FGR abre nueva carpeta por fraude en contratos de Pemex a Odebrecht
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FGR abre nueva indagatoria por fraude en contratos de Pemex a Odebrecht; los daños no se han reparado

La UIF ultima detalles de una denuncia que revelará red de prestanombres y empresas fantasma con la que se desviaron casi 3 mil 100 mdp lavados con Odebrecht en sexenio de EPN.
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17 de mayo, 2021
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La Fiscalía General de la República (FGR) inició una nueva indagatoria por las pérdidas al erario superiores a los mil 250 millones de pesos que dejaron los contratos para reparar refinerías concedidos en el sexenio pasado a la constructora Odebrecht. Se trata de un daño económico que, hasta el momento, no se ha reparado.

Esta es la segunda carpeta de investigación que la FGR abre por el fraude que representó la concesión irregular de dichos contratos a Odebrecht en la administración del presidente Enrique Peña Nieto. Las contrataciones se adjudicaron en condiciones desventajosas avaladas tanto por la propia empresa del Estado, dirigida en ese momento por Emilio Lozoya, con la complicidad de la Secretaría de Hacienda que encabezaba Luis Videgaray.

La primera indagatoria se inició apenas en febrero pasado y ambas se han abierto tras la presentación de denuncias formales por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Desde 2018 se habían documentado los malos manejos detrás de estas contrataciones, pero no se habían presentado las denuncias.

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El objetivo de las investigaciones, de acuerdo con los funcionarios federales consultados, es proceder en contra de quien resulte responsable por las anomalías en la adjudicación y ejecución de los servicios. Son procesos distintos a los que se han iniciado por los sobornos que funcionarios mexicanos recibieron de la constructora.

Animal Político adelantó en febrero pasado que según las estimaciones de las auditorías financieras practicadas por la ASF el presunto quebranto al erario por las adjudicaciones que Pemex Transformación Industrial entregó a la constructora brasileña y sus filiales en México asciende a 1 mil 250 millones 555 mil pesos.

Las pérdidas están vinculadas principalmente con el contrato número PXR-OP-SILN-SPR-CPMAC-A-4-14 entregado a la constructora Norberto Odebrecht vía adjudicación directa y cuyo objeto fue el “Acondicionamiento del sitio, movimiento de tierras y conformación de plataformas para el proyecto de Aprovechamiento de Residuales en la Refinería Miguel Hidalgo, ubicada en Tula Hidalgo.

Tras la revisión de dicho procedimiento los auditores encontraron por lo menos 21 irregularidades antes, durante y después de la adjudicación, entre las que se encuentran ocho que significaron pérdidas económicas graves para Pemex y por ende para las arcas públicas.

Aun cuando se emitió un oficio para justificar el que dicho contrato se entregara sin licitación pública, Pemex buscó a dos proveedores entre ellos Odebrecht para que compitieran por el mejor precio. Sin embargo, el procedimiento fue una simulación pues el mismo día de las propuestas ya estaba lista la evaluación y dictamen que daba como ganadora a la empresa brasileña.

A partir de ahí las anomalías ocurrieron una tras otra. Desde el sobrecosto de materiales y servicios, hasta el pago extra por diversos bienes y materiales que no estaban estipulados en el contrato. Todo con la complacencia o complicidad de Petróleos Mexicanos.

Una de las hipótesis de la auditoría, que tendrá que ser indagada por la FGR, es que premeditadamente se permitió a Odebrecht adquirir materiales y suministros al amparo de este y otros contratos que no eran necesarios para las obras, pero que permitieron a la compañía obtener mayores márgenes de ganancias.

En 2018, aún durante la gestión del presidente Peña Nieto, la ASF dio a conocer los resultados de las auditorías practicadas a las obras sobre la refinería de Tula. A partir de ahí comenzó a correr un plazo para que la administración de Petróleos Mexicanos o el gobierno emprendieran las acciones necesarias con el fin de recuperar las pérdidas.

Sin embargo, ni la administración federal saliente ni la actual consiguieron recuperar el daño causado. Por ello la ASF ha presentado las denuncias penales para que se proceda en contra de los implicados y que estos reparen, en lo posible, las pérdidas generadas por los procedimientos irregulares.

Los probables responsables

De acuerdo con autoridades federales, las responsabilidades iniciales de estas pérdidas recaen de forma inicial en los funcionarios de Pemex directamente vinculados con los procedimientos de contratación, ejecución y supervisión de las obras los cuales fueron identificados en dictámenes técnicos.

Sin embargo, adelantaron que la cadena de responsabilidades podría ser más grande y alcanzar a altos exfuncionarios debido a los antecedentes que ya existen de este caso. Concretamente a la forma presuntamente premeditada en que se concedieron estos contratos luego de que la constructora Odebrecht pagara sobornos para obtenerlos.

El exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, quien estaba al frente de dicha empresa cuando se dieron los contratos, confesó en una denuncia presentada ante la FGR que por supuestas instrucciones de Luis Videgaray se aceptaron pagos de la constructora brasileña desde antes de que empezara la administración de Peña, y después de ya iniciado el gobierno.

Los propios exdirectivos de la compañía brasileña confesaron en declaraciones vertidas ante autoridades de Estados Unidos y Brasil que sobornaron a funcionarios mexicanos para la obtención de contratos por parte de Pemex.

Debido a que las carpetas de investigación por el quebranto al erario apenas se han iniciado este año, hasta ahora no hay nadie oficialmente imputado por ello. Lozoya y su madre se encuentran procesados penalmente, pero por los sobornos que presuntamente aceptaron y lavaron de la constructora brasileña, mas no por las consecuencias.

Hace un mes también fue procesado y encarcelado el exsenador del PAN Jorge Luis Lavalle, pero a él se le acusa de haber recibido sobornos de Odebrecht para supuestamente promover la aprobación de reformas estructurales en el sexenio pasado. Es un caso distinto al de los contratos.

Lee más: No presentamos denuncia contra Peña Nieto, no vamos a perseguir a nadie, dice AMLO sobre caso Odebrecht

Casi listo, nuevo caso por lavado de 3 mil millones

En otro caso distinto pero relacionado también con Odebrecht, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda está por concluir una indagatoria que dará pie a una denuncia ante la FGR por posibles operaciones de lavado de dinero que ya alcanzan 3 mil 96 millones de pesos.

Se trata de una investigación que la UIF inició desde el año pasado y que gradualmente ha crecido en complejidad y gravedad. Inicialmente se habían detectado la participación de casi medio centenar de posibles prestanombres y empresas fachada, pero ahora se ha elevado a más de 150 posibles personas físicas y morales implicadas.

De acuerdo con autoridades federales, a través de esta red de compañías fantasma constituidas en México se habrían logrado desplazar al menos una parte de los recursos que Odebrecht obtuvo a través de los contratos con fines que hasta ahora siguen bajo investigación.

Se han detectado tanto triangulaciones de recursos entre las empresas, así como la dispersión de los mismos a través de varias personas las cuales los habrían retirado en efectivo en pequeñas cantidades.

El objetivo de la denuncia penal ante la FGR será tratar de identificar el destino del dinero y proceder contra los implicados. Los investigadores presumen que los recursos se pudieron haber utilizado no solo para beneficio propio sino para un posible financiamiento ilegal de campañas o compra de votos.

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Así fue la vida del príncipe Felipe de Edimburgo: murió a los 99 años

El duque de Edimburgo se ganó el respeto de muchos británicos por su constante apoyo a la reina. BBC Mundo recuerda los principales hitos de su extensa vida.
9 de abril, 2021
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El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y padre de sus cuatro hijos, estuvo casado con ella más de 73 años, y aunque como consorte de la soberana no tenía un rol constitucional, nadie fue tan importante como él en la vida de la monarca.

Felipe, que murió este viernes a los 99 años, asumió un rol extremadamente difícil para cualquiera, quizá más para un hombre acostumbrado al mando naval, que, además, tenía fuertes opiniones sobre una gran variedad de temas.

Pero tal vez fue esa misma fuerza de carácter lo que le permitió cumplir con sus responsabilidades y darle a la reina el apoyo que necesitaba.

Y, de paso, ganarse el afecto de buena parte del pueblo británico.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

El duque de Edimburgo y la reina

PA

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto. y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

“Rudo y maleducado”

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Isabel y Felipe el día de su boda

Getty Images
La boda entre Isabel y Felipe se celebró en noviembre de 1947.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como “rudo y maleducado”, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Felipe en 1953

Getty Images
El matrimonio eventualmente hizo que Felipe abandonara su carrera en la Marina.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La muerte del rey

La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

Getty Images
La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina.

Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento de VI había por una trombosis coronaria.

Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Un amigo contó que para el príncipe fue un gran golpe. Parecía como si la mitad del mundo le hubiese caído encima, recordó.

Fuera de la Marina, se veía obligado a crearse un nuevo rol. La pregunta era cuál.

A medida que la Coronación se acercaba, se comunicó que si bien Felipe tendría prioridad después de la reina en todas las ocasiones, nunca ostentaría una posición constitucional.

El duque estaba lleno de ideas sobre cómo modernizar la monarquía, pero terminó desilusionado por la férrea oposición de parte de la vieja guardia de palacio.

Las fiestas y la familia

Durante los primeros años del reinado de Isabel, Felipe canalizó parte de sus energías manteniendo una intensa vida social.

El duque en un evento con amigos en la década de 1950

BBC
En los 50, el príncipe participaba con frecuencia en eventos sociales

Todas las semanas se reunía con un grupo de amigos en cuartos privados de un restaurante de Soho, en barrio bohemio del centro de Londres.

Compartían opíparos almuerzos y visitaban clubes nocturnos, y solía ser fotografiado con glomorosos acompañantes.

Una de las pocas áreas en que el príncipe tenía libertad para ejercer su autoridad era la familia, aunque perdió la batalla por imponer qué apellido llevarían sus hijos.

Él quería que fuese Mountbatten, pero la reina eligió Windsor.

“Soy el único hombre en este país que no puede darle a sus hijos su nombre”, se quejó con sus amigos”. “No soy más que una ameba”.

Proyectos propios

Con el paso del tiempo, Felipe fue encontrando su camino en proyectos ligados al bienestar de los jóvenes, uno de los problemas sociales que más le interesaban.

En 1956 lanzó el exitoso Premio del Duque de Edimburgo, que permitió que alrededor de 6 millones de jóvenes de todo el mundo se retaran física, mental y emocionalmente en una variedad de actividades al aire libre diseñadas para promover el trabajo en equipo, el ingenio y el respeto por la naturaleza.

Felipe sentado en un elefante en un viaje con la reina a India

PA
El duque trabajó intensamente en proyectos de conservación de la naturaleza.

“Si puedes lograr que los jóvenes tengan éxito en cualquier actividad, esa sensación de éxito se extenderá a muchos otros”, le dijo el príncipe a la BBC.

También fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente, aunque estuvo envuelto en algunas controversias por su afición a la caza. Su decisión de dispararle a a un tigre durante un viaje a India en 1961 es una de las más recordadas.

Eso no le impidió, sin embargo, dedicar energías y usar su influencia para respaldar la fundación del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Fue además un gran deportista. Practicó vela, cricket y polo y fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

Carlos llegando a Gordonstoun con su padre

Getty Images
Su insistencia en que el príncipe Carlos asistiera a la escuela de Gordonstoun provocó tensiones entre padre e hijo.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Comentarios inoportunos

Si bien a lo largo de los años fue criticado en algunos sectores por comentarios que realizó que algunos consideraban inoportunos, muchos vieron sus gafes como un intento de aligerar el ambiente.

Príncipe Felipe, duque de Edimburgo

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Su franqueza puso en aprietos a la familia real en numerosas ocasiones.

Hizo uno de sus comentarios más recordados mientras acompañaba a la reina en una visita de Estado a China en 1986, al hacer una mención en privado sobre los “ojos rasgados”.

Y en un viaje a Australia en 2002 le preguntó a un aborigen si “todavía se arrojaban lanzas los unos a los otros”.

Esa brusquedad que se le atribuía se suavizó un poco en los últimos años, en parte por la actitud a veces hostil del público hacia la familia real tras la muerte de Diana, la princesa de Gales, en 1997.

Una década después, en 2007, se publicaron cartas entre el duque y Diana, en un intento por refutar las afirmaciones de que Felipe había sido hostil con su nuera.

Mostraban que de hecho había sido una fuente de gran apoyo para la princesa, un hecho subrayado por el tono cálido en el que ella le escribía.

“Hice lo que creo que fue lo mejor que pude”

Felipe fue un hombre con un temperamento combativo que con frecuencia se sentía incómodo con el tacto que requería su posición.

No puedo cambiar de repente mi manera de hacer las cosas, no puedo cambiar mis intereses o la forma en que reacciono a las cosas. Ese es solo mi estilo”, le dijo una vez a la BBC.

La reina Isabel II, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo; y Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, y el príncipe Guillermo, con los hijos de ambos.

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A Felipe se le atribuye haber encontrado discretas maneras de actualizar a la monarquía con los nuevos tiempos (aquí aparece con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, el príncipe William, y los hijos de ambos).

Esto fue reconocido por el entonces primer ministro David Cameron cuando rindió homenaje a Felipe por su 90º cumpleaños en 2011: “Siempre ha hecho las cosas a su manera inimitable, con un enfoque realista y sensato que los británicos, creo, encuentran entrañable”.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Felipe e Isabel II en 2007

PA

Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, “asegurar que la reina pudiera reinar”.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

“Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos”.


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