Declararse culpable y 6 años de cárcel, nueva propuesta de Robles a FGR
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Declararse culpable y 6 años de prisión, la nueva propuesta de Robles a FGR para cerrar proceso penal

La exfuncionaria pedirá entrevistarse con un funcionario de alto nivel y capacidad de decisión en FGR para negociar acuerdo; busca criterio de oportunidad que anule orden de aprehensión en su contra.
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3 de marzo, 2021
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La extitular de la Sedesol y Sedatu, Rosario Robles Berlanga, propondrá a la Fiscalía General de la República (FGR) declararse culpable de no haber frenado los convenios que dieron paso a “La Estafa Maestra” en Sedesol y Sedatu, y aceptar una sentencia de seis años de cárcel por dicho delito.

Lo anterior a cambio de que la Fiscalía General de la República (DFGR) acepte cerrar, sin llegar a la fase de juicio, el proceso penal abierto en su contra por el delito de ejercicio indebido del servicio público. Algo que hasta ahora la Fiscalía se ha resistido a llevar a cabo.

Lee: Juez da un mes para que FGR y Rosario Robles alcancen un acuerdo; reprograma audiencia

Esta nueva propuesta de la defensa de la exfuncionaria duplica la cantidad de años de prisión que habían planteado en su primera propuesta y que era de solo tres años de cárcel. Era una opción que de haber sido aceptada por la Fiscalía implicaba la libertad casi inmediata de Robles.

Aunque aceptar un procedimiento abreviado como el que propone la defensa de Robles significa que se le impongan las penas mínimas, la diferencia es que Robles estaría concediendo que también se le condene con las agravantes de ser un delito que se cometió de forma reiterada y que ocurrió en dos dependencias.

Dado que la Fiscalía le imputa un doble cargo de ejercicio indebido del servicio público, uno por lo ocurrido en Sedesol y otro en Sedatu, esto representaría tres años de cárcel por cada uno de los cargos, que sumados darían una sentencia de seis años de prisión en total.

Aunque dicha pena de seis años – de ser aceptada – podría recibir alguna reducción por los beneficios que la ley contempla, ya no significaría la libertad inmediata de Robles quien hasta ahora lleva un año y medio presa. Los seis años, son poco menos de la tercera parte de los 21 años de prisión que la FGR pidió como pena máxima en su acusación.

En lo que Robles no se moverá en su nueva propuesta, al menos de momento, es en aceptar el pago de cinco mil millones de pesos que la FGR le exige como reparación del daño caudado, y que es un punto que también ha complicado las negociaciones.

La Fiscalía reclama el pago de dicha cantidad bajo el argumento de que ese fue el monto que se desvió de la Sedesol y Sedatu como resultado de la firma de convenios que Robles fue omisa en frenar, pese a que existían advertencias de la Auditoría Superior de la Federación sobre irregularidades en torno a los mismos.

Sin embargo, la defensa de Robles encabezada por el abogado Epigmenio Mendieta ha sostenido que dicho pago es técnicamente improcedente dado que a su representada no se le imputa haberse robado o enriquecido con ese dinero, sino solo un tema de omisión que es de consecuencia formal y no material.

De hecho, en la audiencia inicial en la que Robles fue vinculada a proceso en agosto de 2019, el juez Jesús Delgadillo Padierna le señaló que no se le acusaba de malversar ese dinero o apropiárselo, sino de haber sido omisa al no prevenir el posible desvío de recursos a través del convenio referido.

Finalmente, y como parte de su propuesta, Robles insistirá en la petición de dialogar con un funcionario de alto nivel de la Fiscalía para plantear la posibilidad de volverse una testigo colaboradora y declarar por hechos de corrupción en el sexenio pasado, a cambio de que se le conceda un criterio de oportunidad que cancele la orden de aprehensión girada en su contra por lavado de dinero y delincuencia organizada.

¿Qué sigue? Una negociación compleja

La nueva propuesta de Rosario Robles, que ella le comunicó a sus abogados el día de ayer, será formalizada ante la Fiscalía en las próximas horas. Luego deberá darse una negociación en torno a la misma que se prevé sea compleja.

Ello ya que hasta ahora la FGR no ha querido negociar directamente con la exfuncionaria bajo el argumento de que cualquier proposición que no incluya reparar un daño es inaceptable. El juez federal a cargo del proceso, Ganther Villar Ceballos, tuvo que intervenir para demandarle a los fiscales que busquen directamente a la exfuncionaria y aborden la posibilidad de una salida alterna al proceso.

En la última audiencia judicial de este caso realizada el pasado 26 de febrero, a cuyo audio tuvo acceso Animal Político, la defensa de la exfuncionaria insistió en que sean funcionarios de alto nivel de la FGR los que dialoguen directamente con Robles para deliberar si es posible alcanzar o no un acuerdo.

La propia Robles tomó la palabra para expresar en varias ocasiones su extrañeza por el trato desigual que la Fiscalía le daba a otros exfuncionarios con criterio de oportunidad – en clara alusión a los casos de Emilio Lozoya y Emilio Zebadúa – mientras que con ella no se habían sentado siquiera a platicar.

“Nadie me visitó en el penal de Santa Martha Acatitla, nadie me ha hecho a mí una propuesta, me extraña enormemente las posturas que aquí se han señalado, no sólo por los casos que son públicos, que todos conocemos, de gente que fue trasladada en helicóptero a un hospital sin pisar la cárcel (Emilio Lozoya), y quien está en la misma causa conmigo (Emilio Zebadúa) y no ha pisado un minuto la cárcel, porque se le dio ese criterio de oportunidad”, indicó Robles ante el juez.

En ese contexto, la exfuncionaria insistió en que necesita que un funcionario de alto nivel y con capacidad de decisión de la FGR la visite para que escuchen lo que tiene por ofrecer. Y prometió que “no mentiría” a cambio de obtener un criterio de oportunidad, y hablaría con la verdad “aunque no sea la que muchos esperan”.

El juez Villar Ceballos dio un plazo final de un mes para llevar a cabo el acercamiento, y convocó a la reanudación de la audiencia intermedia para el próximo 26 de marzo. En dicha audiencia las partes deberán comunicar si es procedente el procedimiento abreviado o, en su defecto, se avanzaría con la presentación de pruebas para el eventual juicio.

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Qué tan rápido dejamos de estar en forma cuando abandonamos el ejercicio

Tener un buen estado físico puede tomar meses de trabajo duro y los logros se pueden desvanecer si dejas de hacer ejercicio. Aunque puede que, cuando quieras retomarlo, no te toque comenzar desde cero.
18 de junio, 2021
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Ponerse físicamente en forma no es fácil. Y después de todo ese trabajo que hacemos con nuestro cuerpo, ¿por cuánto tiempo podemos mantener el buen estado?

Resulta que, incluso con el gran esfuerzo que dedicamos al entrenamiento, tomarse un tiempo de descanso puede significar perder la forma mucho más rápido de lo que tardamos en adquirirla.

Para comprender cómo podemos tan fácilmente perder lo ganado, antes necesitamos entender cómo logramos “estar en forma”.

La clave para conseguir un buen estado físico o mejorarlo —ya sea porque aumentamos nuestra capacidad cardiaca o nuestra fuerza muscular— es sobrepasar la “carga habitual”.

Esto significa hacer más de lo que nuestro cuerpo está acostumbrado.

El esfuerzo que esto implica hace que el cuerpo se adapte a la exigencia y mejore su tolerancia, lo que finalmente conduce a alcanzar un nivel de resistencia física más alto.

Ahora, el tiempo que nos lleva ponernos en forma depende de varios factores, entre los que se cuentan nuestro nivel de resistencia, la edad, el esfuerzo que hacemos en cada sesión de entrenamiento e incluso el lugar donde entrenamos (la contaminación y el calor pueden afectar la respuesta fisiológica al ejercicio).

Pero algunos estudios indican que incluso seis sesiones de entrenamiento a intervalos pueden aumentar el consumo máximo de oxígeno (V02 máx.), una medida de la condición física general, y mejorar la eficacia de nuestro cuerpo para abastecerse de combustible utilizando el azúcar almacenado en nuestras células durante el ejercicio.

Cpooredora

Getty Images
Si dejan de hacer ejercicio, los corredores comienzan a perder su aptitud cardíaca en unas pocas semanas.

En el caso del entrenamiento de fuerza, se puede observar un aumento de la fuerza muscular en tan solo dos semanas, pero los cambios en el tamaño de los músculos no se verán hasta las 8 o 12 semanas.

Capacidad cardiovascular

Cuando dejamos de entrenar, la rapidez con la que perdemos la forma física también depende de muchos factores, incluido el tipo de forma física de la que hablamos (como la fuerza o la condición cardiovascular).

Como ejemplo, consideremos a un corredor de maratón, que está en plena forma atlética y puede correr un maratón en dos horas y 30 minutos.

Esta persona seguramente entrena cinco o seis días a la semana y recorre un total de 90km.

Además, ha pasado los últimos 15 años de su vida entrenando para llegar a este nivel.

Ahora digamos que este corredor deja de entrenar de un día para otro. Debido a que el cuerpo ya no tiene esa exigencia casi todos los días, el maratonista va a comenzar a perder la forma física en pocas semanas.

La aptitud cardiorrespiratoria, indicada por el factor VO2 máx. (la máxima cantidad de oxígeno que una persona puede usar durante el ejercicio), comenzará a disminuir en alrededor de un 10% en las primeras cuatro semanas después del último entrenamiento.

Esta tasa va a continuar disminuyendo, pero más lentamente durante largos periodos.

Hombre levantando pesas.

Getty Images
12 semanas sin entrenamiento provocan una disminución significativa en la cantidad de peso se que puede levantar.

Aunque los atletas de alto rendimiento (como, por ejemplo, un maratonista) ven un rápido declive en su factor VO2 máx. en las primeras cuatro semanas, esta pérdida luego se detiene y logran mantener un VO2 máx. por encima del promedio.

Sin embargo, para quienes no son atletas de alto rendimiento y dejan de hacer ejercicio, en menos de ocho semanas el VO2 máx. caerá bruscamente a los niveles en que estaban antes del entrenamiento.

La razón por la que este factor se reduce está relacionada con la merma en los volúmenes de sangre y plasma de casi un 12% en las primeras cuatro semanas después de que la persona deja de entrenarse.

Y los volúmenes de sangre y plasma caerán debido a la falta de exigencia sobre nuestro corazón y músculos.

El volumen de plasma incluso podría disminuir cerca de un 5% en las primeras 48 horas después de dejar de hacer ejercicio.

El efecto de la disminución del volumen de sangre y plasma es que habrá menos sangre bombeada por todo el cuerpo con cada impulso del corazón.

Grafico de varios hombres corriendo

Getty Images
Para una persona que no es un atleta de alto rendimiento y deja de paracticar algún tipo de ejercicio, el VO2 max caerá bruscamente a niveles de preentrenamiento en menos de ocho semanas.

El efecto de la disminución del volumen sanguíneo y plasmático hace que se bombee menos sangre por el cuerpo en cada latido del corazón. Pero estos niveles solo descienden al punto de partida, lo que significa que no empeoramos.

Por supuesto, la mayoría de nosotros no somos maratonistas, pero tampoco somos inmunes a estos efectos.

En el momento en que dejemos de ejercitarnos, el cuerpo comenzará a perder esas adaptaciones cardiovasculares a un ritmo muy similar al de los atletas de alta competencia.

Entrenamiento de fuerza

En cuanto a la fuerza, las pruebas demuestran que, en la persona promedio, 12 semanas sin entrenar provocan una disminución significativa de la cantidad de peso que podemos levantar.

La buena noticia es que la investigación muestra que se logra mantener algo de la fuerza que se había ganado antes de dejar de entrenar.

Lo que llama la atención es que, a pesar de la disminución significativa en la fuerza, solo hay una reducción mínima en el tamaño de las fibras musculares.

La razón por la que perdemos fuerza muscular tiene que ver, en gran medida, con el hecho de que ya no estamos sometiendo nuestros músculos a una presión.

Por lo tanto, cuando ya no estamos trabajando nuestros músculos con fuerza, estos se vuelven «perezosos», lo que hace que el número de nuestras fibras musculares disminuya, y que se empleen menos músculos durante una actividad.

Esto, en última instancia, hace que seamos menos capaces de levantar el peso que solíamos levantar.

HOmbre haciendo abdominales

Getty Images
Perdemos fuerza porque ya no estamos poniendo nuestros músculos bajo presión.

La cantidad de fibras musculares utilizadas durante el ejercicio disminuye en alrededor de un 13% después de solo dos semanas sin entrenamiento, aunque esto no conlleva una pérdida de fuerza muscular.

Esto implica que las pérdidas observadas durante los períodos más largos sin entrenamiento son una combinación de esta disminución inicial en la cantidad de fibras musculares que usamos, pero también de la disminución más lenta de la masa muscular.

El aficionado al gimnasio promedio que levanta pesas experimentará una disminución en el tamaño de sus músculos y, con el tiempo, le resultará más difícil levantar cargas pesadas, ya que tienen menos fibras musculares ejercitadas.

Por lo tanto, incluso después de todo ese esfuerzo que hacemos para ponernos en forma, comenzamos a perder estado cardiovascular y fuerza dentro de las 48 horas posteriores a la interrupción del ejercicio.

Pero no comenzamos a sentir estos efectos hasta después de dos o tres semanas en el aspecto cardiovascular, y en el muscular hasta entre seis y 10 semanas.

La tasa de “desentrenamiento” es similar para hombres y mujeres, e incluso para atletas de mayor edad.

Pero cuanto más en forma estés, más lentamente perderás lo que has ganado.

*Dan Gordon es profesor asociado de fisiología dela Universidad Anglia Ruskin. Justin Roberts es profesor asociado de salud y nutrición física en la misma universidad.


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