Cerca de pantallas y la comida chatarra: así viven la pandemia los niños
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Cuartoscuro

Más cerca de las pantallas y la comida chatarra: las consecuencias de la pandemia en niños

El encierro por la pandemia tendrá consecuencias no solo en la salud de los menores, que se volvieron más sedentarios, también en su comportamiento.
Cuartoscuro
18 de marzo, 2021
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La pandemia de COVID-19 ha dejado a las niñas y los niños fuera de su principal entorno de socialización, la escuela, y los ha enviado directo a “convivir” con los dispositivos electrónicos. El encierro también los tiene más cerca de la comida chatarra y más lejos de las visitas al médico para recibir vacunas y revisiones sobre su desarrollo. Los impactos están por verse. 

17% de un grupo muestra de niños de 0 a 5 meses estuvo diario frente a un dispositivo electrónico durante lo que va de la pandemia, de acuerdo a los resultados de la Encuesta de Salud y Nutrición en Niñas y Niños Menores de 12 años  (ENSARS- CoV-2). El porcentaje de uso sube con la edad hasta llegar a alrededor de 97% en los mayores de dos años. 

A eso hay que agregarle el encierro al que han estado sometidos los menores debido al confinamiento, un encierro que los ha sacado de su principal entorno de socialización: la escuela. Pero que también los ha dejado sin hacer actividades físicas por las tardes y sin la opción de ir a los parques y lugares de recreación los fines de semana, confirmó el estudio. 

Lee: Tristes y estresados: COVID afecta más a niños de preescolar y adolescentes

El objetivo de la ENSARS-CoV-2 dedicada a los menores, explicó Juan Rivera Dommarco, director del Instituto Nacional de Salud Pública (institución encargada de realizarla) fue describir las condiciones de salud de niñas y niños durante la pandemia de COVID-19. Se realizó entre septiembre y octubre a 3,007 madres, padres, o cuidadores que tuvieran niñas o niños menores de 12 años de edad, a través de una encuesta electrónica en la que  se les solicitó comparar los hábitos de sus hijos e hijas de marzo a la fecha de respuesta.  

Es impactante ver lo que arroja la Encuesta en relación al tiempo frente a pantalla, aseguró Nashieli Ramírez, titular de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, durante la presentación oficial de la ENSARS-CoV2 dedicada a los menores de 12 años. 

“De los niños de 2 a 4 años, según los resultados de la encuesta,  más de la mitad usó todos los días algún dispositivo. Nos tenemos que empezar a cuestionar los impactos que esto va a tener, será otro tipo de generación completamente diferente a la de hace 10 años”, advirtió Ramírez. 

Todo ese acceso a los medios digitales tiene muchas oportunidades, pero también muchos riesgos, agregó,  “y debe colocar en la agenda de derechos de las niñas y los niños la parte de la protección en estos espacios que el mundo adulto conoce poco y para los que no tenemos casi ninguna política pública”. 

La ombusperson destacó que habrá retos médicos y científicos en esto, “no sabemos qué impacto puede  tener en los procesos de desarrollo neurológico durante los primeros tres años de vida este contacto con los dispositivos, pero tampoco sabemos el impacto en la socialización, por un año completo de cuarentena. Como mundo adulto esto nos coloca frente a un reto mayúsculo, para generar más información respecto a las repercusiones y políticas de protección”. 

Lejos del médico y cerca de la comida chatarra

Entre los resultados de la Encuesta de Salud y Nutrición en Niñas y Niños Menores de 12 años Durante la Pandemia de COVID-19, también destaca la reducción de las visitas al médico, en etapas de la vida en las que esto resulta crucial para la salud y el desarrollo. 

Solo 18% de los menores de 6 meses y 51% de los de 6 a 23 meses fueron llevados a algún centro de salud, hospital o médico para la aplicación de vacunas, consulta de seguimiento de control del niño sano, o por alguna gripe, diarrea o problemas intestinales. Mientras que en los niños y niñas de 2 a 4 años el porcentaje fue de 30% y de 22% entre los de 5 a 7 años, precisó el director del INSP, Juan Rivera Dommarco. 

El porcentaje general en todas las edades es bajo, apuntó Nashieli Ramírez, “y es un respaldo más para la preocupación en cuanto a la disminución de vacunación y seguimiento médico entre las niñas y niños”. 

Entérate: ENCOVID-19 Infancia: la importancia de conocer las afectaciones de los hogares con niños

En cuanto a alimentación, más del 60% de las familias encuestadas reportó que las niñas y los niños de entre 2 y 11 años de edad consumió refrescos o bebidas azucaradas en un día promedio. Mientras que el 23% reportó que la niña o niño bebe al día al menos 250 mililitros de refresco o bebidas azucaradas. 

Mientras que una tercera parte de los menores de cinco meses son alimentados con fórmula infantil, la principal razón que argumentaron las madres para esto es que se habían quedado sin leche. 

En tanto que 90% de los niños y niñas en edad escolar consumieron azúcares añadidos al menos cuatro días a la semana y 70% consume a diario grupos de alimentos no recomendados como grasas saturadas, bebidas azucaradas y botanas, dulces y postres. 

El etiquetado frontal que está ya vigente en México ha ayudado, dijo Mauro Brero, jefe de Nutrición de Unicef, pero todavía hay un consumo excesivo de alimentos no saludables, esto no es culpa de los cuidadores o padres, es también responsabilidad de los entornos en los que hay una oferta excesiva de productos que son baratos, muy accesibles y poco saludables, aunada a un bombardeo de publicidad de estos mismos productos sobre los niños y niñas. 

“Se requiere una mayor regulación sobre esa publicidad y lineamientos sobre lo que se venderá en las escuelas ahora que regresen las clases presenciales”, subrayó Brero. 

El impacto emocional

En la Encuesta, explicó Rivera Dommarco, se identificaron como posibles detonantes del estrés en los hogares de las niñas y los niños, las afectaciones en la economía familiar, los cambios en la rutina diaria y la pérdida del empleo de algún miembro de la familia. 

En población escolar, los padres información pocos cambios en su comportamiento comparado con la etapa previa a la pandemia, pero entre estos resalta un menor cansancio, preocupaciones, pesadillas y sentimientos de tristeza. 

Un porcentaje considerable, más de 70% mencionó que los menores dedican más tiempo durante la pandemia a actividades de ocio y conviven más con sus familiares, aunque ha disminuido el tiempo dedicado a realizar actividad física y han aumentado el consumo de alimentos y disminuido las horas de sueño. 

En cuanto a la educación, entre los niños en edad escolar, más de 90% de los encuestados se mantuvieron inscritos y un porcentaje menor (6.6% en el grupo de 5 a 7 años y 3.8% en el gurpo de 8 a 11) fueron dados de baja. 

Los participantes en la presentación de la encuesta coinciden en que las implicaciones para los niños y las niñas de todos estos hallazgos están por evaluarse. 

 

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2021
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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