A 10 años de la masacre de Allende, recrean la pesadilla para no olvidarla
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Foto: Kirsten Luce / National Geographic. Imágenes de la edición julio 2017

A 10 años de la masacre de Allende, recrean la pesadilla para no olvidarla

James Schamus, Fernanda Melchor y Monika Revilla presentan una serie de seis capítulos producida por Netflix que recrea la matanza a través de personajes ficticios basados en la investigación periodística “Anatomía de una masacre”.
Foto: Kirsten Luce / National Geographic. Imágenes de la edición julio 2017
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La masacre de Allende, Coahuila, forma parte de la historia más siniestra de México. El 18 de marzo de 2011, sicarios de Los Zetas irrumpieron en el pequeño municipio fronterizo buscando venganza porque alguien les había traicionado. Tres días después la localidad era una zona de guerra: casas destruidas, comercios arrasados y un número de muertos y desaparecidos que todavía hoy no ha sido clarificado. En el horror de Allende se mezclan todos los elementos que han marcado los últimos 15 años de eso que Felipe Calderón denominó “guerra contra el narcotráfico”: el crimen organizado como poder real en un territorio, un Estado ausente e incapaz de proteger a su población, autoridades corruptas que rinden cuentas ante el narco y muchas víctimas. También, diez años después de la matanza, la impunidad. 

Ahora que se cumple una década de aquellos sucesos trágicos, Netflix presenta una serie de ficción, basada en hechos terriblemente reales pero cuyos personajes no se corresponden con los que padecieron aquel horror. El 30 de junio podrán verse sus seis capítulos y hoy Animal Político presenta su tráiler en primicia

El director James Schamus (productor de “Brokeback Mountain”, entre otros títulos) y las escritoras Monika Revilla y Fernanda Melchor firman un trabajo que nos lleva al Allende previo a la masacre y nos va acompañando hasta el momento en el que los narcos secuestraron y asesinaron a decenas de personas. A través de cada una de las historias personales se nos presentan continuas disyuntivas en las que no caben interpretaciones maniqueas de buenos y malos. Mediante la empatía con los personajes, la serie interpela al espectador con una pregunta: ¿tú qué hubieses hecho? O en palabras de Fernanda Melchor, “Allende representa la pesadilla que nos podría ocurrir a cualquiera”.

El trabajo, en algunos momentos lento y denso como era la vida en un municipio controlado por el crimen organizado, está basado en la investigación periodística “Anatomía de una masacre”, realizado por la reportera estadounidense Ginger Thompson. Aquel reportaje sirvió para revelar el papel de la DEA en los hechos que desembocarían en la masacre. En este caso, el texto se utiliza como guía para presentar a personajes trágicos y ambiguos que se convierten en piezas del engranaje previo a la matanza. No hay héroes ni villanos más allá de los perpetradores, representados como una fuerza brutal que prepara la ofensiva. Mientras tanto, hay seres humanos cuyo contexto les mueve a tomar decisiones en un contexto de urgencia. También, pequeñas narrativas que se cruzan y que reflejan algunos de los problemas que caracterizan el México actual como los abusos policiales, la desigualdad, los feminicidios o la explotación.

Lee: “Allende representa la pesadilla que nos podría ocurrir a cualquiera”: Fernanda Melchor

“Queríamos crear en una serie enfocada en la cotidianidad, las pequeñas historias personales, la forma en que la violencia es vivida por una comunidad, una red de individuos interconectados unos con otros”, explica la escritora Fernanda Melchor, en entrevista con Animal Político. “No (es) solo la violencia del narco, sino la violencia como estructura, corrupción y violencia del Estado, la violencia feminicida y de explotación sexual, la doméstica”, añade.

La masacre de Allende fue un punto de inflexión, aunque todavía existen muchos interrogantes. La creencia popular dice que fueron más de 300 personas entre asesinados y desaparecidos. Sin embargo, la recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) 10VG/2018 que analiza los hechos solo llega a identificar a 49. Aquel informe señaló tanto a los integrantes del crimen organizado como a policías municipales de Allende como responsables de la matanza. Se abrieron seis procesos judiciales y la CDNH señaló a 33 elementos de la corporación municipal como piezas clave en los hechos.

Aquellos sucesos serían determinantes para la evolución del crimen organizado en la zona. Los hermanos Treviño Morales, los Z40 y Z42, fueron detenidos en 2012 y 2015. Con los arrestos comenzó el declive de la organización. Pero en Allende todavía pervive el miedo. Este es un miedo que aparece en el relato “Somos”, que pone rostro a las historias individuales que dan sentido a un contexto hostil. Una vendedora de hotdogs dispuesta a todo para proteger a su yerno. Tres amigos adolescentes ajenos a los negocios del padre de uno de ellos. Dos narcotraficantes que se odian, pero se necesitan para sobrevivir. Una migrante centroamericana obligada a prostituirse en su camino a Estados Unidos. Atravesando todos estos relatos está la figura de los sicarios que se preparan para irrumpir en Allende y provocar una masacre. 

Somos es una historia real que hace sentido porque, a nivel microhistorias, empieza con el gobierno de EU y con la historia de un agente con buenas intenciones que termina regándola, cometiendo un grave error. Los errores son parte del sistema, de este régimen de poder que continúa hoy en día”, dice James Schamus, en entrevista con Animal Político.

“No siempre estamos del lado correcto”

El contexto es fundamental en esta historia. Estamos en marzo de 2011, en la recta final del gobierno de Felipe Calderón, quien puso en marcha la denominada “guerra contra el narcotráfico”. México lleva algunos años con un incremento en el número de asesinatos y ya se conocen algunas tragedias que marcarán la historia reciente del país. Aquel año, más de 27 mil mexicanos murieron de forma violenta. Fue un récord, tristemente superado en años posteriores. En aquel momento ya parece claro que la estrategia militarizadora no solo se muestra ineficaz para combatir el crimen, sino que termina siendo la chispa que incendia la violencia. Los cárteles se fragmentan y surgen nuevos actores armados. Los Zetas se convierten en la organización más temida por su brutalidad. Este es el México en el que se perpetra la masacre. 

“Allende representa la pesadilla que nos podría ocurrir a cualquiera. Creo que en cada estado estamos marcados por una masacre. Yo soy de Veracruz. Allá en 2011 fueron y arrojaron cuerpos frente a centros comerciales importantes, a menos de 1 km donde se celebraba una conferencia de seguridad pública”, explica Melchor. 

Más allá del contexto general, la historia muestra también cómo decisiones adoptadas a cientos de kilómetros por personas desconocidas pueden marcar el futuro de un pueblo. En este caso, las malas determinaciones de agentes de la DEA, que comparten la información que han recibido sobre los hermanos Treviño Morales, líderes de los Zetas, con policías mexicanos que rápidamente entregan la información a los narcos. Como venganza, el cartel irrumpirá en Allende para hacer pagar a los supuestos traidores. Nuevamente, la idea de Allende como “pesadilla que le podría ocurrir a cualquiera”. 

Para el director, la serie “cambia el foco de las narrativas usuales y nos da tiempo de pensar en qué pasa con las personas cuando se ven envueltas en estas historias de violencia”. En su opinión, el relato también supone un paso adelante ya que asume que las personas se ven envueltas en las historias y “no siempre estamos del lado correcto”.  “Somos trata a los perpetradores de la misma manera que a las víctimas, no para excusarlos o explicarlos, sino porque son personas como las otras personas”, resume.

Las víctimas como prioridad frente al relato de los narcos

La forma en la que se presenta la historia se contrapone al auge de los narcorrelatos registrado en los últimos años. No son los capos y sus circunstancias, sino la vida de mujeres y hombres anónimos que se verán atravesadas por decisiones en las que ellos jamás tuvieron parte. Las víctimas, no desde la perspectiva de su condición de afectados por la violencia, sino como seres humanos que viven en un contexto hasta el momento antes de ser sacudidos por el horror. “Quisimos darle la vuelta a la narrativa de las series de narcos que existen actualmente. Las narrativas siempre giran alrededor de ellos, son los antihéroes, la cultura está glamourizada y la violencia es decorativa. Creo que este tipo de narrativas, cuando se repiten tanto, pueden llegar a ser nocivas y tóxicas, y pueden llegar a entumecer una realidad que estamos viviendo”, explica Monika Revilla.

Las víctimas. Durante años, el papel de las víctimas en el relato ha sido ignorado. Y para Revilla, darles voz es clave “para empezar un diálogo y contrarrestar la narrativa preponderante”.

No consideran sus autores que una historia esté llamada a transformar el mundo, aunque tampoco eluden responsabilidades. “Sería soberbio y hasta ridículo pensar que con esto vamos a cambiar la realidad del país”, dice Melchor. Sin embargo, considera fundamental “la capacidad que tengamos como sociedad de conversar respecto a estos temas, romper el silencio”.

“Sí hay una deuda en la narrativa -cualquiera que sea- de hace falta la representación del ciudadano común”, dice.

Eso es “Somos”. La representación de la vida anodina en un pueblo fronterizo en México en el que confluyeron todos los elementos para convertirlo en símbolo de la violencia. La vida de hombres y mujeres golpeados por la violencia durante los instantes previos a convertirse en víctimas y victimarios. Una parte de la historia triste y sangrienta del país al que todo el mundo llegó demasiado tarde para contarla. 

Como explica Fernanda Melchor, “Allende es una historia que ha tardado mucho tiempo en ser contada. Nosotros intentamos abrir la conversación tan necesaria, que afectan la vida de innumerables personas y siguen impunes. Son temas muy delicados que esta ficción en particular aborda de una manera sensible y respetuosa, mostrando estos claroscuros humanos. Hasta qué punto las fosas clandestinas, por ejemplo, no están hablando de otros pequeños allendes que han ocurrido en nuestra historia reciente. Es el colmo del horror, de la impunidad, de un silencio que se entiende que los habitantes y víctimas a veces procuren y traten de romper, pero es el silencio que series como esta buscan minimizar para abrir la conversación”. 

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Coronavirus: 4 factores que incrementan el riesgo de contraer COVID después de vacunarse

Varios expertos exponen los factores que contribuyen a aumentar el riesgo de que una persona que ha recibido la vacuna contra el coronavirus sufre una infección.
20 de septiembre, 2021
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Dos semanas después de la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19, los efectos protectores de la misma estarán en su punto más alto.

Ahí es cuando una persona puede decir que está completamente vacunada. Si después de eso contrae COVID-19, entonces ha sufrido una llamada “breakthrough infection” o infección en vacunados.

En términos generales, son infecciones similares a las de personas no vacunadas, pero existen algunas diferencias.

Esto es lo que debe tener en cuenta si una persona ya está completamente vacunada (una o dos dosis, según la fórmula recibida).

Los síntomas son diferentes

Según el Estudio de Síntomas de COVID-19, las cinco dolencias más comunes de una infección en vacunados son dolor de cabeza, secreción nasal, estornudos, dolor de garganta y pérdida del olfato.

Algunos de estos son los mismos síntomas que experimentan las personas contagiadas que no se han vacunado. Tres síntomas en particular: dolor de cabeza, dolor de garganta y secreción nasal.

Sin embargo, los otros dos síntomas más comunes en los no vacunados son fiebre y tos persistente.

Estos dos síntomas son “típicos” de la COVID-19, pero se vuelven mucho menos comunes una vez que se ha recibido la vacuna.

Mujer enferma

Getty Images
Las personas vacunadas tienen síntomas más leves que los no vacunados si se contagian de coronavirus.

Un estudio concluyó que las personas con infecciones en vacunados tienen un 58% menos de probabilidades de tener fiebre, en comparación con las personas no vacunadas. Para muchos, la COVID-19 se siente como un resfriado después de la vacunación.

Esas personas también tienen menos probabilidades de ser hospitalizadas si desarrollan la enfermedad. También es probable que tengan menos síntomas durante las etapas iniciales del contagio y es menos probable que padezcan la enfermedad a largo plazo.

Las razones por las que la enfermedad es más leve en las personas vacunadas podría deberse a que las vacunas, si bien no bloquean la infección completamente, pueden hacer que la persona infectada tenga menos partículas de virus en su cuerpo.

Sin embargo, esto aún no se ha confirmado.

¿Qué aumenta el riesgo?

En Reino Unido, la investigación concluyó que el 0,2% de la población, o una persona de cada 500, experimenta una infección una vez que está completamente vacunada.

Vacunas

BBC

Pero no todos corren el mismo riesgo.

Cuatro factores parecen contribuir a cuán protegido está alguien tras ser vacunado:

1. Tipo de vacuna

El primero es el tipo específico de vacuna que alguien recibe y la reducción relativa del riesgo que ofrece.

La reducción del riesgo relativo es una medida de cuánto disminuye el riesgo de que alguien desarrolle COVID-19 en comparación con alguien que no se vacunó.

Los ensayos clínicos mostraron que la vacuna Moderna redujo el riesgo sintomático en un 94%, mientras que la vacuna Pfizer en un 95%.

Las vacunas Johnson & Johnson y AstraZeneca tienen porcentajes más bajos, reduciendo este riesgo en aproximadamente un 66% y 70%, respectivamente, (la protección ofrecida por AstraZeneca pareció aumentar al 81% si se dejaba un intervalo más largo entre dosis).

https://www.youtube.com/watch?v=Rj9JiCY49CE

2. Tiempo transcurrido desde la vacunación

Las cifras de riesgo relativo no son el único factor.

Es cada vez más evidente que el tiempo transcurrido desde la vacunación también es importante. Y es una de las razones por las que el debate sobre una dosis extra, de refuerzo, está aumentando en el mundo.

Las primeras investigaciones, que aún deben ser revisadas por otros científicos, sugieren que la protección de la vacuna Pfizer disminuye durante los seis meses posteriores a la vacunación.

Es demasiado pronto para saber qué sucede con la eficacia de la vacuna más allá de los seis meses, pero es probable que se reduzca aún más.

3. Variantes

Otro factor importante es la variante del virus a la que se está expuesto.

Las reducciones de riesgo mencionadas anteriormente se calcularon en gran medida probando vacunas contra el primer tipo del virus SARS-CoV-2.

Gráfico de cómo aparecen las variantes

BBC

Pero cuando se enfrenta a la variante alfa, los datos del Instituto de Salud Pública de Inglaterra sugieren que dos dosis de la vacuna Pfizer ven reducida su efectividad al 93%. Y contra la delta cae al 88%.

La vacuna AstraZeneca también se ve afectada de forma similar.

El Estudio de Síntomas de COVID-19 respalda todo lo anterior.

Sus datos sugieren que de dos a cuatro semanas después de que alguien reciba una segunda dosis de Pfizer, tiene alrededor de 87% menos probabilidades de tener síntomas de COVID-19 al exponerse a la variante delta.

Después de cuatro a cinco meses, esa cifra cae al 77%.

4. Tu sistema inmunitario

Es importante recordar que las cifras anteriores se refieren a la reducción promedio del riesgo en una población.

El riesgo individual de una persona dependerá de sus propios niveles de inmunidad y de otros factores específicos (como su grado de exposición al virus, lo que podría estar determinado por cosas como dónde trabaja).

El buen estado inmunitario generalmente se reduce con la edad.

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
A mayor edad, la respuesta inmunitaria natural tiende a ser menor.

Las condiciones médicas a largo plazo también pueden afectar nuestra respuesta a la vacunación. Por lo tanto, las personas mayores o las personas con sistemas inmunitarios comprometidos pueden tener niveles más bajos de protección inducida por la vacuna, o pueden ver que su protección disminuye más rápidamente.

También vale la pena recordar que los más vulnerables desde el punto de vista clínico recibieron sus vacunas primero, posiblemente hace más de seis meses, lo que puede aumentar su riesgo de experimentar una infección debido a la disminución de la protección.

¿Hay por qué preocuparse?

Aun considerando lo anterior, las vacunas reducen enormemente las posibilidades de contraer COVID-19. También protegen en un grado mayor contra la hospitalización y la muerte.

Sin embargo, es preocupante ver infecciones en vacunados, y la inquietud es que podrían aumentar si la protección de la vacuna, como se sospecha, cae con el tiempo.

Por lo tanto, los gobiernos están considerando ofrecer una dosis de refuerzo a los más vulnerables y también están considerando si deberían extenderse a otros.

Francia y Alemania ya están planeando ofrecer dosis adicionales a grupos que se considera que tienen un mayor riesgo.

Pero incluso si no se ofrecen, esto no debe interpretarse como que las vacunas no funcionan.

Y, mientras tanto, es esencial promover la vacunación entre todas las personas que aún no han recibido sus dosis.


*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Common:. puedes leer la versión original (en inglés) haciendo clic aquí.


*Los autores son académicos de la Universidad de Anglia Oriental, Reino Unido.


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