Una reserva de última hora: Así el Senado alargó la presidencia de Zaldívar
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Con una reserva de última hora: Así fue que el Senado alargó la presidencia de Zaldívar en la SCJN

Con una adición que no formaba parte del documento original y para el cual tampoco se permitió un debate, el Senado extendió la presidencia de Zaldívar hasta 2024. Es inconstitucional, advierten expertos.
Cuartoscuro
16 de abril, 2021
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Con una reserva que nunca estuvo en las más de 500 páginas del dictamen aprobado en comisiones, pero que fue agregada de última hora y leída en tribuna en menos de un minuto y medio, una mayoría de Senadores encabezada por Morena, el PRI y el Partido Verde avalaron extender durante dos años más la presidencia del ministro Arturo Zaldívar en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

La inclusión de dicha reserva fue tan sorpresiva que los legisladores de oposición no alcanzaron siquiera a pedir la palabra antes de que fuera votada. Los reclamos por lo ocurrido se presentaron una vez anunciado el resultado con frases como un “Golpe de Estado al Poder judicial”.

¿Cómo ocurrieron los hechos?

El antecedente

La antesala de lo ocurrido ayer fue la discusión en las comisiones de justicia y estudios legislativos del dictamen a través del cual se modificaban diversos ordenamientos judiciales y se creaba la nueva Ley Orgánica del Poder Judicial. Estas modificaciones eran necesarias para aterrizar lo plasmado en la reforma constitucional al Poder Judicial publicada el pasado 11 de marzo.

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Como resultado de estas discusiones, y del intercambio con jueces y magistrados, el 12 de abril los senadores de dichas comisiones aprobaron el dictamen. El senador Miguel Ángel Mancera, integrante de dicha comisión, proporcionó a Animal Político la versión final del documento de 508 páginas.

En esta nota publicada ayer se detallaron los principales cambios que contempla la nueva ley, como el endurecimiento de acciones de combate a la corrupción y un nuevo servicio de carrera profesional.

Sin embargo, en cuanto a la duración en el cargo del Ministro Presidente de la Corte, el dictamen no contempló ningún cambio respecto a lo que ya decía la ley vigente. El texto del artículo 12 quedó prácticamente idéntico al actual, señalando que la presidencia se renovaría cada cuatro años y que no había posibilidad de reelección.

El dictamen incluía al final 12 artículos transitorios en total, ninguno de los cuales hacía referencia a la duración del actual Presidente de la Corte en el puesto, ni al de otros consejeros. El decimosegundo transitorio, último de la lista, solo señalaba que la nueva Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación abrogaba la aprobada en 1995.

El madruguete

Como estaba previsto, el pleno del Senado abordó ayer la discusión final y votación del dictamen aprobado en comisiones. Esto luego de que se le diera una primera lectura desde el martes.

La sesión en el Pleno presidida por el presidente de la mesa directiva, el senador Eduardo Ramírez Aguilar, transcurrió en sus primeras cuatro horas como estaba previsto. Senadores del PAN y Movimiento Ciudadano expresaron dudas y rechazo a la iniciativa con argumentos como que no se había debatido lo suficiente en parlamento abierto, o que en algunos casos se quedaba corta.

A las 3:51 de la tarde, transcurridas ya 4 horas con 12 minutos de la sesión, el senador Ramírez Aguilar decretó junto con la asamblea que ya estaba suficientemente discutido el dictamen en lo general y en lo particular y se procedió a la votación. La nueva Ley Orgánica fue aprobada con 106 votos a favor, ocho en contra y ninguna abstención.

Inmediatamente después el senador Ramírez anunció el debate de los 12 artículos transitorios para los cuales no había oradores inscritos pues se trataban, en su mayoría, de formalidades. Sin embargo, y antes de pasar a la votación, la senadora del PES Eunice Romo Molina, en su papel de secretaria técnica de la mesa directiva, anunció la “adición de un nuevo artículo transitorio”, presentado por el senador del Partido Verde, Raúl Bolaños.

En exactamente 86 segundos la senadora Romo dio lectura a dicha reserva que, en síntesis, señalaba que con el fin de implementar la reforma constitucional aprobada el 11 de marzo, la persona que actualmente ocupa la presidencia de la Corte permanecerá en el cargo hasta el 30 de noviembre de 2024. También se alarga el periodo de los consejeros de la Judicatura.

Esta situación, en los hechos, significa que el periodo de Zaldívar que concluye en 2022 se alargaría dos años más, hasta 2024.

Tras concluir la lectura, la misma senadora preguntó en votación con mano alzada si se admitía a discusión esta reserva cuyo texto no estaba en el dictamen ya referido. Una mayoría de senadores de Morena, el PRI y el Verde, conectados a distancia, lo aprobaron.

Cinco segundos después y sin dar tiempo para nada más, el senador Ramírez repitió que no había oradores inscritos para debatir los artículos reservados por lo que pidió avanzar a la votación del paquete completo. Esto sin tomar en cuenta que cuando nadie se inscribió era porque los artículos transitorios eran 12, y no estaba incluido el nuevo que extiende el periodo de Zaldívar.

El paquete de 13 artículos transitorios fue aprobado con 80 votos a favor, 25 en contra y 4 abstenciones.

Los reclamos de la oposición

No había transcurrido ni un minuto después de anunciarse el resultado final cuando comenzaron los reclamos. La senadora Xóchitl Gálvez se colocó frente a la tribuna con un folder y la leyenda “no sean gandallas”. Luego el senador de Movimiento Ciudadano, Juan Zepeda, pidió la palabra para hablar en tribuna y advirtió lo que había ocurrido.

“Es indignante la forma en que hoy se está agandallando el orden constitucional. Es un claro contubernio con el senador Bolaños Cacho y la mayoría que vinieron a sorprender a este Senado (…) están violando la Constitución, es aberrante, ustedes son lo mismo que el PRI”, reclamó.

Zepeda acusó además que el nuevo artículo transitorio no había sido leído en tribuna, a lo que la senadora Romo Molina respondió que ella sí lo había hecho, y que la culpa era del propio legislador de Movimiento Ciudadano por no poner atención.

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Los reclamos fueron escalando gradualmente. El senador Dante Delgado dijo que era “indignante” que se hubiera aceptado incluir este transitorio de última hora y sin debate ni concertación. Responsabilizó al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de estar detrás de esta maniobra.

En respuesta a ello el senador de Morena, Ricardo Monreal, advirtió que la reforma había sido aprobada con 80 votos a favor y no se había cometido ninguna violación al procedimiento. Recordó que los inconformes tenían recursos para apelar esta decisión y que aún faltaba la revisión de la Cámara de Diputados.

El senador del PAN, Damián Zepeda, tomó la palabra para acusar que se trataba de un “golpe de Estado al Poder Judicial” y dijo que si bien existía el recurso de una acción de inconstitucionalidad la decisión recaería en el propio Zaldívar, lo que representaba un conflicto de interés. 

La Senadora del PRI, Claudia Ruíz Massieu, también acusó violaciones al procedimiento. Recordó que el artículo añadido no estaba en el dictamen, y que tampoco fue añadido al sistema.

“Es cierto que la secretaria leyó una propuesta de adición, pero cuando nosotros quisimos buscar en el sistema el texto de la misma no lo encontramos. Además, se cerró el tablero sin permitirse desahogar una segunda ronda de votaciones y eso ocasionó que no se comprendiera bien lo que se estaba votando”, dijo la priista.

Es inconstitucional: expertos

Expertos en derecho constitucional y diversos juristas criticaron lo sucedido en el Senado y consideraron que lo ocurrido ayer viola flagrantemente la propia Constitución.

En su cuenta de Twitter, el exministro de la Corte, José Ramón Cossío recordó que el artículo 97 de la Constitución dice que el presidente de la SCJN solo puede permanecer 4 años en ese cargo.

El Doctor en Derecho e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Diego Valadés, señaló que ninguna Ley Orgánica está encima de la constitución, y que el periodo del Presidente de la Corte es “improrrogable”.

El experto en Derecho Constitucional por el CIDE, Javier Martín Reyes, coincidió en señalar en entrevista con Animal Político que lo aprobado en el Senado violenta la Constitución. “Aquí tenemos un artículo transitorio que es abiertamente inconstitucional. También lo es por la extensión que se da a los consejeros de la judicatura cuyo plazo solo es de 5 años, y no como 7 años que se quiere extender. Es muy desafortunado lo que pasó” dijo.

El investigador del Instituto de Ciencias Jurídicas de la UNAM, Juan Jesús Garza Onofre, consideró que lo ocurrido en el Senado en realidad pone contra la espada y la pared al propio Poder Judicial de la Federación, el cual en un comunicado emitido la noche de ayer se desmarcó de la adición del referido transitorio.

“Este es el costo político de no seguir los cauces adecuados para la modificación constitucional. Debe ser el propio ministro Zaldívar debe ser enfático ante esto y señalar que lo ocurrido fue inconstitucional”, concluyó Garza Onofre.

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'No volverá a poblarse jamás': los 5 años en los que CDMX desapareció

Una tragedia tan importante como desconocida marcó a una generación entera de habitantes de la capital de lo que hoy es México y llevó incluso a plantear el traslado de la ciudad.
15 de mayo, 2021
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Quien vive en Ciudad de México sabe que su ubicación no solo la hace especialmente susceptible de sufrir terremotos.

Su fundación sobre un lago hace que sea también tremendamente vulnerable ante inundaciones. Es por eso que, desde hace siete siglos, los habitantes de esta zona miran con cierto recelo al cielo cuando llueve con fuerza ante el temor de dramáticas consecuencias.

Este 13 de mayo, el gobierno mexicano conmemoró los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, antigua capital mexica y actual Ciudad de México.

Y aunque hay grandes dudas sobre la veracidad de esta fecha —muchos historiadores creen que el aniversario se celebraría en 2025—, de lo que no hay duda es que la megaurbe se ha enfrentado a grandes inundaciones a lo largo de su historia.

Pero entre todas, destaca la registrada en 1629: un desastre que, aunque desconocido por muchos, fue sin duda una de las mayores tragedias de todos los tiempos para la ciudad.

La fuerza de la lluvia fue tal que la capital “desapareció” bajo las aguas durante nada menos que cinco años y se llegó a plantear su traslado a otro lugar. La ciudad tuvo que emerger, literalmente, y reconstruirse casi desde cero.

Aquella catástrofe que marcó a una generación entera es conocida como el diluvio o inundación de San Mateo.

Los problemas de vivir sobre un lago

Cuando los mexicas fundaron Tenochtitlan en el siglo XIV sabían el riesgo de ubicarla en medio del lago de Tezcuco. Por eso realizaron obras como diques y muros de piedra para controlar el nivel de las aguas que les rodeaban.

Mapa de Tenochtitlan

Getty Images
La ciudad de México-Tenochtitlan comenzó como una isla conectada por canales a los pueblos vecinos.

Cuando cayó ante los españoles dos siglos después, Hernán Cortés lideró la construcción sobre aquellas ruinas de una magnífica ciudad destinada a ser la capital del virreinato de Nueva España.

Entre lagos se levantaron palacios, iglesias, plazas y hospitales, pero no los sistemas de drenaje adecuados para aquel entorno.

A inicios del siglo XVII, Ciudad de México sufrió hasta cinco grandes inundaciones.

Las autoridades pensaron como solución en construir un gran desagüe que fuera drenando los lagos de la cuenca de México.

El proyecto le fue encomendado al ingeniero Enrico Martínez, que comenzó las obras del canal de Huehuetoca en 1607. Pero el desastre se veía cada vez más cerca.

“Enrico Martínez comprendió que la deforestación, el pastoreo sin discriminación y la expansión de los cultivos habían erosionado la capa de tierra. Año con año, las fuertes lluvias arrastraban más tierra a los lagos, elevando el nivel del agua”, escribió Richard Everett Boyer en su libro “La gran inundación”.

Monumento a Enrico Martínez

Marcos González
Una estatua junto a la catedral del Zócalo de Ciudad de México recuerda a Enrico Martínez. En su base, existen cuatro medidores que señalan los niveles de agua de otros tantos lagos.

Dos décadas después del inicio de su construcción, las constantes modificaciones y la falta de inversión hicieron que el canal aún no estuviera funcionando.

Una ciudad desierta

Cuando entre el 20 y 21 de septiembre de 1629 una gran tromba de agua azotó la capital, Martínez decidió bloquear la entrada del canal para evitar que el agua afectara a las reparaciones que se le estaban realizando.

Las consecuencias para los habitantes de la ciudad fueron dramáticas. La lluvia que cayó con furia durante 36 horas seguidas bajó imparable desde los montes hasta la ciudad, donde el nivel del agua superó los dos metros de altura.

El torrente arrasó con las frágiles casas de adobe de la población indígena que vivía en la periferia de Ciudad de México.

Mapa de la ciudad inundada

INAH
Este mapa representa la Ciudad de México anegada de agua tras la inundación de 1629.

Los muertos se contaban por miles, que flotaban entre animales y muebles llevados por la corriente que alcanzaba los pisos altos de las casas que habían quedado en pie.

Muchos de los habitantes de clases pudientes que sobrevivieron decidieron marcharse. Algunas fuentes apuntan a que de 20.000 familias que vivían antes de la inundación, quedaron solo 400.

“Aquella gran ciudad quedó casi abandonada, desierta. El panorama era desolador y las escenas que se veían eran apocalípticas”, le dice a BBC Mundo Enrique Ortiz García, escritor y cronista de Ciudad de México.

Una de ellas, destaca el divulgador cultural, es la procesión que se organizó sobre las aguas y en la que participaron unas 200 canoas encabezadas por la virgen de Guadalupe, a quienes los habitantes pedían que intercediera para que las aguas se disiparan.

O la llamada “isla de los perros”, un montículo en el desparejo suelo de la actual plaza del Zócalo a donde acudieron desesperados todos los perros callejeros de la ciudad para refugiarse y evitar ahogarse.

Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del llamado "Valle de México".

Getty Images
Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del valle de México sobre el lago.

Vivir inundados

Las aguas no bajaban, por lo que quienes se quedaron tuvieron que aprender a convivir con ellas.

Se colocaron puentes de madera en las azoteas y se recuperaron las canoas, como se usaban en la antigua Tenochtitlan, como única manera de desplazarse por la ciudad. A las casas solo se podía entrar por las ventanas del segundo piso.

Los sacerdotes celebraban misas en los techos de los conventos para tratar de confortar a los vecinos, que les escuchaban desde sus casas creyendo que estaban condenados, como aquella ciudad, a desaparecer.

Había carestía de alimentos y los saqueos eran continuos. La falta de higiene y el agua contaminada estancada en la ciudad inundada propagaron las enfermedades como la pólvora.

“Esta ciudad no volverá a poblarse jamás”, escribió fray Gonzalo de Córdoba, según destaca Héctor de Mauleón en su libro “La ciudad oculta”.

Dos años después de la inundación, e incapaces de descubrir un sistema para que las aguas desaparecieran, las autoridades discutieron sobre la posibilidad de trasladar la ciudad a otro lugar.

Rodrigo Pacheco y Osorio, marqués de Cerralvo y virrey de Nueva España, se planteó establecer la capital en Coyoacán o Tacuba.

Pero la idea fue finalmente desechada. La inversión para crear Ciudad de México había sido millonaria, por lo que reconstruir las obras y edificios afectados por el agua sería más barato que empezar una urbe desde cero.

Rodrigo Pacheco, virrey de Nueva España

Dominio público
Rodrigo Pacheco y Osorio, virrey de Nueva España, perdió a su hija dos años después de que la ciudad quedara inundada.

Una generación marcada

La ciudad siguió sufriendo lluvias torrenciales y permaneció bajo el agua nada menos que durante cinco años.

No fue hasta 1634 que una sequía disminuyó el nivel del agua. Muchos prefirieron pensar que fueron sus plegarias a la virgen de Guadalupe las que salvaron la capital.

Se estima que unas 30.000 personas murieron en total, ahogadas o por las enfermedades causadas por las inundaciones durante los años posteriores.

La catástrofe marcó, por lo tanto, a una generación entera de capitalinos. Los cimientos de todas las construcciones quedaron dañados y muchas acabaron colapsando tiempo después.

“En la Ciudad de México actual no quedan más de 10 construcciones anteriores a 1629. De tal grado fue la inundación, que prácticamente hubo que reconstruir con el tiempo toda la ciudad”, señala Ortiz García.

Cabeza de león en la calle Madero

Marcos González
En la concurrida calle Madero, en el centro histórico de Ciudad de México, una cabeza de león de piedra marca el nivel al que llegaron las aguas de las inundaciones de 1629.

Aquella decisión de mantener Ciudad de México en su emplazamiento original marca innegablemente el destino de quienes viven en ella siglos después. “Es un deporte extremo vivir en esta ciudad porque te cuidas de las inundaciones, de los temblores por ser zona sísmica…”, afirma el escritor.

Sin embargo, y pese a ser una de las tragedias más importantes en la historia de la capital con efectos y consecuencias hasta el día de hoy, la tragedia de la inundación de San Mateo no es ampliamente conocida.

Según Ortiz García, “el periodo virreinal en México es en general poco estudiado porque todavía, de algún modo, ‘cala’ en el ánimo de los mexicanos. Los gobiernos posrevolucionarios enaltecieron las culturas originarias y todo lo que marca el origen del México independiente”.

“Algunos incluso inculcaron un menosprecio hacia la ocupación española porque lo veían desde un contexto actual. Eso es entender la historia de mala forma, porque son hechos del pasado que también forman parte de nuestra existencia”, remata.


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