Errores y negligencia dejan impune linchamiento de agente en Hidalgo
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Errores y negligencia de Procuraduría de Hidalgo dejan en la impunidad linchamiento de agente

Un testigo clave posiblemente fabricado; 9 órdenes de aprehensión no cumplimentadas desde 2018; dos detenidos liberados por fallas en las audiencias iniciales, y una pobre investigación a más de dos años del linchamiento.
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24 de marzo, 2021
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El 27 de septiembre de 2018, a la vista de todo mundo y a plena luz del día, el agente del Ministerio Publico Alberto Vargas fue asesinado a golpes y quemado. Él junto con tres hombres más fueron linchados en el centro del municipio de Metepec, Hidalgo, por una turba de personas que, sin ninguna prueba, los acusaba de rondar una escuela para robar niños. La agresión, que no pudieron frenar los apenas ocho policías que estaban de guardia quedó registrada en diversos videos.

Una semana después de los hechos, la fiscalía obtuvo 12 órdenes de aprehensión en contra de los probables incitadores del linchamiento, entre los que se encontraba el actual alcalde del mismo municipio, Joel Huazo Canales.

Sin embargo, a casi dos años y medio de este asesinato artero, el caso permanece totalmente impune debido a los errores y negligencias –definidas así por varios jueces que han revisado el caso – de la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo. 

Entre esas anomalías destaca, por ejemplo, la liberación de 2 de los 3 únicos detenidos en el caso por falta de pruebas en las audiencias iniciales; las escasas acciones para dar con el resto de los inculpados o reunir más evidencia; la desaparición o posible fabricación del testigo clave de los hechos; la falta de apelación a fallos judiciales desfavorables; y la lentitud para trasladar la carpeta a una unidad especializada.

“En efecto, la investigación por parte de la Procuraduría respecto a la identificación de los probables responsables ha sido negligente, y no solo eso, sino también escasa, escueta y por demás ineficiente. No es posible que, a casi 3 años de los hechos, la fiscalía no haya podido sustentar una sola línea de investigación decente para esclarecer los hechos”, dijo Oscar Mora, abogado de las víctimas.

Desde finales del año pasado la familia del agente Alberto Vargas logró que una jueza federal les concediera un amparo que confirma la “pasividad” y “desinterés” de la Procuraduría para dar con los probables responsables, hecho que además revictimiza a los afectados pues impide conocer la verdad de lo ocurrido y que haya una reparación del daño. La jueza les ordenó a los fiscales agilizar las indagatorias.

Animal Político buscó directamente a la Procuraduría para conocer un posicionamiento en torno al avance en la investigación de este caso y los señalamientos hechos por los jueces, pero hasta la publicación de esta nota solo se indicó que por el sigilo de las indagatorias era complicado dar un comentario específico.

A continuación, se presentan los puntos clave de la investigación de la Fiscalía sobre un homicidio que le costó la vida a uno de sus propios funcionarios, quien además era Maestro en Derecho Penal, y cuyo crimen ocurrió un mes después de haberse comprometido.

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El linchamiento: una policía rebasada

La mañana del 27 de septiembre de 2018, aproximadamente a las 9:30 horas, una patrulla de la policía municipal de Metepec recibió por radio una alerta: un grupo de vecinos muy molestos denunciaba que tres o cuatro hombres se encontraban “merodeando” una escuela con la supuesta intención de secuestrar a unos niños. 

Al llegar al lugar los policías se encontraron con Alberto Vargas y tres personas que lo acompañaban. Vargas se identificó plenamente con su credencial de agente del MP e indicó que él y sus acompañantes habían parado en la localidad pues estaban buscando un mecánico. Pero ante la actitud cada vez más hostil de las personas en el sitio, los policías municipales le pidieron a Vargas y a sus acompañantes acompañarlos al cuartel de policía para resguardarlos.

Lo anterior fue insuficiente. Aproximadamente a las 11 de la mañana una turba de 100 a 300 personas ingresó a la propia comandancia de la policía y sustrajo de los separos (donde habían sido ingresados para su seguridad) a Vargas y sus acompañantes.

No había forma de que los policías contuvieron el ataque. El municipio cuenta con apenas 14 agentes, según declaro alguno de ellos, para dar seguridad a más de 13 mil personas. El día de los hechos estaban trabajando la mitad. Además, solo contaban con 4 patrullas, de las cuales dos estaban descompuestas.

Videos de los hechos muestran lo que ocurrió después. El agente del MP y sus acompañantes fueron golpeados en múltiples ocasiones en plena plaza central. En un momento los colgaron de cabeza de un poste y lo dejaron caer al suelo. A Vargas, además, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego.

El linchamiento terminó solo hasta que un contingente de policías estatales con equipo antimotines llegó casi 45 minutos después… pero ya era tarde: Vargas ya estaba muerto y los otros tres hombres gravemente lesionados. Dos semanas después otro de los heridos, Miguel Ángel Hernández López, falleció a causa de las lesiones.

A partir de las declaraciones de policías que presenciaron los hechos y de un testigo que presenció los hechos, la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo obtuvo de una jueza doce órdenes de aprehensión en contra de probables involucrados en el linchamiento, entre ellos Huazo Canales, quien desde el año pasado es el presidente municipal del mismo municipio.

Las audiencias fallidas: errores y negligencia

En los dos años y medio que han transcurrido desde el linchamiento, la Procuraduría estatal solo ha conseguido cumplimentar 3 de las 12 órdenes de aprehensión que solicitó en contra de los probables responsables. Y de los tres detenidos solo uno sigue preso, luego de que en los otros dos casos falló en presentar datos suficientes ante jueces de control para que los vinculara a proceso.

El primer detenido fue el hoy alcalde de Metepec, Joel Huazo Canales. Su audiencia inicial se realizó los días 23 y 28 de abril ante la jueza Miriam Verónica Alcocer Espinoza. La Procuraduría presentó como pruebas declaraciones de algunos policías que señalaban que esta persona estaba en el lugar y había participado en la agresión. Huazo, por su parte, declaró que sí estaba en el sitio pero que lo que hizo fue intentar ayudar a los heridos.

Tras revisar los datos la jueza decidió no procesar a Huazo. Consideró que los señalamientos eran demasiado generales y que no quedaba claro su rol en la agresión. Y aunque se presentó un video como prueba, en el mismo no se identifica bien al hoy alcalde.

La segunda liberación ocurrió este 2021. La detenida era Guadalupe Jarillo Sosa y fue presentada en audiencia inicial el 22 y 26 de enero. En su contra se presentaron los mismos testimonios levantados por los fiscales dos años antes, aunque ninguno de los policías la identifica claramente. El único que sí la señala directamente fue un vecino que desde esa fecha está ilocalizable.

La defensa de la detenida, por su parte, argumentó que Jarillo no estaba en el lugar el día de los hechos sino en una zapatería donde trabajaba, y subrayó la falta de nueva evidencia de los fiscales.

El juez a cargo de la audiencia, José de Jesús Vázquez Contreras, consideró que no había datos iniciales para abrir un proceso en contra de la detenida, pero fue mas allá: acusó a los fiscales de no haber investigado lo suficiente en más de dos años para reunir nueva evidencia en un caso tan relevante como el linchamiento de uno de sus propios funcionarios.

“No se ha hecho ninguna investigación al respecto, no se ha explorado la línea de investigación planteada. No se ha buscado al testigo que no aparece. Es claro que el Ministerio Público desde 2018 nada ha hecho para robustecer que Guadalupe es quien intervino (…) Ha obviado investigar… hay negligencia clara con la que el MP ha manejado este asunto que es por demás relevante”, advirtió el juez.

Aun cuando Huazo y Jarillo no fueron vinculadas a proceso, la Procuraduría estatal tenia la posibilidad de apelar dichas determinaciones o continuar con la indagatoria para presentar nueva evidencia en contra de los involucrados, pero nada de eso ha ocurrido.

El único detenido y vinculado a proceso es un sujeto de nombre Sergio Aguilar Gómez alias “Lagrimita”. Sin embargo, a 14 meses de que se realizara su audiencia inicial su proceso está atorado debido a un amparo indirecto que tramitó y falta por resolverse. No hay fecha para el arranque de su juicio.

Testigo clave perdido y ¿fabricado?

Entre los testimonios que la Fiscalía de Hidalgo reunió horas después del linchamiento hay uno que es clave: el del civil Miguel Ángel Hernández Roldán. Su importancia radica en que es el único que identifica a los doce implicados con nombres, apellidos y hasta seudónimos. Además, proporciona sus características físicas y detalla de que forma participaron en la agresión.

El problema es que desde esa declaración brindada la noche del 27 de septiembre dicho testigo – supuesto vecino de Metepec – no aparece. Ni la defensa, ni los abogados de las víctimas, ni los propios fiscales lo han encontrado. En la colonia Ignacio Zaragoza, donde supuestamente vive, nadie lo ubica.

No existe un Certificado Único de Registro de Población (CURP), un acta de nacimiento, una credencial del INE, o algún registro oficial que de cuenta de su existencia. Documentos en poder de este medio confirman estos hechos.

Animal Político tiene copia de un mensaje de whatsapp que una agente del MP le envió a uno de los familiares de Alberto Vargas donde reconoce que no encuentran ningún dato sobre el testigo. “Que no hay nada sobre él”.

El policía ministerial que recabó la declaración de dicho testigo, Jorge Harneth Sánchez Martínez, tampoco sabe donde ubicar a la persona que supuestamente entrevistó. Dicho policía fue cambiado de adscripción luego de esta investigación.

Los abogados de Alberto Vargas dijeron que ellos no están seguros de que esta persona realmente exista y acusan a la Procuraduría de tratar de encubrir este hecho.

“Hemos realizado búsquedas en registros nacionales y no hay dato alguno de su existencia. Cuando confrontamos a las autoridades de la fiscalía respecto a esta situación, nos comentaron que no nos preocupáramos, que ellos se enfocarían en procedimientos abreviados para evitar correr riesgos en juicio. Esto nos da a entender que ellos (directivos) ya sabían de la inexistencia del testigo y lo están tratando de encubrir”, dijo el abogado Oscar Mora.

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Dos años y medio de impunidad… y contando

El próximo 27 de marzo se cumplirán exactamente dos años y medio del linchamiento en el que murieron Alberto Vargas y Miguel Ángel Hernández. El caso permanece hasta ahora impune pues no hay nadie sentenciado por estos hechos, y solo hay una persona procesada de la turba de 300 que participaron en la agresión.

El 13 de noviembre de 2020 la jueza federal Bertha Patricia Orozco Hernández le concedió un amparo a la familia de Alberto Vargas tras considerar que la Procuraduría ha sido “omisa” en investigar el caso a fondo para dar con el resto de los probables responsables.

“Sin lugar a duda hay evidencia de una actitud pasiva de las autoridades responsables, las cuales se encuentran obligadas legalmente a dar cumplimiento a los mandamientos judiciales, demostrándose con ello el desinterés en cumplir las funciones que tienen encomendadas, lo cual vulnera los derechos constitucionales de la víctima”, indica la sentencia de la jueza.

Luego de este amparo y del nuevo fracaso al intentar vincular a proceso a uno de los detenidos en enero pasado, la Fiscalía decidió turnar la carpeta de investigación a su unidad de casos de alto impacto. Sin embargo, hasta el pasado 4 de marzo la carpeta aun no llegaba a esa unidad, y según los abogados de las víctimas, llevaba más de un mes ilocalizable.

Oscar Mora explica que, desde el lado de la representación jurídica de los afectados, y ante la pasividad del Ministerio Público para indagar y fortalecer la línea de investigación con la que cuentan o abrir una nueva, ellos han intentado aportar nuevos elementos a la indagatoria, pero la Fiscalía tampoco los ha aceptado.

El pasado 9 de marzo la familia formalizó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del estado de Hidalgo.

-¿A qué le atribuyen ustedes que la Procuraduría de Hidalgo no haya conseguido resolver un crimen de tan alto impacto como el linchamiento de uno de sus propios agentes?, se le pregunta al abogado de las víctimas.

– A una completa incapacidad por parte del titular para esclarecer un hecho de esta magnitud y a la falta de capacitación por parte de los agentes del Ministerio Público para argumentar adecuadamente a fin de sostener su propia teoría del caso. No es el primer linchamiento que queda impune en los últimos años – respondió el asesor legal.

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La historia del fascinante descubrimiento del “Tutankamón británico”

El hallazgo de un barco enterrado hace 1.300 años escondía uno de los mayores tesoros de la arqueología británica.
30 de enero, 2021
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Comenzaron con las primeras luces del día. Los más fuertes de la guardia del rey, con los músculos tensos y las ásperas cuerdas rozándoles, arrastraron el pesado barco de roble desde el río hasta la orilla.

Y luego, con el sol naciente quemando lentamente la fría niebla de la mañana, levantaron la embarcación sobre la llanura, hasta el pie de la colina.

La multitud que se encontraba en la ladera observó en silencio cómo se acercaban a la cima y de ahí al cementerio reservado a los descendientes reales del dios tuerto.

Cuando se introdujo el navío en la zanja preparada para tal fin, depositaron el ajuar funerario en la cámara sepulcral.

Luego se alzó un montículo sobre él. Y allí quedó el barco, anclado en la tierra de la Anglia Oriental, pero viajando a través del tiempo hasta que, trece siglos después, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, un hombre llamado Basil Brown lo descubrió.

El increíble hallazgo del apodado “el Tutankamón británico”, es el tema de La excavación, la nueva película de Netflix que adapta la novela homónima de John Preston.

Sus estrellas, Ralph Fiennes y Carey Mulligan, interpretan respectivamente al arqueólogo autodidacta Brown y a Edith Pretty, la terrateniente que lo contrató para excavar los misteriosos túmulos en su finca de Sutton Hoo, con vistas al río Deben, en Suffolk.

Pretty, una viuda interesada en el espiritismo, tenía un presentimiento sobre esos montículos. Se creía que eran de origen vikingo.

Un huésped había visto una vez una figura fantasmal entre ellos, y existían viejas leyendas locales sobre tesoros enterrados.

Sutton Hoo as it is represented in The Dig

LARRY HORRICKS/NETFLIX
Las excavaciones de Sutton Hoo fueron recreadas en Godalming, en Surrey.

Un inconformista de la arqueología

Brown era un hombre de Suffolk que había dejado la escuela a los 12 años. Había sido trabajador agrícola y agente de seguros, pero también había aprendido por su cuenta varios idiomas, astronomía y arqueología.

Ello lo llevó a ser contratado como arqueólogo por el Museo de Ipswich, que a su vez recomendó a Pretty para que lo contratara.

Él comenzó en junio de 1938 a trabajar en algunos de los montículos más pequeños, y encontró pruebas de que habían sido asaltados por ladrones de tumbas, pero también halló un disco de bronce que sugería que podían ser anteriores a la época vikinga.

Cuando empezó a trabajar en el más grande, en el verano de 1939, mientras se acercaban los nubarrones de la guerra, enseguida encontró fragmentos de hierro que identificó como remaches de barco.

Y entonces lo encontró: un asombroso barco de 90 pies (27,4 metros), lo suficientemente grande como para acomodar hasta 20 remeros a cada lado.

La propia madera se había disuelto en el suelo junto con los restos humanos que había, pero quedaba una huella clara: un barco fantasma de más de un milenio de antigüedad.

Se habían hallado otros enterramientos de barcos, pero ninguno de este tamaño.

Antes de este, el barco más grande descubierto era una embarcación vikinga de 78 pies (23,8 m), hallada en Noruega en 1880.

Debido a hallazgos anteriores en otros lugares, Brown sabía que podía haber un cargamento de objetos en honor a los muertos, y el 14 de junio encontró lo que creía que podía ser la cámara funeraria: una estructura de madera parecida a una cabaña, ahora desintegrada, que se había construido en el centro del barco.

Pero los responsables del Museo Británico y de la Universidad de Cambridge ya se habían enterado de su gran hallazgo y, apenas unos días después, se entrometieron.

Antes de que pudiera seguir explorando, fue marginado y relegado a labores básicas.

Los profesionales no podían permitir que un hombre local, un simple aficionado, se dedicara a esa tarea.

¿Por qué habrían de dejarle? ¡El tipo ni siquiera tenía un título!

Trajeron entonces un equipo de arqueólogos y fue uno de ellos, Peggy Piggott, quien, el 21 de julio, apenas dos días después de su llegada, encontró la primera pieza de oro.

Luego encontró otra. Y en poco tiempo habían descubierto un brillante botín de más de 250 objetos para los que la expresión “tesoro escondido” se quedaba corta.

Había vasijas para banquetes y cuernos para beber. Elaboradas joyas. Una lira y un cetro, una espada, piedras originarias de Asia, platería de Bizancio y monedas de Francia (que ayudaron a datar el tesoro).

Había una hebilla de oro grabada con serpientes y bestias entrelazadas, una pieza tan extraordinaria que el conservador de las antigüedades medievales del Museo Británico casi se desmayó al verla.

Había broches y cinturones de joyas, un maravilloso casco ornamentado y con una máscara completa: el inquietante rostro de algún antiguo héroe que parece observar a través de los siglos.

Barco

Getty Images
Una representación de cómo pudo de ser el funeral del rey anglo sajón en el barco que después se enterró.

Lo que significó el descubrimiento

El hallazgo de Brown hizo que se reescribieran, literalmente, los libros de historia.

El barco y su contenido pertenecían a la Edad Media, y el descubrimiento iluminó esos cuatro siglos entre la partida de los romanos y la llegada de los vikingos, un periodo del que se sabía muy poco.

Los anglosajones que gobernaban los distintos reinos de Inglaterra durante esta época habían sido considerados un pueblo rudo y atrasado -casi primitivo-, pero allí había objetos de gran belleza y exquisita factura.

Se trataba de una sociedad que valoraba la pericia, la artesanía y el arte; y que comerciaba con Europa y más allá.

Y estas reliquias de una civilización sofisticada y perdida aparecieron justo cuando la nuestra estaba amenazada de desaparición por los nazis.

El líder de los arqueólogos dio un discurso a los visitantes del lugar, y tuvo que gritar para que se le oyera por encima del rugido de un Spitfire .

Cuando el escritor y periodista John Preston descubrió que Piggott, su tía, había participado en la excavación, investigó la historia y reconoció inmediatamente el valioso filón que suponía para un novelista.

The Dig (La excavación) se publicó con gran éxito en 2007.

Robert Harris la calificó de “verdadero tesoro literario” e Ian McEwan la definió como “muy fina, absorbente, exquisitamente original”.

La productora Ellie Wood afirma que quiso hacer una versión cinematográfica en cuanto leyó el manuscrito de la novela en 2006, antes incluso de que se publicara.

“Era increíblemente cinematográfico”, cuenta Wood a BBC Culture.

A medida que el barco se va revelando, también lo hacen las vidas interiores de las personas involucradas, y eso es lo que me pareció tan poderoso y original”.

“Podía sentir las profundas emociones de los personajes, aunque fueran incapaces de expresarlas. Todos esos sentimientos a fuego lento se mantienen a raya debido a la reserva británica y la estructura de clases sociales”.

Carey Mulligany Ralph Fiennes

LARRY HORRICKS/NETFLIX
Ralph Fiennes y Carey Mulligan, interpretan respectivamente al arqueólogo autodidacta Brown y a Edith Pretty, la terrateniente que lo contrató para excavar los misteriosos túmulos.

Moira Buffini, cocreadora de la exitosa serie televisiva Harlots, escribió el guion.

“Ellie Wood me envió el libro en 2011 y lo leí, e inmediatamente pensé: tengo que escribir esto”, dice Buffini.

“Fue ese instante. Sabes que estás ante algo bueno cuando sientes eso por un proyecto. Y no ocurre tan a menudo”.

El libro me conmovió profundamente. Me sentí descarnada cuando terminé de leerlo. Creo que transmite la sensación de fragilidad de todo, incluidos nosotros.

Mientras escribía el guion llegué a pensar que el acto de abrir la tierra -de cavar para desenterrar a los muertos- abre en cierto modo a todos los que están vivos”.

A lo largo de los años, varios actores han sido vinculados a la película, entre ellos Cate Blanchett y luego Nicole Kidman.

Al parecer, Kidman tuvo que retirarse debido a compromisos laborales y Carey Mulligan se incorporó con poca antelación.

Wood dice que, aunque ha tardado mucho, su determinación nunca decayó.

“Creo que fue por la historia de Basil Brown”, dice. “Debido al clasismo y al esnobismo intelectual, su inestimable trabajo pasó desapercibido durante mucho tiempo, y me pareció realmente importante que más gente conociera lo que logró”.

Montículos

Getty Images
Tras enterrar los restos funerarios formaban estos característicos montículos llamados túmulos.

El misterio continuó

El nombre de Brown no se mencionó en la exposición permanente del Museo Británico sobre los tesoros de Sutton Hoo hasta hace relativamente poco tiempo.

Pero aunque ahora se reconoce su crucial contribución, hay muchas cosas que siguen generando dudas sobre el entierro del barco.

¿A quién honra? El principal candidato es Raedwald, un poderoso líder regional que murió en torno al año 624 y que formaba parte de una dinastía que afirmaba descender del dios nórdico Woden.

Fue el primer rey inglés que se convirtió al cristianismo, aunque al mismo tiempo se cuidaba astutamente de no molestar a los dioses paganos.

¿Y cuál era exactamente la naturaleza del barco? ¿Era un buque de guerra?

Podremos juzgarlo mejor cuando el proyecto de construir una réplica a tamaño real del barco llegue a buen puerto.

Nos dará una idea más precisa, por ejemplo, de cómo se maneja exactamente en el agua.

La compañía Sutton Hoo Ship pretende tener su barco construido y listo para empezar las pruebas en tres años, y espera que la película genere más interés en su proyecto.

La película es discreta, pero poderosamente conmovedora, y cuenta con unas interpretaciones tremendas tanto de Fiennes como de Mulligan.

Durante un reciente rueda de prensa sobre la película, Fiennes explicó que leyó por primera vez el guion en un avión y al final se le “saltaron las lágrimas”.

“No sé muy bien por qué, pero es algo que tiene que ver con la integridad de la gente que desentierra algo que a la vez representa de alguna forma a su nación”.

Y las circunstancias actuales hacen que su descripción de un mundo al borde del desastre resuene de una manera imprevista a cuando se comenzó este proyecto.

“Me pregunto si ahora todos tenemos un sentido más presente de nuestra propia mortalidad, de nuestra insignificancia en el gran esquema de las cosas”, sostiene Buffini.

“Pero creo que hay algo muy esperanzador en la idea de que somos eslabones de una cadena humana ininterrumpida.

Le di a Basil la frase: ‘Desde la primera huella de una mano en la pared de una cueva, formamos parte de algo continuo'”.


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