Muertos o desaparecidos: tragedias de familias de víctimas de la Línea 12
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Alberto Pradilla

Muertos, sin atención o desaparecidos: las tragedias de familias de víctimas de la Línea 12

La tragedia de la Línea 12 tiene tres rostros: el de las víctimas mortales, el de los más de 70 heridos y el de las familias que buscan a sus seres queridos.
Alberto Pradilla
Por Alberto Pradilla y Andrea Vega
4 de mayo, 2021
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Más de 15 horas después del colapso de un tren de la Línea 12 del metro todavía hay personas que no logran localizar a sus familiares. Se han pasado la noche de un hospital a otro. En los sanatorios les dicen que ya todos los heridos están identificados y no son a quienes ellos buscan y en Locatel les piden que sigan buscando en los hospitales porque aún hay gente ingresada en calidad de desconocida.

Juan Luis Díaz Galicia, de 38 años, tomaba todos los días la Línea 12 para llegar desde Coyoacán, donde trabajaba como chofer, hasta su casa en Tláhuac. Sabía que era peligroso y no se sentía seguro en el trayecto. Pero no tenía otra opción. Él es una de las 25 víctimas del accidente. Su familia, al ver que no llegaba, comenzó a preocuparse. En el hospital Belisario Domínguez, a 5 minutos del siniestro, les confirmaron la noticia: iba en uno de los vagones que se desplomó al vacío y murió en el acto.

“Se veía que era arriesgado, pero lo usábamos por la economía o por facilitar el tiempo de traslado”, dice su esposa Juliana Torres, también de 38 años. Torres lleva desde la madrugada en las inmediaciones del Belisario García. Sabía que su esposo, con quien tiene un hijo de 17 años, tomaba diariamente este metro para regresar a casa. Al no llegar a la hora habitual comenzó a preocuparse. “Tratamos de comunicarnos, pero no lo conseguimos”, explica. La familia de la víctima comenzó el rastreo hasta que en el hospital les mostraron las fotografías para identificar el cuerpo. A mediodía todavía seguían en el hospital, esperando que la carroza se llevara los restos mortales de su esposo.

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En las inmediaciones de la zona cero se escucha insistentemente que la poca seguridad del Metro era un secreto a voces. Quienes mejor lo sabían eran personas como José Luis, trabajadores obligados a largos trayectos hasta su lugar de trabajo que, a pesar de que diariamente sentían miedo al pasar por la estación Olivos, tenían que regresar ya que no tenían otra alternativa. A este chofer de Coyoacán, casado y con un hijo, la necesidad de tomar un Metro que sabía que no era seguro terminó por costarle la vida.

La tragedia de la Línea 12 tiene tres rostros. El de las víctimas mortales, 25 según el último recuento de las autoridades, el de los más de 70 heridos y el de las familias que llevan toda la jornada buscando a sus seres queridos sin tener noticias.

Daniel Hernández Arguello, de 28 años, subió al metro una parada antes del accidente. Apenas avanzó 500 metros cuando el piso se vino abajo. A mediodía, su tía Laura Hernández Arguello denunciaba que se encontraba en el Belisario Domínguez sin poder ser trasladado. Según la mujer, el joven tenía daños en el estómago, un trauma craneal y sangre en los pulmones y en el centro hospitalario les habían dicho que carecían del equipo necesario.

“Queremos que lo trasladen donde lo tengan que llevar. Llevamos aquí desde las 11 de la noche. Lo drenaron, pero no pueden hacer más. ¿Están esperando a que muera?”, dijo, enfadada.

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Según la Fiscalía de la Ciudad de México en el Belisario estaban ingresadas 12 personas con diferentes pronósticos. Pero esto no impidió que familiares se acercasen al lugar con la esperanza de dar con sus seres queridos, aunque no estuvieran en la lista.

Es el caso de Cristian López Santiago, quien buscaba su sobrino Iván. Explicó que su última comunicación fue con su esposa al salir de trabajar y que perdieron la comunicación tras el accidente. Desde entonces, toda la familia busca por diferentes hospitales.

A la 1 de la tarde de este martes 4 de mayo, dos mujeres llegan apuradas al Hospital General de Tláhuac. Una de ellas va directo a la puerta a pedir informes a los policías. La otra, Guadalupe se queda a unos pasos. Acompaña a su amiga en la búsqueda de su esposo y se queda a la expectativa de los informes.

Cuenta que su amiga está buscando a su pareja, Gildardo Galicia. El señor tomó el metro para encontrarse con su esposa en el camino de regreso del trabajo de ella, en la estación Nopalera. No han tenido ninguna noticia sobre dónde pueda estar.

En este hospital no tienen registro suyo tampoco y su esposa se lleva las manos a la cabeza y se recarga en la reja. La fatiga de toda la noche recorriendo hospitales y la angustia apenas la dejan estar en pie. No quiere hablar con los reporteros y se va entre lágrimas.

Angelica Cruz Camilo llega también a buscar a su esposo, Santos Reyes Pérez. El señor venía de trabajar. Es obrero. Le marcó a su esposa cuando estaba en la estación Periférico. Fue la ultima vez que tuvieron comunicación. No hubo más llamadas ni mensajes. La última conexión de Santos fue a las 10:25.

Su esposa le ha estado llamado desde entonces. Pero el teléfono solo suena y nadie responde.

Angélica pensó que su marido ya no tardaría en llegar, que debería estar ya en el paradero de Tláhuac o en la ruta de la combi para su casa en Valle de Chalco, cuando su hijo mayor le gritó para decirle que el metro se había caído.

“Mi hijo de 10 años escuchó la noticia del accidente. Traté de no angustiarme. Pero entonces le marqué varias veces y no me respondió”.

Ya entonces sí muy angustiada, Angélica salió de su casa. “Ya recorrí varios hospitales desde la madrugada. Este, el ISSSTE de Tláhuac, el de Xoco, Potreros, Iztapalapa y no lo encuentro. De hecho a este ya había venido y no lo encontré. Pero volví a regresar porque me dijeron que había heridos en calidad de desconocidos. Pero no, me dicen que ya todos están identificados y yo no encuentro a mi esposo todavía”, dice Angélica.

Itzel Guadalupe Cortes Flores, llega al Hospital de Tláhuac alrededor de las 2 de la tarde, También está buscando a su marido, se llama Luis Said Ramirez Ramirez y tiene 39 años. Ayer a las 8 da la noche se comunicó a la casa donde vive con su esposa y sus suegros. Les dijo que iba a llegar un poco tarde, porque después de su trabajo como optometrista por el metro Allende, pasaría un rato con sus papás. Cuando hacía eso, solía llegar a casa alrededor de las 11 de la noche.

No llegó y su esposa no sabe nada de él. “Suponemos que venía en el tren que colapsó. Pero hasta ahorita no tenemos ninguna noticia sobre dónde está. Mi familia me está ayudando a buscarlo en todos los hospitales posibles y nada. Nos dicen que todos los heridos están ya reconocidos y en Locatel que no, que hay que buscarlo porque hay personas no reconocidas”.

Las mujeres volverán a dar una vuelta por todos los hospitales esperando que en un algún traslado su familiar llegue a donde ellas lo puedan encontrar.

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Medio ambiente: ¿cuál es el veredicto de los científicos sobre lo acordado para frenar el cambio climático?

Científicos consultados por la BBC temen que los políticos no cumplan sus promesas. Y recuerdan que "ya estamos en un nivel peligroso de calentamiento global".
18 de noviembre, 2021
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Los científicos y los principales expertos sobre el clima expresaron preocupación por los resultados de la COP26, la cumbre sobre el cambio climático que tuvo lugar este mes en Glasgow.

Expertos consultados por la BBC elogiaron que los países hayan acordado reunirse nuevamente el próximo año para prometer recortes de emisiones más profundos.

También dieron la bienvenida a los acuerdos sobre bosques, innovación y las reducciones de las emisiones de metano provenientes de la extracción de combustibles fósiles y la ganadería.

Pero los científicos temen que los políticos no cumplan sus promesas. Y aseguran que la meta de contener el aumento de temperatura a 1,5 ° C por encima de los niveles preindustriales es poco ambiciosa.

Los expertos destacan que la temperatura del planeta aumentó hasta ahora 1,1 ° C en promedio, y solo ese incremento ya ha puesto al mundo en un estado de calentamiento peligroso, con temperaturas récord, incendios forestales, inundaciones y sequías.

El profesor David King, exasesor principal del gobierno británico en temas científicos, me dijo: “Por supuesto, el calentamiento global ya está en un nivel peligroso. Las temperaturas en el verano en las regiones polares fueron de 32 °C. Los bosques estaban en llamas”.

“Incluso si recortamos las emisiones por completo, todavía estaríamos en un lugar difícil debido a la cantidad de gases de efecto invernadero que ya hay en la atmósfera”.

Un mensaje similar es expresado por Piers Forster, autor principal del informe de agosto del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés).

La gente ya está muriendo y las especies se están extinguiendo con las temperaturas actuales“, afirmó Forster. “Ya estaremos atrapados en un aumento del nivel del mar durante los próximos siglos”.

“1.5 °C se ha convertido en el talismán de lo más seguro que podemos esperar para este siglo. Pero cuanto más aprendemos, más nos damos cuenta de que no existe un límite seguro (para las emisiones)”, agregó Forster.

Planta emitiendo CO2

Getty Images
China e India presionaron para cambiar el compromiso de “eliminar gradualmente” las plantas a carbón por el de “reducir gradualmente”.

Los científicos que contactamos aprecian que la COP haya ofrecido algunas soluciones prácticas.

Es un alivio que, después de 22 COP anteriores, por fin se haga referencia a la necesidad de eliminar gradualmente los combustibles fósiles, aunque hay consternación de que India y China debilitaran el texto del compromiso sobre el carbón en el último minuto. Y hay temores generalizados de que los políticos no cumplan sus promesas.

La profesora Gail Whiteman, fundadora de Arctic Basecamp, un grupo de científicos expertos en el Ártico, dijo que la cumbre había producido “resultados mixtos”.

“Hay muchas promesas bastante buenas sobre la mesa, pero ¿habrá suficiente acción? No lo sé. Estoy preocupada”, señaló Whiteman.

Y el profesor Tim Lenton, del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter, en Inglaterra, afirmó: “En el lado positivo, la coalición de la sociedad civil, las empresas, las finanzas, las ONGs y otros en torno a la COP26 está comenzando a impulsar un progreso real”.

“Pero todavía nos dirigimos hacia más de 2 °C de calentamiento global, y esto corre el riesgo de desencadenar múltiples puntos de inflexión climáticos (puntos a partir de los cuales un sistema comienza a comportarse de una manera completamente diferente y sin retorno a las condiciones iniciales)”.

Todavía estamos en una crisis climática“, enfatizó Lenton.

“Todos necesitamos persuadir a nuestros líderes políticos para que se unan a nosotros en una gran transformación”, agregó.

“El proceso de política internacional avanza más lento que los cambios en el sistema climático”.

Frans Timmermans mostrando la foto de su nieto en la COP

Reuters
Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea, mostró la foto de su nieto al hablar en la COP: “Si fallamos, él deberá pelear con otras personas por agua y comida. Esto es personal, no es un tema de política”.

Es esa brecha, entre la política, la acción y la ciencia, lo que alarma a los expertos en el clima.

Reino Unido, por ejemplo, es reconocido como un líder mundial en temas ambientales, y estableció un objetivo nacional de lograr el cero neto de emisiones para 2050.

Pero el gobierno británico ha fracasado sistemáticamente en alcanzar sus objetivos previos sobre el cambio climático. Y si bien es alabado por políticas como la eliminación gradual de los automóviles convencionales, no ha introducido cambios significativos para reducir las emisiones a nivel de los hogares, con mejores materiales aislantes y sistemas de calefacción más eficientes.

El gobierno británico quiere además aumentar el número de vuelos en contra de la recomendación de sus propios asesores, está permitiendo un nuevo campo de explotación de petróleo cerca de las Islas Shetland, en el Atlántico Norte, e impulsa el polémico proyecto HS2, que prevé la construcción de una línea ferroviaria de alta velocidad que unirá a Londres con varias ciudades a lo largo de más de 500 kms.

Para asombro de los científicos, el ministro de Economía Rishi Sunak no mencionó el cambio climático al anunciar un nuevo presupueto en vísperas de la COP26.

¿Demasiado poco y demasiado tarde?

El primer ministro británico Boris Johnson, mientras tanto, continúa insistiendo en que los recortes de emisiones se pueden lograr solo a través de innovaciones en tecnología, con poco o ningún cambio en el comportamiento de las personas.

Esto va en contra del propio Comité Asesor de Cambio Climático del gobierno británico, que insiste en que los objetivos de recorte de emisiones para 2030 no se pueden alcanzar sin una combinación de ambos factores.

John Kerry en la cumbre de cambio climático rodeado de otros miembros de su delegación

PA Media
John Kerry, en el centro de la foto, dijo que el aumento de temperatura podría contenerse en 1,8 °C.

Hay similares “enredos” a nivel de políticas en Estados Unidos. El presidente Joe Biden sigue intentando que sus medidas ambientales sean aprobadas por el Congreso.

Y su programa de infraestructura de un billón de dólares para carreteras, puentes, aeropuertos y puertos generará muchos millones de toneladas de gases de invernadero, ya que requerirá producir grandes cantidades de hormigón y acero. Las nuevas infraestructuras permitirán, además, más tráfico en el futuro.

Biden lideró el pacto para reducir las emisiones de metano en la COP26, pero no igualó la promesa de Johnson sobre los automóviles convencionales. Y los estadounidenses todavía siguen comprando enormes autos todoterreno.

El enviado de Estados Unidos para el clima, John Kerry, estima que si las naciones realmente concentran sus esfuerzos en lograrlo, el aumento de temperatura podría contenerse en 1,8 °C. Pero los científicos afirman que esa meta equivale a “demasiado poco, demasiado tarde”.

El profesor Richard Betts, del Centro Hadley del Servicio Meteorológico de Reino Unido, me dijo: “Aún podríamos evitar mayores impactos del cambio climático con mayor ambición“.

“Pero hasta que dejemos de acumular dióxido de carbono en la atmósfera seguiremos calentando el clima y causando riesgos e impactos cada vez más graves”.

Ed Hawkins, profesor de ciencia del clima en la Universidad de Reading, advirtió: “Hay una pendiente, en la que ya nos estamos deslizando. Cuanto antes dejemos de deslizarnos, a través de reducciones profundas, sostenidas e inmediatas de las emisiones de gases de efecto invernadero, menos graves serán las consecuencias “.

Manifestantes en Londres con un cartel que dice "mientras los políticos pretenden, nuestro hogar se está quemando".

Getty Images
Manifestantes durante la COP26. El cartel dice: “Mientras los políticos pretenden, nuestro hogar se está quemando”.

Un cuestionamiento aún más grande proviene de Julian Allwood, profesor de ingeniería y medio ambiente en la Universidad de Cambridge.

Allwood me dijo que las soluciones que se discutieron en Glasgow dependen de lograr cantidades poco realistas de electricidad limpia, mecanismos de captura de carbono y quema de biomasa.

“Si se comparan esas cantidades con lo que está disponible hoy, aún teniendo en cuenta cualquier tasa de crecimiento plausible, no hay posibilidad de llegar a esas magnitudes esperadas”.

“Por lo tanto, necesitamos un conjunto diferente de políticas, como por ejemplo disminuir a la mitad el consumo de electricidad. Debemos además reducir los vuelos, el transporte, la producción de cemento y el número de ganado rumiante porque no hay forma de lidiar con ellos”.

Es un mensaje poco agradable para los políticos que quieren estabilizar el clima introduciendo apenas retoques menores a la política de “todo sigue igual”.


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