Mañaneras de AMLO, un escenario para estigmatizar a la prensa: Artículo 19
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Mañaneras de AMLO, un escenario para estigmatizar a la prensa: Artículo 19

La organización Artículo 19 registró el año pasado 692 agresiones a periodistas y medios de comunicación; un incremento del 13.62% en comparación con el primer año de López Obrador.
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23 de marzo, 2021
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Con un ‘récord’ de una agresión a un periodista cada 13 horas, el segundo año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador fue el año con más ataques a la prensa en México en más de una década.

Así lo documentó Artículo 19, organización de la sociedad civil que en 2009 comenzó a llevar un registro de las agresiones a la libertad de expresión en el país.

Lee: No veo a periodistas como enemigos, sino como adversarios, dice AMLO

De acuerdo con su último informe ‘Distorsión: el discurso contra la realidad’, que presentó este martes 22, Artículo 19 registró el año pasado 692 agresiones a periodistas y medios de comunicación; un incremento del 13.62% en comparación con el primer año de administración ‘lópezobradorista’ que ostentaba el récord con 609 agresiones.

Del total de agresiones a la prensa en 2020, 3 de cada 10 fueron en contra de mujeres periodistas. Y casi la mitad del total fueron cometidas por los propios agentes del Estado mexicano, principalmente por funcionarios públicos (188 casos), fuerzas de seguridad civiles (144), y fuerzas armadas (11), siendo la Ciudad de México, Puebla, Quintana Roo, Veracruz y Oaxaca, el top 5 de las entidades donde más ataques se perpetraron.

Además de las agresiones, en 2020 se cometieron los asesinatos de seis periodistas, por lo que suman 17 en total en el nuevo sexenio. Sin embargo, la impunidad continúa manteniendo niveles muy altos: hasta en el 98% de los casos denunciados ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos en contra de la Libertad de Expresión (FEADLE), la agresión a un periodista quedó impune y los agresores en libertad.

“Fantoches, pasquín inmundo, hipócritas…”

A pesar del aumento de la violencia en contra de la prensa, Leopoldo Maldonado, director de la oficina de Artículo 19 en México, destacó en entrevista que el Gobierno Federal ha debilitado presupuestalmente a instituciones como el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, o la Comisión Especial de Atención a Víctimas (CEAPP). Y por el contrario ha fomentado, especialmente desde la tribuna de las ‘mañaneras’, una estrategia de ataques verbales y descalificaciones continuas hacia la prensa crítica.

“Fantoches, conservadores, pasquín inmundo, hipócritas, doble cara, prensa ‘fifí’, neoliberales, mafia del poder”, son tan solo algunos de los adjetivos que el presidente dedica prácticamente a diario a los medios de comunicación y periodistas que entiende que son contrarios a su gestión, provocando, de acuerdo con Maldonado, dos cosas: una, que se desvíe la atención de lo documentado en las notas periodísticas, “convirtiendo su discurso, y no sus acciones, en la nota”. Y dos, pintar ante la ciudadanía “una imagen negativa de la prensa crítica, que justifica la violencia en su contra”.

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Se trata “de una estrategia de división y de estigmatización, que convirtió las conferencias mañaneras en el escenario clave para discriminar entre la supuesta única fuente de información confiable (el gobierno) y los adversarios (la crítica)”, subrayó Artículo 19.

Esta estrategia de división y estigmatización, además, ya es replicada por mandatarios de otros estados. Por poner un ejemplo: en Baja California, donde también gobierna el partido del presidente, Morena, la estigmatización oficial y las campañas de desprestigio contra la prensa representan hasta el 22.34% de las agresiones perpetradas por personas funcionarias públicas.

“Vemos con preocupación que hay un discurso permisivo de agredir a la prensa desde la propia mañanera del presidente, que está siendo tomado por otros actores políticos como un permiso para agredir, insultar, denostar, y estigmatizar continuamente a la prensa. Creemos que esto va a seguir generando un efecto cascada en las agresiones a la prensa”, recalcó Maldonado, que planteó que ese clima de permisión también ha generado el incremento de los ataques a la prensa en Internet y redes sociales: de las 692 agresiones documentadas en 2020, 191 fueron digitales (el 27.6%).

Sobre este punto, Artículo 19 señaló los casos de medios de comunicación digitales, como Animal Político, Ríodoce, o la versión digital del diario Noroeste, que sufrieron ataques informáticos para inhabilitar su sistema de suscripciones o para ‘tirar’ sus páginas web.

“Ante este tipo de ataques digitales, las autoridades muestran una total inoperancia e incapacidad para prevenirlos, o en su caso identificar y sancionar a los responsables”, expuso la organización civil.

Publicidad oficial, discrecional y concentrada en unos pocos

Por otra parte, Leopoldo Maldonado dijo que, si bien se ha reducido hasta en un 80% el el dinero que se gasta desde el Ejecutivo en publicidad oficial y comunicación social en comparación con el último año de Peña Nieto, la asignación del gasto continúa siendo discrecional, sin reglas claras, y concentrado en unos pocos medios, tal y como sucedía en sexenios anteriores.

“El nido de la víbora, en términos de censura sutil, o censura indirecta, no ha sido destruido en México porque no se quiere regular la publicidad oficial, ni establecer criterios claros y transparentes de asignación de recursos”, planteó Maldonado.

Sobre esto, otro dato: hasta el 54% del total ejercido en publicidad oficial se repartió únicamente entre 10 medios, que recibieron 1 mil 248 millones de pesos. Las empresas que más dinero recibieron fueron Estudios Azteca (148 millones 505 mil pesos), La Jornada (137), y Grupo Televisa (114).

El 46% restante del dinero en publicidad gubernamental se repartió entre 387 medios.

Además, durante prácticamente todo el 2020 hubo un subejercicio en el presupuesto asignado y no fue hasta diciembre que se erogó el 44.3% de los recursos, lo cual, según Artículo 19, es “inadecuado” si se toma en cuenta que parte de ese dinero público debió de haberse destinado, por ejemplo, a realizar campañas informativas sobre la pandemia de Covid 19 durante todo 2020, y no solo al final del año, cuando ya se había superado ampliamente la barrera de los 100 mil decesos por la enfermedad.

Sobre este punto, Artículo 19 también resaltó que la Secretaría de Salud únicamente utilizó alrededor de 14 millones de pesos en 2020, a pesar de la pandemia, ocupando el lugar 11 de las instituciones gubernamentales por gasto en comunicación social.

La dependencia que más gastó fue el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con 331 millones, seguido del ISSSTE, con 144 millones, y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con 81 millones.

Continuando con el tema de la pandemia, la organización defensora de la libertad de expresión también criticó que, además del asedio de las instituciones y los ataques del crimen organizado, la prensa enfrenta otro enemigo: la precariedad laboral en sus empresas.

Desde que inició la emergencia sanitaria en marzo de 2020, un total de 99 periodistas fallecieron víctimas de la COVID- 19.

“Ello da cuenta de la falta de medidas mínimas para garantizar los derechos laborales y de seguridad social que enfrentan miles de comunicadores en este país”, señaló Artículo 19.

En conclusión, Lepoldo Maldonado aseguró que, a pesar del discurso gubernamental que insiste en que en México “ya no se violan los derechos humanos”, la situación “continúa siendo muy precaria”.

“Sigue sin haber las condiciones de seguridad para ejercer de manera robusta, libre, crítica y segura, el periodismo en México”, concluyó el activista.

Lee aquí el informe completo:

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500 años de la Conquista México- Tenochtitlan: ¿una traición indígena?

La caída de México-Tenochtitlan, ocurrida justo este viernes hace 500 años, el 13 de agosto de 1521, cambió todo en el mundo prehispánico. ¿Cómo se fraguó y por qué dejó a una facción como "traidora"?
13 de agosto, 2021
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Hace 500 años ocurrió uno de los episodios más transformadores de la historia de México.

El 13 de agosto de 1521, hace justo ahora 500 años, la ciudad indígena de México-Tenochtitlan -hoy Ciudad de México- fue capturada luego de un estado de sitio y batallas encarnizadas que se prolongaron durante tres meses.

Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Y es que tal hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

“Lo que los une es un enemigo común, los de México-Tenochtitlan”, dice a BBC Mundo el historiador Miguel Pastrana, un investigador sobre el periodo indígena-colonial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cortés fue el gran articulador de una alianza que los indígenas en ese momento, subraya Pastrana, entendieron de otra manera. Entonces desconocían que desembocaría en el poder hispano en América.

“Hasta la caída de Tenochtitlan, los indígenas ven a los españoles como un grupo más de tantos. No concibieron la magnitud del cambio que se avecinaba. No son del todo conscientes de las implicaciones de la presencia española”, advierte el investigador.

Una ilustración de Tenochtitlan

DEA PICTURE LIBRARY/De Agostini via Getty Images
Hernán Cortés describió Tenochtitlan como una urbe palaciega. Esta ilustración, del año 1900 aprox., muestra la plaza central y el Templo Mayor en el siglo XVI.

Eso ha dejado a pueblos mexicanos con origen indígena, como Tlaxcala, bajo el estigma de “traición”.

Pero una revisión fiel de los hechos muestra que lo ocurrido hace 500 años no fue ni una gesta épica de los hispanos ni una traición indígena, sino el producto de una alianza muy pragmática.

Los indígenas no eran un pueblo único

Una cosa hay que tener clara para comprender lo que ocurrió, explican los historiadores: los pueblos indígenas de la región eran muchos y cada uno actuaba conforme a sus propios intereses.

Había señoríos, los atépetl, cada uno de las cuales tenía su propio gobernante (tlatoani), su pueblo y su territorio.

Altépelt, o ciudad-Estado. La organización política de aquella época estaba conformada por los "altépetl", o ciudad-Estado [ México-Tenochtitlan Era la principal ciudad-Estado de la Triple Alianza, junto a los señoríos de Texcoco y Tacuba. ],[ Tlaxcallan Era la unión de cuatro altépetl: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Se aliaron con los europeos. ] , Source: Fuente: UNAM, Image: Códice Osuna.

En la práctica funcionaban como ciudad-Estado, cada uno de los cuales construía alianzas para expandirse y defenderse.

La más poderosa era la Triple Alianza, conformada por los señoríos de México-Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que controlaban a decenas de pueblos de los alrededores, en algún momento más de 50.

Los señoríos bajo su dominio debían pagar tributo y servirles de apoyo militar, administrativo y hasta religioso, explica Pastrana.

Y había pueblos rivales de los mexicas, como la Confederación de Tlaxcallan (donde hoy se ubica el estado de Tlaxcala), con quienes tuvieron guerras y conflictos mucho antes de la llegada de los europeos.

“Hay muchos pueblos que estaban resentidos con los mexicas por la política expansionista y las reformas de Moctezuma”, el gobernante de la Triple Alianza.

Hernán Cortés y Moctezuma II

Getty Images
La diplomacia entre Hernán Cortés y el rey Moctezuma II duró muy poco tiempo.

Los hispanos habían tenido un primer encuentro con Moctezuma en 1519, pero en junio del año siguiente fueron expulsados de la ciudad tras el enfrentamiento de la “Noche Triste”.

Entonces vino una recomposición de fuerzas que dio fin al dominio mexica un año después.

Cortés se dio cuenta de que debía regresar con una gran alianza indígena para avanzar sobre un objetivo común: la poderosa Triple Alianza.

“Lo que los une es un enemigo común, los tenochcas, y la mutua necesidad”, enfatiza Pastrana.

Los pueblos que se aliaron con Cortés

La alianza que establecieron los pueblos indígenas con los hispanos fue clave para asediar entre mayo y agosto de 1521 a la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual vivía momentos de debilidad.

Además de contar con un número de combatientes a caballo y armamento europeo, la fuerza principal del ejército invasor eran los miles de indígenas -principalmente tlaxcaltecas– para combatir la resistencia mexica.

Pero también había fuerza indígena de muchos otros pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic.

Una ilustración de la expedición de Cortés

Getty Images
Las fuerzas de Cortés tenían apoyo militar y logístico de los pueblos indígenas, incluso traductores.

“Era un ejército enorme e imponente, con muchísimos efectivos, sobre todo indígenas. Por cada español habría 10 o 15 indígenas, además de las fuerzas de apoyo”, explica Pastrana.

La victoria hispano-indígena fue gradual, con avances y retrocesos jornada tras jornada a partir de mayo de 1521.

Los españoles mandaron construir 13 bergantines, unas embarcaciones que fueron clave para vencer a las canoas que los mexicas usaron exitosamente en el pasado para defender el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan.

Luego de varios enfrentamientos, se lograron posicionar en tres de las calzadas que contactaban la isla de Tenochtitlan y su ciudad hermana, Tlatelolco, con tierra firme, cortando así todo suministro de comida y apoyo militar.

Cuadro de Tomás J. Filsinger,

Cortesía de Tomás J. Filsinger
La ciudad de México-Tenochtitlan era una isla conectada por canales a los pueblos vecinos. Cortés huyó hacia Tacuba.

También cortaron el agua potable, haciendo que lentamente cayeran las bajas -calculadas en decenas de miles- y la moral de la ciudad mexica.

Los mexicas tuvieron algunas victorias en las que capturaron españoles a los que les dieron muerte y colocaron sus cabezas en sitios notorios para intimidar a los enemigos, según el relato del cronista Bernardino de Sahagún.

La caída de Cuahtémoc y la Triple Alianza

Cansados del lento avance, y las bajas producto de las pequeñas batallas que ganaban los mexicas, las huestes de Cortés exigieron un ataque final.

Aun dubitativo, el líder del ejército hispano-indígena optó entonces por una ofensiva devastadora y desmoralizante contra el enemigo.

“Para minar la confianza de los mexicas nuevamente, que ahora ya sabían la forma de combatir de los españoles, consideró que debía mostrar una crueldad nunca antes vista“, explica el historiador Julio Arriaga en “La Caída de Tlatelolco”.

En la calzada de Iztapalapa, según relató el propio Cortés en sus “Cartas de Relación”, encontró a mujeres y niños buscando comida.

“Casi sin dudarlo, se lanzó sobre ellos junto con los tlaxcaltecas, matándolos en cantidades que, según él mismo, superaron el número de ochocientos”, señala Arriaga.

La defensa del Templo Mayor

Getty Images
Los mexicas no pudieron defender durante mucho tiempo su ciudad.

Primero cayó Tenochtitlan. Después los españoles avanzaron hasta Tlatelolco, el último reducto donde estaba Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.

El 13 de agosto de 1521, el tlatoani fue capturado y llevado ante Cortés.

“Cuauhtémoc le pide al conquistador que lo mate con su daga, a lo que Cortés se muestra compasivo y lo perdona”, señala Arriaga.

“Y allí, en esa fecha tan importante para el mundo mesoamericano, el 13 de agosto de 1521 (…), la Triple Alianza es capturada por Cortés y sus aliados tlaxcaltecas”.

¿Una traición indígena?

Los pueblos indígenas que se aliaron a los europeos han cargado con el señalamiento de traición desde que la toma de México-Tenochtitlan se cuenta desde el punto de vista nacionalista mexicano.

Pero los historiadores señalan por qué es erróneo pensar que había una causa indígena que fue traicionada.

“No había una idea de ‘lo indígena’ como tal. Esa idea es producto de la conquista, no es anterior a ella”, explica Pastrana.

“Definitivamente no se puede hablar de una traición porque no eran pueblos amigos. No eran grupos que tuvieran una alianza pacífica, una relación de iguales. Tenían una serie de conflictos. No puede hablarse en ningún sentido de traición”, sostiene el historiador.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

Getty Images
Indígenas como “La Malinche” (mujer al centro), una traductora de las filas de Cortés, han sido denostadas durante siglos como traidores.

De hecho, la alianza originalmente fue una propuesta de los indígenas de Cempoala y Quiahuiztlan, reforzada por los tlaxcaltecas, pero la entendían en distintos términos.

“Para Cortés, los pueblos indígenas se dan por vasallos a la Iglesia católica por intermedio de él. Para los indígenas, es una relación entre iguales, entre amigos que establecen un pacto de mutuo apoyo político-militar. Ellos no saben qué es un rey ni mucho menos qué es ser católico”, continúa.

La historia muestra que al apoyar la conquista hispana, los indígenasperdieron todo podercon el establecimiento de la colonia española.

Pero eso no lo podían saber en ese momento, subraya Pastrana.

“Los indígenas vieron a un grupo de gente rara que podría ayudarle a sus intereses. Pero no eran conscientes de lo que venía. Nadie podría haberlo estado”, sostiene el historiador.

“En la política de ayer y de hoy, todo plan se hace con malicia. No lo veamos en términos morales, veámoslo en términos culturales. Los españoles de esa época no tenían que ser hermanas de la caridad, ni los indígenas, que eran explotadores”.

Una ilustración de la casta mestiza

INAH/Museo Nacional del Virreinato
Con el tiempo se estableció todo un sistema jerárquico social en la que los indígenas ocupaban los estratos inferiores.

El 13 de agosto de 1521 terminó la era de la Triple Alianza en el poder, pero no ocurrió un cambio de la noche a la mañana.

Pasaron décadas para que se consolidara un nuevo orden de la vida en el territorio de dominio mexica que pasó a ser el de la Nueva España.

“No es solo la sustitución de un grupo de poder por otro: fue un cambio cultural, político, económico, lingüístico, biológico radical“, explica Pastrana.

A partir de la captura de México-Tenochtitlan, la empresa hispana en América se extendería hacia una enorme expansión por Centro y Sudamérica en las décadas siguientes.

“El 13 de agosto de 1521 fue el primer gran capítulo de la construcción del mundo moderno“, considera Pastrana

“Los pueblos de la región de Mesoamérica -a la que pertenecía México-Tenochtitlan- no acaban en 1521, sino que empiezan a transformarse. Y es el inicio de una enorme experiencia cultural que es Nueva España”, concluye.


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