Población de calle, invisible para las ayudas del gobierno por COVID
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Andrea Paredes y Jesús Santamaría

‘Están sobreviviendo a duras penas’: Para quienes viven en la calle no hubo apoyos del gobierno por COVID

Durante el último año, no hubo gobierno, local o federal, que dirigiera un programa para apoyar a personas en situación de calle por la pandemia.
Andrea Paredes y Jesús Santamaría
26 de marzo, 2021
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La población que vive en las calles de México quedó fuera de todo programa de protección ante la pandemia de COVID-19. No tuvieron acceso a servicios de salud y tampoco apoyo económico, de empleo o vivienda.

Según un análisis del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), los 32 gobiernos estatales del país pusieron en marcha 667 programas y acciones sociales para la atención de diferentes grupos de población en el marco de la pandemia, sin embargo, ninguno de ellos estuvo dirigido a personas en situación de calle.

Tampoco pudieron acceder a alguno de los 78 programas que, según el CONEVAL, implementaron los gobiernos estatales para atender a población en situación de pobreza durante la pandemia, debido a que para ello requieren documentos de identidad y la mayoría de ellos no los tienen.

Organizaciones sociales señalan que esta población aumentó en los últimos 12 meses en un ambiente de abandono por parte de la sociedad y de las autoridades de los distintos órdenes de gobierno.

Si esta población ya tenía poco o casi nada, con la llegada de la pandemia el abandono creció de distintas formas: el cierre de plazas públicas y el “quédate en casa” los dejaron sin espacios para vender sus productos o para pedir dinero. 

Las tomas de agua públicas donde podían lavarse quedaron fuera de su alcance y las pocas veces que vieron a las autoridades fue porque llegaron a quitarles sus pertenencias o para amenazarlos con llevarse a sus hijos a albergues.

En la medida de lo posible, se han cuidado para no enfermar. Entre el temor a la COVID y la desinformación al respecto, continúan sus vidas en las calles, trabajando donde y como pueden para ganar lo suficiente para subsistir otro día.

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“Están sobreviviendo a duras penas”

En la Ciudad de México, la metrópoli más grande del país desde el inicio de la pandemia se tomaron medidas específicas para las poblaciones callejeras, como el establecimiento de un albergue principal y dos emergentes, así como brigadas que recorrieron las calles para ofrecer apoyo, dice en entrevista con Animal Político, la titular de la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social de la capital, Almudena Ocejo.

Con ayuda de un camión donado al Gobierno de la Ciudad de México por Turquía, recorren algunas calles para ofrecer revisiones médicas y regalan gel antibacterial y cubrebocas. Hasta la fecha, Bienestar afirma que no han encontrado un solo caso de COVID entre las poblaciones callejeras.

“Nosotros siempre nos acercamos a cualquier persona en situación de calle y les ofrecemos los servicios en el albergue. La intención es que puedan estar en un espacio protegido y salvaguardar su salud y su vida, pero un 75% de ellos no acepta”, señala Ocejo.

Sobre las vacunas, la doctora Ocejo dice que habrá un proceso especial para personas en situación de calle, al interior de los albergues y Centros de Asistencia Social.

En el caso de Jalisco, Juan Carlos Martín Mancilla, titular del DIF estatal, explica que se ofrecieron despensas y se invitó a un albergue a personas en situación de calle, y que el gobierno local destinó 5 millones de pesos para que a lo largo de este año se atienda a esta población.

Las autoridades locales desconocen el número de personas que viven en las calles de Jalisco, sin embargo, estiman que “hubo un incremento de personas que se encuentran en la calle por la crisis. Nuestro equipo sale todos los días y encontramos a personas que perdieron su trabajo y sus ingresos y en la calle encontraron un medio de vida”.

De acuerdo con Martín Mancilla, Jalisco se encuentra diseñando un nuevo modelo de reinserción de personas en situación de calle, “para que quienes ya dejaron los vicios y están trabajando puedan tener una casa. Los vamos a dotar de un pequeño kit básico de vivienda para que se reincorporen con sus familias”. Pero hasta ahora solo es un proyecto.

A la fecha, afirman que no han detectado personas en situación de calle con COVID en Jalisco y que los servicios de salud están garantizados para ellas, incluida la vacuna.

Las versiones oficiales son cuestionadas por organizaciones de la sociedad civil, quienes afirman que los apoyos han sido insuficientes y que no todas las personas que los necesitan han podido acceder a ellos.

El Colectivo Pro Derechos de la Niñez (CODENI), que trabaja con personas en situación de calle en la capital de Jalisco, señala que las personas que ya se encontraban en un estado de vulnerabilidad son quienes se encuentran en mayor riesgo de contagiarse de COVID y quienes peor han pasado la pandemia por diversas situaciones.

“Ante la falta de apoyo tienen que buscar otras opciones para obtener los recursos para subsistir, pese al cierre de actividades”, explica Amanda Cabrera, coordinadora de comunicación de CODENI.

La asociación ha brindado apoyo en despensas e información sobre cómo prevenir contagios de COVID, pero pese a ello, muchas familias “están sobreviviendo a duras penas, son casos dolorosos y desesperanzadores porque buscan la forma de conseguir dinero pero la precariedad aumenta rápido y sus condiciones se vuelven más difíciles”. Y en otros estados la situación es similar.

Sin acceso a servicios de salud en pandemia

De acuerdo con el único censo oficial sobre poblaciones callejeras del país, elaborado por la entonces Secretaría de Desarrollo Social, en 2017 había 6 mil 754 personas en situación de calle en la Ciudad de México, 4 mil 354 que vivían en espacios públicos y 2 mil 400 en albergues públicos y privados.

Sin embargo, Luis Enrique Hernández, director de El Caracol, estima que a lo largo del último año el número de integrantes de las poblaciones callejeras ha aumentado, principalmente de niños y jóvenes, sin que se tenga certeza de cuántos son.

“La población se encuentra en una situación más compleja durante la pandemia, principalmente por el tema del trabajo. No pueden trabajar en el metro y cerraron algunos espacios en calle, lo que los deja con pocos recursos para sus rentas o comprar comida”, explica.

A un año del inicio de la pandemia, el balance de la asociación no es positivo: “Seguimos viendo una población que no cree en el virus, sin insumos preventivos necesarios y con las mismas condiciones históricas de no contar con acceso a los servicios de salud”.

Vanesa, de 37 años, corrobora esta versión. Vive con una decena de personas a las afueras de la estación de metro Hidalgo, en el centro de la capital, y comenta que no ha recibido visitas de las autoridades ni apoyos para sobrellevar la pandemia, más allá del que obtiene de sus propios compañeros de calle.

“Hubo un chico que se puso malo. Vino una ambulancia y ni lo revisó, solo nos dijo que supuestamente ya tenía el virus… pero como estamos en situación de calle no se lo quisieron llevar. Nosotros por nuestros propios medios lo llevamos al doctor en un consultorio de farmacia, nos cooperamos todos y lo apoyamos con sus medicinas”, relata.

Afortunadamente su compañero no tenía más que un resfriado y finalmente se recuperó. Para cuidarse de no enfermar, Vanesa dice que cuentan con cobijas y ropa que vecinos y asociaciones les regalan, “para cubrirnos del frío, así nos protegemos entre todos”. No tienen más.

Tampoco parece que vayan a tener acceso a las vacunas. José Gerardo, un hombre de 64 años que vive en una casita improvisada con telas, plásticos y sillas en un parque ubicado en la alcaldía Cuauhtémoc, en la Ciudad de México, se mantiene escéptico y ansioso por recibirla… pero aún no sabe si le tocará.

Apenas ve acercarse a un grupo de mujeres y hombres vestidos con un overol rojo, los recibe con una sonrisa. Son los educadores de la asociación El Caracol, que durante toda la pandemia se han dedicado a visitar a personas que viven en las calles para darles cubrebocas, gel antibacterial e información sobre cómo prevenir la COVID.

Mientras le regalan agua y jabón para que lave sus manos, una de las educadoras le pregunta si ha escuchado algo sobre la vacuna. Él asiente, dice que sabe que ya llegó a México y que tiene que inscribirse para que se la apliquen, pero no tiene internet, teléfono, ni computadora. Tampoco conoce su CURP, por lo que no puede registrarse.

Tiene documentos de identidad, pero cuenta que se los robaron en un operativo en el que la policía se llevó sus pertenencias. Eli, la educadora de Caracol, toma sus datos y le dice que volverán a visitarlo en unos días para proporcionarle su registro, en caso de que consigan ponerlo en la lista de espera para recibir una vacuna.

En tanto esto ocurre, el hombre dice que toma las medidas que puede para evitar contagiarse: “nos limpiamos un poquito cuando nos regalan agua, con eso alcanza para un medio bañito”.

Acerca de si ha recibido alguna visita por parte de las autoridades de la Ciudad de México para ofrecerle apoyo, José Gerardo señala que hasta ahora solo han ido a regalarle cobijas y a pedirle que se retire de donde vive.

Lee más: Sin dinero ni internet en casa, madres salieron a buscar WiFi en la calle para la tarea de sus hijos

Los daños colaterales

La falta de programas dirigidos específicamente a apoyar a poblaciones callejeras va más allá de la precarización de su situación económica, el limitado acceso a servicios de salud y el riesgo al que se ven expuestos ante la falta de insumos básicos de higiene.

Las organizaciones sociales como El Caracol, Melel, CODENI y la Escuelita Móvil de Querétaro coinciden en que persiste la desinformación entre las poblaciones callejeras sobre el virus y el acceso a las vacunas, lo que se traduce en una falta de cuidados que los pone más en riesgo.

En el caso de Chiapas, Jenifer Haza de la asociación Melel, advierte que el hecho de que las cifras oficiales mostraran una tendencia baja de contagios de COVID en el estado ha provocado que, a la fecha, muchas de las personas que viven y trabajan en calle sean laxas con las medidas como el uso de cubrebocas, sana distancia y lavado de manos, además de que en ocasiones no cuentan con espacios ni insumos para hacerlo.

Para Melel, las autoridades no han contado con planes específicos para apoyar a esta población, aunque el DIF de Chiapas señala que se ha apoyado a las personas con despensas.

En una encuesta realizada por Melel a 196 niños y jóvenes que trabajan vendiendo diversos productos en calles de San Cristóbal de las Casas, el 90% señaló sentirse preocupado por quedarse sin comida o sin ingresos, por ello es que deciden privilegiar la búsqueda de dinero antes que los temas educativos y de cuidado.

María, una comerciante informal que vive al día de un puesto de ropa y juguetes hechos a mano en San Cristóbal de las Casas, señala que en todo el año que va de la pandemia no ha recibido ofrecimientos de despensas ni apoyos del gobierno, únicamente de asociaciones como Melel.

“Ya va un año de que se cerraron los puestos. Hasta la fecha nos está afectando mucho porque no hay turistas, no hay quien compre aunque tengamos nuestro trabajito, y eso nos deja sin el dinerito que ganamos con la venta”, señala en entrevista.

Como consecuencia, su hijo también ha tenido que trabajar, descuidando sus estudios que de por sí se vieron afectados por la modalidad a distancia, pues no cuentan con computadora ni internet. María espera que en cuanto la situación económica mejore, él pueda volver a clases. Aunque sabe que su situación económica podría empeorar.

Esta es otra situación que preocupa a las asociaciones que apoyan poblaciones callejeras es el aumento del número de menores de edad en las calles, producto del abandono de los estudios a causa del cierre de las escuelas y de la precariedad económica de las familias.

Jessica Martínez, encargada de la Escuela Móvil de Querétaro, organización que desde hace 9 años recorre el centro de la ciudad para llevar dinámicas educativas a los menores, cuenta que este incremento en el número de niños y jóvenes en calle se ha dado sin que el gobierno haga algo para atenderles, aunque esta situación se presenta desde antes de la pandemia.

Querétaro, al igual que otros estados, cuenta con un albergue al que puede acudir la población de calle, sin embargo, como comenta Jessica Martínez, en la mayoría de las ocasiones las personas no quieren estar en él debido a que no les permiten salir a trabajar ni los reciben si van intoxicados por alguna droga.

“Para ellos no hay nada, lamentablemente, y no solo ahora. Desde hace años que trabajamos en calle tenemos problemas para que los atiendan, algunos han fallecido por negligencias y lo único que hacen es estarlos retirando”, comenta.

Aunque en este estado, según relatan los jóvenes, no solo les quitan sus cosas, sino las queman para que no puedan seguirse quedando en algunos sitios.

“Es como si los pensaran inmortales, que no les pasa nada, que no les duele o que por sus condiciones de vida no necesitan atención. Ellos viven el mismo aislamiento social de siempre, porque la gente no se les acerca, e incluso, de manera muy triste, ahora lo que comentan sorprendidos es que no han muerto de COVID, como si estuvieran esperando que así pasara”.

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Pandora Papers: el territorio de Reino Unido que se convirtió en uno de los principales paraísos fiscales del planeta

Este territorio británico de ultramar aparece entre los principales receptores de "inversión extranjera directa" en el mundo, por delante de países como Alemania o Francia.
5 de octubre, 2021
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Las Islas Vírgenes Británicas (IVB) solamente cuentan con unos 36.000 habitantes, pero tienen más de 400.000 empresas. Un promedio de 18 compañías por persona.

Dicho así, uno podría imaginar que este pequeño territorio británico -cuya extensión apenas suma unos 153 kilómetros cuadrados- estaría cubierto de rascacielos y fábricas humeantes donde habría una incesante actividad económica.

En lugar de eso, lo que hay son playas idílicas y empresas de papel. Y es que las IVB son consideradas como uno de los mayores paraísos fiscales del planeta que, como dice el periodista Will Fitzgibbon, del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), “atrae por igual a corporaciones legítimas, celebridades, multimillonarios y criminales”.

Esa también es la razón por la cual cada vez que estalla un escándalo internacional sobre los fondos desviados hacia paraísos fiscales, el nombre de las Islas Vírgenes Británicas llega hasta los titulares de la prensa.

Eso es justo lo que acaba de ocurrir con la más reciente filtración de información financiera publicada por el ICIJ, conocida como los Pandora Papers.

Se trata de una filtración de casi 12 millones de documentos que revelan riqueza oculta, evasión fiscal y, en algunos casos, lavado de dinero, por parte de algunas de las personas más ricas y poderosas del mundo.

Los datos fueron obtenidos por el ICIJ que ha estado trabajando con más de 140 organizaciones de medios, incluyendo el equipo del programa Panorama de la BBC. Durante meses, más de 600 periodistas en 117 países han estado revisando los archivos de 14 fuentes distintas encontrando historias que se publicarán esta semana.

En esta ocasión, una de las historias relacionadas con las Islas Vírgenes Británicas se refiere al registro de una empresa registrada allí que ha sido beneficiaria de una multimillonaria operación de bienes raíces para demoler los antiguos cines de la era soviética en Rusia para construir en su lugar centros comerciales.

iStories, una página de periodismo de investigación rusa que participó en la investigación de los Pandora Papers, descubrió que detrás de esta compañía se encuentra Konstantin Ernst, el presidente del mayor canal de televisión estatal de Rusia.

Konstantin Ernst.

Getty Images
Konstantin Ernst, presidente del mayor canal de televisión estatal de Rusia, aparece mencionado en los Pandora Papers.

Ernst registró esa compañía en 2014, el mismo año que él estuvo a cargo de organizar las ceremonias de apertura y cierre de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi.

En su respuesta al ICIJ, Ernst señaló que no ha cometido (y que no prevé cometer) nada ilegal, pues “así es como sus padres lo educaron”.

De tierra de bucaneros a paraíso fiscal

Ubicadas en el Caribe oriental, las Islas Vírgenes Británicas están integradas por cuatro islas grandes y 32 islas e islotes más pequeños, de los cuales unos 20 están deshabitados.

Descubiertas por Cristóbal Colón en 1493, estas islas fueron ocupadas por el Imperio español en el siglo XVI, bajo cuyo control estuvieron por poco tiempo. Para 1648, la Tórtola, la mayor de las islas, estaba ocupada por bucaneros holandeses.

Pocas décadas más tarde, cayeron bajo control del Imperio británico, que en 1773 permitió la formación de un gobierno civil local, la creación de un consejo legislativo parcialmente electo y el establecimiento de cortes constitucionales.

En 1960 se convirtieron en una colonia de la Corona y, en 2002, en un territorio británico de ultramar, por lo que sus habitantes disfrutan de la ciudadanía británica.

Sir Francis Drake.

Getty Images
El explorador, marinero y corsario Sir Francis Drake es una de las figuras históricas vinculadas con las IVB.

Las IVB comenzaron a adoptar en la década de 1970 una legislación que las convertía en un destino para las inversiones offshore y en un paraíso fiscal.

Parte de su atractivo radica en su sistema fiscal.

Las IVB casi no tienen impuestos: no tienen un impuesto sobre la renta que sea efectivo, ni impuestos a las ganancias de capitales, ni impuestos a las herencias, ni impuestos a los regalos, ni impuestos a las ventas o al valor agregado”, destaca al respecto la ONG británica Tax Justice Network.

“Recauda ingresos principalmente a través del impuesto a los salarios, a la propiedad de tierras, así como distintas comisiones. Este es un patrón clásico de “paraíso fiscal” de obtener pequeñas cantidades de dinero de un gran número de transacciones y depender de los lugareños para pagar las facturas”, agregan.

Su otro gran atractivo reside en las facilidades que ofrecen para crear de forma barata y simple empresas de papel que permiten a sus propietarios mantener sus nombres fuera de la vista pública.

Hay muchas razones válidas por las que una persona puede querer que no se conozca que es dueña de determinadas inversiones, por lo que esta oferta de discreción resulta atractiva tanto para inversores legítimos como para aquellos que no lo son.

Más “inversión extranjera” que Alemania

Este esquema de atracción de inversiones ha resultado bastante rentable, al punto que este tipo de servicios financieros y corporativos generan el equivalente a la mitad de los ingresos fiscales, a la par del turismo, la otra gran fuente de financiamiento del país.

En 2019, las Islas Vírgenes Británicas recibieron unos US$57.997 millones en inversiones extranjeras directas, de acuerdo con cifras de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

El príncipe Carlos de Gales durante una visita a las Islas Vírgenes Británicas en 2017.

Getty Images
Los ciudadanos de las Islas Vírgenes Británicas son súbditos de la Corona y ciudadanos británicos.

Formalmente, ese monto las coloca por delante de economías desarrolladas como Canadá, Alemania y Francia. No obstante, por tratarse de inversiones en papel, su impacto real sobre el país es mucho menor.

La aparición de las IVB en los Pandora Papers, en realidad, no es una sorpresa, pues ya en 2016 en torno a la mitad de las casi 250.000 empresas offshore establecidas por el bufete Mossack Fonseca y reveladas en los Panama Papers estaban registradas en este territorio británico de ultramar.

En 2018, una investigación de la BBC reveló que compañías registradas en las IVB eran propietarias de una cuarta parte de las propiedades en Inglaterra y Gales que pertenecen a compañías extranjeras.

El archipélago caribeño es la sede oficial de empresas que poseen 23.000 propiedades, más que cualquier otro país”, señaló la BBC al destacar que ese hallazgo contribuía con los temores de que ese territorio británico esté siendo usado para evadir impuestos.

La implicación de las IVB en distintos escándalos financieros en el pasado llevó a que en 2013 Lord Oakeshott, un reconocido político británico, dijera que estos territorios “manchan el rostro de Reino Unido”.

Esos escándalos también han llevado a mejoras en los mecanismos de transparencia en los últimos años y a una mayor cooperación de las autoridades de esos territorios con la comunidad internacional para hacer frente a los problemas de evasión fiscal.

Sin embargo, las facilidades para mantener lejos de la vista pública la información sobre los propietarios de estas compañías offshore parecen facilitar la ocurrencia de irregularidades.

La ONG británica Tax Justice Network critica la política de las IVB de “no preguntar” y de “no ver el mal” a la hora de facilitar el registro de empresas, que, según señala, permite a sus dueños ocultarse detrás de una suerte de apoderados para lograr un secretismo aún mayor así como el establecimiento de compañías de forma fácil y a bajo costo.

“Esta supuesta eficiencia en el registro se ha traducido en una carta blanca para las compañías de las IVB para ocultar y facilitar todo tipo de abusos y delitos alrededor del mundo”, apunta la ONG.

Pese a todo, la cooperación de las Islas Vírgenes Británicas con las autoridades de otros países ha permitido a este pequeño territorio en el Caribe permanecer fuera de la lista de paraísos fiscales “no cooperativos” que elabora la OCDE.

Eso, claro está, no significa que las políticas de paraíso fiscal de las IVB no tengan un impacto en la evasión fiscal.

De acuerdo con estimaciones del Tax Justice Network, las Islas Vírgenes Británicas son responsables de una pérdida global de impuestos equivalentes a unos US$37.500 millones cada año.

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BBC

Los Pandora Papers son una filtración de casi 12 millones de documentos y archivos que exponen la riqueza y los tratos secretos de los líderes mundiales, políticos y multimillonarios. Los datos fueron obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en Washington DC y han dado lugar a una de las investigaciones mundiales más importantes de la historia. Más de 600 periodistas de 117 países han analizado las fortunas ocultas de algunas de las personas más poderosas del planeta. El programa de investigación de la BBC Panorama y The Guardian dirigieron la investigación en Reino Unido.


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