durante todo ese año (0.9%). 

En promedio, del 2010 al 2015 la inversión total en México creció 3.7% anual. En específico, en 1996 se registró la mayor tasa de crecimiento de la inversión para todo un año desde que se tienen datos, al crecer 19.9% anual.

México, ¿cómo vamos?

México, ¿cómo vamos?

La formación bruta de capital fijo se compone de los recursos invertidos por el sector privado y por el capital del sector público. En México, la inversión total está compuesta principalmente por la inversión privada: en 2020 el 86% de la inversión total provino del sector privado, y el 14% restante del gobierno. 

Esta proporción se ha mantenido relativamente constante en los últimos 28 años, siempre predominando el capital que proviene de los inversionistas privados. En 2020, en el contexto de la pandemia, fue la inversión privada la que más se vio afectada, ya que retrocedió 19.9% durante el año pasado respecto a 2019, mientras que la inversión pública se contrajo 7.7% anual. 

Tanto la inversión privada como la pública acumularon nueve trimestres con contracciones anuales consecutivas al cierre de 2020. Lo anterior refleja que la inversión en el país mostraba una tendencia a la baja previa a la llegada del Covid-19.

En particular, en los últimos cinco años, ha sido la inversión proveniente del sector público la que ha mostrado un mayor retroceso. De 2015 a la fecha, esta ha caído, en promedio, 6.7% cada año. 

Lee también: 2.5 millones de personas que perdieron su trabajo por pandemia siguen desempleados: Inegi

Por su parte, la inversión privada ha mostrado una disminución anual promedio de 3.9% entre 2016 al 2020. Esto refleja que, a pesar de que la inversión de los particulares en el país se vio más afectada en el último año por la crisis sanitaria y económica, es la inversión que proviene del gobierno la que en el largo plazo ha mostrado un mayor rezago.

Para dar un seguimiento más claro a esta variable, el #SemáforoEconómico de Inversión presentado por la organización México, ¿cómo vamos? calcula la inversión total como porcentaje del PIB. 

Esta forma de presentar la información permite dar seguimiento de la tendencia de la inversión controlando por los movimientos en el PIB, metodología útil en momentos como el de la crisis actual. 

Durante 2020, la inversión como porcentaje del PIB fue 18.8%, menor proporción en más de 10 años; dicho nivel ubicó al #SemáforoEconómico de la organización en amarillo. La meta que establece la organización es de una inversión equivalente a 24% o más del PIB; sin embargo, en los más de 25 años de la serie histórica de inversión en México (proporcionada por el INEGI), la meta no se ha cumplido en ningún año completo

Ponte en contexto: #Semáforo Económico: México registra la cifra más baja de generación empleo formal desde 2013

En 2008 se registró la mayor proporción de la inversión como porcentaje del PIB cuando pesó el 23.2%; no obstante, dicho nivel no alcanzó la meta de México, ¿cómo vamos?. 

En 2020, del porcentaje total de la inversión como proporción del Producto Interno Bruto del país (de 18.8%), la inversión privada representó el 16.1% PIB y la pública el 2.6% restante. 

Actualmente, la razón inversión privada sobre PIB se encuentra en su menor nivel para un año desde el 2010 (cuando fue 16.0%) y el porcentaje de la inversión que proviene del sector público respecto al Producto Interno Bruto Nacional reportó su menor nivel desde 1999 (2.4%). 

En contraste, la inversión privada alcanzó su mayor representación del PIB en 2016, cuando fue el 19.3%, y la pública registró su mayor nivel como porcentaje del PIB en 2009 cuando se ubicó en 6.0%.  

México, ¿cómo vamos?

México, ¿cómo vamos?

La tendencia negativa observada en la inversión nacional durante 2020 respondió al profundo impacto que la pandemia ocasionó; sin embargo, los datos también reflejan que la debilidad en la formación de capital en nuestro país se observaba antes que el Coronavirus apareciera, denotada por acciones de la administración actual como la cancelación del NAIM, la suspensión de la cervecera Constellation Brands en Mexicali y la más reciente iniciativa de Reforma al Sistema Eléctrico Nacional, entre otras. 

Por lo tanto, se vuelve prioritario recuperar e impulsar la inversión, de inmediato, lo cual generaría en el mediano y largo plazo un mayor crecimiento económico, más oportunidades laborales para los trabajadores mexicanos, mayores avances tecnológicos y una mayor producción nacional de bienes y servicios. 

Para esto, es necesario que se genere un ambiente de confianza para los inversionistas en el país; es decir, se debe proporcionar una mayor seguridad para la población que busca invertir, tanto para los grandes como para los pequeños inversionistas, de manera que se garantice que sus recursos tendrán una oportunidad real de prosperar y de producir rendimientos eficientes.

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El reactor experimental que podría darle a China el 'santo grial' de la energía nuclear

En China un pequeño reactor de tres metros de altura va a ser puesto a prueba. Si funciona, dará a China una gran ventaja en la búsqueda de una energía eficiente y limpia.
30 de septiembre, 2021
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Lo que está a punto de probar China es pequeño, pero tiene una enorme importancia para el futuro energético de ese país y del mundo.

Cerca de la ciudad de Wuwéi (provincia de Gansu, centro-norte) será puesto en marcha un reactor nuclear de unos tres metros de alto y con capacidad para generar dos megavatios, lo cual es suficiente para alimentar unas 1.000 viviendas.

Generar tan poca energía no parece ser un buen negocio para la inversión de cientos de millones de dólares que ha hecho China en este programa energético.

Pero es el tipo de reacción nuclear y el procesamiento que se pondrá a prueba lo que tiene al borde de la silla a científicos del mundo que esperan ver sus resultados.

“La pregunta de hoy es: ¿están las tecnologías de soporte preparadas para hacer del Reactor de Sal Fundida (RSF) la tecnología de próxima generación?”, dice el ingeniero nuclear Charles Forsberg, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) de EE.UU.

“La prueba china es importante porque es el primer paso para repensar el camino de la energía nuclear: si las cosas han cambiado y ahora hay otra dirección”, explica a BBC Mundo.

Sal fundida y torio

Una de las mejores fuentes para producir electricidad -a pesar de su imagen afectada por accidentes como Chernóbil o Fukushima- ha sido desde su invención la energía nuclear.

Genera más electricidad que otras, casi no emite dióxido de carbono, garantiza un suministro continuo, usa combustibles relativamente accesibles y sus desechos son mucho más controlables que los de otras fuentes.

La mayoría de las centrales nucleares del mundo utilizan el uranio como combustible.

Una planta nuclear

Getty Images
Las plantas de energía termodinámica producen vapor, pero no dióxido de carbono.

Pero lo que están probando en China es un método que, aunque no es nuevo, nunca se había puesto a prueba a una escala tan importante.

Están empleando sal fundida de fluoruro en combinación con torio, el cual es un elemento químico que se encuentra en minerales y que escuatro veces” más abundante en el planetaque el uranio, señala Forsberg.

En un reactor, ambos elementos se combinan para producir una reacción física (fisión) que genera máscalorque la emanada del uranio-235/238 combinado con plutonio del método tradicional.

“Los RSF suministran calor a temperaturas más altas que otros reactores, entre 600 y 700° C. El calor a temperaturas más altas es más valioso“, indica Forsberg.

Diagrama del reactor de sal fundida

BBC

Otra ventaja, según la teoría, es que los desechos radiactivos se pueden eliminar en el mismo proceso, lo que evita que puedan caer en manos equivocadas, como los fabricantes de armas nucleares.

Y ya que este tipo de proceso no requiere agua, como en las plantas nucleares que usan uranio-235, los RFS pueden ser construidos en lugares apartados y así evitar cualquier posible riesgo para la población, como los vistos en Chernóbil o Fukushima.

Todo eso ha hecho que esta sea descrita como el “santo grial” de las fuentes de energía.

Pelets de torio

Getty Images
El torio es cuatro veces más abundante en la tierra que el uranio.

Pero los expertos dicen que todo esto está aún por comprobarse en la prueba china, de ahí que sea tan importante.

“Con la necesidad crítica de reducir las emisiones de carbono y la creciente demanda mundial de electricidad, es urgente comercializar tecnologías avanzadas de reactores”, señala el ingeniero nuclear Everett Redmond, del Instituto de Energía Nuclear de EE.UU., a BBC Mundo.

Para Forsberg, “el reactor de sales fundidas con torio/uranio-233 es el camino no tomado” en la industria eléctrica que usa una fuente nuclear.

“Existen grandes ventajas potenciales en materia de seguridad y gestión de residuos, pero importantes desafíos técnicos”, señala el científico del MIT.

¿Qué es lo que viene?

China reveló en agosto pasado que está por realizar las primeras pruebas en su reactor experimental construido en el desierto del Gobi, en la provincia de Gansu.

El gigante asiático ha invertido unos 3.000 millones de yuanes (US$500 millones) en un programa iniciado en 2011 para investigar el uso de sal fundida y torio/uranio-233.

El reactor construido y operado por el Instituto de Física Aplicada de Shanghái (IFAS) es el primero en intentarlo para un uso comercial: el suministro de electricidad.

Una planta nuclear en construcción en China

Getty Images
China ha construido múltiples plantas de energía, pero la de la provincia de Gansu es única en el mundo.

Otros países ya habían experimentado hace décadas este proceso, pero se quedaron solo en ensayos porque no existía la tecnología necesaria para manejarlo.

No solo requieren que la fisión nuclear funcione bien, sino que el proceso para obtener el calor y transportarlo a una planta termodinámica trabaje adecuadamente. Y que laspruebas de fallassean controlables.

“Muchos de los desafíos del RFS han desaparecido debido a los avances en otros campos durante 50 años”, como la tecnología de bombeo necesaria para este tipo de reactor, la cual ya se usa en plantas solares, explica Forsberg.

Lo que los operadores del IFAS esperan es que todo salga como está planeado para llevar la tecnología a una escala más grande.

¿Por qué es futurista?

La energía que genere el reactor experimental de Wuwéi tendrá una capacidad mínima de 2 megavatios para abastecer un millar de casas.

El plan es que para 2030 sea construido un reactor que genere alrededor de 370 megavatios, una capacidad que daría electricidad a más de 185.000 viviendas.

Al generar una mayor temperatura, cercana a los 700° C., un RSF se vuelve más valioso para la industria eléctrica.

Una planta solar en Gansu

Getty Images
En el mismo desierto de la provincia de Gansu, China ya tiene varios proyectos que buscan sustituir a las energías contaminantes.

“El calor a temperatura más alta da como resultado ciclos de energía más eficientes: una fracción mayor de calor se convierte en más electricidad“, explica el científico del MIT.

Y ya que en teoría su construcción tiene un costo similar a otras centrales nucleares ya existentes, el beneficio aumenta.

“Si dos reactores tienen características de costo idénticas, el reactor que produce temperaturas más altas produce un producto más valioso”, señala Forsberg.

China se aseguraría entonces poseer la tecnología más avanzada, segura y limpia, para la generación de energía del mundo.

No exclusiva, pues Redmond explica que en EE.UU. algunas firmas están también buscando crear reactores de sales fundidas. Pero sí probada.

“Todos los diseños de reactores avanzados tienen un gran potencial, por eso apoyamos y alentamos el desarrollo acelerado, la demostración y el despliegue comercial de tecnologías de reactores avanzados”, dice Redmond.

Aun así, los científicos que están atentos a lo que sucede en China aún tienen sus preguntas, ¿funcionará?

Pero solo hecho de que una idea concebida hace décadas esté por ser puesta a prueba los mantiene con los ojos en el pequeño reactor de Wuwéi.


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