Dos miembros de la Luz del Mundo son candidatos a diputados de Morena
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Dos miembros de la Luz del Mundo son candidatos de Morena a San Lázaro

Hamlet García y Emmanuel Reyes, quienes han sido promotores de la Luz del Mundo y defensores de Naasón Joaquín, están en las listas de candidaturas plurinominales de Morena.
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1 de abril, 2021
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La dirigencia de Morena registró como candidatos a diputados federales a dos integrantes de la iglesia de La Luz del Mundo, congregación que es investigada en México por lavado de dinero y cuyo líder, Nassón Joaquín García, fue detenido y acusado en Estados Unidos de abuso sexual de menores, tráfico de personas y pornografía infantil, entre otros delitos graves.

Los candidatos son Emmanuel Reyes Carmona, experredista que busca la reelección como diputado federal -ahora por Morena-, y Hamlet García Almaguer, exfuncionario del gobierno de la Ciudad de México en la administración de Miguel Ángel Mancera y excandidato a diputado por Movimiento Ciudadano (MC) en 2018.

Te puede interesar: ¿Qué predica La Luz del Mundo y quién es su líder religioso, acusado de violación en EU?

Ambos está en las listas de candidaturas plurinominales de Morena y en posiciones privilegiadas que prácticamente les garantizan una curul en San Lázaro. Reyes Carmona fue registrado ante el INE en la posición número 8 de la Segunda Circunscripción y García Almaguer en el lugar 15 de la Primera Circunscripción. 

Ambos han sido promotores de la iglesia cristiana de La Luz del Mundo y defensores de Nassón Joaquín García tras su captura en 2019 en California, donde está a la espera del inicio del juicio en su contra. 

Conocido entre sus fieles como “Apóstol de Jesucristo”, Nassón Joaquín fue dirigente desde 2014 de la iglesia cristiana con sede en Guadalajara y que, según la propia congregación, tiene presencia en 60 países y cuenta con 5 millones de feligreses. 

Junto con Nassón Joaquín fueron detenidas otras dos personas en junio de 2019. El Departamento de Justicia de California lo acusó de cometer en Estados Unidos 26 delitos graves, incluido el de coaccionar a personas para obligarlas a participar de actos sexuales y violar a un menor. 

A su vez, en diciembre de 2020, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) informó que presentó cinco denuncias contra La Luz del Mundo y Nassón Joaquín ante la FGR por operaciones con recursos de procedencia ilícita y evasión de impuestos, tras haber detectado que efectuaron transferencias internacionales a cuentas en paraísos fiscales.

Animal Político contactó al diputado Emmanuel Reyes Carmona para cuestionarle cuál es su relación con La Luz del Mundo; Hamlet García Almaguer no pudo ser localizado.

Diputado alega discriminación a sus creencias

El experredista Reyes Carmona dijo que la Constitución garantiza su libertad de creencias y aseguró que no conoce las acusaciones contra Nassón Joaquín, a quien se refirió como “el director”.

“Disculpa, ¿a cuántos candidatos les has preguntado su religión?”, inquirió el diputado. “Porque si me quieres distinguir o clasificar por mis creencias y no por mi trabajo, eso es discriminación. Te mando el artículo 4 de la Ley Federal de la materia”, dijo en referencia a la Ley para Prevenir y Erradicar la Discriminación.

Este medio le hizo notar que el cuestionamiento no era hacia sus creencias sino hacia sus vínculos con una organización y un líder acusados de varios delitos graves en México y Estados Unidos, a lo que Reyes Carmona no respondió.

“Yo desconozco esos temas, estimado”, replicó. “No sé cómo avance el tema del director (Nassón Joaquín). Creo que si algo deseas saber de la organización religiosa, no soy el indicado”.

Reyes Carmona, originario de Guanajuato, fue uno de los 35 legisladores federales que entregaron un reconocimiento al líder de La Luz del Mundo en una polémica ceremonia celebrada en el Palacio de Bellas Artes en mayo de 2019, pocos días antes de la detención de Nassón Joaquín.

El diputado Reyes Carmona declaró que el costo de dicho reconocimiento -un cuadro- fue pagado con su propio dinero. A la ceremonia, que consistió en un concierto en honor a Nassón Joaquín, asistieron legisladores del PVEM, MC y Morena, entre ellos, Félix Salgado Macedonio.

Reyes Carmona descalificó las graves acusaciones en contra del líder de La Luz del Mundo y dijo que eran calumnias.

“Soy testigo fiel que el liderazgo que (Nassón Joaquín) ha desarrollado al frente de la iglesia La Luz del Mundo siempre ha sido apegada a los cánones legales, pues siempre ha sido un fiel promotor de los valores familiares, de la superación personal y de su enseñanza”, comentó, según una nota de El Sol de Irapuato.

Lee más: “Me hicieron creer que mi salvación dependía de servirlos sexualmente”: víctima de La Luz del Mundo

El apóstol de Nassón

Hamlet García Almaguer, el otro adepto de Nassón Joaquín, se ha referido al líder de la congregación cristiana explícitamente como “honorable” e “inocente”. 

En febrero de 2020, tras participar en un foro en Estados Unidos, sostuvo que La Luz del Mundo es una iglesia moderna y con “impacto favorable” en ese país.

“Nuestra iglesia construye comunidades seguras, promueve el respeto a los derechos humanos y el progreso económico de sus miembros. Eso somos, eso hacemos, eso nos ha enseñado el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín”, publicó en un medio digital.

García Almaguer no sólo se expresa en pro del líder de La Luz del Mundo, sino que también ha cumplido funciones dentro de la organización religiosa. Por ejemplo, en marzo de 2018, fue copartícipe de un evento encabezado por Nassón Joaquín en San Luis Potosí, en el que García Almaguer se encargó de conducir una plática sobre desarrollo personal y emprendedurismo.

A través de la llamada Asociación de Profesionistas y Empresarios de México (APEM), de la que es tesorero, García Almaguer ha logrado promover en espacios institucionales laicos tanto a La Luz del Mundo como a Nassón Joaquín. Muestra de ello es que la APEM fue una de las asociaciones promotoras del homenaje al líder religioso en Bellas Artes. 

Asimismo, en mayo de 2018, la APEM organizó un evento multitudinario con empresarios en el World Trade Center donde el dirigente cristiano fue orador; un año después, la misma cumbre se efectuó en Acapulco y fue inaugurada por el gobernador del PRI Héctor Astudillo (a este último evento ya no asistió Nassón Joaquín porque para entonces ya estaba preso en EU).

Al margen de su trabajo en La Luz del Mundo, Hamlet García Almaguer también se ha desempeñado en la función pública. En 2015, durante la gestión de Miguel Ángel Mancera en la CDMX, asumió como director jurídico de la Autoridad del Espacio Público (APE), cargo del que fue destituido ese mismo año luego de que fue denunciado ante la Procuraduría General de Justicia por haber ejercido como abogado sin tener cédula profesional.

No fue su único escándalo en la APE, pues también fue señalado de participar en un esquema corrupto de tráfico de permisos a favor de particulares, según una investigación de Reporte Índigo.

García Almaguer pasó a ser asesor legislativo en el Congreso de Jalisco y luego del grupo parlamentario de MC en la Cámara de Diputados federal. 

En 2018 fue postulado como candidato por ese partido a San Lázaro, pero perdió los comicios. Ahora, de la mano de Morena, vuelve a una nueva elección casi resuelta para él.

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La Mona Lisa: el detalle oculto que revela un nuevo significado del cuadro de Leonardo da Vinci

La pintura de 1503 de Leonardo da Vinci es la obra de arte más famosa del mundo. Kelly Grovier explora un objeto que suele ser pasado por alto y que ofrece una perspectiva diferente de la obra maestra.
2 de marzo, 2021
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Museo del Louvre

Getty Images
La Gioconda es una de las joyas del Museo del Louvre en París.

Algunas cosas son tan obvias que nunca las notas.

Y eso ocurre en una imagen omnipresente como la Mona Lisa.

El inagotable retrato de Leonardo da Vinci de 1503 protagonizado por Lisa del Giocondo, mujer de 24 años, madre de cinco hijos y esposa de un rico comerciante de seda florentino, es sin duda la obra de arte más famosa del mundo.

Sin embargo, ¿cuántos de nosotros hemos notado alguna vez conscientemente el objeto del cuadro que está más cerca de nosotros que cualquier otro: la silla en la que se sienta la misteriosa mujer?

No importa que sea lo único que la modelo de Leonardo agarra con su mano (literalmente todos los dedos de su mano la tocan o señalan), la silla seguramente debe ser el aspecto que más pasa desapercibido de una pintura que ha sido sobreobservada.

Escondida a simple vista, también puede ser la flecha que nos señala el camino hacia los significados más profundos de la obra.

Más allá de la sonrisa

Durante siglos, nuestra atención se ha centrado en gran medida en otro lugar en el pequeño panel de óleo sobre álamo (77×53 centímetros) que Da Vinci nunca terminó por completo y con el que se cree que continuó jugando obsesivamente hasta su muerte en 1519.

Museo del Louvre

Getty Images
La Gioconda es una de las obras más vistas y fotografiadas, pero aún guarda muchos misterios.

La preocupación por la sonrisa inescrutable de Mona Lisa es casi tan antigua como la pintura, y se remonta al menos a la reacción del legendario escritor e historiador renacentista Giorgio Vasari, que nació pocos años después de que Da Vinci comenzara a trabajar en la imagen.

“La boca, con su abertura y sus puntas unidas por el rojo de los labios a los tintes de la carne del rostro”, observó Vasari en sus célebres “Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos”.

“Parecían, en verdad, no ser colores sino la propia piel (…) en el fondo de la garganta, si uno lo miraba con atención, se podía ver el latido del pulso”.

Y concluyó: “En esta obra de Leonardo, había una sonrisa tan agradable que era algo más divino que humano de contemplar, y se consideraba como algo maravilloso, en el sentido de que era algo vivo”.

El fascinante misterio de la sonrisa de Mona Lisa y de cómo Leonardo la aprovechó mágicamente para crear “algo más divino que humano” y, sin embargo, “nada más y nada menos que con vida” resultaría ser demasiado intenso para muchos.

La Gioconda

Getty Images
La sonrisa es lo más estudiado, pero sus manos también guardan secretos.

El crítico de arte francés del siglo XIX Alfred Dumesnil confesó encontrar la paradoja de la pintura completamente paralizante.

En 1854, afirmó que la “sonrisa está llena de atracción, pero es la atracción traidora de un alma enferma que retrata locura”.

“Esta mirada, tan suave pero ávida como el mar, devora”.

Si hay que creer en la leyenda, la “atracción traicionera” de la sonrisa irresoluble de la Mona Lisa consumió también el alma de un aspirante a artista francés llamado Luc Maspero.

Según el mito popular, Maspero, quien supuestamente terminó sus días al saltar desde la ventana de su habitación de hotel en París, fue conducido a una distracción destructiva por los susurros mudos de los labios absortamente alegres de la Gioconda.

“Durante años he luchado desesperadamente con su sonrisa”, se dice que escribió en la nota que dejó. “Prefiero morir”.

Las manos y los párpados

Sin embargo, no todo el mundo se ha contentado con localizar el centro de la mística magnetizante de la Mona Lisa en su enigmática sonrisa.

El escritor victoriano Walter Pater creía que era la “delicadeza” con la que se pintan sus manos y párpados lo que nos paraliza e hipnotiza haciéndonos creer que la obra posee un poder sobrenatural.

“Todos conocemos el rostro y las manos de la figura”, observó en un artículo sobre Da Vinci en 1869, “en ese círculo de rocas fantásticas, como en una tenue luz bajo el mar”.

Pater procede a meditar sobre la Mona Lisa de una manera tan singularmente intensa que en 1936 el poeta irlandés William Butler Yeats se vio obligado a tomar una frase de la descripción de Pater, dividirla en versos libres e instalarlos como poema de apertura en el Oxford Book of Modern Verse que Yeats estaba compilando entonces.

El pasaje que Yeats no pudo evitar replicar comienza: “Es más vieja que las rocas entre las que se sienta; como el vampiro, ha muerto muchas veces y ha aprendido los secretos de la tumba; se ha sumergido en mares profundos, y guarda sus últimos días en torno a ella; traficó por redes extrañas con comerciantes orientales, y, como Leda, era la madre de Helena de Troya, y, como Santa Ana, la madre de María; y todo esto fue para ella como un sonar de liras y flautas “.

El retrato “vive”, concluye Pater, “en la delicadeza con que ha moldeado los rasgos cambiantes y teñido los párpados y las manos”.

Manos de la Gioconda

Getty Images
Todos los dedos de la Mona Lisa o tocan la silla o la señalan.

La descripción de Pater aún asombra. A diferencia de Dumesnil y del desafortunado Maspero antes que él, Pater ve más allá de la trampa seductora de la sonrisa del retrato.

Se fija en una vitalidad más grande que se filtra como desde lo más profundo de la superficie.

Al argumentar que la pintura representa una figura suspendida en una incesante lanzadera entre el aquí y ahora y algún reino de otro mundo que se encuentra más allá, Pater señala la esencia mística del atractivo perenne del cuadro: su sentido surrealista de flujo eterno.

Al igual que Vasari, Pater es testigo de una presencia que late y respira -“características cambiantes”- que trasciende la materialidad inerte del retrato.

El agua

La clave de la fuerza del lenguaje de Pater es la insistencia en las imágenes acuáticas que refuerzan la fluidez del ser esquivo de la modelo (“luz tenue bajo el mar”, “sumergida en mares profundos” y “traficó… con comerciantes orientales”), como si la Mona Lisa fuera una fuente inagotable de agua viva, una ondulación interminable en los remolinos sin fin del tiempo.

Quizás lo sea. Hay motivos para pensar que tal lectura, que ve a la modelo como un manantial de eterno resurgimiento que cambia de forma, es precisamente lo que pretendía Leonardo.

Flanqueado a ambos lados por cuerpos de agua que fluyen y que el artista coloca ingeniosamente de tal manera que sugiere que son aspectos del ser mismo de su modelo, el sujeto de Da Vinci tiene una cualidad extrañamente submarina que se acentúa con el vestido verde algas.

La Mona Lisa usa una segunda piel anfibia que se vuelve más turbia y oscura con el tiempo.

La silla pozzetto

Al girar su mirada ligeramente hacia la izquierda para encontrarse con la nuestra, la Mona Lisa no está sentada en cualquier banco o taburete viejo, sino en la conocida popularmente como silla pozzetto.

Con el significado de “pozo pequeño”, el pozzetto introduce un sutil simbolismo en la narración que es tan revelador como inesperado.

Detalle de la cara de la Mona Lisa

Getty Images
La Mona Lisa es un paisaje en sí misma, dicen algunos expertos.

De repente, las aguas que vemos serpenteando con un movimiento laberíntico detrás de la Mona Lisa (ya sea que pertenezcan a un paisaje real, como el valle del río italiano Arno, como creen algunos historiadores, o enteramente imaginarias, como sostienen otros) ya no están distantes y desconectados de la modelo, sino que son un recurso esencial que sustenta su existencia. Literalmente fluyen hacia ella.

Al situar a la Mona Lisa dentro de un “pozo pequeño”, Da Vinci la transforma en una dimensión siempre fluctuante del universo físico que ocupa.

Martin Kemp, historiador del arte y destacado experto en Da Vinci, también ha detectado una conexión fundamental entre la representación de la Mona Lisa y la geología del mundo que habita.

“El artista no estaba retratando literalmente el Arno prehistórico o futuro”, afirma Kemp en su estudio “Leonardo: 100 hitos (2019)”, “sino que estaba dando forma al paisaje de la Mona Lisa sobre la base de lo que había aprendido sobre el cambio en el ‘cuerpo de la Tierra’ para que acompañara a las transformaciones implícitas en el cuerpo de la mujer como un mundo menor o microcosmos”.

La Mona Lisa no está sentada frente a un paisaje. Ella es el paisaje.

El significado del pozo

Al igual que con todos los símbolos visuales empleados por Leonardo, la silla pozzetto es multivalente y sirve más que simplemente para vincular a la Mona Lisa con la conocida fascinación del artista por las fuerzas hidrológicas que dan forma a la Tierra.

La sutil insinuación de un “pocito” en la pintura como el canal a través del cual la Mona Lisa emerge a la conciencia reposiciona la pintura por completo en el discurso cultural.

Este ya no es un retrato simplemente secular, sino algo espiritualmente más complejo.

Las representaciones de mujeres “en el pozo” son un elemento básico a lo largo de la historia del arte occidental.

Cristo y la Samaritana, de Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

Getty Images
El símbolo del pozo es habitual, como en la obra “Cristo y la Samaritana”, de Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

Las historias del Antiguo Testamento de Eliezer encontrándose con Rebeca en un pozo y de Jacob con Rachel en el pozo se hicieron especialmente populares en los siglos XVII, XVIII y XIX, ya que todos, desde Bartolomé Esteban Murillo hasta Giovanni Antonio Pellegrini, de Giovanni Battista Tiepolo a William Holman Hunt, probaron suerte con estas narraciones.

Además, las representaciones apócrifas de la Anunciación en el Nuevo Testamento (el momento en que el arcángel Gabriel informa a la Virgen María que dará a luz a Cristo) junto a un manantial fueron habituales entre los ilustradores de manuscritos medievales, e incluso pueden haber inspirado el retrato más antiguo que sobrevive de María.

Como emblema infinitamente elástico, como sugiere Walter Pater, la Mona Lisa es sin duda capaz de absorber y reflejar todas esas resonancias y muchas más. No hay nadie que ella no sea.

“Agua viva”

Pero quizás el paralelo más pertinente entre la Mona Lisa de Da Vinci y los precursores pictóricos es uno que se puede dibujar con las muchas representaciones de un episodio bíblico en el que Jesús se encuentra en un pozo manteniendo una conversación críptica con una mujer de Samaria.

La Gioconda

Getty Images
El agua es un elemento fundamental para entender la Mona Lisa, la gran obra de Leonardo Da Vinci.

En el Evangelio de San Juan, Jesús hace una distinción entre el agua que se puede extraer del manantial natural -agua que inevitablemente dejará a uno “sediento”- y el “agua viva” que él puede proporcionar.

Mientras el agua de un pozo sólo puede sostener un cuerpo perecedero, el “agua viva” es capaz de saciar el espíritu eterno.

Las notables representaciones de la escena del pintor italiano medieval Duccio di Buoninsegna y del maestro renacentista alemán Lucas Cranach el Viejo tienden a sentar a Jesús directamente en la pared del pozo, lo que sugiere su dominio sobre los elementos fugaces de este mundo.

Sin embargo, al colocar a su modelo metafóricamente dentro del pozo, Da Vinci confunde la tradición y sugiere, en cambio, una fusión de los reinos materiales y espirituales, una difuminación del aquí y del más allá, en un plano compartido de creación eterna.

En la apasionante narrativa de Da Vinci, la Mona Lisa es ella misma una milagrosa ola de “agua viva”, serenamente contenta al ser consciente de su propia e intensa infinitud.

Lee la historia original en inglés en BBC Culture.


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