En pandemia, mujeres víctimas de violencia se quedaron sin apoyos suficientes de gobierno
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Jesús Santamaría

En pandemia, mujeres víctimas de violencia se quedaron sin apoyos suficientes de gobierno

Los programas que implementó el gobierno fueron el otorgar créditos. Pero no ajustó sus programas de atención ante la COVID-19.
Jesús Santamaría
Por Lizbeth Padilla y Arantza Ocampo
23 de marzo, 2021
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Aunque durante la pandemia de COVID-19 la violencia de género contra las mujeres aumentó en México, el gobierno federal no implementó medidas o programas específicos para atender a estas víctimas, sino que continuó con los que ya tenía y los nuevos esfuerzos se centraron en medidas económicas como otorgar créditos, coinciden organizaciones e incluso la titular de Inmujeres.

“Sin duda hizo acciones el gobierno pero estas acciones no quiere decir que sean efectivas, ni oportunas, ni dirigidas efectivamente a atender la problemática”, explica a Animal Político Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios (RNR). 

“En términos de respuesta a la pandemia para las mujeres se hicieron cosas que había que hacer, dijo Nadine Gasman, titular del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) al cuestionarla sobre las acciones que implementó el gobierno para atender a las mujeres.

Lee: El gobierno dejó solo al turismo: así vivió el sector la peor crisis de su historia ante el COVID

Entonces enumera dos campañas: “Igualdad desde casa” donde promovía la repartición del trabajo del hogar para romper estereotipos y el reforzamiento en la atención del 911 para recibir llamadas de emergencia ante un hecho violento. 

Y eso que se dice fácil implicó también una mayor vinculación con las instancias municipales y estatales de las mujeres de tal manera que la referencia fuera una referencia significativa”, explica sobre el número de emergencia.

El Imnujeres también lanzó en mayo de 2020, la muy cuestionada campaña “Cuenta hasta 10”, que pedía al agresor contar hasta 10 antes de agredir a su víctima. Esta campaña fue presentada como parte de las estrategias para prevenir la violencia contra las mujeres, pero muestra a una a punto de ejercer violencia contra un adulto mayor.

Wendy Figueroa califica a esta campaña como “terrorífica y revictimizante”, pues carecía de perspectiva de género y centraba la responsabilidad de “detener” las violencias en las mujeres.

“El tema es que cuando no se tiene desde gobierno una mirada intersectorial, una mirada con enfoque de género, va a ser difícil identificar que era evidente, ni siquiera a la mitad de la pandemia, sino en cuanto llegara el COVID-19 a México iba a incrementarse potencialmente las situaciones de violencia, porque ya había sucedido en otros países y eso sigue reflejando la mirada tan corta y tan miope que se tiene en nuestro país”, explica Figueroa.

Y los números demuestran que no se necesitó esperar a la mitad de la pandemia, pues a un mes de que el gobierno presentó la Jornada Nacional de Sana Distancia – entre marzo y abril – y pidió a los mexicanos quedarse en casa para evitar la propagación del virus, la violencia en los hogares se incrementó.

Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) en abril se recibieron 21 mil 722 llamadas relacionadas a violencia contra la mujer, lo que representó un aumento del 42% respecto al mismo mes del año anterior.

Mientras que la RNR reportó que entre enero y mayo de 2020 brindó 7,975 atenciones a través de sus redes sociales y líneas telefónicas, lo que representa un aumento de 48% respecto al año anterior.

En su informe, “Violencias contra las mujeres, niñas y niños en 2020: datos y testimonios”, la RNR califica al año pasado como uno de los más violentos contra las mujeres, pues el número de rescates durante el año pasado creció 300% con relación a lo registrado en 2019.

De acuerdo con la RNR, los estados con el mayor número de casos fueron: Ciudad de México, Estado de México y Puebla. Las tres, entidades que a la fecha se mantienen en semáforo epidemiológico rojo y con medidas de confinamiento.

Acciones enfocadas en créditos

Nadine Gasman destaca los créditos para trabajadoras del hogar, a la palabra y para microempresas; la capacitación de mujeres en materia de comercio electrónico y que el gobierno adelantó a los beneficiarios de los programas sociales la ayuda económica como una respuesta del gobierno para las mujeres ante la pandemia.

“Pero también los programas prioritarios y adelantar a la gente el dinero también fue muy importante porque los apoyos que se dan desde el gobierno estaban ahí adelantados, no tenían la zozobra de ‘no llegará a la beca’, ‘no llegarán a la pensión’ y eso es muy importante para la mayoría de la gente en México. Y además lo que se hizo a nivel federal, todo el tema de los créditos a la palabra, los créditos solidarios, también tenían mucha claridad de que había que buscar y crear condiciones para que las mujeres pudieran participar”, detalla Gasman.

Entérate: Bajan feminicidios en CDMX en 2020, pero aumenta el acoso, violaciones y la violencia familiar

De acuerdo con el Rastreador Global de Respuestas de Género, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y que recopila las medidas adoptadas por los países de Latinoamérica, México adoptó tres acciones con perspectiva de género para ayudar a las mujeres frente al impacto del COVID, dos fueron económicas: Otorgar créditos para apoyar a micronegocios y trabajadoras del hogar; junto con organizaciones la Secretaría de Gobernación lanzó el programa “Ella Hace Historia”, cuyo objetivo es ofrecer educación financiera a las emprendedoras. 

Ninguno de ellos atiende de manera directa a las víctimas de violencia de género. Además de que había requisitos que no todas las mujeres podían cumplir para accedera a los créditos. 

En el caso de los créditos para trabajadoras del hogar, la interesada debía estar dada de alta en el IMSS bajo esta modalidad. Al inscribirse el instituto verificaría si era sujeta de crédito. 

El Programa de Apoyo Financiero para Microempresas Familiares, conocido como Crédito a la Palabra, de la Secretaría de Economía, también contemplaba ayuda a mujeres solidarias, es decir quienes tenían un negocio. Para acceder a ellos las mujeres debían estar dadas de alta ante el SAT, contar un CURP, cuenta bancaria y firma electrónica. 

Acciones existentes solo se continuaron 

Si bien es cierto que el gobierno federal continuó con las acciones para atender a las mujeres, no ha adaptado éstos a las necesidades que creó la pandemia.

El pasado 8 de marzo, Día de la Mujer, durante la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, la titular de Inmujeres habló de las acciones que se han realizado durante los dos años desde el Inmujeres.

Ahí, la única referencia que hubo a la pandemia de COVID-19 y sus efectos fue que el confinamiento permitió valorar la importancia del cuidado, tarea socialmente asignada a las mujeres, por ello, la titular del Inmujeres dijo que se debía “impulsar un cuidado que permita que más mujeres puedan desempeñar un trabajo remunerado hacia la autonomía económica y el crecimiento del país”

Gasman también habló del Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres (PROIGUALDAD) 2020-2024, el cual establece seis objetivos estratégicos para los próximos cuatro años: autonomía económica, salud y bienestar, cuidados, no violencia, participación igualitaria de las mujeres en todos los ámbitos y la construcción de entornos seguros y en paz.

El Inmujeres señala que el PROIGUALDAD se realizó con las opiniones de más de 4 mil mujeres del país aportadas a través de una consulta nacional realizada entre julio y septiembre de 2019, mucho antes de la pandemia. 

Lee más: Sentí miedo, pero también valor: Mujeres nombran y muestran el rostro de sus agresores

El programa fue presentado en septiembre de 2020, a senadoras. Para entonces la pandemia y sus efectos llevaban seis meses afectando al país.

Durante esa presentación, la senadora del PRI, Claudia Ruiz Massieu, comentó que el programa tendría que ajustarse a la nueva realidad de las mujeres tras la pandemia

“El PROIGUALDAD se construye previo a la pandemia y la verdad es que hoy en esta nueva realidad lo que vemos es que por la pandemia se han ahondado estas brechas de desigualdad. Tendra que ajustarse la instrumentación del proigualda por la pandemia”, agregó. Esta desigualdad se refleja en que se genera una mayor carga en el tema de cuidados para las mujeres de niños y ancianos que por la pandemia se encuentran en casa.

La titular del Inmujeres respondió que “hemos estado trabajando durante la pandemia en todas estas reuniones a las que hacía alusión hablando no solo del PROIGUALDAD y los planes de acción sino en el aquí y el ahora, adaptándolos, viendo las cosas que parecían importantes y ahroa se han vuelto urgentes”.

Destacó que la pandemia ha permitido poner en la agenda temas como el cuidado. “La normalidad de antes no era una buena normalidad para las mujeres, la nueva normalidad tiene que haber aprendido de haber estado confinados con cuidados con esta carga terrible para las mujeres”.

La violencia aumenta en el mundo

México no fue el único país en el que la violencia de género aumentó. Antes de 2020, en países de la región de América Latina y el Caribe, una de cada cuatro mujeres había experimentado alguna clase de violencia física o sexual ejercida por su pareja.

A nivel global la situación no era mejor, 243 millones de mujeres y adolescentes (entre 15 y 49 años) habían sido víctimas de violencia física, o bien, sexual a manos de su pareja en 2019.

La ONU Mujeres ha aseverado que el virus SARS-CoV-2 golpeó tres veces a las mujeres: por la salud, por la violencia doméstica y por cuidar a otros.

Según reportes del organismo, el número de llamadas a las líneas telefónicas de asistencia se ha quintuplicado en algunos países. Esto como consecuencia del incremento de las tasas de violencia de pareja provocado por la pandemia de COVID-19.

Si nos centramos en países específicos, Colombia es uno de los que van a la delantera, con un aumento de 103% en llamadas de emergencia, pero le precede México,  con cerca del 191%, según datos del CIDE.

Los  aumentos  tanto  de  llamadas como feminicidios se reportan en países como Argentina, Brasil, España, y el Reino Unido. Por otro lado, la ONU informó que en Italia y Francia se dieron casos de bajas en sus llamadas por violencia de género, la razón: a las mujeres se les dificultaba más pedir ayuda durante el confinamiento.

A su vez, las búsquedas por Internet de ayuda contra la violencia se han multiplicado exponencialmente. Como ejemplo, en los primeros meses de la pandemia, subieron 650% las consultas online al número de atención a víctimas en España, según datos del gobierno.

Si se llegasen a registrar disminuciones en las denuncias de violencia doméstica la respuesta estaría en que las mujeres pasan 24 horas del día con sus agresores.

“Este año 2020, debido a una falta de perspectiva de género y planificación en las medidas tomadas contra la pandemia de COVID-19 a nivel global, la violencia de género se ha incrementado de forma significativa en todo el mundo”, informó ONU Mujeres.

Hasta septiembre de 2020, 48 países habían integrado la prevención y respuesta a la violencia contra las mujeres y niñas en sus planes de acción contra la COVID-19. 

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo  29 países de la región aprobaron 177 medidas para atender a las mujeres. El 64% de las medidas refuerzan servicios, 23% son campañas de sensibilización.

Por otro lado, 121 países adoptaron medidas para fortalecer los servicios prestados a las mujeres sobrevivientes de violencia durante la crisis global. Pero la ONU señaló que estas acciones deberían intensificarse. 

*Los testimonios fueron recabados por la Red Nacional de Refugios en su informe “De los discursos a los hechos”.

Con información de Itxaro Arteta.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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