Tras venta de Fertinal a Pemex se ocultaron pérdidas por 11 mil mdp: ASF
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Auditoría denuncia fraudes tras venta de Fertinal a Pemex: se ocultaron pérdidas por más de 11 mil mdp

El proceso de compra de Fertinal por parte de Pemex estuvo inundado de irregularidades, desde la adquisición de plantas con maquinaria obsoleta hasta la quiebra virtual en que estaba la empresa. Consejo de Pemex y Banco Azteca, implicados en el caso.
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18 de mayo, 2021
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Pérdidas de casi 11 mil 700 millones de pesos ocultas de la Cuenta Pública 2016; adquisición de una planta con equipos de 30 años de antigüedad y obsoletos; estimaciones de ganancias alejadas de la realidad; avalúos que alertaban de una empresa en quiebra y que fueron abiertamente ignorados; documentos ocultados a los auditores; y una producción por debajo de lo que se había proyectado.

Estas son algunas de las múltiples irregularidades detrás de la adquisición en 2015 de la empresa de fertilizantes Grupo Fertinal S.A. de C.V. por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex), y que ya fueron denunciadas penalmente por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ante la Fiscalía General de la República (FGR).

Tras cinco años de análisis, autoridades de la ASF confirmaron a Animal Político la presentación de esta denuncia a partir de la cual se ha iniciado una carpeta de investigación en la FGR en contra de los exfuncionarios y particulares que resulten responsables.

Leer más: Salinas Pliego tenía vínculos con empresas beneficiadas con la venta de Fertinal a Pemex

De acuerdo con la Auditoría y con la actual administración de Pemex, en las irregularidades no solo está implicado quien fuera el director general (Emilio Lozoya), sino los integrantes del Consejo de Administración que aprobaron una inversión desfavorable y los bancos -entre ellos Banco Azteca – que financiaron una operación que era insolvente.

La denuncia penal se sustenta en los hallazgos de las auditorías financieras 514-DE y 468-DE correspondientes a los ejercicios 2015 y 2016, y en las que la ASF concluye que la adquisición de Grupo Fertinal “no fue un negocio rentable” para Pemex y por ende para el país.

Prueba de ello es que para 2016 las pérdidas de Fertinal -ya bajo la administración de Pemex- ascendieron a 565 millones 748 mil dólares, que según la conversión hecha por los propios auditores equivalían en ese momento a 11 mil 690 millones de pesos.

Para poner en proporción lo negativo de dicha inversión, cuando el Consejo de Administración aprobó la inversión lo hizo bajo el supuesto de que las ganancias anuales para Pemex serían de 560 millones de dólares en promedio. Lo que ocurrió fue exactamente lo contrario.

Además, los auditores alertaron que funcionarios de Pemex ocultaron deliberadamente la gravedad de lo ocurrido al no reportar en el estado de la Cuenta Pública 2016 el nivel de dicha pérdida. En su lugar solo registraron pérdidas netas por 41 millones de dólares, equivalentes solo 7% del perjuicio económico sufrido en ese año.

Ese no fue el único ejemplo de opacidad. En la auditoría 514-DE que forma parte de la denuncia, la ASF alerta que de manera deliberada Pemex no entregó información relacionada con los factores que se tomaron en cuenta para justificar la adquisición de Fertinal, la cual requirió una inversión inicial de 635 millones de dólares.

Lluvia de anomalías 

Detrás de la adquisición de Grupo Fertinal, la ASF reportó múltiples irregularidades no atendidas o ignoradas que luego ocasionaron perjuicios graves para las finanzas de Pemex. Se trata de fallos que la FGR deberá determinar si fueron producto solamente de negligencias o de corrupción.

El origen del problema es que Fertinal era una empresa prácticamente en quiebra al momento de su adquisición. Sus instalaciones en Baja California y Michoacán, en las que se producen fertilizantes, operaban por debajo de su capacidad de producción debido a que muchos de sus equipos ya no funcionaban o estaban obsoletos, con casi 30 años de antigüedad.

Eso provocaba que la compañía acumulara cinco años de bajas en su producción y tres años de pérdidas económicas. El no poder ganar más dinero del que invertía en su operación provocó que Fertinal recurriera a constantes financiamientos bancarios para seguir operando, lo que trajo consigo una deuda cada vez mayor.

Una auditoría externa contratada por Pemex antes de la adquisición desglosó de forma detallada múltiples factores por los cuales Fertinal era una inversión de riesgo, costosa y con pocas probabilidades de éxito.

Entre esas anomalías se alertaba, por ejemplo, de la depreciación acelerada de la empresa, retraso de pagos a proveedores, juicios laborales por casi un millón de dólares en su contra, poco capital para modernizar o expandir la exploración en las minas, las pérdidas acumuladas por años y cuentas por cobrar abiertas, la caducidad de la maquinaria, entre otras.

“Además de 2013-2015 los estados financieros consolidados de Fertinal presentaron inconsistencias en los registros: reconocimiento de revaluaciones de activos fijos del 65.2% del total de monto histórico, cancelación de pérdidas de ejercicios anteriores con la cuenta de reserva por revaluación y un ajuste por conversión presentado de forma incorrecta. Asimismo, Fertinal ha presentado pérdidas brutas y netas con respecto de las ventas en esos” indicó la ASF.

En una sesión del consejo de Pemex realizada previo a la adquisición de la planta dos consejeros independientes expresaron sus dudas y posición en contra de esta inversión. Uno de ellos dijo que no era prioritaria y sí muy riesgosa, mientras que el otro alertó que se trataba de una empresa que acumulaba pérdidas por años consecutivos, por lo que pagar más de 600 millones de dólares por ella era excesivo.

Sin embargo, las anomalías fueron completamente ignoradas por la dirección general de Pemex y el resto de los consejeros, quienes terminaron avalando esta adquisición en una sesión del Consejo de Administración realizada el 26 de octubre de 2015.

“En el escenario proyectado para el Caso de negocio Adquisición Fertinal, se utilizaron premisas basadas en tendencias de mercado muy inferiores a la situación real aunado a sinergias y mejoras que no se dieron o se dieron parcialmente”, indica la ASF.

De acuerdo con una auditoría posterior realizada en 2017 por la firma Ernst & Young, el valor real del complejo de Fertinal no superaba los 15 millones de dólares, cifra muy inferior a los más de 260 millones en que se valuaron sus acciones, y de los más de 400 que representaba sus deudas, todo lo cual fue cubierto con recursos de Pemex.

Pobre producción y más dinero perdido

La compra de Grupo Fertinal se justificó bajo la premisa de que con sus plantas nuestro país sería capaz de abastecer hasta una tercera parte del consumo nacional de fertilizantes y reducir a su vez la importación desde el extranjero. Se crearía además un círculo virtuoso ya que el gas y amoniaco que necesitaban las plantas serían suministrados por la propia Pemex. 

Pero esto no ocurrió así. En 2016 las plantas produjeron por debajo del 70 por ciento de su capacidad instalada mientras que el amoniaco para que funcionaran tuvo que ser importado casi en su totalidad desde Venezuela y Trinidad & Tobago. Para 2017 la situación había empeorado con un paro casi total de la producción.

“De acuerdo con el Informe de Gestión del Director General, la causa principal del bajo aprovechamiento de la capacidad instalada para producir fertilizantes se debió al deterioro de las plantas, que están en mantenimiento constante, y en consecuencia, presentan fallas operativas; además, la mina ha requerido mantenimientos constantes. Situación que debió considerarse previo a la compra de Grupo Fertinal”, indica la Auditoría.

El riesgo de una parálisis completa de las plantas de Fertinal por el estado de deterioro en el que se encontraban orillaron a Pemex a aprobar un plan de rescate con una nueva inversión de 120 millones de dólares para rehabilitar áreas clave de los complejos y tratar de agilizar la producción.

Aunque dicha inyección de recursos evitó un colapso, el dinero es insuficiente para poner a los complejos en condiciones óptimas. Una evaluación de Pemex arroja que, tan solo para modernizar la maquinaria preexistente, se requieren más de 300 millones de dólares 

Los implicados bajo la lupa

En la denuncia promovida ante la FGR, la Auditoría advierte que los integrantes del Consejo de Administración de Pemex contaron desde un inicio con información legal, económica, financiera, fiscal y ambiental suficiente que evidenciaba que la compra de Grupo Fertinal no era rentable y aún así aprobaron dicha inversión.

De acuerdo con datos de Pemex, los integrantes del consejo que participaron en la sesión en la que se aprobó la inversión, de acuerdo con datos de la administración actual de Pemex, eran el entonces secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, en su calidad de presidente, así como José Rogelio Garza Garza, Cuauhtémoc Ochoa Fernández y María de Lourdes Melgar Palacios, subsecretarios de Economía, Medio Ambiente y Energía.

También estuvo presente Emilio Lozoya, director de Pemex en aquel momento, Edgar Torres Garrido, director de Pemex Fertilizantes, Fernando Zendejas Reyes y Miguel Ángeles Flores Ramírez, secretarios del Consejo de Administración, entre otros.

La ASF destaca que en la operación de compraventa de Grupo Fertinal por parte de Pemex tuvieron participación diversos bancos, entre ellos Bancomext, Nacional Financiera y particularmente Banco Azteca que participó tanto de parte del lado vendedor como fiduciaria, así como del lado comprador al haber otorgado un crédito a Petróleos Mexicanos para la operación.

De acuerdo con una denuncia previa que la actual administración de Pemex había promovido por la adquisición de Fertinal, los bancos implicados también podrían ser responsables de un delito, al haber concedido créditos para una empresa que estaba en condiciones de quiebra como si fuera solvente.

Se prevé que la investigación abierta en su momento por la denuncia de Pemex se integre ahora a la abierta por la denuncia promovida por la ASF.

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Cómo la pesca ilegal de la 'cocaína del mar' en México amenaza la existencia de la vaquita marina

La vaquita marina se encuentra solo en México. Es el mamífero marino más amenazado del planeta y su supervivencia está más en riesgo por un choque de intereses entre la pesca y la conservación.
15 de mayo, 2021
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El explorador Jacques Cousteau decía que el mar de Cortés, en el noroeste de México, es “el acuario del mundo”.

Uno de sus tesoros es la vaquita marina, una marsopa plateada con grandes ojos de panda. Pero sus pueden estar contados por la pesca ilegal de otra especie protegida: la totoaba.

Se trata de un pez que puede crecer tan grande como una vaquita marina y que era un alimento antes de ser incluido en la lista de especies amenazadas de México.

“Lo pescábamos en los años 60 y 70”, recuerda Ramón Franco Díaz, presidente de una federación de pescadores en la localidad costera de San Felipe, en la península de Baja California.

“Entonces vinieron los chinos con sus maletas llenas de dólares y compraron nuestras conciencias”.

Los asiáticos llegaron buscando la vejiga natatoria de la totoaba, un órgano que ayuda a los peces a mantenerse flotantes. En China es muy valiosa por sus presuntas propiedades medicinales, las cuales no están comprobadas.

Según la ONG Earth League International, las vejigas natatorias secas de 10 años pueden venderse por US$85.000 el kilo en China. Los pescadores de San Felipe ganan solo una pequeña fracción, pero siendo una comunidad pobre, el negocio ha florecido por la llamada “cocaína del mar”.

Lanchas con totoaba

Sea Shepherd
Pescadores de localidades cercanas a San Felipe se han beneficiado de la extracción ilegal de totoaba.

“Los pescadores ilegales pueden ser vistos a plena luz de día con sus redes ilegales y sus totoaba”, dice Franco Díaz.

Sueltan un “muro bajo el agua”

Todas las tardes, durante la temporada, las camionetas que remolcan botes de pesca bajan por una rampa en la playa pública de la ciudad y las sueltan en el agua.

La mayoría de estas embarcaciones no tienen licencia y sus pescadores usan redes que pueden matar a la vaquita marina.

“Las redes de enmalle pueden tener cientos de metros de largo y 10 metros de alto“, dice Valeria Towns, que trabaja con una ONG mexicana, el Museo de la Ballena.

“Se convierten en un muro bajo el agua“, afirma.

Para proteger a la vaquita, este tipo de redes de enmalle están prohibidas en la parte alta del Golfo. Sin embargo, son muy utilizadas, incluso por pescadores con permisos de pesca de rodaballo o langostino.

Las más peligrosas para la vaquita marina son las redes de malla grande que se utilizan para la totoaba. “No es fácil para los mamíferos marinos liberarse de ellas, la vaquita queda atrapada”, cuenta Towns.

Una vaquita marina en una red de pesca de totoaba

PA Media
No es difícil que una vaquita marina quede atrapada en las redes usadas para pescar totoaba.

Frente a la costa de San Felipe, se supone que toda la pesca comercial está prohibida dentro del Refugio para la Protección de la Vaquita Marina, un área de más de 1.800 kilómetros cuadrados. Dentro del refugio hay una zona más pequeña de “tolerancia cero”.

El Museo de la Ballena apoya a un puñado de pescadores interesados en acabar con la dependencia de las redes de enmalle y patrocina alternativas a la pesca como el cultivo de ostras.

También es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida. Esta es una actividad que ha aumentado las tensiones entre los lugareños y los conservacionistas.

El 31 de diciembre de 2020, un pescador murió y otro tuvo heridas graves después de que su barco de pesca chocara con un barco más grande perteneciente a la ONG internacional Sea Shepherd que estaba quitando redes de enmalle.

Los hechos son controvertidos, pero el resultado fue un motín en San Felipe, donde atraca el barco del Museo de la Ballena.

Map of the protected area

BBC
Map of the Gulf of California showing the protected area

“Iban a quemar nuestro barco”, dice Towns, que estaba en el mar en ese momento, probando redes aptas para las vaquitas.

“Cuando regresé, otros pescadores que trabajan con las redes alternativas estaban defendiendo nuestro barco, diciéndoles: ‘¡Este no es su enemigo! No quemen este barco'”.

El barco se salvó, aunque quedó con algunas ventanas rotas. La Marina de México no tuvo tanta suerte, pues una de sus lanchas de patrullaje fue incendiada en el puerto.

Ahora hay una tregua incómoda.

La Marina dice que continúa patrullando y retirando las redes del santuario. Pero hay pocas ONG involucradas: el Museo de la Ballena espera un permiso para reanudar el trabajo y el barco Sea Shepherd nunca regresó a San Felipe después del incidente.

“Gente loca con armas”

La impunidad y la ausencia de fuerzas de seguridad pueden explicar por qué decenas de barcos salen de la playa de San Felipe en la búsqueda de totoaba en el santuario.

“Ni una sola autoridad los detiene”, se queja Ramón Franco Díaz. “Si te atreves a acercarte a ellos, te dispararían. El crimen organizado ha robado el mar de Cortés”.

Ramón Franco Díaz

BBC
Franco Díaz dice que es muy peligroso interferir con quienes pescan totoaba de manera ilegal.

Un hombre que antes pescaba totoaba dice: “Ahora ves a muchos locos con armas”.

Los violentos sucesos del 31 de diciembre fueron noticia internacional y pusieron a San Felipe en el centro de atención.

Ahora el gobierno mexicano está considerando propuestas que podrían gustarle a los pescadores, pero enfurecerán a los conservacionistas preocupados por el precario destino de la vaquita marina.

Uno es levantar el estatus de especie en peligro de extinción de la totoaba. Otro es legalizar la otra pesca que ya se realiza en el santuario.

“Queremos establecer diferentes zonas de pesca, por ejemplo, para la corvina y el camarón”, dice Iván Rico López, del grupo de trabajo del gobierno que explora la sostenibilidad en la parte alta del Golfo.

“El santuario es enorme. Si se mantiene la prohibición de pescar allí, los pescadores simplemente no comerían. Así que tenemos que avanzar hacia la legalización de la pesca”.

Un barco del Museo de la Ballena

BBC
El Museo de la Ballena es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida

El gobierno mexicano también ha distribuido 3.000 “suriperas”, unas redes seguras para las vaquitas marinas. Pero los pescadores se quejan de que con ellas se reducen sus capturas en un 80%.

“Tenemos que buscar formas de aumentar eso”, dice Rico López. “Estamos buscando alternativas, pero tenemos que convencer a las comunidades: si no están involucradas en la toma de decisiones, no lo lograremos”.

¿Es posible proteger a este precioso mamífero y garantizar que los lugareños sigan viviendo?

En San Felipe, el comercio ilícito de totoaba, la amenazante participación del crimen organizado y la poca diversidad económica crean una mezcla tóxica.

Lanchas en Puertecitos

Getty Images
En las localidades del algo golfo de California no hay mucha diversidad económica.

También existe una arraigada cultura de la pesca tradicional.

Valeria Towns tiene una advertencia para las familias de pescadores de San Felipe que ignoran el llamado para hacer cambios para salvar a la vaquita: “No creo que nadie vaya a comprar productos de un área donde la gente provocó la extinción de una especie”.

Después de la temporada de totoaba, ¿apostaría a que la vaquita marina sobrevivirá hasta el próximo año?

“¡Por supuesto! Siempre hay esperanza. Si no, no estaría aquí”, dice sin dudarlo.


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