Meses por una cita: pacientes enfrentan retrasos en cirugías y consultas
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Esperamos por una cita hasta dos meses: pacientes enfrentan retrasos en cirugías y consultas por COVID

Con enfermedades de las que solo se diagnosticó poco más del 50% en 2020, el sistema de salud enfrenta el problema de recuperar los servicios y seguir atendiendo COVID-19.
Cuartoscuro
19 de mayo, 2021
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En el Hospital General de Zona 2A “Troncoso” del IMSS, en la Ciudad de México, la atención a otros padecimientos ya se reactivó. Este ya no es un centro COVID-19. Si sospechan que un paciente lo tiene, le hacen la prueba y si sale positivo, se va a otro hospital. Aquí ya están concentrados en los padecimientos que se dejaron subatendidos por meses. Ahora pacientes y personal médico enfrentan los efectos de la interrupción, por la pandemia, de los servicios regulares de salud. 

Hay retrasos para hacerse estudios y cirugías, la burocracia de siempre y falta de medicamentos. El personal de salud sigue saturado.

Leer más: La pandemia provoca que diagnósticos de enfermedades como cáncer o diabetes caigan hasta 50% en México

Afuera del Hospital Troncoso está Martha. Sentada en la banqueta cuenta que su papá empezó hace dos semanas con un dolor fuerte en el costado y después le dio fiebre. Lo llevaron a La Raza, donde lo ingresaron sin ponerle peros. Estuvo dos días ahí y después lo enviaron a Troncoso, donde lleva una semana. 

“Le están haciendo estudios. Ya me dijeron que sus riñones ya no funcionan. También van a descartar que haya un tumor. Él no había ido a consultas. No es mucho de ir al médico. Siempre dice que no tiene tiempo. Con la pandemia menos quería ir”, dice Martha. 

Una enfermera del Hospital Troncoso, que pide que le llamemos Bety, para no tener problemas con el hospital por dar entrevistas, cuenta que, en efecto, han llegado muchos pacientes complicados por enfermedades renales, hepáticas y apendicitis. “Un piso de hospitalización de medicina interna que dejó de ser COVID se llenó en dos días con estos otros pacientes. Lo duro va a ser ahora atender a todos ellos”, dice. 

La falta de medicamentos es otro de los problemas que reportan los usuarios. La señora Celia tiene internado a su hijo en Troncoso. Él labora en el sector de la construcción. Se encontraba en su trabajo, estaba haciendo unas maniobras hincado, cuando sintió que ya no podía ponerse de pie. Lo ingresaron al hospital. El primer diagnóstico fue Guillain-Barré (una enfermedad del sistema inmunológico que ataca a los nervios). 

“Cuando nos dijeron que era Guillain-Barré, nos explicaron que le iban a poner un medicamento durante seis días. Solo se lo pusieron dos días. Una doctora nos dijo que ya no había medicamento para ponerle porque era muy caro. Cuando alegamos, nos empezaron a cambiar el diagnóstico, que además del Guillain-Barré también tenía esclerosis múltiple y después que no, que solo esclerosis. Nos quedó la duda de por qué el cambio”, dice la señora Celia. 

Meses de espera para consulta y estudios

La señora María, de 58 años, espera afuera del Hospital 2A Troncoso a que dé la hora para entrar a su consulta. Hace dos semanas supo que tenía un bulto entre el cuello y la espalda. Su nieta lo descubrió. La señora sentía molestia cuando se acostaba y dolor hasta el hombro. Pero como padece fibromialgia desde hace 17 años y está acostumbrada a vivir con dolor, no le dio importancia. 

Aún con la pandemia ella tuvo consultas regulares con el médico en su clínica de medicina familiar del IMSS, la 14, pero no le dijo nada de aquella molestia y el médico no la revisó. Hasta que una tarde le pidió a su nieta que le diera un masaje para aliviar el malestar fue que descubrieron el bulto. 

Acudió a su clínica y el médico le dijo que necesitaban extraer la bola para analizarla y saber si era benigna o no. Pero para el pase con los especialistas necesitaba antes hacerse estudios. Ahí vino el problema: no había cita disponible hasta junio. 

La señora María no podía esperar. Fue a una clínica de su alcaldía, Venustiano Carranza, donde, con una tarjeta que le dio el gobierno de la Ciudad de México, le hacen estudios a bajo costo. Le costaron 349 pesos. 

Con los resultados, le dieron cita con los especialistas en el Hospital General de Zona 2A “Troncoso” del IMSS. Pero en la cita, los cirujanos le dijeron que no la iban a operar. “Adentro en el hospital había mucha gente que necesita cirugías por apendicitis, por la vesícula, que se ve que son más urgentes que la mía. A mí me dijeron que es grasa, que la herida me dolerá mucho y me quedará una cicatriz muy grande, así que es mejor que la bola se quede ahí y solo si crece la sacarían”, dice la señora María. 

Su esposo, de 62 años, también está pagando el atorón en los servicios de salud. A él le dio un infarto el 9 de septiembre de 2019 y estuvo internado en el IMSS de Troncoso. Le mandaron estudios del corazón en La Raza. Desde antes de la pandemia, los pacientes debían esperar meses para un diagnóstico. Le dieron la cita hasta mayo de 2020. Pero con el hospital volcado en atender COVID-19 se la cancelaron. 

“Ahorita nos dicen que lo tienen que mandar de la clínica familiar, donde tiene consulta el 21 de mayo, con estudios recientes para que le den cita con el cardiólogo y entonces le puedan hacer los otros estudios. Y ese va a ser el problema”, explica la señora María. 

De acuerdo a datos que emite la Secretaría de Salud en el Boletín Epidemiológico, en 2020 solo se hicieron 38 mil 24 diagnósticos de enfermedad isquémica del corazón, cuando en 2019 el número de diagnósticos de este padecimiento llegó a 70 mil 177; es decir, en el año de la pandemia la identificación de esta enfermedad casi cayó un 50%.

De hipertensión se diagnosticaron 425 mil 119 casos en 2020. Un año antes, en 2019, fueron  543 mil 933. Un déficit probable de más de 100 mil diagnósticos. De tumor maligno de la mama se diagnosticaron solo 12 mil 198 en 2020, contra 15 mil 361 del año anterior. Es decir, 3 mil 163 diagnósticos menos, cuando es poco probable que la incidencia de este tumor haya bajado en la población mexicana. 

El Hospital General de Zona #47 del IMSS, en la Ciudad de México, ya se está desconvirtiendo también. “Han estado llegando pacientes complicados con eventos vasculares, hipertensión, pie diabético, enfermedades renales”, dice “Laura”, una de las enfermeras. 

Muchos no querían ir a consulta por miedo a contagiarse de COVID y se complicaron. Y también muchas consultas se suspendieron. “No hay saturación en el hospital en este momento, pero si hay muchos pacientes: por turno ingresan dos o tres descompesandos por la falta de seguimiento y no sabemos cuánto vayan a crecer los ingresos por estas descompensaciones”, asegura la enfermera.

Simón Kawa, director general de Coordinación de las Institutos Nacionales de la Secretaría de Salud, dice que en el caso de este subsistema cada hospital avanzará en la atención de otros padecimientos de acuerdo a su capacidad y a la cantidad de pacientes COVID-19 que aún tengan. 

Esto a lo que se le llama desconversión, después de que los hospitales tuvieran que reconvertirse para atender COVID-19, será una tarea paulatina y dinámica, advierte. 

Kawa explica que se emitieron lineamientos generales para la desconversión de los hospitales y que cada uno deberá formar un comité para, con base a estos y a su realidad particular, planear y avanzar en la atención a enfermedades diferentes a COVID. 

El último de los institutos en volver a atender todo lo demás será el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), donde lo prioritario es y seguirá siendo COVID-19. El resto de los institutos, incluyendo el de Nutrición, uno de los principales hospitales de atención a los afectados por la pandemia, ya se están desconvirtiendo. 

Cirugías, estudios, consulta externa se está reactivando ya. Cada uno va a su ritmo. La tarea del comité que se debe formar es justo planear la atención, que debe darle prioridad a los casos que la requieran de forma más apremiante. 

Animal Político solicitó una entrevista tanto con el IMSS como con el ISSSTE para saber cómo va la desconversión en sus hospitales y la demanda por otro tipo de atenciones que no son COVID, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. 

Regreso a la atención normal de pacientes

En otros subsistemas de salud, la atención a  padecimientos que no son COVID no se ha reactivado. Miguel Ángel Toscano, jefe de Terapia Intensiva del Hospital Belisario Domínguez, de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa), dice que en esta semana se definirá cómo es que se va a desconvertir el hospital. 

El área de comunicación de Sedesa aseguró a Animal Político que, en efecto, será esta semana cuando la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, anunciará cómo se hará la desconversión hospitalaria en la capital. 

Los casos de COVID han bajado mucho, asegura Toscano. Hay días que ya no hay pacientes ingresados en terapia intensiva por esa enfermedad. Este lunes 17 de mayo solo hubo dos. Uno se va de alta pronto. 

Lo más probable es que el Belisario se quede con solo dos camas destinadas a COVID y el resto ya para otros padecimientos. “Quizá se nos venga encima una sobre demanda por todo lo que no se atendió. A muchos pacientes no se les dio seguimiento”, explica Toscano. 

Simón Kawa, el Coordinador de los Institutos Nacionales de Salud, admite que va a tomar tiempo saber el impacto que la pandemia ha tenido en la atención de otras enfermedades. “Tomará meses saberlo. Pero sí se está evaluando”. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado que la falta de atención a otros padecimientos fue un fenómeno mundial. 

Desde agosto de 2020, la OMS publicó los resultados de una encuesta sobre el impacto de COVID-19 en los sistemas de salud, basada en informes de 105 países. Los datos recopilados de cinco regiones durante el período de marzo a junio de 2020 ilustran que casi todos (90%) experimentaron interrupciones en sus servicios de salud, y los países de ingresos bajos y medianos informaron las mayores dificultades.

Los países experimentaron, en promedio, interrupciones en el 50% de un conjunto de 25 servicios de seguimiento. Las áreas de las que se informó con mayor frecuencia incluyeron inmunización de rutina: servicios de extensión (70%) y servicios en establecimientos (61%), diagnóstico y tratamiento de enfermedades no transmisibles (69%), planificación familiar y anticoncepción (68%), tratamiento para enfermedades mentales (61%), diagnóstico y tratamiento del cáncer (55%).

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Qué es la demisexualidad y por qué no debemos descartarla como orientación sexual

Algunas personas necesitan sentir un vínculo emocional antes de desarrollar atracción hacia otro. Mucha gente no acepta esto como una orientación sexual, pero los demisexuales dicen que es un error.
13 de noviembre, 2021
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A principios de este año, cuando Michaela Kennedy-Cuomo, la hija del entonces gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, se declaró “demisexual”, fue recibida con condescendencia pública.

Muchos se burlaron de su demisexualidad, una falta de atracción sexual hacia los demás sin una fuerte conexión emocional. Pocos reconocieron la demisexualidad como “real”.

Pero aunque la demisexualidad no es muy conocida, es una orientación sexual como cualquier otra, que se aplica a personas de todo el mundo.

La demisexualidad, que cae en el espectro de la asexualidad, difiere de simplemente querer esperar a que se forme un vínculo profundo antes de tener relaciones sexuales con alguien; más bien, es más parecida a la experiencia de ser asexual hasta que se forma ese tipo de conexión, momento en el que la atracción sexual se extiende solo a esa persona.

Para todos los sexuales, por otro lado (personas que no están en el espectro asexual), esperar para tener relaciones sexuales hasta formar una conexión profunda es más una preferencia y menos una necesidad para desarrollar el deseo sexual.

El anuncio de Kennedy-Cuomo tuvo efectos positivos, dice Kayla Kaszyca, co-creadora demisexual del podcast Sounds Fake But Okay, en el que ella y su coanfitriona asexual y arromántica Sarah Costello discuten el amor, las relaciones y la sexualidad en el espectro asexual.

En algunos casos, Kaszyca dice que la declaración de Kennedy-Cuomo elevó el perfil de la demisexualidad, avivando “más discurso al respecto”.

Por otro lado, la ampliación de la discusión también atrajo detractores y difundió desinformación.

“Creo que la palabra es definitivamente más conocida, pero la definición adecuada podría no ser clara para mucha gente”, dice Kaszyca, de 24 años.

Por ejemplo, muchos todavía rechazan la demisexualidad, insistiendo en que es “normal” no sentirse atraído sexualmente por alguien hasta que se forma una conexión emocional más profunda con ellos.

“Alguien podría decirte, ‘¿No todos son así?‘” Entonces, dice Kaszyca, “tienes que empezar a romper los mitos”.

pareja

Getty Images

Las personas que se identifican como demisexuales, como Kaszyca y otros que comparten contenido relacionado con su orientación, están trabajando activamente para aclarar esa definición.

Es una tarea especialmente complicada cuando se habla de una orientación que ni siquiera ha tenido un nombre durante tanto tiempo y cuya definición a menudo confunde a la gente.

Pero su trabajo está marcando la diferencia, y durante los últimos años, la discusión sobre la demisexualidad ha proliferado en grupos de Facebook, publicaciones de Instagram, servidores de Discord y entre organizaciones dedicadas al espectro asexual en todo el mundo.

“Tardé mucho tiempo en aceptarlo”

Las personas a menudo remontan el origen del término demisexual a una publicación en el foro de la Red de Educación y Visibilidad Asexual (Aven) de 2006.

“Creo que es una palabra que surgió principalmente del sitio Aven y de defensores asexuales, no necesariamente de los académicos”, dice Anthony Bogaert, investigador de la sexualidad humana y profesor de la Universidad Brock en Ontario, Canadá, que ha escrito varios artículos sobre asexualidad.

En ese momento, las personas en el sitio de Aven estaban descubriendo cuán diverso podría ser el espectro asexual: comenzaron a surgir nuevos términos a medida que las personas que previamente se habían identificado como asexuales notaron circunstancias únicas en las que podían experimentar atracción sexual.

“Existe una tradición de permitir que personas con diferentes tipos de identificaciones y mucha variabilidad vengan al sitio de Aven”, dice Bogaert.

Estas personas ayudaron a avanzar en la discusión sobre la asexualidad al identificar varios aspectos del espectro asexual.

Al hacerlo, ofrecieron información que no estaba disponible en ningún otro lugar de internet.

Sin embargo, la asexualidad fue, y sigue siendo, más discutida que la demisexualidad.

Esto se debe en parte a que lo primero es más fácil de conceptualizar para las personas que no son asexuales.

Alguien que es asexual “experimenta poca o ninguna atracción sexual”, dice Kaszyca. “Es un eslogan bastante fácil de usar”.

Pero si le agregas a eso: “excepto cuando desarrollan una conexión emocional profunda”, a veces puede dejar a todos los sexuales rascándose la cabeza.

Soledad

Elle Rose, una joven de 28 años que vive en Indiana, EE.UU., comenzó a identificarse como demisexual después de describir su sexualidad a una amiga hace unos años.

“Me miró y me dijo, ‘Elle, estás describiendo la demisexualidad'”, dice Rose. “Tardé mucho tiempo en aceptarlo”.

Temiendo las complicaciones de su vida amorosa si era abiertamente demisexual, Rose a menudo se describía a sí misma como “pansexual”, dejando de lado la identidad demisexual.

“La gente puede verse a sí misma representada, finalmente”

Rose atribuye en parte las actitudes desdeñosas hacia la demisexualidad en Estados Unidos a la “cultura de la pureza”, en la que las mujeres son a la vez muy sexualizadas en los medios, pero también se espera que se reserven para la persona adecuada (o el matrimonio, particularmente en entornos religiosos).

Conceptualmente, esto se alinea perfectamente con la abstinencia sexual hasta formar un vínculo profundo con una pareja.

Pero, en última instancia, sigue siendo una preferencia con la que los demisexuales no se identifican.

Esta falta de comprensión a menudo genera soledad.

asexual

Getty Images

“Ah, somos muchos”

Cairo Kennedy, de 33 años de Saskatchewan, Canadá, creció “sin experimentar atracción sexual de la misma manera que mis compañeras, y te sientes un poco rota”, dice. “Se convirtió en un gran secreto y fuente de vergüenza”.

Cuando descubrió hace solo unos años que había un nombre para su orientación sexual, se sintió “un poco mejor, pero luego no había información”, dice, al menos nadie habla de demisexualidad desde la perspectiva de alguien con experiencia vivida.

Había suficientes publicaciones de Aven para que ella leyera y pensara: “ah, esta soy yo”, pero no tanto, “ah, hay muchos de nosotros“.

Kennedy decidió llenar este vacío, comenzando un blog de “estilo de vida demisexual”.

A través del blog, muchos otros demisexuales se han puesto en contacto con ella, personas que van desde adolescentes hasta personas de 50 años, que viven principalmente en los Estados Unidos y Europa.

“Me sorprendió mucho la cantidad de personas que parecen relacionarse”, dice.

“Creo que el término es más popular debido a las redes sociales”, dice la terapeuta con sede en Hawái especializada en sexualidad humana Janet Brito.

Escuchó por primera vez el término demisexualidad durante sus estudios posdoctorales en la Universidad de Minnesota, EE.UU., en 2014, “a pesar de que describe que ha existido durante tanto tiempo”.

Aunque Brito reconoce que la demisexualidad abarca todos los grupos de edad, sus clientes abiertamente demisexuales tienden a tener poco más de veinte años.

“Tienen más exposición a las redes sociales”, dice, “ es más aceptable hablar de este espectro”.

Esa exposición genera validación. “Las redes sociales abren la puerta a muchas otras voces a las que no hubiéramos estado expuestos en el pasado”, agrega.

“ puede verse a sí misma representada, finalmente”.

Gracias a internet

Klaus Roberts, de 30 años, que vive en las afueras de Helsinki, le da crédito a Internet por ayudarlo a poner un nombre a su orientación hace unos cinco años.

“Finlandia está un poco atrasada en muchas de estas cosas, porque somos un país relativamente pequeño”, dice.

Se había identificado como asexual, pero conocer gente en comunidades LGBTQ + multinacionales en línea lo ayudó a darse cuenta de que demisexual lo describía mejor.

“A las personas que saben algo sobre estos términos, les resulta más fácil entenderme cuando los uso”.

pareja

Getty Images

Cuando los establecimientos tradicionales no brindan información sobre una variedad de orientaciones sexuales, estas voces en línea se vuelven cruciales para la educación.

Kaszyca y la coanfitriona Sarah Costello comenzaron su podcast mientras eran estudiantes universitarias en la Universidad de Michigan, EE.UU., donde solo sus amigos las escuchaban para apoyarlas.

Hoy, su alcance se ha expandido a otros países de habla inglesa y Europa.

Kaszyca estima que Sounds Fake But Okay ahora tiene alrededor de 7.000 oyentes por semana.

Agrega que no solo aquellos en el espectro asexual se sintonizan, sus padres, socios y amigos también lo hacen, para que puedan aprender.

“Nuestro episodio con más escuchas es el de ‘Asexualidad 101′”, dice Kaszyca.

“La gente ha dicho que se lo han enviado a sus amigos o familiares después de salir del armario, para ayudar a educarlos y … facilitar el proceso educativo”.

Esta educación también ayuda a los demisexuales a navegar por otras partes de la sociedad, como las citas.

Por ejemplo, Kaszyca dice que las aplicaciones han facilitado las citas para los demisexuales, porque puedes incluir tu orientación en tu perfil.

Esto evita una conversación en la primera cita que de otra manera sería pesada.

“Se supone que una primera cita es casual”, dice ella, “luego dices, ‘oye, tengamos una conversación en profundidad sobre mi identidad, y probablemente tendré que enseñarte de qué se trata porque la demisexualidad es tan desconocida'”.

En general, hablar y aprender sobre “la variabilidad que existe en la comunidad asexual más amplia”, dice el investigador Bogaert, es crucial para evitar la alienación de las minorías sexuales.

Pero también es crucial porque “nos permite comprender mejor la naturaleza de la sexualidad” en su conjunto.


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