México incumple con certificación de policías: 46% no están evaluados
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México incumple con certificación de policías: más del 40% no están evaluados

Son 160 mil los policías que según la ley no podrían seguir en activo. Este martes concluyó la prórroga de 18 meses aprobada para que los estados terminaran de evaluarlos y solo Querétaro concluyó al 100%.
Cuartoscuro
11 de marzo, 2021
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Por segunda ocasión, México incumplió el plazo que se había establecido para certificar que los policías de todos los niveles desplegados en el país cuentan con el perfil, las habilidades y conocimientos para hacer ese trabajo. Más del 40 por ciento de los agentes siguen hoy sin esta evaluación que, en el papel, es una obligación legal desde hace cuatro años y medio.

En julio de 2019 el Consejo Nacional de Seguridad había aprobado la última prórroga de 18 meses para que los estados y la federación consiguieran certificar a sus policías, luego de que el periodo original de tres años establecido para ello resultara insuficiente.

Dicha prórroga, que comenzó a correr el 10 de septiembre de 2019, venció el día de ayer pero, como prueban datos oficiales a los que Animal Político tuvo acceso a través de una solicitud de transparencia, el compromiso se ha incumplido nuevamente.

La información proporcionada por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arroja que, a nivel estatal, de los 305 mil 231 policías estatales, municipales y adscritos a las Fiscalías, 164 mil 534 cuentan con dicha certificación denominada Certificado Único Policial (CUP).

En proporción, significa que el 54 por ciento de los agentes ya cuenta con el CUP, mientras que un 46 por ciento no lo tienen y, de acuerdo con lo que la ley marca, no podrían seguir desempeñándose como policías.

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Si se desglosa por el tipo de corporación, el mayor rezago se advierte en las policías ministeriales adscritas a las fiscalías estatales. De sus 40 mil 290 elementos en total, solo 4 mil 944 cuentan con el CUP, que equivale a solo el 37.1 por ciento. En tanto, de los 131 mil 606 policías municipales en el país hay 73 mil 171 con CUP, que son 55.6 por ciento.

En cuanto a las policías estatales, del estado de fuerza reportado hasta febrero de 133 mil 335 elementos, un total de 76 mil 419 elementos están certificados, que equivalen al 57.3 por ciento.

Querétaro es la única de las 32 entidades federativas que ha cumplido al cien por ciento con la certificación de todos sus agentes estatales, municipales y ministeriales. Le siguen tres estados que se ubican entre un 80 y 90 por ciento de policías con el CUP: Campeche. Coahuila y Durango.

El resto de los estados se ubican en niveles por debajo del 80 por ciento. Guerrero es el estado mas rezagado de todos con 2 mil 118 policías certificados de los 8 mil 28 con los que cuenta, que significa un promedio de apenas 26.4 por ciento. Dicho de otra forma, solo la cuarta parte de los policías de Guerrero están calificados como aptos para desempeñarse como tales.

A Guerrero le sigue Baja California Sur en donde solo 834 policías de los 2 mil 719, que equivalen al 30.7 por ciento, cuentan con el CUP.

Veracruz, Tlaxcala, Yucatán, Zacatecas e Hidalgo son las otras entidades en donde el porcentaje de policías certificados no supera el 40 por ciento del total.

La Ciudad de México, por su parte, reportó que ha conseguido certificar a 21 mil 23 policías preventivos que equivalen al 56 por ciento de todos sus policías. Es decir, poco más de la mitad de ellos. La cifra es mayor a los 15 mil 651 policías certificados según el SESNSP.

Aunque está lejos de legar al cien por ciento, la Secretaria de Seguridad Ciudadana capitalina dijo a Animal Político que en el actual sexenio se ha implementado una estrategia para agilizar la certificación, luego de que en 2018 se recibiera un grave rezago con apenas 4 mil policías evaluados. Estimó que al cierre de este año podría terminar la certificación de todos sus agentes.

 Y a nivel federal… peor

Las corporaciones federales de policía están aún más atrasadas en la certificación de sus elementos que las estatales.

Por ejemplo, de los 5 mil 352 agentes de investigación con los que cuenta la Fiscalía General de la República (FGR), solo 654 tienen su Certificado Único Policial. Esto representa apenas un 12.2 por ciento del total del estado de fuerza de dicha institución.

Aún peor es el balance de la Guardia Nacional (GN) que este sexenio sustituyó a la Policía Federal. De un estado de fuerza de 88 mil 188 elementos en activo con los que contaban al cierre del año pasado, solo 8 mil 75 cuentan con dicho certificado. Es apenas el 9.6 por ciento de sus elementos.

Cabe recordar que la Guardia Nacional se ha ido conformando con expolicías federales – entre los que se ubican los que tienen el CUP – pero sobretodo con elementos de las fuerzas armadas reclutados por las secretarías de la Defensa y Marina. Un análisis de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) advirtió que se trata de militares que carecen, incluso, de la formación básica para ser policía.

La ley que dio pie a la creación de la Guardia Nacional estableció un plazo especial de dos años a esta corporación para cumplir con la certificación de sus elementos. Dicho periodo vence el próximo 27 de mayo.

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Omisiones, pandemia… y corrupción

El 9 de septiembre de 2016 el Consejo Nacional de Seguridad aprobó los lineamientos para la emisión del CUP. El objetivo de era cumplir con la obligación constitucional que establece que en México todos los policías deben contar con una certificación que avale que tienen el perfil y la preparación para desempeñar esta función clave en la seguridad del país.

Se definió al CUP como un requisito obligatorio para poder ingresar a una fuerza policial y que, para obtenerlo, el aspirante debía superar cuatro tipo de evaluaciones: competencias, formación inicial, desempeño y control de confianza.

Los lineamientos aprobados en 2016 establecieron un periodo de tres años para que todas las corporaciones policiales del país depuraran sus filas, certificando a los elementos aptos y dando de baja a los que no lo fueran.

Sin embargo, para julio de 2019, a unas semanas de que venciera dicho plazo, menos del 30 por ciento de los agentes habían sido certificados. Ante ese escenario, el consejo nacional de Seguridad sesionó y autorizó una prórroga de 18 meses más para que se terminara el proceso. Como ya se describió, pese a que la cifra de policías certificados se duplicó en este lapso, no se logró llegar a la meta.

Mayra Hernández, experta en temas de seguridad pública y formación policial, advirtió que el fracaso del país en la certificación de sus policías es resultado de una combinación varios factores que van, desde los pocos recursos que se han destinado para ello, hasta problemas de corrupción.

Por principio de cuentas, señala que la capacitación de los policías nunca ha sido una prioridad presupuestal. En 2020, por ejemplo, de dos fondos federales que se entregaban a estados y municipios para acciones de seguridad, menos del 20 por ciento se etiquetaba para estos rubros. En cambio, se prefiere gastar en adquisición de equipos y materiales-

A ellos se suma que no ha habido una estrategia consistente de certificación. Incluso, pese a que la reforma de la Guardia Nacional obligaba a las entidades a acelerar la profesionalización de sus policías y reportar periódicamente su progreso, en los hechos esto se ha traducido en la presentación de informes con datos imprecisos o malhechos que nadie realmente revisa.

Y luego viene la corrupción. Ante el temor de perder su trabajo por no contar con el CUP, muchos policías han tenido que pagar a sus mandos para tener acceso a las evaluaciones.

“Policías que ganan 10 mil pesos mensuales han tenido que pagar hasta 55 mil para ser evaluados. Aquí habrá que ponerle lupa, para que la ausencia de CUP no termine siendo un negocio con cargo a las policías”, indicó la especialista.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana añadió que la pandemia sanitaria por el COVID-19 también ha traído algunas complicaciones. Dijo, por ejemplo, que cuenta con casi 4 mil 500 elementos que por distintas circunstancias son población vulnerable y, por lo tanto, no se les puede exponer ahora a las pruebas.

En este contexto y ante la falta de cumplimiento en la certificación, Hernández consideró que el Consejo Nacional de Seguridad debe sesionar de forma extraordinaria para aprobar una nueva prórroga – la tercera ya – para certificar a sus elementos. Esto con el objetivo de no dejar en situación de ilegalidad a los policías que no cuentan con el cup.

“Pero tiene que ser una prórroga con mayor corresponsabilidad. Que estados y municipios informen puntualmente cada mes sobre avances y cumplimiento para cumplir máximo en 1 año con la CUP. Y que también se imponga una corresponsabilidad financiera para que no haya pretextos y, por ejemplo, se asigne el 50 por ciento del Fortamun (fondo federal a municipios) para que las policías cumplan con el CUP”, dijo la especialista.

Autoridades federales consultadas por Animal Político señalaron que es altamente probable que se apruebe una prórroga para la certificación en esta misma semana.

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Qué países están vacunando a niños contra COVID-19, por qué y cuáles son los de América Latina

Te contamos por qué cada vez más países están inoculando a menores contra Covid-19, a partir de qué edad los vacunan y qué está ocurriendo en la región latinoamericana.
17 de septiembre, 2021
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Hasta ahora, la vacunación contra el Covid-19 se ha enfocado en la población adulta, sobre todo en los mayores de 60 años, que son quienes tienen más probabilidades de sufrir consecuencias graves o morir a causa de esta enfermedad.

En el extremo opuesto están los niños, el grupo etario que menos riesgos corre a causa del coronavirus.

Si bien un pequeño grupo de menores infectados -se estima que 1 de cada 5.000- desarrolla una rara pero grave enfermedad llamada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (o PIMS, por sus siglas en inglés), la vasta mayoría padece síntomas muy leves o es asintomática.

No obstante, varios países empezaron a vacunar a sus niños, luego de que algunos fabricantes de vacunas confirmaron que son seguras para los menores.

La estadounidense Pfizer probó su vacuna con éxito en menores a partir de los 12 años, y las dos vacunas chinas, Sinovac y Sinopharm, se aprobaron para mayores de 3.

Estos países no solo están vacunando a los niños que tienen un mayor riesgo por tener condiciones preexistentes. La mayoría vacuna a toda su población infantil a partir de los 12 años, aunque algunas naciones incluso están vacunando a edades más tempranas, como los 2 o 3 años.

La vacuna Pfizer

Reuters
La vacuna Pfizer fue aprobada para niños de 12 años en adelante en mayo.

¿A qué se debe?

Existe una serie de motivos que han llevado a estos países a decidir inocular a su población más joven.

Reino Unido, que acaba de recomendar que los chicos de entre 12 y 15 años reciban una dosis de la vacuna Pfizer, justificó su decisión afirmando que esto debería evitar interrupciones en su educación.

La decisión del gobierno británico se dio luego de que el comité científico que lo asesora se opusiera a vacunar a niños sanos solo por motivos de salud, afirmando que el virus representa una amenaza muy baja para ellos.

El director médico de Inglaterra, Chris Whitty, dijo que fue una “decisión difícil”, pero que perder tiempo de escuela “ha sido extraordinariamente difícil para los niños”, especialmente en las zonas más desfavorecidas del país.

Agregó que la interrupción prolongada de la escolaridad puede causar problemas de salud mental y tener efectos a largo plazo.

Una encuesta publicada en julio por la Oficina Nacional de Estadísticas de Reino Unido había mostrado que casi 9 de cada 10 padres estaban de acuerdo con vacunar a sus hijos.

El gobierno británico espera que esta medida sirva para ayudar a frenar la propagación de la variante delta, la más contagiosa del coronavirus, que ha causado una nueva ola de infecciones en ese país.

Señalan que una sola dosis reduce el riesgo de contraer esta variante -si se entra en contacto con ella- en aproximadamente un 55%.

También reduce las posibilidades de enfermarse con gravedad y de contagiar el virus.

https://www.youtube.com/watch?v=UoFBS1ABim4

Variante delta

Los estragos que está causando la variante delta también explican por qué varios otros países empezaron a vacunar a sus menores.

Estados Unidos y Canadá empezaron a vacunar a niños, a partir de los 12 años, en mayo pasado.

Según el último informe del Centro para el Control de Enfermedades (CDC, en inglés), la cantidad de niños hospitalizados con covid-19 en EE.UU. es de 3,4 a 3,7 veces mayor en los estados que menos han vacunado a su población.

Algunas juntas escolares en ese país incluso decidieron que la vacuna sea obligatoria para que los niños de 12 años o más puedan asistan a clases, algo que ha sido objetado por algunos padres.

La farmacéutica Pfizer ya ha empezado a testear su vacuna en niños de 5 a 11 años, y se espera que esos resultados estén listos este mes.

El presidente Joe Biden ya señaló que las vacunas para ese grupo etario estarán disponibles “pronto” después de que los reguladores revisen los datos clínicos.

China, que también enfrenta un aumento de casos por la variante delta, aprobó la inoculación de niños a partir de los 3 años en junio pasado, con las vacunas Sinovac y Sinopharm.

Se convirtió así en el primer país en permitir la vacunación de un grupo de edad tan joven, seguido por Emiratos Árabes Unidos en agosto, que también empezó a vacunar a niños desde los 3.

El gigante asiático empezó a vacunar a menores de entre 12 y 17 años a principios de 2021 y para mediados de agosto ya había administrado 60 millones de dosis a ese grupo etario, según la Comisión Nacional de Salud.

Ahora un nuevo brote, que según los medios locales está “centrado en las escuelas”, ha llevado a algunos expertos a pedir que el programa de vacunación se amplíe para cubrir a los niños de entre 3 y 12 años.

Alumnos de un colegio en Shanghái reciben la vacuna contra el covid-19.

Reuters
Alumnos de un colegio en Shanghái reciben la vacuna contra el covid-19.

Inmunidad de rebaño

El periodista especializado en Salud de la BBC Jim Reed señala que China se ha fijado como objetivo vacunar al 80% de sus 1.400 millones de habitantes para fin de año, “una cifra imposible de cumplir sin inocular a un gran número de menores de 18 años”.

Lo cierto es que, si bien los chicos no suelen padecer formas graves de covid-19, siguen siendo una vía de contagio.

Y en algunos países donde una gran proporción de los adultos ya está vacunada, los niños representan una importante fuente de infección.

Esto explica por qué varios países de la Unión Europea (UE) empezaron a vacunar a menores de entre 12 y 15, luego de que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobara el uso de la vacuna Pfizer para esas edades en mayo.

Alemania, que solo permitía la vacunación de menores con problemas de salud previos, en agosto extendió su programa de vacunación para incorporar a todos los niños de 12 en adelante.

En tanto, España, Dinamarca y Francia ya han vacunado a la mayoría de su población de esa edad con al menos una dosis.

Las autoridades francesas informaron que, a partir de octubre, todos los adolescentes deberán presentar evidencia de que han sido vacunados o que tienen una prueba negativa de coronavirus para acceder a lugares como cines, museos, restaurantes y centros comerciales, como ya ocurre con los adultos.

Otro país que aplica un sistema similar -llamado “pase verde”- es Israel, una de las naciones que más rápido logró vacunar a la mayor parte -casi el 90%- de su población adulta.

En medio de un fuerte aumento de casos por la variante delta, en junio el país empezó a vacunar a los chicos a partir de los 12 años, edad que se redujo a los 3 a mediados de agosto.

Niñas en un colegio en Jerusalén

EPA
Israel empezó a vacunar a los niños desde los 3 años en agosto, en medio de un aumento de casos.

También empezó a requerir que los niños de esas edades muestren su pase verde para poder acceder a muchos lugares cerrados, incluyendo bibliotecas, gimnasios y piletas.

América Latina

Varios países latinoamericanos también están vacunando a su población más joven.

Uruguay fue el primero en empezar a inocular a menores de entre 12 y 17 años con la vacuna Pfizer a comienzos de junio.

Chile, que al igual que Uruguay también tiene una de las mayores tasas de vacunación del mundo, comenzó a hacer lo propio unas semanas después.

El pasado 13 de septiembre el país se convirtió en el primero de Sudamérica en dar luz verde a la inoculación de menores de hasta 6 años, con la vacuna de Sinovac.

Los primeros en ser vacunados son quienes tienen comorbilidades, pero a partir del 26 de septiembre se vacunará a todos los menores de esa edad.

“Los niños también se pueden enfermar. Un 12% de los casos que hemos tenido en nuestro país durante este año y medio son niños menores de 18 años”, explicó la subsecretaria de Salud Pública chilena, Paula Daza.

La funcionaria destacó que las vacunas “son seguras, eficaces y, además de proteger a cada una de las personas, son un acto solidario”.

Un niños es vacunado en Santiago

Getty Images
Chile empezó a vacunar a los menores de 12 a 17 en junio, y ahora extendió la vacunación a partir de los 6 años.

Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana también empezaron a vacunar a niños con comorbilidades a partir de los 12 años, entre junio y julio.

Algunos luego extendieron la cobertura a todos los menores de esa edad.

A mediados de septiembre, el presidente salvadoreño anunció que empezarían a vacunar a niños más pequeños, a partir de los 6 años.

En tanto, Cuba se convirtió a principios de mes en el primer país del mundo en vacunar a niños a partir de los 2 años.

Las autoridades sanitarias empezaron a administrar a los menores la vacuna Soberana 02, producida en la isla.

El programa de vacunación pediátrico coincidió con el inicio del ciclo escolar, aunque la educación se ha mantenido en formato virtual.

El presidente Miguel Díaz-Canel señaló a través de un comunicado que el objetivo es llegar a noviembre con más del 90% de la población vacunada.


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