COVID dejó más estragos en mujeres, altos niveles de pobreza e informalidad
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Cuartoscuro

#SemáforoEconómico: Crisis por COVID dejó más estragos en mujeres, altos niveles de pobreza e informalidad

El nivel más alto de informalidad laboral registrado para mujeres en el primer trimestre de 2021 se observó en Oaxaca.
Cuartoscuro
19 de mayo, 2021
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Los estragos ocasionados por la pandemia del COVID-19 en México fueron profundos, sin embargo, dispares, ya que fueron las mujeres mexicanas las que se vieron más afectadas ante la crisis económica y sanitaria. Los datos de informalidad laboral más recientes publicados por el Inegi son un claro ejemplo de lo anterior.

En el primer trimestre de 2021, el 50.8% de los trabajadores mexicanos ocupados en labores no agropecuarias tuvieron un trabajo informal. Esto quiere decir que más de la mitad de la población ocupada no agropecuaria -alrededor de 22 millones de trabajadores- cuentan con un empleo sin vínculo laboral reconocido, sin prestaciones de ley y en condiciones más vulnerables que un empleo formal.

Lee: Nos obligaron a dejar nuestros trabajos: mujeres luchan con el desempleo que dejó la COVID

En particular la tasa de informalidad laboral (TIL2) en mujeres se ubicó en 53.3% en el primer trimestre de 2021, nivel 2.5 puntos porcentuales por arriba del nivel nacional y 4.4 puntos mayor que la tasa registrada en hombres en el periodo (48.9%).

De acuerdo con México, ¿cómo vamos? este hecho refleja que son las trabajadoras mexicanas las que se enfrentan a una mayor vulnerabilidad en el ámbito laboral.

A nivel estatal esta disparidad se mantiene. En el primer trimestre de 2021, la tasa de informalidad laboral en mujeres es mayor que la de los hombres en 27 de las 32 entidades federativas, y en 17 de los 32 estados las mujeres registraron tasas de informalidad laboral mayores al promedio nacional, mientras que en hombres esta situación se dio en 15 entidades. Lo anterior pone en evidencia que existe una importante brecha de género en cuanto al tema de la informalidad laboral que persiste en nuestro país.

Vale la pena destacar que, el nivel más alto de informalidad laboral registrado para mujeres en el primer trimestre de 2021 se observó en Oaxaca con una tasa de 77.9%, la cual es 8.4 puntos porcentuales mayor a la tasa más alta registrada en hombres (Oaxaca con 69.5%) en el periodo.

Pobreza laboral 

Lo mismo ocurre con lo observado en los niveles de pobreza laboral. En el primer trimestre de 2021, de acuerdo con los datos del Coneval, 50.1 millones de mexicanos y mexicanas se encontraron en situación de pobreza laboral, de los cuales 27.1 millones son mujeres y 23 millones hombres. Es decir, por cada hombre en pobreza laboral, hay 1.2 mujeres.

Esto se traduce a que, en total, el 39.4% de la población mexicana se encontró en una situación donde los ingresos laborales de su hogar no son suficientes para adquirir la canasta alimentaria.

La proporción observada en el primer trimestre de 2021 de la población mexicana en pobreza laboral significó una disminución de (-) 1.3 puntos porcentuales respecto al nivel del cuarto trimestre de 2020 de 40.7%, sin embargo, todavía se encontró por arriba del nivel del primer trimestre de 2020  (nivel pre-pandemia) en 3.8 puntos porcentuales. De lo anterior se deduce que aún no se mitiga el impacto que la pandemia ocasionó ya que, a un año de la llegada del COVID-19 hay 5.3 millones de personas más en pobreza laboral en México.

La evolución de la pobreza laboral en el país ha sido dispar para hombres y mujeres, donde son las mexicanas las que se han enfrentado a mayores niveles de pobreza laboral a lo largo de los años. En particular, en el 1T2021, el nivel de pobreza laboral observado en mujeres (41.3%) fue mayor al de los hombres (37.4%) y además se encontró 1.9 puntos porcentuales por encima de la proporción a nivel nacional (39.4%) en el primer trimestre del año.

A nivel estatal las diferencias por género persisten, donde en todas las entidades federativas del país hay más mujeres que hombres en situación de pobreza laboral. A nivel agregado, hay 20% más mujeres que hombres en esta situación. Por entidad federativa la proporción se mantiene en un rango similar que, a nivel nacional, donde hay entre 10 y 20% más mujeres que hombres en pobreza laboral. La única excepción es el caso de Jalisco, en donde la situación se acentúa, ya que hay cerca de 30% más mujeres que hombres que en pobreza laboral.

Ante esta situación dispar, la organización México, ¿cómo vamos? presenta la primera edición de sus #SemáforosEconómicos por género de informalidad y pobreza laboral. La amplia brecha de género que se observa en el desempeño reciente de estas dos variables y el impacto que tuvo la crisis del COVID-19 principalmente en las mujeres del país se puede observar en sus #SemáforosEconómicos.

Con ello, MCV enriquece el análisis de la evolución y recuperación económica a partir del mercado laboral, en concreto con la revisión de la pobreza e informalidad laboral tanto en hombres como en mujeres ya que, el desempeño de estas variables afecta directamente al bienestar de los mexicanos y mexicanas que mediante sus esfuerzos buscan mejorar las condiciones de vida para ellos y sus familias.

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#YoSoyAnimal

Por qué las fechas de vencimiento de la comida no tienen mucho de ciencia (y pueden ser culpables del desperdicio)

Un sistema de datación de productos más basado en la investigación podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.
23 de julio, 2022
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Un brote de listeria en Florida, Estados Unidos, provocó desde enero hasta ahora al menos una muerte, 22 hospitalizaciones y el retiro de una partida de helados.

Los humanos se enferman con infecciones de listeria, o listeriosis, por comer alimentos contaminados con tierra, carne poco cocida o productos lácteos crudos o sin pasteurizar.

La listeria puede causar convulsiones, coma, aborto espontáneo y defectos de nacimiento. Y es la tercera causa principal de muertes por intoxicación alimentaria en EE.UU.

Evitar los peligros ocultos de los alimentos es la razón por la que las personas suelen comprobar las fechas en los envases de los alimentos.

Impreso con el mes y el año, se presenta a menudo de una vertiginosa variedad de frases: “mejor antes de”, “usar antes de”, “usar preferentemente antes de”, “garantizado fresco hasta”, “congelar antes de” e incluso una etiqueta de “nacida en” utilizada en algunas cervezas.

Moho en la mermelada del desayuno.

Getty Images

La gente piensa en ellas como fechas de vencimiento, o la fecha en la que un alimento debe ir a la basura.

Pero las fechas tienen poco que ver con la caducidad de los alimentos o cuándo se vuelven menos seguros para comer.

Soy microbióloga e investigadora en salud pública y he utilizado la epidemiología molecular para estudiar la propagación de bacterias en los alimentos.

Un sistema de datación de productos más basado en la ciencia podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.

Confusión costosa

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por su sigla en inglés) informa que en 2020 el hogar estadounidense promedio gastó el 12% de sus ingresos en alimentos.

Pero mucha comida simplemente se tira, a pesar de que es perfectamente segura para comer.

El Centro de Investigación Económica del USDA informa que casi el 31% de todos los alimentos disponibles nunca se consumen.

Los precios históricamente altos de los alimentos hacen que el problema del desperdicio parezca aún más alarmante.

Producto lácteo con fecha de vencimiento.

Getty Images

El actual sistema de etiquetado de alimentos puede ser el culpable de gran parte del desperdicio.

La FDA informa que la confusión de los consumidores sobre las etiquetas de fecha de los productos probablemente sea responsable de alrededor del 20% de los alimentos que se desperdician en el hogar, con un costo estimado de US$161.000 millones por año.

Es lógico creer que las etiquetas de fecha están ahí por razones de seguridad, ya que el gobierno hace cumplir las reglas para incluir información sobre nutrición e ingredientes en las etiquetas de los alimentos.

Aprobada en 1938 y continuamente modificada desde entonces, la ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos exige que las etiquetas informen a los consumidores sobre la nutrición y los ingredientes de los alimentos envasados, incluida la cantidad de sal, azúcar y grasa que contienen.

Sin embargo, las fechas en esos paquetes de alimentos no están reguladas por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés). Más bien, provienen de los productores de alimentos.

Y es posible que no se basen en la ciencia de la seguridad alimentaria.

Un hombre revisa la etiqueta de un producto en el supermercado.

Getty Images

Por ejemplo, un productor de alimentos puede encuestar a los consumidores en un focus group para elegir una fecha de caducidad que sea seis meses después de que se elaboró porque al 60% del grupo ya no le gustó el sabor.

Los fabricantes más pequeños de un alimento similar podrían imitar y poner la misma fecha en su producto.

Más interpretaciones

Un grupo de la industria, el Food Marketing Institute y la Grocery Manufacturers Association, sugieren que sus miembros marquen los alimentos como “mejor usar antes de” para indicar cuánto tiempo es seguro comerlos y “usar antes de” para indicar cuándo los alimentos se vuelven inseguros.

Pero el uso de estas leyendas más matizadas es voluntario. Y aunque la recomendación está motivada por el deseo de reducir el desperdicio de alimentos, aún no está claro si este cambio recomendado ha tenido algún impacto.

Lata de comida con fecha de vencimiento.

Getty Images

Un estudio conjunto de la Harvard Food Law and Policy Clinic y el National Resources Defense Council recomienda la eliminación de las fechas dirigidas a los consumidores, citando posibles confusiones y desperdicios.

En cambio, la investigación sugiere que los fabricantes y distribuidores utilicen fechas de “producción” o “empaque”, junto con fechas de “caducidad” dirigidas a los supermercados y otros minoristas.

Las fechas indicarían a los minoristas la cantidad de tiempo que un producto permanecerá en alta calidad.

La FDA considera que algunos productos son “alimentos potencialmente peligrosos” si tienen características que permiten que los microbios prosperen, como la humedad y una gran cantidad de nutrientes que los alimentan.

Estos comestibles incluyen pollo, leche y tomates en rodajas, todos los cuales se han relacionado con brotes graves de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Pero actualmente no hay diferencia entre el etiquetado de fecha que se usa en ellos y el de alimentos más estables.

Fórmula científica

La leche de fórmula es el único producto alimenticio con una fecha de caducidad que está regulada por el gobierno en EE.UU. y determinada científicamente.

Se somete a pruebas de laboratorio de forma rutinaria para detectar contaminación. Pero la fórmula también se somete a pruebas de nutrición para determinar cuánto tardan los nutrientes, en particular las proteínas, en descomponerse.

Para prevenir la desnutrición en los bebés, la fecha de caducidad de la leche de fórmula indica cuándo ya no es nutritiva.

Los nutrientes en los alimentos son relativamente fáciles de medir y la FDA lo hace regularmente.

La agencia emite advertencias a los productores de alimentos cuando los contenidos de nutrientes que figuran en sus etiquetas no coinciden con lo que encuentra el laboratorio de la FDA.

Una mujer mira un producto que saca del refrigerador.

Getty Images

Los estudios microbianos, como en los que trabajamos los investigadores de seguridad alimentaria, también son un enfoque científico para el etiquetado significativo de la fecha en los alimentos.

En nuestro laboratorio, un estudio microbiano podría implicar dejar un alimento perecedero para que se eche a perder y medir la cantidad de bacterias que crecen en él con el tiempo.

Los científicos también realizan otro tipo de estudio microbiano observando cuánto tardan los microbios como la listeria en crecer hasta niveles peligrosos después de agregar intencionalmente los microbios a los alimentos para observar lo que hacen.

Se observan detalles tales como el crecimiento de la cantidad de bacterias con el tiempo y cuándo hay suficientes como para causar una enfermedad.

Consumidores por su cuenta

Determinar la vida útil de los alimentos con datos científicos sobre su nutrición y seguridad podría reducir drásticamente el desperdicio y ahorrar dinero a medida que los alimentos se vuelven más caros.

Pero en ausencia de un sistema uniforme de fechado de alimentos, los consumidores pueden confiar en sus ojos y narices, decidiendo descartar el pan peludo, el queso verde o la bolsa de ensalada con mal olor.

Las personas también podrían prestar mucha atención a las fechas de los alimentos más perecederos, como los fiambres, en los que los microbios crecen fácilmente.

*Jill Roberts es profesora asociada de salud global en la University of South Florida.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia de Creative Commons. Haga clic aquí para leer el artículo original.


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