Mujeres nombran y muestran el rostro de sus agresores
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Nayeli Roldán

"Sentí miedo, pero también valor": Mujeres nombran y muestran el rostro de sus agresores

Decenas de mujeres marcharon con las fotografías de sus agresores. Lo hicieron para que todos se enteren, no sólo que ya no tienen miedo, sino también para alertar a las demás.
Nayeli Roldán
9 de marzo, 2021
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Son las fotos de Alexis y Jorge impresas en una hoja tamaño carta. Aparecen sonrientes, con una línea negra sobre los ojos y una leyenda debajo: violador y abusador. Quien sostiene las dos páginas es “Mariana”, nombre ficticio para proteger su identidad. “Mis primos abusaron de mí cuando tenía 11 y 13 años”.

Hace seis meses comenzó a hablar sobre ello y este 8 de marzo de 2021 salió a marchar nombrando a sus agresores por primera vez. Cuando se le pregunta por qué decidió hacerlo responde que las feministas le han dado el valor para contar su historia. Al hacer este recorrido sosteniendo las fotografías “sentí miedo, pero con mucho valor también”.

Lee: ‘¡Vean cuántas estamos hartas y violentadas!’: testimonios de mujeres (enojadas) este 8M

Unos pasos adelante está una manta con letras rojas “Se busca feminicida”. Tiene impresa la fotografía de Jorge Ernesto N., y a lado, el rostro de María Elizabeth Orea Méndez de 33 años, maestra de educación física. “Él asesinó a mi sobrina el 14 de febrero de 2020 en San Luis Texmelucan, Puebla. Seis días después se emitió la orden de aprehensión, pero las autoridades le dieron todas las oportunidades para poder escapar”, explica Aglaé Garrido.

“Queremos que todo México conozca a esta persona, que lo busquen, que su familia también renuncie al pacto patriarcal, igual que el presidente porque nos minimizan, porque creen que nosotras somos las culpables de estas violencias y no es cierto. Mi sobrina era una persona muy brillante que tenía muchas cosas por hacer todavía y el machismo de su esposa por ver que ella sobresalía fue lo que le llevó a la muerte”.

Nayeli Roldán

La familia de Elizabeth lo ha intentado todo, incluso buscar al presidente Andrés Manuel López Obrador en una de sus giras el 21 de noviembre donde le entregaron un escrito, pero no han recibido respuesta alguna. “Por eso estamos aquí y estaremos las veces que sean necesarias por mi sobrina”, dice con la voz entrecortada al terminar la marcha en el Zócalo.

En una cartulina rosa está la fotografía de un hombre con bata de doctor y el título “violador y secuestrador”. Hace cuatro años, María, doctora, estaba haciendo su servicio social en una clínica en un poblado de Guanajuato. “Este tipo la invitó a cenar, la secuestró por una semana y la violó. Ella se escapó y cuando llegó aquí a la Ciudad, fuimos a denunciarlo a la Procuraduría. La licenciada que la atendió sí le ayudó en ese momento, pero el caso no procedió, porque dicen que el tipo es de buena cuna, con influencias, según ellos”.

Entérate: 8 de marzo: un recordatorio de que estamos vivas en un país feminicida

“Ella ha tomado terapias y ahora está trabajando. Esta bien, pero todavía no está lista para salir y protestar aquí, por eso venimos en su representación. Tiene familia y aquí estamos”, dicen las dos mujeres que prefirieron no dar su nombre.

Estos son sólo algunos entre decenas de mujeres que marcharon con las fotografías de sus agresores. Lo hicieron para que todos se enteren, no sólo que ya no tienen miedo, sino también para alertar a las demás.

Por eso, al llegar al Zócalo, el destino final de la marcha, la base del asta bandera se convirtió en un muro de la denuncia. Decenas de fotografías con nombres y apellidos, describiendo el tipo de agresión tapizaron la estructura.

Esos rostros no eran de monstruos sacados de ficción, sino de hombres como cualquiera. Algunos con lentes, bigote, adolescentes, ancianos, calvos, con barba. Usando corbatas, gafas de sol, gorras, en selfies frente al espejo, con sus mascotas, hablando frente a un micrófono o sonriendo.

Nayeli Roldán

“Roberto me violó por 7 años”. “Miguel Ángel abusó sexualmente de dos niñas, una de ellas de ocho años”. “Iván intentó asesinar a la chica con la que vivía, fue denunciado y no se hizo nada al respecto”. “Carlos abusó sexualmente de una niña de siete años cuando él tenía 18”. “Armando golpeador”. “Alejandro acosador”. “Axel hace fiestas en su casa y te emborracha para abusar sexualmente de ti. No soy la primera de sus víctimas. Hay muchas chicas que hemos sido violadas y violentadas por él”.

Y más testimonios escritos a mano: “Mi papá me violó desde los 7 a los 15 años. Cuando finalmente hablé, mi mamá me pidió que lo ocultara por el bien de mis hermanos pequeños. Viví en silencio por tres años y decidí que suicidarme era mi único camino”. ‘Lo cuento yo porque mi amiga ya no pudo’.

“Tengo 27 años, toda mi vida he sufrido diferentes tipos de abusos. Acoso callejero, abuso sexual, violación, agresión verbal. Cada pareja de mi mamá abusaba de mí de diferente manera. Cuando camino por la calle no hay día que no me griten obscenidades. Viví refugiada en las drogas y el alcohol”. ‘Lo cuento yo porque mi amiga aún no se atreve”.

Y mientras el muro se llenaba con más fotografías, incluyendo una del presidente López Obrador abrazando al candidato a gobernador de Guerrero y denunciado por abuso sexual, Félix Salgado Macedonio, y la leyenda “rompe el pacto patriarcal”, otro grupo de mujeres intentaba derribar las vallas frente a Palacio Nacional con la consigna “no se va a caer, lo vamos a tirar”.

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Los traficantes que se hacen pasar por falsos voluntarios para captar refugiadas ucranianas

Para depredadores sexuales y traficantes de personas, conflictos como los de Ucrania son una oportunidad para cazar a refugiadas y menores de edad.
29 de marzo, 2022
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Cinco semanas de una brutal invasión de Rusia a Ucrania. Imagina por un momento cómo es vivir allí en este momento.

Bombas, derramamiento de sangre, trauma. Sin escuela para tus hijos, sin atención médica para tus padres, sin un techo seguro sobre tu cabeza.

¿Intentarías huir? Diez millones de ucranianos lo han hecho ya, según Naciones Unidas.

La mayoría busca refugio en otras zonas de Ucrania, que se cree que son más seguras. Pero más de tres millones y medio de personas han huido por la frontera.

Son principalmente mujeres y niños, ya que el gobierno ucraniano obliga a los hombres menores de 60 años a quedarse en el país y luchar.

Desplazados y desorientados, a menudo sin saber a dónde ir, los refugiados se ven obligados a confiar en extraños.

El caos de la guerra puede quedar atrás, pero la verdad es que tampoco están del todo seguros fuera de Ucrania.

“Para los depredadores y traficantes de personas, la guerra en Ucrania no es una tragedia”, advirtió en Twitter el secretario general de la ONU, António Guterres. “Es una oportunidad, y las mujeres y los niños son los objetivos”.

Las redes de tráfico están notoriamente activas en Ucrania y los países vecinos en tiempos de paz. Y ahora la niebla de la guerra es la tapadera perfecta para incrementar el negocio.

El riesgo de los niños

Karolina Wierzbińska, coordinadora de Homo Faber, una organización de derechos humanos con sede en Lublin, Polonia, me dijo que los menores eran la gran preocupación.

Muchos viajaban fuera de Ucrania sin compañía, explicó. Varios niños desaparecieron y se desconoce su paradero actual como resultado de unos procesos de registro irregulares en Polonia y otras regiones fronterizas, especialmente al comienzo de la guerra.

Mis colegas y yo nos dirigimos a la frontera entre Polonia y Ucrania para verlo por nosotros mismos.

En una estación de tren, muy conocida por la llegada de refugiados, encontramos un hervidero de actividad. Mujeres de aspecto aturdido y niños llorando por todas partes.

Una mujer y un bebé

BBC
Las mujeres ucranianas llegan con sus hijos todos los días a los países vecinos.

Muchos estaban siendo consolados y un ejército de voluntarios que vestían chalecos fosforescentes les ofrecían comida caliente de humeantes ollas de tamaño industrial.

Algo que parecía muy bien organizado. Pero no lo es tanto.

Conocimos a Margherita Husmanov, una refugiada ucraniana de Kiev de poco más de 20 años. Llegó a la frontera hace dos semanas, pero decidió quedarse para ayudar a evitar que otros refugiados caigan en las manos equivocadas.

Le pregunté si se sentía vulnerable. “Sí”, respondió sin dudar. “Ese es especialmente el motivo por el que me preocupo por su seguridad”.

“Las mujeres y los niños vienen aquí de una guerra terrible. No hablan polaco ni inglés. No saben lo que está pasando y creen en lo que les dicen“, explica.

“Cualquiera puede presentarse en esta estación. El primer día que me ofrecí como voluntaria, vi a tres hombres de Italia. Estaban buscando mujeres hermosas para venderlas en el comercio sexual“, continúa.

“Llamé a la policía y resultó que tenía razón. No era paranoia… Es horrible”.

¿Qué se está haciendo?

Margherita Husmanov dice que las autoridades locales ahora están un poco más organizadas. La policía patrulla regularmente la estación.

Algunas personas (principalmente hombres) que llevaban letreros con nombres de destinos llamativos, tan presentes en las primeras semanas de llegada de refugiados, han desaparecido en gran medida.

Pero como nos enteramos por varias fuentes, otras personas con malas intenciones ahora se hacen pasar por voluntarios.

Margherita Husmanov

BBC
Margherita Husmanov es una refugiada ucraniana que ahora es voluntaria.

Elena Moskvitina compartió en Facebook su experiencia. Ahora está a salvo en Dinamarca, así que charlamos largamente a través de Skype. Lo que le pasó es escalofriante.

Ella y sus hijos cruzaron de Ucrania a la vecina Rumania. Estaban buscando un viaje lejos de la frontera.

Asegura que falsos voluntarios en un centro de refugiados le preguntaron dónde se hospedaba.

Aparecieron más tarde ese mismo día y le dijeron que Suiza era el mejor lugar para ir y que la llevarían allí en una camioneta junto con otras mujeres.

Moskvitina explica que los hombres la miraban a ella ya su hija “de mala forma”. Su hija estaba petrificada.

Le pidieron que les mostrara a su hijo, que estaba en otra habitación. Lo miraron de arriba abajo, dijo. Luego insistieron en que viajara sin nadie más que ellos, y se enojaron cuando les pidió ver sus identificaciones.

Para alejar a los hombres de su familia, Moskvitina prometió reunirse con ellos cuando las otras mujeres estuvieran en su camioneta. Pero en cuanto se fueron, explica, tomó a sus hijos y salió corriendo.

“Están expuestas al miedo y la explotación”

Elżbieta Jarmulska, una empresaria polaca, es la fundadora de la iniciativa Women Take The Wheel (Mujeres al volante). Su objetivo, dice, es proporcionar a los refugiados ucranianos una “burbuja de seguridad”.

“Esas mujeres ya han pasado por mucho, caminando o conduciendo a través de una zona de guerra y luego están expuestas al miedo y la explotación aquí. No tengo palabras para describir cómo debe ser eso”, dice.

Elżbieta Jarmulska

BBC
Elżbieta Jarmulska organiza viajes seguros para las mujeres y sus hijos.

Hasta ahora, ha reclutado a más de 650 “mujeres increíbles” de Polonia, como las describe, que conducen de un lado a otro tanto como pueden hasta la frontera entre Polonia y Ucrania, para ofrecer a los refugiados un transporte seguro.

Acompaño a Elżbieta Jarmulska, más conocida como Ela, a un centro de refugiados donde se asegura de mostrar su identificación y prueba de residencia a los funcionarios, antes de preguntar si alguien quiere ir a Varsovia.

Su coche se ocupó rápido. Los pasajeros son unos refugiados, Nadia y sus tres hijos.

Ela acomodó a la familia en su automóvil bien equipado y ofreció a los niños pequeños agua, chocolate y píldoras para el mareo por si las necesitaban.

Mientras tanto, Nadia me habló de su peligroso viaje para salir de Ucrania desde Járkiv. Ya en Polonia, dijo que estaba tan aliviada de tener una mujer al volante.

Nadia y sus hijos

BBC
Nadia y sus hijos consiguieron un transporte seguro.

Había oído hablar de los riesgos del tráfico de personas y la explotación en la radio ucraniana. Pero vino de todos modos.

Contó que su casa estaba siendo bombardeada. Los riesgos de guerra eran inmediatos.

Necesidad

Ela se preocupa por lo mejor para los refugiados, pues dejar la frontera a salvo no significa que el peligro haya terminado.

La mayoría de las mujeres con las que hablamos esperaba volver a casa tan pronto como terminara la violencia. Pero durante los próximos días, semanas, incluso meses, necesitan un lugar donde dormir, comer, enviar a sus hijos a la escuela, así como un trabajo para mantenerse.

Esas necesidades hacen que los refugiados sean vulnerables.

Los líderes de la Unión Europea aprobaron por unanimidad una medida para abrir el mercado laboral, las escuelas y el acceso a la atención médica para los ucranianos, pero como señalan los grupos de derechos humanos, los refugiados necesitan ayuda para registrarse e informarse sobre sus derechos.

Una de los voluntarias que conocí en la frontera polaco-ucraniana dijo que cuando estás deprimido, sin amigos y con necesidad de dinero, puedes terminar haciendo cosas que nunca hubieras imaginado.

Refugiados en la frontera de Polonia

BBC
Todos los refugiados son vulnerables a la explotación.

Esta mujer fue atraída a la prostitución cuando era más joven. Y eso, dice, es en gran parte la razón por la que ahora ayuda a las refugiadas ucranianas.

“Quiero protegerlos. Para advertirles”, dice. Me pidió que no revelara su nombre. Desde entonces, cambió su vida y no quiere que sus hijos sepan de su pasado.

De buenas intenciones engañosas

Cinco semanas después de la invasión de Rusia en Ucrania, los sistemas en toda Europa que revisan a los ucranianos que necesitan ayuda aún están lejos de ser infalibles.

El crimen organizado (incluido el tráfico sexual y de órganos y, con frecuencia, el trabajo forzado) no es la única amenaza. Los refugiados también son explotados por individuos.

Personas en Polonia, Alemania, Reino Unido y otros lugares han abierto sus hogares a los refugiados, la mayoría con las mejores intenciones. Pero lamentablemente no todos.

Encontramos una publicación en las redes sociales de una mujer ucraniana que huyó a Düsseldorf en Alemania. El hombre que le ofreció una habitación confiscó sus documentos de identidad y le exigió que limpiara su casa gratis.

Luego comenzó a acosarla sexualmente también. Ella lo rechazó y él la echó a la calle.

Irena Dawid-Tomczykkids, directora ejecutiva de la rama de Varsovia de la ONG contra la trata de personas La Strada, dijo que la historia era demasiado familiar.

Ese tipo de cosas pasan, con guerra o sin ella, asegura. Pero una avalancha de mujeres y niños con cicatrices de la guerra que salen de Ucrania significa que los casos de explotación y abuso aumentan.

Los refugiados adolescentes son una preocupación particular. “Todos conocemos a los adolescentes, ¿no? Son inseguros. Quieren aceptación y reconocimiento”, explica.

“Y si son refugiados que están lejos de casa y de sus amigos, son aún más fáciles de explotar”, continúa.

“A las chicas les puede encantar la atención que les brindan los hombres mayores. O les presentarán a una chica agradable de su misma edad, que tiene ropa genial y las invita a fiestas. Así es como comienza. No olviden que no solo los hombres son proxenetas, traficantes y abusadores”.

El riesgo en línea

Los factores que impulsan a las mujeres ucranianas a aceptar ofertas en internet aparentemente generosas para escapar de sus dificultades también se multiplican en tiempos de guerra.

Sin revelar identidades, Irena relata caso tras caso en los que está trabajando La Strada Polonia: chicas ucranianas que les ofreciern pasajes de avión a México, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, sin haber conocido a los hombres que las invitaron.

Un volante para refugiados ucranianos

BBC
Los refugiados ucranianos reciben volantes con información de ayuda.

“Mis colegas estaban tratando de persuadir a una chica de 19 años para que no fuera con su amiga a la casa de un hombre”, dice.

“Ella sabe que su amiga ha sido golpeada. Pero el hombre la llama a su celular, le dice cosas bonitas y le ofrece regalos. Si insisten en ir, les rogamos a las niñas que al menos se registren con las autoridades locales. Si no lo hacen, tienen nuestro número de teléfono”, explica.

“Espero que nos puedan llamar si nos necesitan”.

Los gobiernos de toda Europa han prometido solidaridad con Ucrania.

Y los grupos de derechos humanos quieren que cuiden mejor a quienes corren por sus vidas. Necesitan protección.


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