En 2018 desaparecieron 223 mdp para vales de trabajadores del ISSSTE
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Desaparecieron 223 mdp para vales de despensa de trabajadores del ISSSTE en 2018

La FGR inició una carpeta de investigación para esclarecer el destino del dinero y proceder contra los responsables. En promedio se desviaron 1 de cada 5 pesos destinados para los vales. Resultaron afectados casi 28 mil trabajadores del Instituto.
Cuartoscuro
14 de mayo, 2021
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La Fiscalía General de la República (FGR) investiga un nuevo fraude en el ISSSTE durante el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto: la desaparición de más de 200 millones de pesos en el último año de su gobierno que estaban destinados al pago de vales de despensa para trabajadores de dicho instituto.

Este presunto desvío de recursos, que afectó en su momento a casi 28 mil trabajadores los cuales tuvieron que ser compensados con recursos extra del erario, es ya la novena indagatoria que la FGR inicia por posibles malos manejos de recursos en el Instituto. El monto total del quebrando por todos estos casos asciende a mil 500 millones de pesos.

Todas las irregularidades que se encuentran bajo investigación corresponden al periodo en el que se desempeñaron como directores generales del ISSSTE Sebastián Lerdo de Tejada y José Reyes Baeza Terrazas.

Leer más: FGR indaga fraude por casi 600 millones en ISSSTE con mecanismo de La Estafa Maestra

La nueva carpeta se inició a partir de una denuncia presentada por la Dirección Jurídica de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ante la fiscalía Especializada en combate a la Corrupción de la FGR el pasado 22 de abril, y es en contra de los funcionarios que resulten responsables por un quebranto que alcanza los 223 millones 582 mil 232 pesos.

Las irregularidades se desprenden del contrato número DA-SRMyS/JSA-035/2017 que el ISSSTE firmó con la empresa “Operadora y Administradora de Vales, Despensas y Servicios, S.A.P.I. de C.V.” para la dispersión de monederos electrónicos a sus trabajadores con 11 mil 700 pesos cada uno, que corresponden a la prestación de vales de despensa a la que tienen derecho los burócratas de ese instituto.

El monto total del contrato fue de más de mil millones de pesos. Se firmó en 2017 y se terminó de pagar en 2018.

Pero las irregularidades surgieron casi desde el inicio luego de que dicha empresa en lugar de ejecutar el servicio por el cual fue contratada le cedió los derechos a otra empresa denominada Corporativo Crecimiento Orbi, S.A. de C.V. Todo ello con el conocimiento y aval del propio ISSSTE.

Con retrasos, los monederos se dispersaron a los trabajadores en diciembre de 2017, sin embargo, para principios de enero de 2018 se comenzaron a recibir miles de quejas de trabajadores que no habían recibido el monto completo o que, de plano, no tenían saldo en los monederos que les entregaron.

El faltante total que no fue depositado en los monederos entregados a los trabajadores ascendió, según la auditoría financiera practicada por la ASF a los estados bancarios de la empresa responsable, a más de 214 millones.

Es decir: desaparecieron en el camino prácticamente 1 de cada 5 pesos que estaban destinados a los vales de los trabajadores.

La “solución” que salió peor

Al notar que las irregularidades eran graves, el ISSSTE supuestamente requirió a la empresa Corporativo Crecimiento Orbi, S.A. de C.V. el respaldo de que todo el dinero se había entregado. Según lo reportado por el instituto a la ASF, la información se entregó en un disco compacto. Sin embargo, dicho CD no apareció durante toda la auditoría ni en los años subsecuentes.

Tras recibirse cerca de 100 mil quejas de trabajadores afectados por esta situación el ISSSTE le propuso a la referida compañía que emitiera vales de despensa de papel para completar los pagos restantes.

Ya en febrero de 2018 la referida compañía dispersó los vales de papel, pero las quejas continuaron al punto en que poco más de 28 mil trabajadores afectados llevaron sus casos ante la Junta de Conciliación y Arbitraje.

Ante la gravedad de la situación el ISSSTE, en lugar de exigirle a la empresa responsable que le detallara el total de dinero faltante y que lo entregara a los afectados, optó por cubrir con nuevos recursos el monto de los vales faltantes. Y como no checó bien los saldos terminó pagando de más: generó cheques directos por un total de 223 millones 582 mil pesos, nueve millones de pesos por encima de lo que se adeudaba.

El informe de resultados de la ASF que dio paso a la denuncia presentada destaca que, aun cuando el ISSSTE cubrió con recursos propios el faltante a los trabajadores afectados, no intentó posteriormente recuperar el dinero que sí se depositó completo a Corporativo Crecimiento Orbi. Es decir, ese dinero simplemente desapareció.

“La Subdirección de Personal de la Dirección de Administración del ISSSTE debió exigir que este pago lo realizara la empresa Corporativo Crecimiento Orbi, S.A. de C.V., y no que el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado asumiera la responsabilidad con cargo a su presupuesto”, destacaron los auditores.

Lluvia de irregularidades

La desaparición de la quinta parte del presupuesto que estaba destinado a los vales de despensa es la irregularidad más grave detrás de este contrato, pero no fue la única. De acuerdo con la ASF se identificaron más de una decena de distintas anomalías que la llevan a concluir que el ISSSTE violó las disposiciones legales reiteradamente.

Entre esas anomalías destaca, por ejemplo, el que el ISSSTE utilizó recursos de 2018 y 2019 para pagar adeudos del contrato firmado en 2017, sin que cuente con toda la documentación que ampare que los pagos se realizaron justo para eso.

A ello se suma la nula supervisión del cumplimiento del contrato en cuestión en los términos en que fue pactado. Peor: el ISSSTE le adelantó más de 420 millones de pesos a los proveedores sin que estos hubieran cumplido aún con la entrega total de los monederos electrónicos, violando disposiciones que se habían pactado en el proceso de adjudicación.

Además, el ISSSTE no solo fue omiso en impedir que la compañía adjudicada terminara subcontratando a otra para cumplir el servicio, sino que incluso terminó facilitándoles los recursos. Los monederos electrónicos que sí se repartieron tampoco contaban con todas las características que se plantearon inicialmente.

Un hoyo negro en crecimiento

Con este caso ya suman nueve las carpetas de investigación que la FGR ha abierto por anomalías en la gestión del ISSSTE y sus filiales o entidades desconcentradas durante el sexenio del expresidente Peña Nieto. El monto de los malos manejos supera los 1,500 millones de pesos. Hasta ahora las indagatorias siguen en curso.

Entre los casos que se han denunciado se encuentra, por ejemplo, la posible malversación de 594 millones de pesos en contratos firmados por las tiendas SUPERISSSTE con otras dependencias. Esto por servicios que al parecer no se llevaron a cabo.

En ese caso los auditores identificaron que se burlaron controles de contratación usando el esquema conocido como La Estafa Maestra, que consiste en aprovechar que la ley permite adjudicaciones directas entre entidades públicas para luego transferir el dinero a empresas privadas.

Animal Político reveló desde 2017 que el ISSSTE era una de 16 dependencias y órganos federales implicados en la firma de este tipo de convenios. Sin embargo, hasta ahora no hay exfuncionarios de dicha institución procesados por ello. 

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Cubrebocas: desde la peste negra hasta la pandemia, su evolución en 500 años de historia

Usar mascarilla se ha convertido en la “nueva normalidad”. Pero aunque el uso del cubrebocas ahora puede ser normal, no es nuevo.
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17 de mayo, 2021
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Una vez estuvieron limitadas a ladrones de bancos, excéntricas estrellas del pop y turistas japoneses conscientes de la salud. Pero ahora el uso de mascarillas faciales en público es tan común que se le ha apodado “la nueva normalidad”.

Puede que sea normal, pero no es nuevo.

Desde la peste negra hasta el esmog sofocante, la contaminación del tráfico y la amenaza de ataques con gas, los londinenses han usado tapabocas durante los últimos 500 años.

Aunque las mascarillas más antiguas se utilizaron para disfrazarse, ponerse una mascarilla protectora se remonta al menos al siglo VI a.C.

En las puertas de las tumbas persas se encontraron imágenes de personas con telas sobre la boca.

Según Marco Polo, los sirvientes de la China del siglo XIII se cubrían la cara con bufandas tejidas. La idea era que el emperador no quería que su aliento afectara el olor y sabor de su comida.

Esmog

esmog en Londres en 1952

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Parece un crucero en el océano pero estas son chimeneas de fábricas lanzando una densa niebla de esmog en Londres en 1952.

La Revolución Industrial del siglo XVIII ayudó a crear el famoso esmog de Londres, que se intensificó a medida que más y más fábricas arrojaban humo y los hogares mantenían encendidos sus fuegos de carbón.

Muchos inviernos vieron gruesos mantos de esmog amarillo grisáceo cubriendo la capital.

El peor episodio fue en 1952, cuando entre el 5 y el 9 de diciembre al menos 4.000 personas murieron inmediatamente después, y se estima que otras 8.000 murieron en las siguientes semanas y meses.

Otras 1.000 personas murieron a causa del esmog en diciembre de 1957, y otro episodio en 1962 provocó 750 muertes.

El esmog era tan denso que los trenes no podían circular,e incluso hubo informes de ganado que murió asfixiado mientras permanecían en los campos.

mujer en 1953

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Una mujer con tapabocas y perlas en los 1950.

En la década de 1930, las mascarillas “anti-esmog” se volvieron tan de rigor en la cara como los sombreros de fieltro en la cabeza.

Las Leyes de Aire Limpio de 1956 y 1968 prohibieron la emisión de humo oscuro de una chimenea, establecieron límites para las emisiones de grava y polvo de los hornos y proporcionaron un marco para el control de la altura y la posición de las chimeneas.

La contaminación del aire, aunque ya no forma una niebla densa y peligrosa, sigue siendo un problema.

La plaga

peste negra

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Médicos durante la peste negra antes de que fueran introducidas las máscaras de “picos de aves”.

Fue la Peste Negra, la plaga que azotó Europa por primera vez en el siglo XIV, matando al menos a 25 millones de personas entre 1347 y 1351, lo que presagió el advenimiento de la mascarilla médica.

Algunos creían que la enfermedad se propagaba a través del aire envenenado o “miasma”, creando un desequilibrio en los fluidos corporales de una persona.

Intentaban evitar que el aire fétido les llegara cubriéndose la cara o llevando ramilletes de olor dulce.

El símbolo de la plaga, esa siniestra imagen de individuo con máscara de pájaro que parecía la Sombra de la Muerte surgió en los últimos estertores del brote final, a mediados del siglo XVII.

médico con máscara en la peste negra

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La máscara que se usó durante la peste negra se llenaba con hierbas aromáticas para contrarrestar los miasmas.

Los perfumes y las especias todavía se usaban: el “pico” se originó como un lugar para colocar hierbas y aromáticos con el fin de contrarrestar el llamado miasma.

La ropa protectora que usaban los médicos que trataban a los pacientes durante la Gran Plaga de 1665, incluía una pesada túnica de cuero, espesos protectores de vidrio para los ojos, guantes y sombreros.

Los horribles trajes que usaban los médicos durante la plaga.

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Los horribles trajes que usaban los médicos durante la plaga.

Tráfico

Cuando llegó el Londres victoriano, las damas bien educadas, expertas en cubrirse la piel y siempre dispuestas a abrazar cualquier cosa que pudiera ser un adorno intrincado que venía en negro, comenzaron a colocar velos en sus sombreros.

Aunque se usaba durante el duelo, el papel del velo no era exclusivamente fúnebre.

También ayudaba a proteger el rostro de una mujer del sol, la lluvia y los contaminantes, así como la suciedad y el polvo en el aire.

Según el organismo de Transporte de Londres y el King´s College de Londres, la principal causa de contaminación hoy en día es el tráfico.

Las emisiones de escapes, que incluyen óxidos de nitrógeno y pequeñas partículas de caucho y metal, se bombean al aire.

contaminación

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Un conductor lleva una máscara de gas anticontaminación en 1971.

Los delgados velos, como los usaban las conductoras a principios del siglo XX, ya no protegen de estos contaminantes.

Ver a ciclistas con mascarillas anticontaminantes era común mucho antes de que el coronavirus nos llevara a todos a cubrirnos la cara.

Gas

bailarinas

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Hasta las bailarinas de cabaret en Londres llevaban máscaras de gas.

La amenaza de una segunda guerra mundial, 20 años después de que en la Gran Guerra se había visto el uso de gas cloro y gas mostaza, provocó que el gobierno emitiera máscaras de gas tanto para la gente común como para los militares.

Para 1938 se habían distribuido 35 millones de respiradores para todos los civiles y eran una vista familiar en la vida diaria, incluidos los adornos de las bailarinas en el Cabaret de Murray en Beak Street, Londres; y policías ciclistas que los usaban como parte de su equipo de protección personal.

camello

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Se midió a los camellos en el zoológico de Chessington para hacerles máscaras a la medida.

Incluso los animales tenían sus propias mascarillas: se midió a los camellos en el zoológico de Chessington para hacerles estos accesorios a la medida, mientras que a los caballos se les colocó un tipo de cubierta facial que parecía una bolsa en la nariz.

Gripe española

Un brote de influenza al final de la Primera Guerra Mundial se convirtió en una pandemia mundial devastadora.

Fue apodada la gripe española, porque España fue el primer país en informar sobre el brote, y en ella murieron alrededor de 50 millones de personas.

Se cree que la propagación del virus fue intensificada por los soldados que regresaban de las trincheras en el norte de Francia.

espray antigripal en un autobús

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Muchas empresas intentaron frenar la propagación de la infección rociando una solución antigripal sobre trenes y autobuses

Las tropas apiñadas en vagones de tren y camiones se aseguraron de que la infección, altamente contagiosa, pasara de un hombre a otro.

Luego se extendió desde las estaciones de tren hasta el centro de las ciudades, y de allí a los suburbios y al campo.

Las empresas, incluida la London General Omnibus Co, intentaron frenar la propagación de la infección rociando una solución antigripal sobre trenes y autobuses y haciendo que sus empleados usaran tapabocas.

Un hombre rocía espray antigripal en las calles de Londres.

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Un hombre rocía espray antigripal en las calles de Londres.

La revista Nursing Times en 1918 incluyó consejos para contener la enfermedad, con una descripción de cómo las hermanas del hospital St Marylebone Infirmary en North Kensington erigieron particiones desinfectadas entre cada cama y “cada enfermera, médico, ayudante de sala” que entraba en el ala epidémica tenía que usar una máscara y un traje de cuerpo completo.

Se instó a la gente común a “usar una máscara y salvar su vida“; muchos se hicieron la suya con gasa o añadían gotas de desinfectante a artilugios que se ponían debajo de la nariz.

Fama

Boy George

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Boy George llega al aeropuerto de Heathrow en 1985 cubriéndose la cara con una bufanda.

Otro tipo de mascarilla ha surgido en los últimos tiempos, una que satisface la necesidad de proteger la cara de la mirada fulminante de los fanáticos ávidos (y presumiblemente, los enemigos).

Estas son perfectas para las celebridades que quieren llamar la atención sobre sí mismos mientras conservan la negación plausible de “no quiero ser reconocido, por eso estoy usando una mascarilla notable”.

Aún no se sabe que opinan de las personas normales y no famosas que cubren sus caras normales y no famosas, ahora que ocultar la cara no logra atraer ni la más breve de las miradas curiosas.


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https://www.youtube.com/watch?v=PdtPAfO8A2o

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