Qué hay detrás de la alta mortalidad en México, esto dicen los expertos
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Foto: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

Qué hay detrás de la alta mortalidad en México, esto es lo que dicen expertos

Los especialistas aseguran que con una mejor gestión se hubieran podido evitar unas 190 mil muertes por todas las causas, no solo covid-19.
Foto: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM
24 de abril, 2021
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Los cuatro países con mayor exceso de mortalidad (Ecuador, Bolivia, Perú y México), de entre los considerados en un estudio, tienen un “sistema de salud familiarista, en el que la salud, reposa sobre las familias”, señalaron.

Un sistema de salud deficiente y sin cobertura total, comorbilidades, pocos recursos para hacer pruebas, gestión y mensajes erráticos de las autoridades de Salud, derivados de mensajes confusos de las autoridades sanitarias internacionales, poco financiamiento, alta politización y un plan de vacunación errático se enlistan entre los factores para que México tenga tantas muertes.

Así lo señalaron varios expertos, durante el conversatorio sobre el estudio de caso para evaluar la respuesta de México a la pandemia de COVID-19, que desarrolló un grupo de especialistas de la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos, a petición del Panel Independiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), encargado de analizar cómo han actuado las naciones durante la crisis sanitaria.

En este estudio se asienta que México es uno de los cuatro países, de entre alrededor de 60 que se consideraron, con peor desempeño en cuanto a exceso de mortalidad. Los autores aseguran que con una mejor gestión se hubieran podido evitar unas 190 mil muertes por todas las causas (no solo por COVID sino también por falta de atención a otros padecimientos), de las más de 300 mil que se habían logrado documentar hasta el final de 2020.

Entérate: Salud registra 49% de exceso de mortalidad en 2020; 70% puede ser atribuible a COVID, reconoce

Durante el conversatorio sobre el estudio, los participantes fueron a fondo en las posibles causas de esto. Ilán Bizberg, profesor del Centro de Estudios Internacionales del Colegio de México (Colmex), señaló que los países que han tenido mayor exceso de mortalidad en la pandemia tienen al menos una característica en común, el gasto de bolsillo en salud, es decir: lo que la gente debe pagar por atenderse, está entre el 30% y 40% (de todo lo que se desembolsa por enfermedades tanto por parte del gobierno como de las personas).

Esto refleja que no existe una cobertura médica suficiente para toda la población, no solo porque un 20% no la tiene, sino también porque la gente prefiere acudir a los servicios privados, ante las deficiencias y retrasos en los públicos.

Los cuatro países con mayor exceso de mortalidad (Ecuador, Bolivia, Perú y México), de entre los considerados en este estudio, especificó Bizberg, tienen un “sistema de salud familiarista, en el que la salud reposa sobre las familias. Son sistemas donde una gran parte de la población no está cubierta, donde una parte del gasto es del bolsillo (México es el campeón con 50% de gasto de bolsillo), y el gasto de gobierno en salud es bajo, entre 4, 5 o 6% del PIB”.

En la pandemia, aseguró Bizberg, esto ha conducido a que los contagiados no hayan acudido a los servicios de salud hasta cuando ya era demasiado tarde y que muchos hayan fallecido en sus hogares, porque saben que ir al hospital significa tiempos de espera, servicios deficientes y, sobre todo, gastos.

Lee: CDMX registra en enero (mes más letal) un exceso de mortalidad de 15,564 defunciones

Y es que en México, subrayó, no se ha hecho una inversión suficiente en el sistema de salud en los últimos 30 años, este es fragmentado, deficiente e insuficiente.

Los países del continente que lo hicieron mejor, como Uruguay, ejemplificó el especialista del Colmex, fueron los que tienen cobertura de servicios médicos gratuitos para la población del 100%, mayor gasto de salud con respecto al PIB (9%) y bajo gasto en el sector privado de la salud y en el de los individuos.

“Medio siglo de precariedad en el sistema de salud, que se refleja en la inequidad en el acceso y pobre calidad, es lo que mide la gravedad del impacto del problema hoy en México”, sentenció, por su parte, Samuel Ponce de León, coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS) de la UNAM.

Gestión errática y polarización

Una de las críticas más fuertes que hace el estudio de caso es que las autoridades actuaron tarde, descoordinadas y mal ante la emergencia sanitaria. Jaime Sepúlveda, director ejecutivo del Instituto de Salud Global, de la Universidad de California en San Francisco, (UCSF) y uno de los autores del estudio de caso, señaló que hubo falta de previsión por parte del gobierno mexicano y de anticipación para responder de forma adecuada a la pandemia, así como fallas en la incorporación de conocimiento científico e incapacidad para reconocer errores y corregir las políticas públicas.

Aunque, Ponce de León, del PUIS, indicó que, respecto a la demora en la respuesta y lo errático, conviene discutir temas, como el papel, precisamente de la instancia a la que se le entregó el estudio, la OMS, como reguladora de la respuesta mundial, regional y nacional.

“Como es costumbre la OMS no evaluó con corrección (el riesgo al que se enfrentaba el mundo) y no comunicó con claridad el problema. Se tenían noticias desde noviembre de 2019 (sobre el virus), confirmadas en diciembre. El anuncio oficial China lo hace el 31 diciembre y es hasta cuatro semanas después, el 31 de enero, cuando la Organización declara la emergencia. Tarde y débil el mensaje”, subrayó Ponce de León.

También criticó que la pandemia se consideró un asunto meramente médico: “mientras la Secretaría de Salud intentaba organizar su actividad, el resto del gabinete observaba inmóvil. Esta pandemia involucra a todos los sectores de la sociedad. En cuanto se dio la alerta todos debieron activar protocolos. No fue así. No sabían qué hacer y nadie les explicó”.

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Sergio Aguayo, habló sobre la politización en la pandemia. “Estamos atrapados en dos bandos: la vía federal (Hugo López Gatell, subsecretario del Salud, y el presidente, Andrés Manuel López Obrador) y sus críticos de todo tipo, muy presentes desde hace más de un año. Las preguntas serían ¿qué destino tienen temas prioritarios en el ambiente que tenemos en México? ¿Es posible un diálogo fructífero que mejore las políticas públicas, pero pensando en el interés general y no solo en las filias y las fobias que se tengan con la 4T?”.

Lo lógico frente a la presentación de este estudio de caso, ejemplificó, hubiera sido una respuesta (por parte del gobierno). En lugar de eso hubo silencio durante nueve días, y después la respuesta vino a través de una entrevista concedida a un portal, señaló. “Una entrevista con un tono beligerante y rudo (por parte del subsecretario de Salud), en el que acusa por parte de Sepúlveda resentimiento ideológico y negocios afectados”.

En lugar de esa respuesta en una entrevista, afirmó Aguayo, el gobierno debió convocar, por lo menos y si no va a haber diálogo público entre los especialistas, a una rueda de prensa, con todos los medios nacionales e internacionales, donde se presentaran explicaciones claras.

Ponce de León también destacó que ha habido interpretaciones de la actuación de las autoridades sanitarias y los efectos de la pandemia marcadas por la polarización. El de pruebas, por ejemplo, dijo, ha sido un tema sobrevalorado. “Se establece una relación entre el número de pruebas y la elevada mortalidad. Esto es un tanto desorientador. Las pruebas tenían al principio una limitada utilidad, desde el punto de vista epidemiológico, para establecer una intervención práctica, porque el resultado podía tardar hasta 10 días. Demasiado tarde para cualquier intervención”.

Además, “para hacer una intervención en base a pruebas se requiere una infraestructura que no existe en el país”, complementó.

Los expertos invitados al conversatorio coincidieron en otros dos factores que se deben atender y que están impactando en los resultados frente a la pandemia: el impacto de la alta incidencia de comorbilidades (obesidad, sobre peso, diabetes, hipertensión) que agravaron los cuadros de COVID en el país, y lo errático de la política de vacunación.

“La mejor noticia que tenemos hoy, en el peor de nuestros momentos, tiene una implementación con acento en lo electoral, con el rendimiento que puede dar el sector educativo, por ejemplo, en bloques de votación para las futuras elecciones”, afirmó Ponce de León.

 

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El envío de vacunas a México puede ser 'el gesto más significativo' de Biden hacia América Latina

La medida que contempla la Casa Blanca es vista como un primer paso de una "diplomacia de las vacunas" de EE.UU. a nivel regional. ¿Se extenderá a otros países?
Getty Images
22 de marzo, 2021
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Además de los apuntes de rigor en sus etiquetas, los 2,5 millones de dosis de vacunas anticovid-19 que Estados Unidos planea enviar a México llevarán un mensaje político implícito: Washington vuelve a cooperar al sur del continente.

El anuncio de la Casa Blanca de que prevé compartir esas vacunas de AstraZeneca con México y otros 1,5 millones de dosis con Canadá es uno de los primeros pasos del presidente Joe Biden en la “diplomacia de las vacunas”.

Biden ya había señalado su intención de distribuir en “el resto del mundo” el excedente de dosis que tenga su país y ahora comienza con los dos vecinos con los que comparte frontera.

Esto ocurre en momentos en que EE.UU. busca la ayuda de México para controlar el flujo de migrantes hacia el norte.

En este contexto, el envío de las vacunas estadounidenses al sur de la frontera es visto por expertos como un guiño en particular a México y en general a Latinoamérica, donde el coronavirus hace estragos y faltan dosis para contenerlo.

“Esto es algo que refleja el deseo de fortalecer alianzas que se debilitaron en los últimos años y mostrar que EE.UU. está dispuesto a cooperar en un tema donde hay mayor necesidad en América Latina”, señala Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un centro de análisis regional en Washington.

“En ese aspecto, es el gesto y la decisión más significativa hasta ahora (del gobierno de Biden) respecto a América Latina. Pero es un paso que debería convertirse en una política más seria, extendiéndolo al resto del continente”, le dice Shifter a BBC Mundo.

“Un favor”

Tanto EE.UU. como México evitaron este jueves presentar el acuerdo por las vacunas como una transacción.

Una mujer de tercera edad recibe la vacuna contra la covid-19 en México.

Reuters
El envío de las vacunas estadounidenses al sur de la frontera es visto por expertos como un guiño en particular a México y en general a Latinoamérica.

Esto supone de por sí una diferencia respecto al expresidente estadounidense Donald Trump, quien exigió públicamente a México y países centroamericanos pactos migratorios a cambio de comercio o ayuda económica.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, sostuvo en Twitter que el acuerdo con EE.UU. “sería el inicio de una amplia cooperación en vacunas”.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, negó por su lado que el envío de las vacunas esté relacionado con la situación migratoria, pero admitió que ambos asuntos están sobre la mesa bilateral en simultáneo.

“Rara vez hay un solo tema que se esté discutiendo con cualquier país al mismo tiempo”, dijo Psaki en conferencia de prensa. “Ciertamente, ese no es el caso de México”.

Biden también ha buscado enterrar la política migratoria de Trump, al suspender acuerdos de cooperación con Guatemala, Honduras y El Salvador, comenzar a procesar las solicitudes de asilo en EE.UU. de miles que aguardaban en México y parar la construcción de un muro fronterizo.

Pero al mismo tiempo Washington ha solicitado la ayuda de México para intentar cortar un creciente flujo de migrantes hacia el norte, que amenaza con desatar una crisis fronteriza.

Este asunto estuvo presente en una videoconferencia que Biden mantuvo este mes con su par mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien a su vez planteó la necesidad de obtener vacunas anticovid en su país.

Migrantes rechazados en El Paso, Texas, en la frontera con México. 18 de marzo

Getty Images
El envío de vacunas por parte de EE.UU. a México puede llevar a una cooperación en materia migratoria, dicen algunos analistas.

Los especialistas creen que el envío de los 2,5 millones dosis de AstraZeneca puede llevar a México a cooperar más con EE.UU. en migración.

“No estamos exigiendo que México nos dé algo a cambio. Pero creo que está implícito”, dice Alan McPherson, un experto en relaciones de EE.UU. con América Latina que dirige el Centro para el estudio de la fuerza y la diplomacia en la Universidad de Temple.

“Sería perfectamente comprensible si México viera esto como un favor de EE.UU. queriendo algo a cambio. Por ejemplo, una acción para reducir el número de migrantes que llegan a la frontera”, dice McPherson a BBC Mundo.

Este mismo jueves, citando la necesidad de “prevenir la propagación de covid-19”, México anunció restricciones al tránsito terrestre para actividades no esenciales en sus fronteras norte y sur.

La medida, que en principio durará desde este viernes hasta el 19 de abril e incluirá un “control sanitario” fronterizo, puede de hecho contribuir a cortar el tránsito migratorio.

¿Y el resto de la región?

Por ahora se desconoce si el gobierno de Biden planea enviar vacunas a otros países de América Latina.

Con más de un cuarto de las muertes por covid-19 en todo el mundo, pese a tener sólo el 8% de la población global, la región ha sido especialmente golpeada por la pandemia.

En los últimos meses China y Rusia le han sacado una ventaja considerable a EE.UU. en Latinoamérica en el uso de sus vacunas con fines diplomáticos.

Pero las dosis siguen escaseando en la región, las campañas de vacunación avanzan con lentitud y los reclamos de vacunas aumentan.

EL expresidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, recibió la vacuna el 13 de marzo.

Reuters
El expresidente brasileño Lula da Silva sugirió a Biden que envíe dosis de la vacuna a Brasil.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sugirió a Biden el miércoles que envíe dosis a su país, el segundo del mundo con más muertes por coronavirus y donde ocurre un colapso histórico de los servicios de salud.

“Nosotros sabemos que EE.UU. tiene vacunas que no está usando”, dijo Lula en una entrevista con la cadena CNN. “Esas vacunas podrían ser, quien sabe, donadas a Brasil o a otros países más pobres que no pueden comprar”.

En algunos países sudamericanos han comenzado a escucharse incluso cuestionamientos a la atención que Washington le presta a la región.

“Cuando nos preguntamos qué puede hacer EE.UU. por el Mercosur, bueno, primero que nada escucharnos, porque hasta hoy pareciera que el único que nos escucha es China”, dijo el canciller de Uruguay, Francisco Bustillo, durante una conferencia virtual organizada por el centro de análisis Atlantic Council en Washington.

Uruguay es uno de los países latinoamericanos que tiene a China como principal proveedor de vacunas.

Sin embargo, el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, aseguró en una reciente entrevista con la BBC que su país está decidido a ser “un líder internacional en vacunación”.

En este sentido, Biden enfrenta el desafío de atender la demanda internacional de dosis y al mismo tiempo seguir acelerando la vacunación de estadounidenses que según la Casa Blanca es su máxima prioridad.

A diferencia de EE.UU., Canadá y México ya autorizaron la vacuna de AstraZeneca, lo cual ha facilitado el envío.

Dosis de la vacuna AstraZeneca.

Reuters
El gobierno de Biden acordó que enviará a México 2,5 millones de dosis de vacunas AstraZeneca.

Pero algunos ven esto como el posible primer capítulo de una estrategia regional de Washington.

“Podríamos predecir que EE.UU. intentará hacer esto con otros países latinoamericanos”, dice McPherson.

“Sería una diplomacia inteligente de alguna manera, porque por un lado, podrías recibir algo a cambio y, por otro, es bueno para el sistema internacional que haya más personas en el hemisferio y el mundo vacunadas”.

Shifter advierte que EE.UU. debe evitar “aplicar criterios políticos” para el reparto de vacunas en América Latina, donde a su juicio China le está “ganando” la carrera a Washington en la lucha contra la pandemia.

“EE.UU. tiene que mostrar que cuando habla de cooperación no es pura retórica, que hay acciones atrás”, señala.

“Esto (el envío de vacunas a México y Canadá) es importante, pero más allá de eso tiene que haber un plan a nivel hemisférico”.


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