Caras largas en simpatizantes de Félix Salgado tras cancelación de candidatura
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Oscar Guerrero

Caras largas y silencio en simpatizantes de Félix Salgado tras cancelación de candidatura

Unos 300 simpatizantes de Salgado siguieron la transmisión del TEPJF en una cafetería al sur de Chilpancingo, Guerrero.
Oscar Guerrero
Por Marlén Castro
28 de abril, 2021
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“Hay toro”, externó alguien en tono bajo, sin festejo, cuando José Luis Vargas, el presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) dijo que el candidato de Morena, Félix Salgado Macedonio, no merecía la máxima sanción por su omisión al no presentar sus gastos de campaña.

Para ese momento, la suerte de Félix Salgado ya estaba echada. Los otros seis magistrados ya habían expuesto sus argumentos, aunque aún no votaban el dictamen.

La mayoría consideró que dejar competir a Félix Salgado y a Morón sería un mal precedente para la transparencia y eso lesiona la democracia, además de que incentivaría que otros aspirantes no presenten dicho informe en un futuro.

Lee: ¿Quiénes serán los nuevos candidatos? Morena va a contrarreloj para sustituir a Salgado y Morón

Unos 300 simpatizantes de Salgado siguieron la transmisión del TEPJF en el patio trasero de una cafetería sobre la avenida Insurgentes, al sur de Chilpancingo, Guerrero. Se supone que llegaría Félix Salgado, como no aparecía, la desolación invadía ese espacio de cobertizos de madera, bajo dos ficus frondosos y largos bambús. 

Desde que el magistrado ponente de la sentencia, Indalfer Infante, presentó el dictamen para confirmar la cancelación de las candidaturas de Félix Salgado, en Guerrero, y a Raúl Morón, de Michoacán, el silencio cayó como losa sobre los simpatizantes morenistas.

Aun con el dictamen en contra de Salgado y Morón, la expectativa de que el TEPJF restituyera las candidaturas era alta. 

–Sólo es el dictamen –expresó con optimismo uno de los seguidores. Las hijas del candidato y la esposa seguían la transmisión en el mismo lugar.

Lee más: Tribunal Electoral cancela las candidaturas de Félix Salgado y Raúl Morón

El segundo magistrado también se pronunció por confirmar la cancelación de la candidatura a Salgado.

Pero apenas era el segundo. Como un órgano colegiado compuesto por siete integrantes, los seguidores esperaban que por lo menos cuatro magistrados tuvieran argumentos en contra de la aprobación del dictamen.

El tercer magistrado en hablar fue Felipe de la Mata Pizaña. De la Mata también dijo que obstruir el modelo de fiscalización debe ser sancionado con la pena más alta, porque esa conducta lesiona la transparencia. “No se trata del monto, sino de la actitud”, argumentó.

Felipe Alfredo Fuentes Barrera era el cuarto magistrado y su postura determinante en el aspecto de los contrapesos. Fuentes Barrera se expresó en el mismo tono. Dijo que la fiscalización no era un asunto de trámite, sino una exigencia y que el candidato tuvo una actitud dolosa al negar al órgano fiscalizador su calidad de precandidato.

En las redes sociales, cuando se cruzó la línea del cuarto magistrado a favor del dictamen y en contra de restituir a Salgado como candidato, algunos comenzaron a festejar y a poner en sus estados ¡No hay toro! 

Militantes morenistas de Guerrero, como Diana Bernabé, candidata suplente a una diputación local exigió en su red que el secretario general con funciones de presidente, Marcial Rodríguez Saldaña, deje el cargo, porque este problema legal tenía que ver con su omisión como dirigente partidista.

¡Marcial debe salir! 

En el patio trasero de la cafetería de la avenida Insurgentes el optimismo se desvaneció. El silencio reinó aun cuando era un espacio pequeño para unos 300 asistentes.

La ausencia de Félix acentuaba el fantasma de la derrota.

–¿Y Félix no va a venir? –se preguntaban los seguidores.

–A lo mejor él ya sabía que esto iba a pasar, –especuló un grupo de mujeres procedentes de la Barra de Tecoanapa, del municipio de Marquelia, región de la Costa Chica.

Cuando el quinto magistrado terminó su participación y también en contra de la candidatura, las mujeres se levantaron. 

Marisol Rendón estuvo a punto de llorar de decepción. Dijo que con su grupo, unas 10 mujeres que venden pescado en la Barra de Tecoanapa, se iban de ahí indignadas.

Contó que se vinieron de Marquelia a las 6 de la mañana para festejar con Félix Salgado cuando el Tribunal le regresara su nombramiento de candidato. 

–Pero no va a haber festejo y Félix no está, –dijo desilusionada. 

Félix Salgado no estaba lejos de ahí. Veía la transmisión por ese mismo rumbo, en la casa de uno de sus abogados, el ex magistrado del Tribunal Superior de Justicia, Miguel Barreto Cedeño. Por la mañana, había jugado un partido de futbol, en una cancha frente al Hospital del Niño y la Madre, también por el sur. 

Con todo y desánimo, los simpatizantes de Félix Salgado escucharon al sexto integrante del Tribunal, a la magistrada Marisol Soto. Más postración.

Al final, el magistrado presidente expresó que la máxima pena era un exceso. Consideró que la falta de Félix Salgado no era dolosa, porque nunca tuvo la forma de que él rindiera su informe. 

“Hay toro” dijo alguien para levantar el ánimo, pero nadie le hizo segunda. La votación de los integrantes del cuerpo colegiado era mero trámite. Seis votaron a favor de la confirmación de la cancelación de la candidatura de Félix Salgado, uno en contra solamente, el del magistrado presidente.

La transmisión se cortó abruptamente. Una voz gritó ¡Ánimo hay toro! Félix Salgado apareció y la gente brincó de sus sillas, alzó el brazo y coreó: “¡No estás solo!”.

Félix Salgado se presentó a recordar a todos que hay una cita para este miércoles a las 12 horas en la alameda Granados Maldonado, en donde en asamblea decidirán qué hacer, porque la última palabra la dice el pueblo.

Fotografía: Oscar Guerrero

“Ya vieron ustedes el debate, decidieron que yo no vaya, pero esa es la decisión de ellos, muy respetable”.

Dijo que en esa asamblea se decidirá las opciones que hay.

Félix Salgado cerró este día decisivo en la vida política de Guerrero, y quizá del país, tocando durante un minuto las percusiones en la banda de rock Anbu, cuya participación se canceló. 

“El INE con el TRIFE va a caer porque el toro se los va a coger”, rocanroleó el vocalista Hugo Leyva al ritmo de la percusión de Félix Salgado, el candidato cercado.

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5 de mayo: claves para entender la relación de 'amor y odio' entre México y EU

Históricamente, la relación entre mexicanos y estadounidenses ha sido muy contrastante, tanto de admiración, como de rechazo. ¿A qué se debe?
5 de mayo, 2021
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Cada 5 de mayo, los estadounidenses celebran a México.

Una fecha que en el país latinoamericano no causa expectación, e incluso pasa desapercibida, en Estados Unidos es motivo para deleitarse con comida mexicana, ponerse sombrero y bigotes falsos. Y con una margarita en mano brindan por su vecino del sur.

La fecha marca el triunfo del ejército mexicano sobre los invasores franceses en la Batalla de Puebla, el 5 de mayo de 1862.

Y no es raro encontrar a estadounidenses -incluso latinos- que piensan que el Cinco de Mayo, como le llaman, es el día de la Independencia mexicana (en realidad es el 16 de septiembre).

Además de ese día, no hay otra fecha similar en las que EE.UU. celebre a su vecino.

Y es que la relación entre ambos países históricamente ha sido tan amistosa como conflictiva. Con una tendencia hacia lo negativo en los últimos años, según muestran los sondeos de opinión.

Tres personas celebrando el Cinco de Mayo

Getty Images
Los estadounidenses no dudan en tomar sombreros y bigotes falsos para “imitar” a los mexicanos en la fiesta del “Cinco de Mayo”.

La encuesta periódica del Pew Research Center (PRC) estadounidense muestra que la imagen positiva que tenían los mexicanos de EE.UU. desde 2002 -de entre 47% y 69%- cayó hasta el 30% en 2017, cuando el presidente Donald Trump impulsaba su agenda antiinmigrante.

Otro estudio de opinión de Gallup, de 2018, muestra cómo en la década de 2000 nueve de cada 10 estadounidenses consideraban a México como un “aliado” o “amigo”. Pero para 2018 cayó al nivel más bajo, de 72%.

“La gente de mi generación, de los años 50, 60 o 70, tienen esta relación amor-odio porque desde muy pequeños nos lo enseñaron en la escuela” en México, dice a BBC Mundo Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios EE.UU.-México de la Universidad de California en San Diego

“Pero las nuevas generaciones, los jóvenes tiene una relación pragmática con EE.UU.”, considera.

Por su parte, el internacionalista César Villanueva considera que hay admiración, más que amor, de mexicanos hacia estadounidenses. “Hay una relación simbiótica que hay que entender, yo creo que eso es central. Tanto como los estadounidenses se sirven de México, como los mexicanos de Estados Unidos”,

Del lado opuesto, señala que los estadounidenses solo llegan a admirar ciertos aspectos de México, pero asegura que es mayor su desconocimiento del país vecino: “Hay códigos culturales que nos llevan a una incomprensión muy muy marcada”.

¿Qué es lo que hace que mexicanos y estadounidenses vivan una relación tan contrastante, para muchos de “amor y odio”?

1. La herida abierta en México

Hay un punto en la historia de ambos países que ha definido el sentimiento de muchos mexicanos, principalmente de las generaciones que crecieron en el siglo XX, coinciden los expertos: la pérdida de la mitad del territorio mexicano a manos de EE.UU.

Separatistas del territorio mexicano de Texas -apoyados por el gobierno de EE.UU.- autoproclamaron la independencia en 1836. La disputa por ese territorio desembocó con el paso de los años en la invasión de EE.UU. a México en 1846.

Con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado por ambos países el 2 de febrero de 1848, EE.UU. pasó a tener 2,1 millones de kilómetros cuadrados más bajo sus dominios. Y el territorio mexicano se redujo en un 55%.

Este episodio, uno de los más oscuros en la historia de México, ha definido históricamente el sentimiento de los mexicanos hacia los estadounidenses.

Fronteras durante los años de conflicto

BBC

“Teníamos un territorio enorme, el doble de lo que tenemos ahora, pero estaba muy poco poblado. En esa lógica se dio un choque histórico que siempre va a quedar como una huella. Una guerra de los dos países en la que hubo un ganador. Pero si esa expansión hubiera venido de China, Rusia o Canadá, el país era de todas maneras proclive a perder ese territorio“, dice Villanueva.

“Es una herida histórica que va a quedar ahí irremediablemente. Podría cambiarse, pero no hemos hecho un proceso de reconciliación para hacerlo”, añade.

Fernández considera que esto marcó la educación de generaciones como las de él, ya que en la educación pública se enseñó así durante décadas.

Se nos enseñó que la fuente de todos los males era EE.UU. Si hay violencia, es porque EE.UU. demanda droga, porque manda armas”, señala Fernández.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

“Pero los jóvenes ya no tienen tanto el peso de esa historia de nuestra generación”.

2. La cultura como puente

Por otra parte, uno de los factores clave de simpatía entre mexicanos y estadounidenses es el ámbito cultural, artístico, deportivo y académico.

La gastronomía mexicana está entre las tres cocinas extranjeras favoritas de los estadounidenses, junto a la china y la italiana, según diversos sondeos, como los de Gallup.

Del lado mexicano, el consumo de cine, televisión y algunos deportes estadounidenses -como el basquetbol, el fútbol americano o el béisbol- supera al de cualquier otro país.

Incluso el español cada vez tiene más presencia en EE.UU., país en el que 60% de los latinos son de origen mexicano. “Se ha vuelto un vehículo de comunicación”, dice Villanueva.

Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón en Cannes, Francia

Getty Images
Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón son tres directores mexicanos que han triunfado en Hollywood, el principal cine de consumo mexicano.

“A través de la cultura es donde los acercamientos han sido más visibles y victoriosos, pero se da en dos niveles: uno natural, abierto, como los intercambios artísticos, organizaciones, generalmente anclados a lazos previos, familiares”, señala el investigador.

También en un “intercambio subterráneo, poco visible” de productos culturales como la medicina tradicional o en el ámbito de la industria de la moda.

El experto en la imagen de México en el extranjero señala que los mexicanos “admiran su ciencia, sus inventos, sus logros”, pues México no ha avanzado ese camino. “México no es un pueblo así. Es un pueblo que le ha costado llegar a la modernidad. Que prefiere las formas tradicionales que las modernas“.

Y curiosamente, las tradiciones culturales mexicanas son admiradas en Estados Unidos.

Miguel, personaje central de la película "Coco" (Foto: Disney/Pixar)

Disney/Pixar
“Coco” fue la película más taquillera en la historia de México, un intento de Hollywood de mostrar la cultura mexicana del Día de Muertos (para algunos, con muchos estereotipos).

Fernández de Castro advierte que hay un “estereotipo que ha venido ganando terreno” en la imagen que tienen los estadounidenses de México, difundida a través de los medios y productos culturales.

“Un México lleno de droga, muy violento, corrupción. Y no la sociedad vibrante que es el país. Sí hay muchos problemas en México, pero también muchos elementos de desarrollo. Está muy distorsionada la imagen de México en EE.UU.”, considera.

3. La unión comercial y el recelo

Muy ligado a la cultura o el deporte comercializada, señalan los analistas, está la forma en que ambos países se han relacionado económicamente.

Estados Unidos es el principal país de destino de lo que se fabrica o produce en México, y a su vez éste es el segundo de las estadounidenses.

“México está fascinado de ser vecino del mercado más grande del mundo”, señala Fernández de Castro. “Si la economía de EE.UU. está creciendo, hace que crezca le producto interno bruto mexicano”.

Pero esto en años recientes fue un punto que crispó las opiniones de los vecinos, cuando el presidente Trump criticó el déficit estadounidense en la balanza comercial y la mudanza de fábricas de EE.UU. a México que generaban desempleo en su país.

Una simpatizante de Trump con un cartel que dice "Construyan el muro"

Getty Images
“Construyan el muro”. Muchos republicanos en EE.UU. se conectaron con el discurso nacionalista de Trump en su campaña y a lo largo de su presidencia (2017-2021).

Una encuesta de Gallup en 2018 indicó que la imagen de México entre los estadounidenses tocó un nuevo nivel más bajo, con 26% de los encuestados que pensaban que el vecino del sur era “enemigo”.

En otro estudio de 2019, el PRC preguntó las primeras palabras que le vienen a la mente a los mexicanos al pensar en EE.UU.: “dinero”, “trabajo” y “mal”. Entre mexicanos, 31% usó palabras negativas y 40% neutrales para referirse a EE.UU.

“México tiene una admiración, no tanto al estadounidense en sí, sino a su modernidad. Una que no tiene México. Es un país que rápidamente se industrializó, se modernizó, con procesos de producción fuertes y se posicionó como una potencia mundial rápidamente en el siglo XX”, sostiene Villanueva.

La historia explica en parte esto, según el experto: “México vivió más de tres siglos de colonialismo y eso generó una visión colonial, de dependencia. Eso va marcando pautas de desarrollo”, señala.

porcentaje de mexicanos en las industrias estadounidenses

Cecilia Tombesi / BBC

A eso hay que añadir que en México históricamente se ha percibido que Estados Unidos le da un trato no prioritario. La frase “México es el patio trasero de EE.UU.” suele aparecer en los debates del tema.

“Las opiniones más negativas sobre México en el mundo vienen de los estadounidenses”, adelanta Villanueva sobre un nuevo estudio que prepara. “Sí, nos perciben como una amenaza, como un país dependiente y subdesarrollado. Y en pocos sentidos como un país aliado”, afirma.

4. Disfrutar el país vecino (o no)

Visitar al vecino, por turismo o para vivir ahí, es otra condición que marca sentimientos en la relación entre México y EE.UU.

En cuestión de turismo, 10,5 millones de estadounidenses llegaron a México por vía aérea en 2019, lo que representa 55% de todos los extranjeros que visitaron el país de esa manera. Además, 1,5 millones viven en el país, según el Departamento de Estado de EE.UU., lo cual es la mayor población estadounidense fuera de su país.

Grandes comunidades de jubilados residen en poblaciones turísticas de México. “Ven que pueden llevar una vida espectacular en México con sus ahorros de retirados”, señala Villanueva.

Pero también hay jóvenes, como Noelle Brooks, quien “ama a México” y a través de TikTok comparte su experiencia de vivir en Campeche.

“No sabes cuántos mensajes recibo de que me van a secuestrar, de que es peligroso”, cuenta en un video reciente en el que enfatiza que la gente en su país no entiende lo grande y diverso que es México.

“Para poner las cosas en perspectiva, la ciudad en la que vivo es significativamente, muy significativamente, más segura de las que he vivido en EE.UU.“, como Sain tLouis y Kansas City, explica.

Por otra parte, México es el principal país de origen de los visitantes a EE.UU., con casi 21,4 millones en 2019. Y se estima que allí viven unas 36 millones de personas mexicanas o de origen mexicano.

Ambas naciones comparten 3.100 km de una frontera catalogada como una de las más transitadas del mundo.

La frontera de Tijuana

Getty Images
La frontera de Tijuana con el área de San Diego es una de las más transitadas de México y el mundo.

Sin embargo, mientras los estadounidenses pueden entrar a México fácilmente, incluso mudarse si lo desean, para la mayoría de los mexicanos conseguir una visa de turista de EE.UU. es complicado, más aún un permiso de trabajo.

“Claramente es un asunto que es visto como rechazo de EE.UU. No es amistoso hacer eso. Cualquiera puede ir y solicitar la visa, pero por todo lo que se requiere la mayoría no logra conseguirla”, señala Villanueva.

“Lo que el mexicano ve es que a EE.UU. realmente no le interesa hacer una integración real de Norteamérica. Le interesa lo comercial, mejorar su competitividad, pero no integrar a una nación a la cual le teme”, considera.

Por otra parte, migrar sin documentos ha dejado de ser atractivo para los mexicanos, que desde la década de 2000 ha visto una gran disminución entre los que intentan cruzar la frontera, según muestran las estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU.

1 de cada 6 estadounidenses es de origen hispano

Cecilia Tombesi / BBC

El experto en migración Giovanni Peri dice a BBC Mundo que esto se debe a tres principales razones: el mejoramiento del ingreso en México que ofrece más oportunidades económicas; el hecho de que demográficamente hay cada vez menos jóvenes menores de 30 años en México, el principal grupo que migra; y el incremento de la seguridad fronteriza.

En ello coincide Villanueva: “Dejó de ser atractivo para muchos irse a Estados Unidos“.

5. El factor racial

Según la encuesta del PRC de 2019, palabras como “discriminación”, “racismo”, “racistas” e “injusticia” se encontraron entre las más frecuentes dichas por los mexicanos al pensar en Estados Unidos.

Villanueva y Fernández coinciden en que existe un componente racial en el sentimiento que hay entre naciones.

“El racismo en EE.UU. no solo se da hacia los afroestadounidenses, sino a quienes son diferentes a los blancos, que se hizo más evidente durante el trumpismo”, dice Fernández de Castro.

Un grupo de supremacistas blancos en EE.UU.

Getty Images
Los grupos radicales identificados con el supremacismo blanco han recobrado fuerza en EE.UU. en los últimos años.

Estados Unidos cada vez se hace más diverso. El último censo muestra que 60% de la población se identifica como blanca, seguida por los latinos (18,5%) y los afroestadounidenses (13,4%) en los primeros tres lugares.

En México, la mayoría de la población es mestiza, y los que se identifican como indígenas son casi el 6%. Pero también hay un componente de racismo en su población, que históricamente ha simpatizado hacia la gente blanca.

Los analistas señalan que hay un temor manifiesto entre la comunidad blanca de EE.UU. a que pueda ser “desplazada” por los grupos de otro origen racial, incluidos los latinos.

“A la migración más nueva se le tiende a ver con desconfianza. Y es algo que le pasó a los italianos en la década de 1930 y 1940. O a los irlandeses. Y hoy nadie diría que los italianos no son parte del mosaico de EE.UU.”.

Villanueva coincide: “A los mexicano-estadounidenses entienden que no van a ser aceptados en EE.UU. porque el racismo es muy fuerte”.


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