Respuesta estatal ante COVID, dispar y también insuficiente
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Sin coordinación y apoyos: La respuesta estatal ante COVID, dispar y también insuficiente

La respuesta de México ante COVID se fragmentó entre las decisiones que tomaron los 32 estados, con acciones sin coordinación y a veces contradictorias.
Por Lidia Sánchez y Arturo Daen
29 de marzo, 2021
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En los hechos, México aplicó al menos 33 estrategias para enfrentar la pandemia de COVID-19, con los resultados que ya conocemos, al tener el país uno de los niveles más alto de mortalidad en el mundo por esa enfermedad, desempleo y aumento de la pobreza.

El gobierno federal estableció un plan de apoyos y a su vez cada estado el suyo, a partir de la precariedad financiera y social que tenían cuando les impactó la pandemia, su capacidad o su decisión de endeudarse, pero también por su alineación política. 

De ese modo se tuvo una respuesta diferenciada y dispersa para apoyos económicos, sanitarios y sociales, aunque en general también insuficiente, con tropiezos, falta de ayuda a grupos vulnerables y en su mayoría opaca en el gasto, sin que el gobierno federal fomentara o lograra generar cohesión, según analistas y estudios consultados. 

“El abanico de respuestas estatales fue muy variado y refleja un problema de federalismo, y eso es una mala noticia porque no hubo una coordinación entre los tres ámbitos de gobierno, de cómo responder a la pandemia, en vez de tener una distribución clara donde se hubiera dicho cómo iba a responder cada ámbito de gobierno, e iba a hacerse responsable de ciertas tareas específicas”, dijo Guillermo M. Cejudo, investigador y coautor de un estudio del CIDE sobre la respuesta estatal.

Lee: Lecciones que debimos aprender en diciembre para no tener una tercera ola de COVID tan grave

“No hay un enfoque de cooperación, entre estados, federación y municipios, ahora mismo están todos los incentivos para que los gobernadores compitan entre sí”, dijo el especialista en finanzas públicas, Carlos Brown.

“Si no hay comunicación entre los distintos niveles de gobierno, pues es una fórmula para el desastre. Es lo que ha pasado”, agregó.

La falta de coordinación incluso fue al interior de los estados, ya que Coneval identificó que sólo 32% de las acciones o programas de los gobiernos estatales se aplicaron en coordinación con los gobiernos municipales.

Un ejemplo de la disparidad en el país: en los 6 estados gobernados por Morena se terminó por establecer a lo largo de 2020 el uso obligatorio de cubrebocas -mientras que su eficacia para prevenir COVID era cuestionada por el gobierno federal-.

Sin embargo, en esas entidades no se impusieron multas o cárcel por no utilizarlo. 

En cambio esto sí ocurrió en estados como Chihuahua, Michoacán, Jalisco, Coahuila, Yucatán, Zacatecas, Querétaro, Nayarit, Colima y Guanajuato, aunque no se tienen estudios definitivos sobre cómo esas medidas coercitivas pudieron incidir  en la tendencia de contagios.

Gobernadores de esta última lista de estados, por cierto, conformaron durante el año pasado la llamada Alianza Federalista, reclamando al gobierno federal su mal manejo de acciones ante la pandemia y que era necesario hacer más pruebas de detección del virus.

Otro ejemplo: según el análisis de Coneval, con datos del periodo de marzo a agosto, Yucatán fue el estado que activó más programas para proteger el empleo formal ante la pandemia, con 20, aunque el Consejo también apuntó que el implementar más cantidad de acciones no era sinónimo de efectividad.

Por otro lado, estados como Chiapas, Coahuila, Durango, Nuevo León, Sinaloa, Tabasco, Tlaxcala y Veracruz aplicaron solo 3, y la Ciudad de México sólo uno, entidad que en cambio fue una de las que dio más apoyos para el empleo informal. 

Yucatán, gobernado por el PAN, fue el estado que más aumentó su deuda en un año, ante el impacto de la pandemia.

Según explicó el funcionario Rafael Hernández Kotasek, secretario de Planeación del Gobierno de Yucatán, pidieron por ejemplo un crédito de 1,500 millones de pesos luego de que el gobierno federal bajara los recursos para estados el año pasado, y que esa entidad enfrentara dos huracanes y tres tormentas tropicales, además del daño económico por la pandemia.

“Si tuvimos que adquirir deuda, es porque también sabemos que en el corto plazo entre más podamos amortiguar el impacto de esta pandemia, así sea con estos créditos, pues más rápida será la recuperación”, mencionó.

Entérate: ‘Están sobreviviendo a duras penas’: Para quienes viven en la calle no hubo apoyos del gobierno por COVID

El mismo funcionario dijo que pudo haber sido diferente la relación con el gobierno federal, con más estímulos fiscales y coordinación. “Tal vez una estrategia que pudiera complementar los esfuerzos de un estado, definitivamente pudo haber logrado un mayor impacto”.

Según los datos de Hacienda y analizados por el Instituto Belisario Domínguez, Yucatán pasó de una deuda de 4,147 millones de pesos en 2019 a una de 8,281 a finales de 2020. Un aumento del 99.7%, es decir, se duplicó.

Le siguieron Jalisco (33.8%), San Luis Potosí (25%), Guanajuato (21.2%), Colima (20.8%) y Durango (19.1%), en niveles de aumento (son entidades donde gobierna la oposición y vinculados con la llamada Alianza Federalista). 

Otros estados, por el contrario, redujeron su deuda el año pasado, como Querétaro, Tabasco, Sinaloa, e Hidalgo.

El secretario de Finanzas de Jalisco, Héctor Rafael Pérez Partida, dijo en entrevista que créditos que solicitaron el año pasado, como uno de 6,200 millones de pesos, se enfocaron en “reactivación económica, de que hubiera actividad, de construcción de infraestructura, que pudiera contener el impacto”.

El tema de Salud, dijo, se atendió principalmente a través de reasignaciones de partidas ya existentes. Pérez Partida defendió que la estrategia de la entidad dio resultados, para atemperar un daño aún mayor. El año pasado, Jalisco se ubicó ‘a media tabla’ en el tema de generación y pérdida de plazas, con una baja de 32 mil empleos formales. Solo Baja California, Chihuahua y Tabasco lograron aumentos en generación de empleo formal, según esta gráfica de México, ¿cómo vamos?

“Las asimetrías en las respuestas ante la pandemia dependen fuertemente de la capacidad financiera que tienen los estados”, refirió Carlos Brown, recordando que las entidades federativas generan únicamente el 12% de sus ingresos, y el resto de los recursos provienen del acuerdo de coordinación fiscal con la Federación.

“Aunque no solo es un tema de capacidad financiera, también es un tema de capacidad institucional”, y la respuesta estatal ante la COVID también se quedó corta, agregó. 

En una encuesta que hizo el INEGI sobre el impacto económico de la pandemia, de mayo a junio de 2020, cuando se dio la primera gran ola de COVID, sólo 7.8% de las empresas en el país habían recibido algún tipo de apoyo. 

Estados como Chihuahua, Guanajuato, Yucatán, Aguascalientes y Zacatecas anunciaron desde el inicio de la pandemia un “paquete” amplio de medidas e instrumentos para atender los efectos de la pandemia por COVID.

“Hay otros, como Tabasco, Nayarit, Baja California Sur, Guerrero; que decidieron esperar para ir incorporando medidas e instrumentos conforme se manifestaban los efectos del problema o que decidieron dar una respuesta más limitada, y que se manifiesta en un número bajo de instrumentos anunciados”, señaló un estudio del CIDE con datos hasta julio. 

El mismo análisis indicó que los apoyos fiscales, económicos y sociales otorgados por los estados lucían insuficientes, por los montos y la cobertura de beneficiarios. 

Lee más: A un año de la pandemia, México supera las 200 mil muertes por COVID-19

Casi la mitad de los instrumentos (48%) tuvieron como meta de beneficiarios a 10 mil personas o menos, 30% eran para atender entre 10 mil y 50 mil personas, 4% para entre  50 mil y 100 mil personas, y 17% para más de cien mil. 

En términos de familias u hogares, 50% contempló atender a menos de 50 mil, 11% entre 50 mil 100 mil familias y hogares, y 39% a más de cien mil hogares.

“Las medidas que se emplearon terminaron siendo insuficientes y no es sorprendente, porque como documentamos, la inmensa mayoría de medidas era de una escala muy chica, que aportaban unos cuantos millones de pesos nada más, o llegaban a unas decenas de miles de personas cuando la magnitud de lo que estaba sucediendo era amplia”, señaló Guillermo M. Cejudo, coautor del estudio del CIDE.

El mismo analista dice que otro problema, la falta de información clara sobre los programas y montos de ayuda aplicados, impide hacer una evaluación precisa sobre algún plan de acción estatal, en comparación con otros. 

“No me atrevería a decir de manera categórica si algún estado lo hizo bien o lo hizo mal justo por el tema de la transparencia. No sabemos si lo que no transparentaron era muy bueno o era muy malo, y la falta de información lo vuelve incomparable”.

Opacidad, falta de indicadores

En su mayoría, los programas o acciones emprendidos por los gobiernos locales ante COVID han carecido de un padrón de beneficiarios o el mismo no es público. Tampoco ha predominado el que cuenten con reglas de operación o estrategias de evaluación, según los estudios consultados. 

Para la mayoría de los apoyos o programas anunciados por los estados también se desconoce el monto destinado y en ocasiones, incluso, de dónde provinieron los recursos, si de las finanzas de los estados o lo que les asigna la federación.

“Encontramos que había un déficit muy serio sobre transparencia. En muchos casos no podíamos saber ni siquiera cuánto era el monto que se estaba asignando o las reglas para acceder a los apoyos”, comentó el profesor del CIDE, que también es miembro investigador del Coneval.

“La emergencia se puede volver pretexto para la opacidad”, agregó.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indicó en su estudio “La política pública frente a la COVID-19: Recomendaciones para América Latina y el Caribe” que si los países no controlan el desvío y uso ineficiente de recursos perderán oportunidades para mitigar el impacto de la crisis en la sociedad. 

“Es fundamental mantener altos niveles de transparencia en los gastos y contrataciones, y demostrar un fuerte compromiso y capacidad de investigar abusos”.

En México, sólo 11 de las 32 entidades aplicaron estrategias de evaluación para la mayoría de sus programas o apoyos creados para hacer frente a la crisis sanitaria por la COVID-19. Sin embargo, la mayoría de las evaluaciones no se encuentran disponibles públicamente para su consulta.

Lo mismo sucede con las reglas de operación. Aunque 15 entidades afirmaron que la mayoría de sus apoyos cuenta con una serie de puntos que indican fechas y montos de su aplicación, al ser cuestionados por el Coneval ninguno pudo proveer de alguna o suficientes fuentes de información.

Para ejemplificar las contradicciones que se registran entre los anuncios, aplicación y transparencia de los programas de apoyo frente a la pandemia elegimos dos entidades, una al sur y otra al norte del país: Chiapas y Sonora.

Chiapas es el estado con el mayor porcentaje de población con un ingreso laboral inferior al costo de la canasta básica, con casi 70%. También, junto a Campeche, ha sido la entidad que ha estado en semáforo epidemiológico de color verde por más tiempo durante la pandemia. Y tiene la menor tasa de defunciones por COVID-19 de todo el país.

Aún así Victorino Morales, experto en Ciencias Políticas por el Tecnológico de Monterrey en Chiapas, señaló que la política pública en cuanto a atención del COVID en ese estado “sólo deja ver un desastre donde no sabemos cómo actuar con grupos de pueblos originarios ni con la gente de menores recursos”.

Coneval reportó que entre marzo y agosto de 2020 en Chiapas se crearon 12 apoyos para atender la pandemia. 

De ellos, solo uno estuvo destinado a la atención de pueblos originarios, con el que se entregaron ambulancias en 13 municipios indígenas. Ese fue un programa nuevo, pero cuyo origen de recursos se mantuvo como “no disponible”.

“En este año hay elecciones y por lo que ha pasado en el estado sí se deja ver como que hubo una motivación electoral para aplicar en tal o cual lugar un apoyo”, señala Victorino Morales.

En la información que el gobierno de Chiapas dio al Coneval sobre el apoyo de las ambulancias se indica que “son muestra clara del compromiso institucional de su gobierno de brindar un mejor servicio de salud pública a todas y todos”.

En Chiapas se entregaron tres apoyos para pequeñas y medianas empresas pero se desconoce el padrón de beneficiarios, las reglas de operación y solo de uno se publicó la estrategia de evaluación.

Sonora es la tercera entidad con mayor tasa de muertes por COVID-19, después de la Ciudad de México y Baja California. Pero también es uno de los estados donde menos programas de apoyo se crearon para hacer frente a la pandemia.

Ahí se aplicó un apoyo para “familias con mayores carencias sociales, que habitan en zonas de atención prioritaria de localidades de mayor concentración poblacional” y que sufrieron una disminución de ingresos o pérdida de empleo.

A ellos se les dio “una entrega única de dos paquetes alimentarios conformado por 24 artículos de la canasta básica, cada uno”. 

Y aunque se indicó que “la evidencia” para diseñar el programa fueron “las zonas de atención prioritaria”, también se explicó que “debido a las medidas de sana distancia no se integró padrón de personas beneficiarias”, pero que en la distribución de los paquetes participaron “fiscalizadores estatales”.

A nivel nacional dos entidades indicaron tener el mayor número de los apoyos dedicados a la economía de las mujeres durante la pandemia: Jalisco y el Estado de México. Sin embargo, en este último solo se reportó el adelanto de la entrega de un programa ya existente, Salario Rosa.

En Jalisco, un programa de atención a mujeres incluyó “apoyos económicos y una tableta”. Otro, solo apoyaría a entre 10 y 40 mujeres emprendedoras. Este “buscaba mantener y conservar las micro y pequeñas empresas de mujeres”, pero solo estuvo vigente entre julio y agosto de 2020.

Ni Chiapas ni Sonora generaron apoyos específicos para las mujeres. Guillermo M. Cejudo insistió en que ellas y personas de bajos recursos, indígenas o trabajadores temporales debían ser grupos estratégicos para los apoyos “y no solo brindarles cobijas o despensas”.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) uno de los retos durante esta pandemia era justo encontrar “maneras rápidas de colaboración entre todos los actores económicos y mejorar la colaboración y coordinación de los tres niveles de gobierno, y transparentar ante la ciudadanía las decisiones de las autoridades”.

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Conflicto israelí-palestino: ¿por qué Gaza aparece borrosa en Google Maps?

Pese a que existe la tecnología necesaria para captar imágenes de alta resolución, las fotografías de Gaza y alrededores que ofrecen plataformas como Google Earth o Apple Maps no son nítidas.
Google
18 de mayo, 2021
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¿Por qué aparece Gaza, uno de los lugares más densamente poblados del mundo, borrosa en Google Maps?

Es un asunto que ha sido puesto de manifiesto por investigadores que usan información de código abierto públicamente disponible, incluidos datos de mapas, para localizar ataques y documentar la destrucción.

De hecho, gran parte de Israel y de los territorios palestinos aparecen en Google Earth con imágenes de baja resolución, a pesar de que empresas de satélites han puesto a disposición otras de mejor calidad.

Apenas se pueden ver los autos en la ciudad de Gaza.

Compárenla con la imagen de Pyongyang, la hermética capital de Corea del Norte, donde los autos están totalmente definidos y se pueden distinguir incluso personas.

Imagen de Gaza obtenida con Google Earth en la izquierda y una imagen de Pyongyang, Corea del Norte, en la derecha.

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Imagen de Gaza obtenida con Google Earth en la izquierda y una imagen de Pyongyang, Corea del Norte, en la derecha.

¿Por qué importan las imágenes satelitales?

Estas imágenes se han convertido en un elemento vital para informar sobre el conflicto, pero al mismo tiempo existe la preocupación de que la disponibilidad de imágenes detalladas ponga en riesgo la seguridad.

En esta última confrontación en Medio Oriente, los investigadores intentan corroborar, haciendo uso de satélites, las localizaciones de los lanzamientos de misiles y los edificios alcanzados en Gaza e Israel.

“El hecho de no recibir imágenes satelitales de alta resolución de Israel y los territorios palestinos es un obstáculo“, dice Samir, un investigador de código abierto.

En Google Earth, la plataforma de imágenes más utilizada, las imágenes de Gaza más recientes son de baja resolución y, por tanto, borrosas.

“La imagen más reciente de Gaza de Google Earth es de 2016 y es una basura. Hice zoom en una zona rural de Siria elegida al azar y hay más de 20 imágenes desde esa fecha, con muy alta resolución”, tuiteó Aric Toler, un periodista de Bellingcat.

Google dice que su objetivo es “mantener lugares densamente poblados actualizados con regularidad“, pero no ha sido el caso con Gaza.

Ataques en Gaza

EPA
Las imágenes satelitales se han convertido en un elemento vital para informar sobre el conflicto.

¿Hay imágenes de alta resolución disponibles?

Hasta el año pasado, el gobierno de Estados Unidos restringió la calidad de las imágenes satelitales que las empresas estadounidenses podían ofrecer comercialmente.

La enmienda Kyl-Bingaman (conocida como KBA) se presentó en 1997 para abordar las preocupaciones de Israel por la seguridad.

Aunque la disposición solo se refería a Israel, también se aplicó a la restricción de imágenes de los territorios palestinos.

La KBA limitaba la calidad de imagen de forma que un objeto del tamaño de un auto solo se podía ver como imagen muy borrosa y cualquier cosa más pequeña era muy difícil de identificar.

“Nosotros siempre preferiríamos ser fotografiados con la menor resolución posible”, dijo Amnon Harari, jefe del programa espacial en el Ministro de Defensa de Israel el año pasado, según informó la agencia Reuters.

“Siempre es preferible ser visto borroso que de forma precisa”.

No es poco común que lugares como bases militares se vean borrosas, pero la enmienda KBA fue el único caso en el que una zona amplia fue sometida a una restricción de este tipo.

Sin embargo, una vez que proveedores no estadounidenses, como la empresa francesa Airbus, fueron capaces de suministrar estas imágenes a mayor resolución, creció la presión sobre Estados Unidos para que pusiera fin a las restricciones.

En julio de 2020 se eliminó la KBA y ahora el gobierno de EE.UU. les permite a las empresas estadounidenses ofrecer imágenes de mucha mejor calidad de la región, de forma que objetos del tamaño de una persona se puedan identificar.

“La motivación inicial era científica”, dice Michael Fradley, un arqueólogo de la Universidad de Oxford y uno de los académicos que hizo campaña exitosamente para cambiar la enmienda.

“Necesitábamos acceso de alta resolución a los territorios palestinos ocupados, comparable a lo que usamos en otras partes de la región”.


Entonces ¿por qué sigue borrosa Gaza?

La BBC habló con Google y Apple (cuyas apps de mapas también muestran imágenes satelitales).

Apple dijo que está trabajando en una actualización de sus mapas para tener mayor resolución.

Google señaló que sus imágenes proceden de una serie de proveedores y que está considerando “actualizar sus imágenes satelitales cuando una resolución más alta esté disponible”.

Pero añadió que no tenía “planes que compartir en este momento”.

Izquierda: imagen de Google Earth de Gaza en 2016; derecha: imagen de la empresa Maxar tomada el 12 de mayo de 2021

Google y Maxar
A la izquierda, la imagen que ofrece actualmente Google Earth de la torre Hanadi en Gaza; a la derecha, una imagen satelital de alta resolución que muestra la torre destruida.

“Considerando la importancia de los hechos actuales, no veo qué razón puede haber para que las imágenes comerciales del área sigan siendo degradadas de forma deliberada”, indicó Nick Water, un investigador de código abierto para Bellingcat en Twitter.


¿Quién toma realmente las imágenes?

Plataformas públicas de mapas, como Google Earth y Apple Maps, utilizan empresas que poseen satélites para suministrar imágenes.

Actualmente, Maxar y Planet Labs, dos de las compañías más grandes del sector, están poniendo a disposición imágenes de alta resolución de Israel y Gaza.

Estas fotografías de mucha mayor calidad pueden revelar detalles de hasta medio metro o menos.

“Como resultado de cambios recientes a las regulaciones estadounidenses, las imágenes de Israel y Gaza se están ofreciendo con una resolución de 40 centímetros”, explicó Maxar en un comunicado.

Planet Labs confirmó a la BBC que suministra imágenes con resolución de 50 centímetros.

No obstante, investigadores de código abierto utilizan en gran parte software de mapas gratuito y a menudo no tienen acceso directo a estas imágenes de alta resolución.


¿Qué más pueden revelar las imágenes de alta resolución?

Las imágenes satelitales se utilizan para muchos propósitos, incluidos el seguimiento de la deforestación y los incendios forestales, así como la investigación de abusos de derechos humanos en todo el mundo.

Investigadores de la organización Human Rights Watch colaboraron con la empresa Planet Labs en 2017 para mostrar la destrucción de los pueblos rohingya a manos del ejército en Myanmar.

Imágenes satelitales de pueblos rohingya

2017DigitalGlobe
Imágenes satelitales de Myanmar mostraron la destrucción de pueblos habitados por los rohingya.

Las imágenes les permitieron hacer un mapa del alcance del daño a más de 200 pueblos en la zona, comparando imágenes satelitales de resolución de 40 centímetros de esas áreas antes y después.

Las imágenes parecieron corroborar las denuncias de los rohingya, que huyeron de Myanmar al vecino Bangladesh, de que sus casas habían sido objetivo de los militares.

Imágenes satelitales también han sido vitales para hacer un seguimiento de lo que ha estado sucediendo en la región china de Xinjiang, incluida la red de centros de “re-educación” para los uigures.

La información ha ayudado a mostrar dónde se han construido estos centros. Las imágenes de alta resolución también han dado una idea de su tamaño y algunas características particulares.

Imagen tomada por Maxar del centro de reeducación de Hotan

2019 Maxar Technologies
Una imagen satelital de 2019 de un centro de re-educación en la zona Hotan de Xinjiang, China.

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