Fuerza Civil de Nuevo León detiene y golpea a la reportera Vianca Treviño
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Foto ilustrativa: Cuartoscuro

Elementos de Fuerza Civil de Nuevo León detienen arbitrariamente y golpean a reportera Vianca Treviño

La reportera sufrió una fisura y debe usar una férula inmobilizadora por 15 días, todo ello ocasionado por el forcejeo y porque las esposas.
Foto ilustrativa: Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
11 de abril, 2021
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Entre la noche del 8 de abril y la madrugada del 9 de abril, Vianca Maleny Treviño Navejar, reportera de Multimedios Televisión fue detenida arbitrariamente y agredida física y verbalmente por elementos de la Fuerza Civil de Nuevo León, informó en un documento Artículo 19.

De acuerdo con la organización defensora de derechos humanos, las agresiones sucedieron durante una cobertura de un asalto en un expendio de bebidas alcohólicas, en la Colonia Santa Lucía, Monterrey, Nuevo León donde una persona resultó herida por arma de fuego.

“La reportera junto con el camarógrafo Raúl Zúñiga, llegaron al lugar de los hechos en los últimos minutos de la noche del 9 de abril. Zúñiga se quedó en el auto para bajar el equipo mientras que Treviño se adelantó para poder tomar fotos de lo sucedido y recabar testimonios”, indica la organización.

Según lo relatado por la reportera y el camarógrafo a Artículo 19, cuando Treviño comenzó su cobertura, “aún no había acordonamiento de seguridad en la zona”. Zúñiga, por su parte relató a Artículo 19 que “enseguida de que la policía los viera llegar, fueron directo a acordonar el lugar. Sin embargo, debido a que Vianca ya se encontraba cubriendo, quedó encerrada dentro del acordonamiento”.

Una vez establecido el acordonamiento, dentro del cual se encontraba Treviño, un integrante de Fuerza Civil se dirigió a Treviño diciéndole que “no respetaba el espacio” y que “se pasó de la cinta amarilla”. Vianca dijo que solicitó a Fuerza Civil que le permitieran notificar a Zuñiga lo que estaba sucediendo, pero el elemento se lo impidió.

“Después se acercaron otros integrantes de la policía estatal, entre los cuales uno acusó a Vianca de haberle tomado fotografías. Si bien no esto no era cierto, aún si lo hubiese sido, las y los periodistas, así como cualquier persona tienen el derecho de tomar fotografías de personas servidoras públicas y agentes de seguridad durante el ejercicio de sus funciones”, señala Artículo 19.

Más adelante, narra la información, una mujer policía le dijo que se estaba “pasando de verga” y la agarró fuertemente de las muñecas quitándole el celular y su reloj. Las y los agentes comenzarón a intimidar a Treviño, exigiéndole la contraseña del celular para verificar que no había tomado fotos, al negarse la esposaron y la metieron a la unidad número 323.

Dentro de la unidad, siguieron presionándola para que diera su contraseña. Ante las presiones, Treviño les proporcionó la contraseña y se dieron cuenta de que no había tomado ninguna fotografía. Sin embargo, le dijeron que “seguro las tenía en otra carpeta” y que “las estaría ocultando”.

Zúñiga confirmó con Artículo 19 que al ver que la mujer policía estaba forcejeando con la periodista, intentó acercarse y grabar los hechos. Sin embargo, no lo dejaron pasar y un policía lo agarró del pecho y le bajó la cámara para que dejara de grabar. “Obligar a Zúñiga a dejar de grabar los hechos, configura una limitante a la libertad de expresión y al derecho a informar”, señaló la organización.

El relato también indica que posteriormente, trasladaron a Treviño a la comandancia conocida como Estación San Bernabé. Treviño relató a Artículo 19 que durante el camino continuaron  amenazándola: “a ti ya te cargó, tan fácil era hacer lo que decíamos”. Cuando llegaron se bajaron y la pusieron atrás de la unidad para empezar a recolectar sus datos personales.

Según lo informado por Treviño a Artículo 19 nunca le mencionaron sus derechos ni el por qué de su detención. Se enteró de que la estaban inculpando por faltas administrativas al momento de la recolección de sus datos, además de que la mujer policía le dijo que “a ver qué otro delito le ponía”, violando derechos sobre el debido proceso, el acceso a la justicia y a un trato digno.

Según la información recabada por Artículo 19, “la detención duró de 30 a 45 minutos, hasta que uno de los policías dio la orden de que le quitaran las esposas. Fue entonces cuando la periodista pudo contactar a Zúñiga para que fuera por ella”.

Debido al tratamiento de las y los elementos de Fuerza Civil, “Vianca presentó lesiones en sus muñecas, por ello, Zúñiga la trasladó al Hospital San Vicente para que la revisaran. En el hospital le informaron que tiene una fisura y que debe utilizar una férula inmobilizadora por 15 días, todo ello ocasionado por el forcejeo y porque las esposas estaban muy apretadas”, explicó Artículo 19.

Con información de Artículo 19

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Cómo Uruguay pasó de ser una excepción en la pandemia de coronavirus al país con mayor tasa de casos nuevos en América Latina

A la cabeza de la región en cantidad de casos nuevos cada millón de personas, Uruguay enfrenta semanas "muy difíciles" en la pandemia luego de su relativa calma, sostienen expertos.
21 de marzo, 2021
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Cuando muchos en el mundo aún veían a Uruguay como una excepción latinoamericana en el control de contagios de COVID-19, el doctor Julio Medina lanzó una advertencia desde allí.

“Inexorablemente vamos perdiendo nuestro lugar de privilegio. Debemos restringir nuestra movilidad e interacción física para desacelerar la propagación del virus”, tuiteó Medina, catedrático de enfermedades infecciosas en la Universidad de la República (Udelar), el 29 de noviembre.

Menos de cuatro meses más tarde, la situación del país ha dado un giro en la peor dirección.

Uruguay pasó a Brasil el domingo como la nación latinoamericana con mayor número de casos nuevos de covid-19 por cada millón de habitantes, según el promedio móvil de siete días de Our World in Data.

Si bien las posiciones en este ranking pueden variar de un día al otro, los expertos observan preocupados el panorama uruguayo.

El país marcó el domingo su récord de contagios diarios, casos activos y pacientes en terapia intensiva desde el inicio de la pandemia hace un año.

Con 33,51 casos de promedio por cada 100 mil personas en una semana, Uruguay está en zona roja de riesgo según los parámetros de la Universidad de Harvard (a partir de 25 casos).

“Estamos en el peor momento de la epidemia en nuestro país y las próximas semanas van a ser muy difíciles”, anticipa Medina en diálogo con BBC Mundo.

Entonces ¿a qué se debe esto?

Vacunación en Uruguay.

Getty Images
Uruguay, que ya ha comenzado a vacunar, registró el pasado domingo un récord de contagios diarios.

“Presos del propio éxito”

Uruguay aún está mejor que varios de sus vecinos regionales en algunos indicadores de la pandemia.

Con menos de 3,5 millones de habitantes, el país llevaba hasta el lunes 712 muertes por COVID-19, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins.

Su tasa de letalidad por COVID-19 (1%) es una de las más bajas en América Latina y menor que la de naciones con población similar, como Costa Rica, Panamá y Paraguay, de acuerdo a Our World in Data.

Uruguay mantiene además uno de los registros más bajos en la región de muertes por COVID-19 por millón de habitantes.

Hasta ahora, el sistema de salud uruguayo nunca se vio desbordado por la pandemia.

Y aunque fue uno de los últimos países de la región en recibir vacunas contra el COVID-19, a fines de febrero, ahora es el segundo latinoamericano con más dosis administradas por cada 100 personas (5,9), detrás de Chile (34,5).

Dos personas del equipo sanitario en Uruguay.

Getty Images
Uruguay fue uno de los últimos países latinoamericanos en obtener vacunas, pero inocula a uno de los ritmos más rápidos de la región.

Uruguay llamó la atención desde el año pasado por haber aplicado una singular estrategia frente a la pandemia, sin confinamientos obligatorios.

El presidente Luis Lacalle definió este camino como de “libertad responsable”: pidió a la población que permaneciera en sus casas, pero evitó los controles policiales de otros países.

Como la población siguió los consejos y el virus estaba bajo control, a partir de abril de 2020 el gobierno reabrió gradualmente actividades que había cerrado al inicio de la pandemia: construcción, comercio, escuelas presenciales, restaurantes…

https://www.youtube.com/watch?v=dDHHLysaCHg

Pero la primera ola de contagios comenzó a subir a fin de año en Uruguay y los expertos creen que lo que observan ahora es un rebote de la misma.

Parte del fenómeno es atribuido al comportamiento de las personas, que interactúan más en su regreso de las vacaciones del verano austral.

“A veces es estar preso del propio éxito: al país le había ido muy bien y las personas relajaron las medidas, eso explica buena parte de lo que nos está pasando”, señala Medina.

Agrega que la otra explicación posible del aumento de casos es que la variante brasileña del virus —definida como la P.1 y más transmisible— haya entrado a Uruguay por su frontera terrestre con Brasil.

Si bien el gobierno de Lacalle dispuso un cierre parcial de fronteras, esto es difícil de lograr en ciudades fronterizas con Brasil,donde apenas una calle marca el límite binacional.

“Estamos convencidos de que (la P.1) debe estar en el país, simplemente todavía no logramos demostrarlo”, señala el infectólogo.

Y sostiene que, si esto se confirma en estudios que se realizan, “quiere decir que las medidas que venía usando el país para contener la epidemia dejan de ser tan eficientes y usted tiene que ser más estricto”.

La liebre y la tortuga

El gobierno uruguayo tiene previsto analizar la situación sanitaria este martes en un Consejo de Ministros.

Por lo pronto, ya ha decidido solicitar al Parlamento que renueve un límite impuesto al derecho a reunión para evitar aglomeraciones, informaron medios locales.

Hospital en Montevideo.

Getty Images
Es probable que Uruguay anuncie más medidas restrictivas esta semana.

El presidente Lacalle se mostraba contrario hasta la semana pasada a adoptar medidas más restrictivas, como la prohibición de circulación.

Sin embargo, el Grupo Asesor Científico Honorario (Gach), integrado por expertos como Medina y que aconseja al gobierno en la pandemia, sugirió en febrero limitar reuniones sociales o familiares y las actividades de comercios no esenciales.

Y el lunes distintos especialistas reclamaron públicamente más medidas.

“A diferencia de la fábula de la carrera entre la liebre (virus) y la tortuga (nosotros), acá no se va a dormir sola. Es ahora que hay que noquearla, bajando la movilidad con nuevas medidas, y así llegar a la meta”, tuiteó Gonzalo Moratorio, un virólogo del Instituto Pasteur de Montevideo, el lunes.

El nefrólogo Oscar Noboa sostuvo en la misma red que “cada minuto sin medidas tiene costos muy altos para los enfermos y sus contactos”.

Enfermera en Uruguay.

Getty Images
Uruguay estableció un calendario singular de vacunación, sin comenzar por los mayores.

“La realidad ya no nos permite ser optimistas. Es una carrera entre el aumento de casos y el muy buen ritmo de vacunación. En este mes (entre hoy y mediados de abril) se juegan las finales. Es necesario adoptar medidas duras, aunque no gusten”, tuiteó Oscar Ventura, catedrático de la Universidad de Química de la Udelar.

Uruguay también ha adoptado un calendario singular de vacunación, sin comenzar por la población de mayor edad como hicieron otros países por ser grupo de riesgo.

Esto se debe a que, según expertos locales, las primeras vacunas que recibió el país, del laboratorio chino Sinovac, carecían de suficientes ensayos clínicos en mayores de 60 años.

El lunes el gobierno anunció que comenzará a vacunar a personas de entre 50 y 70 años. Pero aún se desconoce cuándo exactamente inoculará a quienes tienen entre 70 y 75 con dosis de otros laboratorios.

Medina destaca la importancia clave de vacunarse contra la covid-19, pero señala que, sin otras medidas, incluso una tasa alta de inoculación tendría escaso impacto en el momento actual del país.

“Esto no nos va a ayudar en esta etapa de aceleración de la epidemia”, advierte. “Nos va a ir ayudando más adelante”.


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