Estudiantes del IPN que vacunan en CDMX solo fueron capacitados 25 horas
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Estudiantes del IPN que vacunan en CDMX no reciben pago y solo fueron capacitados 25 horas

Las y los estudiantes reciben un desayuno, colación y comida. Cuentan con un servicio de transporte y al final solo obtendrán una constancia.
Cuartoscuro
7 de abril, 2021
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Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) fueron convocados para sumarse al plan nacional de vacunación contra la COVID-19. Ellos están de manera voluntaria, no reciben un salario y recibieron una capacitación de 25 horas, la mayoría de forma virtual, y de las que solo nueve fueron prácticas. 

En febrero pasado, la institución dio a conocer la convocatoria para que, de manera voluntaria, los estudiantes politécnicos del área de Ciencias Médico Biológicas se sumaran a las brigadas.

La convocatoria establecía que los estudiantes del IPN que desearan participar deberían estar cursando algunas de las siguientes carreras: Médico Cirujano y Partero, Médico Cirujano y Homeópata, o las licenciaturas de: Enfermería, Optometría, Odontología, Psicología, Trabajo Social, Nutrición, Químico Farmacéutico Industrial, Biología, Bioquímica o en Sistemas Ambientales. 

Entre los requisitos se pedía que hubieran acreditado al menos el 50% de los créditos del programa académico al que estuvieran inscritos. 

Lee más: IPN dice que un error humano fue lo que provocó la aplicación de vacuna con jeringa vacía

“El Poli lanzó la convocatoria, pero en realidad fuimos pocos los que nos inscribimos. No sé cuántos, pero pocos, porque nos estamos arriesgando y ni siquiera nos van a vacunar. Y es estar ahorita en nuestras vacaciones de las 7 de la mañana a las 4:30 de la tarde atendiendo a la gente”, dice “Pamela”, una estudiante de enfermería que está participando en la jornada de vacunación en la Unidad de Vacunación en Zacatenco, en la Ciudad de México.

Fue en este lugar donde una voluntaria vacunó a un adulto mayor con una jeringa vacía. Un video, difundido en redes sociales el pasado sábado, mostró el momento en que una integrante de esa célula de vacunación pinchó a un adulto mayor, pero no le inyectó ningún líquido. La pregunta inmediata fue quién era ella, quién la reclutó y quién la estaba supervisando. 

Ella, se supo después, es una estudiante de enfermería del Instituto Politécnico Nacional (IPN). La Unidad Vacunadora estaba a cargo del IMSS.

Los voluntarios, cuenta Blanca, estudiante de enfermería, a quien llamaremos así porque asegura que les prohibieron dar entrevistas, solo van a recibir por este trabajo una constancia con créditos de valor curricular.

“No nos van a pagar nada de dinero. Solo nos dan los alimentos: desayuno, colación y comida. Y pusieron camionetas, que salen de diferentes puntos y luego nos regresan ahí mismo, para la transportación. Lo único que vamos a recibir es una constancia y todo lo que hemos aprendido”, dice la estudiante. 

Los voluntarios recibieron una capacitación previa de 25 horas: 16 horas, precisa, fueron en línea y fueron teóricas, cuenta ‘Rosa’, estudiante de enfermería al salir este martes de la última jornada de vacunación en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas.

Otras nueve fueron prácticas. En estas, cuenta Rosa, a los voluntarios se les enseñó la técnica para aplicar la vacuna, todo lo de la red de frío, primeros auxilios por si se presenta un choque anafiláctico, pero también aspectos del trato hacia los pacientes y a los familiares. 

Presión y nervios, provocan errores

Las tres jóvenes estudiantes dicen que no conocen a la voluntaria que pinchó al adulto mayor con la jeringa vacía, ni saben qué ha pasado con ella. Pero comentan que sí se puede producir un error así por la presión del momento y de los familiares. 

“No es posible que nos podamos robar una dosis. Estas vacunas se deben usar en las siguientes dos horas después de descongelarse, no hay más tiempo, cómo las vamos a sacar y a transportar entonces. Además hay mucha vigilancia: aquí hay dos enfermeras del IMSS en cada módulo de vacunación supervisando y dos integrantes de la Guardia Nacional”, señala Blanca. 

La coordinación de esta unidad de vacunación estaba a cargo del IMSS. Fue justo su director, Zoé Robledo quien dijo que quien vacunó al adulto mayor con la jeringa vacía había sido una estudiantes de enfermería del IPN. El Instituto señaló además que ante el “error” cometido se había procedido a vacunar como corresponde al afectado. 

Lee: IMSS responsabiliza a acompañante de adulto mayor que recibió jeringa vacía

Fue hasta este lunes que el IPN confirmó que se trató de una de sus estudiantes y según informó en un boletín, se había tratado de un “error humano” y pedía disculpas. 

Animal Político solicitó información sobre cuántas células de vacunación tenía a cargo la Secretaría de Salud de la Ciudad de México y cuántas el IMSS, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. 

Ambas instituciones solo respondieron que ellos aportan a parte de su personal (1,500 enfermeras Sedesa, 9 mil vacunadores el IMSS en todo el país, la meta es llegar a 18 mil esta semana), personal que, dijeron, está debidamente capacitado y bajo supervisión continua. 

Blanca, Pamela y Rosa dicen que después del incidente y de que retiraron a su compañera, todo siguió normal. “Le enseñamos a los adultos mayores o a los familiares, si están presentes, las jeringas cargadas y los tratamos con mucho cariño y respeto. Muchos vienen muy muy nerviosos, algunos casi a fuerza, así que tratamos de calmarlos, y también hay que decirlo, hay algunos familiares que son muy groseros, muy prepotentes y eso siempre tensa las cosas, como en el caso de la compañera que ahora se sabe que estaban cuestionando y grabando”, afirma Rosa.

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Stealthing: la nueva legislación de California que prohíbe el retiro no consensuado del condón durante el sexo

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una práctica conocida como "stealthing".
12 de octubre, 2021
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Hace unos 30 años, solo unos meses después de comenzar a trabajar como prostituta, Maxine Doogan quedó embarazada.

La joven había estado con un nuevo cliente en un salón de masajes en Anchorage, Alaska, cuando se dio cuenta de que el hombre se había quitado el condón subrepticiamente durante el acto sexual.

Conmocionada, corrió al baño. Cuando regresó, el cliente se había ido.

Doogan, que entonces tenía veintitantos años, fue a una clínica de salud cercana para una ronda de pruebas de infecciones de transmisión sexual y luego dio un agradecimiento en silencio por cada resultado negativo.

Seis semanas después, sin embargo, tuvo que practicarse un aborto.

Le costó alrededor de US$300 y, después del procedimiento, no pudo trabajar durante un mes.

Lo que hizo el cliente estuvo mal. Pero hasta donde ella sabía, no era ilegal.

“Simplemente no había recursos contra algo así”, dijo.

Ahora, en un estado de EE.UU. sí lo hay.

Nueva ley

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una acción conocida como “stealthing“.

La nueva legislación agrega la práctica a la definición civil estatal de agresión sexual, lo que convierte a California en el primer estado de EE.UU. en ilegalizarla.

La ley les da a las víctimas un remedio legal claro para el asalto que Doogan, quien ahora vive en San Francisco, sufrió hace décadas.

Y los defensores dicen que marca un cambio radical para otros sobrevivientes que, a diferencia de Doogan, ahora podrían tener su día en la corte.

“Queríamos asegurarnos de que no solo sea inmoral, sino ilegal”, dijo la asambleísta de California Cristina Garcia, quien presentó el proyecto de ley.

Cristina Garcia

Getty Images/BBC
Cristina Garcia llevaba años abogando por la ley.

Garcia ha estado trabajando versiones de esta legislación durante años.

En 2017 y nuevamente en 2018, presentó un proyecto de ley que habría convertido el stealthing en un delito penal y permitido a los fiscales pedir condenas de cárcel para los perpetradores.

Estos proyectos de ley murieron antes de nacer o no consiguieron una audiencia en el Congreso estatal.

Ahora, esta nueva versión, que enmienda solo el código civil, fue aprobada por los legisladores de California sin oposición.

El contenido

Los sobrevivientes pueden demandar a los infractores por daños, pero no se pueden presentar cargos penales.

“Sigo pensando que esto debería estar en el código penal”, le dijo Garcia a la BBC.

Si se rompió el consentimiento, ¿no es esa la definición de violación o agresión sexual?“, planteó.

Los analistas legislativos han dicho que el stealthing podría considerarse un delito menor de agresión sexual, aunque no se menciona explícitamente en el código penal.

Pero la nueva ley de Garcia elimina cualquier ambigüedad en los reclamos civiles que, según los expertos, facilitarán a los sobrevivientes la persecución de sus casos.

Alexandra Brodsky

Getty Images/BBC
Brodsky’s 2017 paper is now widely credited for bringing the term “stealthing” into popular use

“Podemos empezar a hablar de ello de una manera en la que tengamos un lenguaje común”, dijo Garcia.

La legisladora dice que se sintió inspirada para llevar el tema del stealthing a la Cámara después de leer un artículo de investigación de la Facultad de Derecho de Yale de 2017 de la entonces estudiante Alexandra Brodsky, a quien ahora se le atribuye ampliamente haber llevado el término al uso popular.

Brodsky, que ahora trabaja como abogada de derechos civiles y es autora de Sexual Justice, que analiza cómo responder de manera justa a la agresión sexual, detalló una serie de historias en su artículo de sobrevivientes en el contexto de relaciones románticas o sexuales consensuadas.

Sus relatos a menudo comenzaban de la misma manera: “No estoy segura de que esto sea una violación, pero…”.

Las narraciones detallaban el miedo de las víctimas a las infecciones de transmisión sexual y al embarazo, así como sus intensos sentimientos de violación y traición.

Pero las y los sobrevivientes con los que habló Brodsky, muchos de los cuales informaron haber sido violados anteriormente, no describieron el stealthing como equivalente a una agresión sexual.

La gente aún no estaba haciendo esa conexión, dice Brodsky.

“Creo que una gran parte del problema era que mucha gente pensaba que era la única persona a la que le había pasado”, agrega.

Graphic of a condom

Getty Images/BBC

Pero la investigación muestra que el stealthing es “deprimentemente común”, según el análisis del comité judicial del Senado de California al evaluar el proyecto de ley de Garcia.

Demoras

Un artículo de 2019 publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina encontró que el 12% de las mujeres de entre 21 y 30 años informaron haber experimentado el stealthing.

Ese mismo año, investigadores de la Universidad de Monash en Australia encontraron que una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres que tienen sexo con hombres habían sido sometidos a la práctica.

Y otro estudio de 2019 encontró que casi el 10% de los hombres informaron que se quitaron un condón durante las relaciones sexuales sin consentimiento.

En su artículo, Brodsky citó a un conocido bloguero que usó su sitio ahora desaparecido para dar consejos a otros hombres sobre cómo quitarse los condones en secreto sin llamar la atención.

Es el deber de una mujer abrir las piernas, escribieron los comentaristas, y el derecho del hombre a “esparcir su semilla”.

Stock image of condoms

Getty Images/BBC

Pero si bien ha aumentado la conciencia sobre el stealthing, la respuesta legislativa se ha retrasado.

Incluso en países donde esta práctica se ha considerado una agresión sexual, incluidos Reino Unido, Nueva Zelanda y Alemania, rara vez se enjuicia, en parte debido a las dificultades para demostrar la intención.

Esta es la ventaja de las demandas civiles: la carga de la prueba es menor que en los casos penales, y la decisión de presentar una demanda recae en los sobrevivientes, no en los fiscales.

Y tanto Brodsky como García creen que hay un significado inherente en que el estado etiquete oficialmente el stealthing como un acto ilegal.

“Imagínese lo que se sentirá cuando ellos (los y las sobrevivientes) vean que el estado de California piensa que no merecen ser tratados de esta manera“, dice Brodsky

La ley

El proyecto de ley fue apoyado por el Proyecto Legal, Educativo y de Investigación de Proveedores de Servicios Eróticos (Esplerp), una organización de defensa fundada y dirigida por Doogan.

La ley permitirá a las trabajadoras sexuales demandar a los clientes que se quiten los condones, dijo, y con suerte allanará el camino para una mayor protección legal para las trabajadoras sexuales y otros grupos típicamente marginados por el sistema de justicia penal.

“ le puede pasar a cualquiera”, advierte Doogan.

Todavía existe el problema de que los casos de agresión sexual se aborden.

Aquellos que hacen estas afirmaciones a menudo se encuentran con “escrutinio y escepticismo”, según Brodsky.

Y cuando se trata de stealthing, esta respuesta se intensifica porque, “por definición, el daño ocurre después de que han dado su consentimiento para el sexo”.

Pero la medida ha sido celebrada como un primer paso importante, especialmente después de que fracasaran los esfuerzos recientes para aprobar una legislación similar en Nueva York y Wisconsin.

“Estoy orgullosa de que California sea el primero en la nación, pero estoy desafiando a otros legisladores estatales a seguirnos rápidamente”, dijo García.

“Un estado menos, quedan 49”.


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