SEP quiere ‘pagar’ a maestros libros de texto solo dándoles su crédito
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Va a estar en tu CV: SEP quiere ‘pagar’ a maestros libros de texto solo con su crédito

En un video, la SEP dijo a los creadores que no se pagará el trabajo porque “podría malinterpretarse” en el marco del periodo electoral.
Gobierno de Chihuahua
1 de abril, 2021
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Cada uno de los maestros, jubilados o becarios que respondieron a la convocatoria de la SEP para crear los contenidos de los nuevos libros de texto gratuito deberán elaborar sus propuestas pedagógicas entre el 29 de marzo y el 4 de abril, aunque no recibirán remuneración económica debido a que el país atraviesa por un “periodo electoral” y cualquier pago “podría malinterpretarse, manchando el proceso”.

Así lo explicó Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos de la SEP, en un video enviado al chat de whatsapp “Convocatoria LTG”, creado el 18 de marzo para enviar avisos a los más de 200 participantes en el proceso de creación de contenidos de 18 nuevos libros de texto gratuito.

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En otro mensaje de voz enviado este jueves, Arriaga dijo a los integrantes que su participación se trata de “una cuestión vocacional” en “algo histórico que tendrá implicación en su currículum. ¿No sería hermoso que si su material es seleccionado, se señale ‘diseñado por’ y se coloque ahí su nombre acompañado de la institución que representan? Todo un orgullo poderle decir a nuestros hijos, a nuestros alumnos ‘yo cree esa actividad’”.

Por primera vez, la SEP decidió que el diseño de los nuevos contenidos de los libros de Español, Ciencias Naturales, Historia, Geografía y atlas, de tercero a sexto grado de primaria, no los hicieran expertos en cada una de las materias, con pedagogos y especialistas en diseño editorial, sino maestros de grupo, jubilados, investigadores o becarios en menos de dos meses.

Por lo tanto, les dijo Arriaga, “es tiempo de demostrar que la realidad no se diseña en un escritorio sino en un trabajo colectivo”, y les pidió que en el actual periodo vacacional “reflexionaran” sobre la propuesta de contenidos que entregarán con base en su experiencia, porque la fecha límite para entregar sus propuestas es el 4 de abril.

También aseguró que la capacitación de 8 horas que los maestros recibieron a través de cuatro videos desde el 23 de marzo no pretendía darles habilidades para crear los libros, sino “coordinarlas en un esfuerzo colectivo, porque ustedes son los verdaderos especialistas”.

La “capacitación que tomaron no les ofreció las herramientas para diseñar actividades pedagógicas, (porque) esa acreditación ya la poseían ustedes”, por eso les pidió que “no caigan en el desanimo leyendo notas como las que ofrecen ciertos medios de comunicación donde señalan que los equipos están compuestos por personas sin experiencia o donde la capacitación exprés no pudo enseñarles cómo realizar una secuencia didáctica”.

Animal Político solicitó entrevista con Marx Arriaga también para esta nota, pero no hubo respuesta.

“El nuevo proceso” para crear libros

En sexenios anteriores, la creación de libros de texto iniciaba un año previo al ciclo escolar en el que se distribuirían porque requería de un trabajo que comenzaba con el análisis minucioso de los preceptos del plan de estudios, diseñar los ejes transversales, definir los aprendizajes esperados, diseñar las secuencias, orden de los aprendizajes.

Luego desarrollar un “plan de obra”, donde se definía desde el desarrollo de contenidos hasta el número de páginas. Integrar los grupos autorales que trabajaban en los contenidos y las ilustraciones que luego eran revisados por grupos evaluadores y posteriormente por Academias y hasta secretarías de Estado.

Las actividades propuestas se probaban entre maestros con sus alumnos y, en cada una de las etapas, se hacían los ajustes necesarios para evitar errores conceptuales, en iconografías o hasta erratas.

Esta vez el proceso comenzó en marzo con el lanzamiento de la convocatoria para los creadores de contenido dirigida a docentes normalistas, investigadoras, becarias, Consejos Técnicos Escolares, maestros, bibliotecarios, directivos, cronistas y maestros jubilados “que consideren al Libro de Texto Gratuito como un beneficio incalculable, como una inversión al futuro de nuestro país”.

Otra convocatoria para las ilustraciones dirigida a ilustradores es para artistas y artesanos en general, artistas urbanos, ilustradores, pintores, diseñadores gráficos, infógrafos y cartógrafos, escultores, dibujantes, fotógrafos, escenógrafos y grafiteros.

En ambos casos sin recibir pago, sino solamente reconocimiento por parte de la SEP, por lo que el gremio gráfico inició una protesta en redes sociales bajo el lema “No vivimos del aplauso”.

Además, se tiene previsto que los libros estén terminados en mayo para que haya tiempo suficiente para su impresión porque se prevé que sean distribuidos para el ciclo escolar 2021-2022 que comienza en agosto próximo.

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A la primera convocatoria respondieron 2 mil 365 personas que recibieron un primer correo el 19 de marzo donde les explicaban que tenían que tomar una capacitación de 8 horas en cuatro videos que se pondrían a disposición en internet a partir del 23 de marzo y, al concluir, les aplicarían una evaluación final, que resultó ser el mismo examen que les aplicaron como evaluación diagnóstica antes de la “capacitación”.

Dos participantes de la convocatoria enviaron a Animal Político parte de la información que les han entregado. Ambas personas explicaron que al ser seleccionadas para la siguiente etapa recibieron un correo con la instrucción de subir sus propuestas pedagógicas a Google Classroom entre el 29 de marzo y el 4 de abril. “¡Estás a un paso de estar en el libro de texto gratuito!”, remataba el correo.

Se trata de las entrega de “secuencias didácticas”, es decir, los temas de una unidad temática y que está compuesta por un “inicio, desarrollo y cierre” con la recopilación de conocimientos que los niños deben adquirir, con un lenguaje acorde a la edad, las actividades a realizar de acuerdo a los contextos y conceptos teóricos.

Sin embargo, no han tenido ninguna otra comunicación respecto al resto del proceso, es decir, quiénes editarán las secuencias didácticas, cómo las revisarán y sobre todo, cómo unificarán las propuestas aisladas que están haciendo más de 200 personas sin tener claro la conceptualización del libro.

“Pegar retazos no significa escuchar las voces ni democratizar el proceso”, dice una de las personas que está participando, pero se dice decepcionada de la falta de claridad y, sobre todo, de respeto profesional a la labor de edición de un texto.

También les pidieron firmar dos documentos, un “acuerdo de confidencialidad” y una “carta bajo protesta de decir verdad”, que deben entregar junto con su propuesta pedagógica de la que no recibirán pago, pero sí cederán derechos de autoría.

En el acuerdo de confidencialidad se establece que “en caso de que la información resulte revelada o divulgada o utilizada por el participante de cualquier forma distinta al objeto de este Acuerdo, ya sea de forma  dolosa o por mera negligencia, habrá de indemnizar al LA SEP los daños y perjuicios  ocasionados, sin perjuicio de las acciones civiles o penales que puedan corresponder a  este último”.

Mientras que en la carta, los participantes deben firmar que las propuestas entregadas a la SEP “no se encuentra en dictamen editorial en ningún otro lugar, ni en concurso alguno que pueda generar controversias posteriores con terceros”.

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Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
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Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


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