#SemáforoEconómico: hay 5 hombres por cada 3 mujeres con empleo
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#SemáforoEconómico: Por cada 3 mujeres con un empleo formal registrado ante el IMSS hay cerca de 5 hombres

En marzo de 2021, la tasa de crecimiento anual en los puestos de trabajo registrados ante el IMSS para las mujeres fue menor que la de los hombres en varios estados del país.
Cuartoscuro
21 de abril, 2021
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En ninguna entidad federativa se observa una distribución laboral similar entre ambos sexos, señaló la semana pasada el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la presentación de su registro de trabajadores asegurados al cierre de marzo de 2021.

Hasta ese mes, a nivel nacional, por cada tres mujeres que contaban con un empleo formal registrado ante el IMSS, había cerca de cinco hombres.

Si bien el registro del IMSS no compone la totalidad del empleo formal del país, 8 de cada 10 empleos con seguridad social están asegurados por el IMSS; por lo tanto, resulta un buen indicador de lo que sucede en este mercado y tiene la ventaja de ser publicado el día 12 de cada mes dando cifras oportunas sobre lo que sucedió en el mes inmediato anterior. 

Esta información permite tener el panorama completo de lo que sucedió con el empleo formal desde el primer mes de afectación de la pandemia (marzo 2020) hasta un año después. 

Desde las caídas durante 2020 hasta el inicio del periodo de recuperación del empleo en la segunda mitad de 2020 e inicios de 2021. 

También hace posible evaluar lo que sucedió en cada entidad federativa y cómo la crisis derivada de la pandemia de COVID-19 ha afectado de manera distinta a hombres y mujeres

A nivel nacional, las plazas de mujeres registradas ante el IMSS cayeron 1.8% entre marzo 2020 y marzo 2021, mientras que las plazas ocupadas por hombres disminuyeron 2.5% anual. 

Los datos más recientes publicados por el IMSS reflejaron una generación acumulada en los primeros tres meses de 2021 de 251 mil 977 trabajos asegurados, lo cual colocó en amarillo el #SemáforoEconómico de puestos de trabajo formales de la organización ‘México, ¿cómo vamos?’.

Este organismo establece una meta nacional para la generación de empleo formal, dicho objetivo es generar 100 mil nuevos puestos de trabajo registrados ante el IMSS al mes, es decir, 1.2 millones de plazas al año, suficientes para emplear a los individuos que se incorporan a la población económicamente activa. 

Por lo tanto, el color observado en el primer trimestre del año se debe a que la meta se alcanzó en un 75%. A pesar de esta generación observada, en marzo 2021 el total de trabajadores registrados ante el IMSS se encontró 2.2% por debajo de lo que se tenía el mismo mes de 2020, esto equivale a que el registro total de empleos formales asegurados por el IMSS está 457 mil 234 puestos por debajo del nivel que se tenía en marzo del año pasado.

La organización también da seguimiento a la generación de puestos de trabajo registrados en el IMSS a nivel estatal en su #SemáforoEconómico Estatal de empleo formal y establece diferentes metas para cada estado bajo el criterio de que se generen suficientes plazas formales para emplear a los individuos que se incorporan a la población económicamente activa de cada entidad. 

En el primer trimestre del año 17 estados cumplieron con su meta de generación de empleo formal para el periodo. Sin embargo, se debe considerar que durante 2020 se eliminaron puestos de trabajo del registro del IMSS en 28 de las 32 entidades federativas, lo cual ocasionó que la generación observada en los primeros tres meses del año no fuera suficiente para regresar a niveles pre-pandemia en la mayoría de los estados. 

De hecho, solamente seis estados generaron empleos entre marzo 2020 y marzo 2021: Tabasco, Baja California, Chihuahua, Nayarit, Zacatecas y Sonora.

Para entender mejor el desempeño a nivel estatal, es útil desagregar las cifras y entender cómo se compone el mercado laboral en las distintas zonas del país. 

El empleo formal, tiene diferencias marcadas entre hombres y mujeres. En marzo de 2021, a nivel nacional, por cada tres mujeres que contaban con un empleo formal registrado ante el IMSS, había cerca de cinco hombres

Además, en todas las entidades federativas del país existe una diferencia de género: en ninguna se observa una distribución similar entre ambos sexos. 

Las entidades del país con mayor igualdad de empleos formales entre hombres y mujeres son la CDMX, Baja California, Chihuahua y Morelos, en donde por cada dos mujeres en el registro, hay tres hombres con un empleo formal. 

Lo anterior refleja que incluso en estas entidades donde se observa una menor desigualdad, existe una brecha de género. En el otro extremo, los estados más desiguales son Tabasco y Campeche, en donde los hombres son más del doble que las mujeres que tienen un empleo formal. 

Durante el primer trimestre de este año, en 21 de las 32 entidades federativas del país el desempeño del empleo formal ha sido peor para las mujeres que para los hombres, es decir, la tasa de crecimiento trimestral fue más baja para las mujeres que para los hombres en los primeros tres meses de 2021 en la mayor parte del país. 

Sin embargo, lo que sucedió en 2020 fue distinto, al comparar los niveles en el registro del IMSS de diciembre 2020 respecto a los de diciembre 2019, el crecimiento anual de los puestos de trabajo formales para los hombres fue menor que para las mujeres en 25 de las 32 entidades del país. 

Algunos estados se encuentran en situaciones especialmente desiguales para sus habitantes. Un ejemplo es Tabasco, en donde los empleos formales registrados ante el IMSS crecieron 6.4% entre marzo 2020 y marzo 2021, consecuencia de los proyectos nacionales que se están llevando a cabo en ese estado. 

En particular, la tasa de crecimiento anual del empleo formal registrado ante el IMSS para hombres fue de 9.8%, mientras que para los puestos de trabajo formales ocupados por mujeres en la entidad cayeron 1.0% en el periodo. 

Además, Tabasco también resultó ser la entidad federativa del país con mayor desigualdad entre hombres y mujeres: por cada tres mujeres con un trabajo asegurado hay 7 puestos de trabajo de hombres registrados ante el IMSS. 

Estos hechos reflejan que en dicho estado las mujeres no solamente se encuentran más rezagadas, sino que también avanzan a un ritmo más lento, lo que hace que la brecha de género se siga ampliando. 

Otros estados que viven una situación similar, aunque con una brecha menos pronunciada que la observada en Tabasco, son Quintana Roo, Yucatán y Baja California Sur. En estas tres entidades existe una brecha amplia, ya que, por cada tres mujeres en el registro, hay más de cinco hombres. 

Además, en marzo de 2021, la tasa de crecimiento anual en los puestos de trabajo registrados ante el IMSS para las mujeres fue menor que la de los hombres en estos estados en el periodo. 

Después de la fuerte caída económica del año pasado en el contexto de la llegada de la pandemia, se espera observar una recuperación durante el primer semestre de 2021 asociado a las estrategias de vacunación y reapertura económica, lo cual podrá permitir que se vayan recuperando empleos perdidos durante el 2020. 

No obstante, incluso en un escenario optimista en el que la recuperación del empleo formal se diera de forma acelerada, es importante observar el desarrollo del mercado laboral por género, ya que todavía existen brechas amplias. El seguimiento de la recuperación deberá realizarse también distinguiendo entre distintos grupos y poniendo particular atención en lo que suceda con los más vulnerables.

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'Fui antivacunas y ahora me arrepiento. La COVID casi me quita la vida'

No quería vacunarse por miedo a los efectos secundarios, pero después de experimentar la covid-19 en carne propia y pasar 18 días internada, cambió radicalmente su postura.
13 de enero, 2022
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Indira Jáuregui era antivacunas.

Pero después de pasar 18 días internada junto a su familia por covid-19 en Lima, Perú, cambió radicalmente su forma de pensar.

Conectada al oxígeno en un centro asistencial, esta mujer de 49 años, sintió que su vida estaba llegando a un punto de no retorno.

Para mí fue como enfrentarme a la muerte. Estaba boca abajo y me puse a pensar en mi vida. Pensé en lo que no hice y en lo que debí hacer. Me puse a pensar en mi familia, en el tiempo que no pasé con mi familia por estar trabajando. Pensé en los abrazos que no di, en las llamadas que no hice”.

Como los hospitales estaban colapsados, Indira fue internada en un lugar habilitado para atender pacientes en medio de la emergencia. Hasta ahí llegó con su madre de 72 años, una hermana, su cuñado y su sobrino. Todos contagiados con el virus.

Ella nunca creyó en teorías conspirativas como aquellas que señalan que las vacunas son un complot para exterminar a la humanidad, o que son hechas con inhumanos procedimientos en los que se utilizan fetos, o que al vacunarte te implantan un chip en el brazo para espiarte.

Más bien tenía miedo a los potenciales efectos secundarios de la vacunación. Y su profunda convicción en los métodos de sanación natural, la llevaron a creer que no era necesario vacunarse.

Este es su testimonio contado en primera persona.


Soy terapeuta alternativa. Cuando comencé a estudiar aprendí la técnica japonesa del reiki y ahora estoy trabajando con biomagnetismo, que es una terapia con imanes.

En mi círculo nos interesa todo lo que es natural, todo lo que tiene que ver con una visión holística de los seres humanos. Como me gusta aprender, he leído muchos libros sobre las vacunas y los efectos negativos que tienen en la salud.

Pero nunca fui de los que se dedican a satanizarlas, llevando las cosas a un extremo. En las redes sociales como Facebook o los grupos de Whatsapp, he visto muchos mensajes y videos de personas que se van al extremo y que hablan del uso de fetos en las vacunas, de que nos quieren dominar y convertirnos en zombies, o esa teoría de que cuando te vacunan te ponen un chip en el brazo.

Hombre recibiendo vacuna en Lima, Perú.

Getty Images
Jáuregui cuenta que las vacunas le daban miedo por sus potenciales efectos secundarios.

También hay otras personas en las redes que se dan cuenta que la ciencia y lo natural se complementan para que el ser humano tenga una vida saludable y equilibrada.

Yo era antivacunas porque conocía casos de personas que, antes de que llegara la covid, se habían vacunado contra otras enfermedades y habían sufrido efectos secundarios.

No quise vacunarme cuando hace años atrás apareció el virus del H1N1 y aquí en Perú hicieron campañas de vacunación. Pensaba que, como las vacunas tienen metales pesados, podían causar muchos efectos secundarios. Creo que por ahí viene el miedo. Las vacunas me daban miedo.

También pienso que influyeron todas las publicaciones que salían en las redes, cada una más fantástica que la otra, especialmente esa teoría de que la pandemia era un invento.

“Los hospitales estaban colapsados”

Al principio, cuando recién comenzó la covid en China y después en Europa, pensaba que era como algunos virus de transmisión sexual.

Pero cuando llegó aquí, empecé a tomar conciencia de lo que estaba pasando. Yo era muy cuidadosa con la desinfección y todos los cuidados que hay que tener para no contagiarse y no contagiar a otras personas.

Pacientes saliendo de la Villa Panamericana, Lima Perú.

Getty Images
Estas sobrevivientes de covid-19 van de regreso a su casa desde la Villa Panamericana en Lima, donde estuvo internada Indira Jáuregui.

Hice todo lo posible para evitar el contagio, incluso he sido exageraba con el tema del cuidado y de seguir los protocolos, pero al final me contagié en mi casa, con mi familia. Era julio del año pasado.

Cuando dimos positivo, llamamos a la línea 107 que tenemos aquí en Perú para los que tienen covid. Nos internaron a todos en la Villa Panamericana, unos departamentos que construyeron para los deportistas que vinieron a las Olimpíadas (Juegos Panamericanos de 2019).

Con la pandemia esa villa se convirtió como en un hospital para la gente con covid. Es que como los hospitales estaban colapsados, abrieron otros lugares para los enfermos. La Villa Panamericana era un lugar bien equipado y los médicos nos trataban muy bien.

El problema es que cuando me internaron, al tercer día empecé con una fiebre alta y se me elevó la presión. No comía, no podía comer. Un médico me dijo que si quería vivir, tenía que comer.

Como estaba empeorando, al sexto día me tuvieron que bajar a un lugar como un hangar donde tenían a los pacientes conectados al oxígeno. Ahí fue cuando trajeron un balón y me pusieron el oxígeno.

A medida que pasaba el tiempo me iban aumentando el oxígeno porque no mejoraba, hasta que el médico me dijo que tenía que pasar 17 horas boca abajo.

Yo, la verdad, es que soy gordita. Entonces para mi estar boca abajo era un suplicio. Todo se fue complicando en ese momento.

“Fue como enfrentarme a la muerte”

Para mí fue como enfrentarme a la muerte. Estaba boca abajo y me puse a pensar en mi vida. Pensé en lo que no hice y en lo que debí hacer. Me puse a pensar en mi familia, en el tiempo que no pasé con mi familia por estar trabajando. Pensé en los abrazos que no di, en las llamadas que no hice.

Toda mi vida pasaba por mi mente, desde la niñez hasta ese momento. Decía… “Dios mío, dame otra oportunidad”.

Indira Jáuregui

Indira Jáuregui
Pensé en los abrazos que no di, en las llamadas que no hice. Decía… “Dios mío, dame otra oportunidad”.

Mi mamá, en cambio, estaba vacunada con las dos dosis. Mis hermanas la llevaron a vacunarse y yo creo que a mi mamá la salvó la vacuna. Es que si no, mi mamá no hubiese superado la covid y no estaría aquí con nosotros.

Con esa experiencia me di cuenta de lo que estaba pasando y entendí que hay cosas que la ciencia sabe por qué las hace. Fui antivacunas y ahora me arrepiento. La covid casi me quita la vida, pero nunca fui como esas personas antivacunas extremas. Nunca fui una fanática que cree todo lo que le dicen.

Cuando volví a mi casa estaba convencida de vacunarme. Esperé los tres meses que hay que esperar y lo hice. Y ahora estoy esperando el tiempo para la vacuna de refuerzo. Aquí en Perú ya estamos con la tercera dosis.

Con el tiempo, creo que Dios me ha dado la razón de que fue bueno que cambiara de opinión, porque hace tres meses falleció mi tío Félix por covid y él nunca quiso vacunarse.

Conozco a varias personas que no quieren vacunarse. Cuando conversamos les pregunto, “¿qué es lo peor que te puede pasar?. Lo peor que te puede pasar es tener efectos secundarios, les digo, pero no te vas a morir”.

También les pregunto si quieren a su familia, a sus hijos. Les digo que si no quieren vacunarse por ellos mismos, que lo hagan por sus seres queridos.


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