Guanajuato tardó 7 meses en entregar restos de dos jóvenes ya identificados
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Fiscalía de Guanajuato tardó 7 meses en entregar restos de dos jóvenes ya identificados

Las familias de David Lorenzo Pizano López, de 19 años, y Martín Delgado Calero, de 32, denunciaron la lentitud de las autoridades. Un plantón mostró esta semana el descontento de los colectivos con la Fiscalía.
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David Lorenzo Pizano López, de 19 años, salió de su casa en Juventino Rosas, Guanajuato, el 7 de agosto de 2020. Su madre, María Guadalupe López, recuerda que eran las 21:30 horas porque le pareció muy tarde. “Voy y vuelvo”, respondió su hijo. Pero no volvió.

Un mes después los restos del joven fueron hallados en una fosa junto a los de dos amigos: Martín Delgado Calero y J. Cruz García. Solo la familia del último, que lo reconoció por un tatuaje, pudo recuperar sus restos. Los otros dos, aunque también fueron identificados, tardaron más de siete meses en ser entregados a sus familiares. Todo este tiempo lo pasaron en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Celaya.

Lee: Suman 20 cuerpos en fosas de Celaya, Guanajuato; víctimas arman plantón por fallas de autoridades

“Es un dolor y una desesperación muy grande, saber que está ahí y que no puedes hacer nada”, decía María Guadalupe López, días antes de que la Fiscalía General del Estado (FGE) hiciera entrega de los restos. Finalmente, el viernes 12 ambas familias pudieron velar a sus allegados para posteriormente darles sepultura.

Animal Político contactó con la Fiscalía General del Estado de Guanajuato para conocer su versión, pero al cierre de la edición no había recibido respuesta.

Poco se sabe de qué ocurrió aquella noche del 7 de agosto en la que David desapareció con sus compañeros. Alguien dijo luego a las familias que los jóvenes habían sido secuestrados por personas que viajaban en una camioneta blanca. Una triste historia demasiado habitual en Guanajuato, el estado que concentra el 15% de los asesinatos de todo el país.

Según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda, Guanajuato es el segundo estado con mayor número de desaparecidos en los dos últimos años, solo superado por Jalisco.

“Lo empezamos a buscar, sábado en la mañana, en la tarde, en la noche. El domingo desde tempranas horas. Pero nada”, dice López.

Tras dos días buscando metieron el reporte de desaparecido en el Ministerio Público de Juventino Rosas.

La respuesta la recibieron un mes después.

“Llegamos y el licenciado nos dijo que lo sentía mucho que eran nuestros familiares”, explica.

Los criminales los habían descuartizado, así que los restos no estaban completos. En el caso de su hijo, lo que encontraron era la parte del tronco hasta los pies, un cráneo y una mano.

Al día siguiente fueron a Guanajuato a hacerse pruebas de ADN. Sin embargo, antes pasaron por el Semefo de Celaya para hacer el reconocimiento. “El que podía ser mi hijo, sus restos, traían un pantalón y unos tenis idénticos a los que le compré”, asegura.

Ella estaba convencida: ese era su hijo.

Sin embargo, tardaron tres meses en recibir una nueva comunicación. La FGE le pidió que llevara al papá del joven, ya que los resultados no estaban claros.

Al no encontrarse cerca esta persona, recurrieron al abuelo paterno, que se hizo las pruebas. Era el mes de noviembre y López estaba segura de que esos restos eran de su hijo David. Lo mismo ocurría con la familia de Martín, que tuvo que enviar al papá a entregar su ADN nuevamente.

Ambas familias siguieron esperando sin recibir respuesta. Hasta que López entró en contacto con el colectivo Luz y Justicia, uno de los doce formados en Guanajuato por familiares de desaparecidos. Tras varias gestiones recibieron la confirmación de lo que ya sabían: que esos restos eran los de sus hijos.

Finalmente, los restos fueron entregados el viernes 12 de marzo.

“Yo no quiero saber quién fue o quién lo hizo. Solo quiero dar sagrada sepultura. Ya no quiero saber más”, asegura.

La mujer se muestra molesta con el trato recibido en Fiscalía. Fueron más de siete meses con su hijo identificado y sin poder sacarlo del Semefo. Siete meses en los que se practicaron dos pruebas distintas de ADN. “No se si no saben hacer, o están muy excesos en trabajo. Ha habido demasiado muerto, pero si no llegamos a meternos en el colectivo no sabemos si estaríamos todavía esperando”, protesta. “Se podían haber entregado desde el principio, ya estaban identificados”, insiste.

“Este caso ejemplifica dos cosas: la falta de capacidad para la identificación forense, ya que tardan meses en entregar resultados, y la saña con la que están actuando los grupos criminales, ya que los cuerpos estaban desmembrados”, explica Raymundo Sandoval, investigador e integrante de la Plataforma por la Paz de Guanajuato.

El malestar de los colectivos con la fiscalía no se limita a este caso aislado. De hecho, familiares de desaparecidos mantienen desde el pasado lunes un plantón frente al Teatro Juárez en Guanajuato, que no levantaron a pesar de mantener una reunión con el titular Carlos Zamarripa. El detonante de esta protesta fue la exhumación de restos que se habían encontrado en El Sauz de Villaseñor, Celaya, y que se retiraron sin contar con los familiares durante el fin de semana.

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Cómo los agricultores y científicos modifican tus alimentos para que tengan mejor sabor

Los científicos dicen que manipulando genes pueden crear frutas y verduras más sabrosas ¿Cómo lo están haciendo?
26 de junio, 2021
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“La del sabor es una tendencia que está resurgiendo, sin lugar a dudas”, dice Franco Fubini, fundador de la empresa proveedora de frutas y verduras Natoora.

Es posible que te sorprenda que el sabor haya pasado alguna vez de moda.

Pero encontrar variedades de frutas y verduras realmente sabrosas puede ser difícil, en gran parte debido a los requisitos de los supermercados, dice Fubini.

“Empezaron a exigir que las variedades tuvieran una vida útil más larga, en el caso del tomate, por ejemplo, que tuviera una piel más gruesa para que la piel no se rompiera fácilmente, un tomate que quizás madurara más rápido, que pudiera absorber más agua”.

“Así que con el tiempo cultivas tus variedades con el objetivo de conseguir otros atributos que no sean el sabor. El sabor comienza así a perder importancia y, debido a que se trata de la naturaleza, si cultivas para otros rasgos, extraes el sabor”.

La empresa de Fubini se especializa en productos de temporada seleccionados por su sabor y vende sus productos a restaurantes y tiendas de alta calidad en todo el mundo.

“Parte de este renacimiento proviene de los restaurantes, porque los chefs tienen mucha influencia”, explica. “Eso y los viajes han estimulado este renacimiento del sabor, esta búsqueda de sabor”.

Los agricultores y los investigadores están liderando esta búsqueda, utilizando técnicas sofisticadas para producir frutas y verduras que tengan todo el sabor de las variedades tradicionales y, al mismo tiempo, mantengan contentos a los supermercados.

Profesor Harry Klee

H Klee
Harry Klee utiliza el tomate para entender la composición química y genética de las frutas y vegetales.

El profesor Harry Klee, del Departamento de Ciencias Hortícolas de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, está trabajando para comprender la composición química y genética del sabor de las frutas y las verduras, centrándose en el tomate.

“El tomate ha sido un sistema modelo a largo plazo para el desarrollo de fruta. Tiene un tiempo de generación corto, grandes recursos genéticos y económicamente el cultivo de frutas más importante en todo el mundo”.

“Fue la segunda especie de planta cuyo genoma se secuenció completamente, una gran ayuda en el estudio de la genética de un organismo”.

El sabor de las plantas es un fenómeno complejo.

En el caso del tomate, es una combinación de azúcares, ácidos y más de una docena de compuestos volátiles derivados de aminoácidos, ácidos grasos y carotenoides.

El profesor Klee quiere identificar los genes que controlan la síntesis de estos compuestos volátiles y usarlos para producir un tomate de mejor sabor.

“No estamos todavía en la etapa en la que hayamos completado en una sola línea el ensamblaje de las características de un sabor superior, pero esperamos lograrlo en un año más o menos”, dice.

Es posible utilizar la modificación genética (GM) para mejorar el sabor mediante la importación de genes de otras especies, pero en gran parte del mundo los productos creados de esta manera están prohibidos.

frambuesas Pairwise

Pairwise
Pairwise usa tecnología de edición genética para crear nuevos cultivos.

Sin embargo, otras formas de manipulación genética son más aceptadas.

La firma estadounidense Pairwise está trabajando en nuevas variedades de frutas y verduras utilizando CRISPR, la tecnología de edición de genes con licencia de Harvard, el Instituto Broad y el Hospital General de Massachusetts.

En lugar de tomar genes de otras especies, como los transgénicos, con CRISPR se modifican los genes existentes dentro de la planta mediante cortes y empalmes.

“Estamos haciendo cambios muy pequeños en uno o dos fragmentos del ADN”, explica el cofundador de Pairwise, Haven Baker.

En la mayor parte de América del Norte, América del Sur y en Japón lo producido mediante el uso de esta técnica se considera “no modificado genéticamente”.

Sin embargo, en Europa, donde la cuestión de la modificación genética es muy polémica, se considera transgénico y se mantiene bajo una estricta regulación.

Después de salir de la Unión Europea, el Reino Unido lanzó una consulta sobre el uso de la edición genética para modificar el ganado y los cultivos alimentarios en Inglaterra.

Incluso en EE.UU., donde las opiniones están menos arraigadas, algunos productores desconfían de la modificación genética.

“No somos fanáticos de esto en absoluto. Aunque a veces la innovación bien hecha puede funcionar, creemos en la tradición y no necesariamente en intervenir las cosas. Se trata de volver la mirada a la naturaleza y a la forma en que la naturaleza funciona”, señala Fubini.

Pero hay innovaciones que serían extremadamente difíciles de conseguir sin una intervención a nivel genético.

Uno de los primeros productos en lo que trabaja Pairwise, que se espera tener listo en uno o dos años, es una zarzamora sin semillas que, según dice, tendría un sabor más consistente que las variedades tradicionales.

También está trabajando en una cereza sin hueso.

Todo esto podría hacerse mediante técnicas tradicionales de mejoramiento, pero como los árboles frutales tardan años en crecer, sería un proyecto a muy largo plazo.

“La cereza es una de las frutas que nos interesa y teóricamente podríamos conseguir una variedad sin hueso por medio del cultivo, pero nos llevaría entre 100 y 150 años”, asegura Baker.

remolacha

Row 7
El abastecedor de semillas Row 7 tiene 150 cocineros y chefs que ofrecen críticas sobre sus cultivos.

Algunos en la industria agrícola están combinando técnicas nuevas y antiguas.

La empresa de semillas orgánicas Row 7, con sede en EE.UU., lleva a cabo programas de mejoramiento para desarrollar productos nuevos y de mejor sabor.

Sus proveedores de semillas utilizan técnicas tradicionales de polinización cruzada, junto con la selección genómica (la capacidad de examinar marcadores genéticos moleculares en todo el genoma de la planta) para predecir rasgos como el sabor con una precisión razonable.

Además, cuenta con una red de 150 cocineros y agricultores que evalúan su trabajo.

“Evalúan las variedades que aún están en desarrollo y opinan sobre su potencial en el campo y en la cocina”, señala la directora de operaciones Charlotte Douglas.

Uno de sus productos estrella es la remolacha Badger Flame, cultivada para ser consumida cruda, de sabor dulce sin resultar terrosa.

“Esta variedad se habría perdido si no hubiera sido por la defensa de los chefs y productores. Está ampliando nuestra comprensión de lo que puede ser una remolacha, introduciendo nuevas oportunidades para la exploración”, afirma Douglas.

col rizada

Getty Images

Algunas plantas pueden tener el tipo de sabor incorrecto. Con la col rizada, por ejemplo, aunque su hoja verde es nutritiva, su poderoso sabor puede resultar desagradable a algunos.

Baker y su equipo en Pairwise están trabajando en una planta más dulce y de un sabor más suave.

“La col rizada es muy nutritiva, pero a la gente no le gusta comerla. Por eso, hemos utilizado la ingeniería genética para producir verduras de hoja verde que tengan una mejor nutrición, pero que tengan el sabor de las lechugas a las que estamos acostumbrados”, dice.

En el caso de la col rizada, el sabor fuerte se considera una desventaja, pero en general, el sabor tiende a ir de la mano con la nutrición.

“Cultivar para obtener sabor significa cultivar para obtener exquisiteces; significa cultivar para la nutrición porque la mayoría de las veces, cuando se selecciona un sabor complejo, también se hace en función de la densidad de nutrientes”, señala Douglas.

“Implica cultivar con sistemas orgánicos, con un tipo de agricultura cuyo objetivo es obtener el mejor sabor posible y una mayor diversidad”.


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