Adultos mayores hacen fila en CDMX para registrarse a Pensión Universal
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Cortesía Carlo Echegoyen

Adultos mayores hacen largas filas en CDMX para registrarse al programa de Pensión Universal

Muchos adultos arribaron desde las seis de la mañana con la documentación que les pidió la Secretaría de Bienestar. Aún así, tres horas después la fila ya rodeaba el edificio de la dependencia.
Cortesía Carlo Echegoyen
16 de junio, 2021
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“Llegué a las siete de la mañana”, admite la señora Ofelia Basurto Flores, con una ficha entre las manos en la que se lee el número 194 y con dos horas de espera en el reloj. Formados enfrente y detrás de ella, hay cientos de adultos mayores de 65 años en las inmediaciones de la Torre de la Secretaría de Bienestar para inscribirse al programa de Pensión Universal.

Aproximadamente desde las seis de la mañana de este miércoles, adultos mayores comenzaron a hacer fila en el edificio que se encuentra en Paseo de la Reforma, en la capital del país, tras el anuncio del presidente López Obrador de que podrían inscribirse después de las elecciones.

Personal de la Secretaría de Bienestar entregó 500 fichas para la inscripción, y para las diez de la mañana, la fila para hacerlo rodeaba más allá del edificio.

Se les solicitó a los adultos mayores llevar su credencial de elector, comprobante de domicilio, acta de nacimiento y  una copia de cada documento para completar el registro.

Otra mujer formada asegura que ella ya llevaba su documentación, pero que la Secretaría les pidió a los solicitantes llegar a las seis de la mañana para entregarles sus fichas, y con estas entrar ‘directamente’ a hacer el trámite.

“Y hay que madrugar, a ver si nos dan esa ayuda porque ya no podemos trabajar”, cuenta, aún afuera del edificio.

Para entender mejor: Anuncia AMLO que pensiones para adultos mayores ahora se entregarán a partir de los 65 años

La Secretaría del Bienestar informó que la vía para el registro es a través de la Línea del Bienestar 800-639-42-64 de lunes a viernes de 8 a 21 horas. Aunque reconoció que la línea puede estar saturada por la demanda.

Agregó que si los adultos mayores llegan a las instalaciones de la Secretaría del Bienestar también se les atenderá.

En marzo de este año, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció  que las pensiones para adultos mayores ya no se entregarán al cumplir 68 años, sino que ahora se reduciría hasta los 65. 

“La actual pensión se incrementará gradualmente hasta llegar al doble al inicio del 2024; este plan iniciará desde julio del presente año con un incremento del 15%. En enero de 2022, 2023 y 2024 el aumento será del 20% anual, más inflación hasta llegar a 6 mil pesos bimestrales”, aseveró.

Durante una conferencia matutina más reciente recordó que habrá un incremento paulatino en la cantidad depositada hasta llegar al 100% en enero de 2024.

Lee más al respecto: Pensión para adultos mayores se reanudará en julio con aumento del 15%: AMLO

Cabe recordar que actualmente la pensión de adultos mayores asciende a 2 mil 550 pesos bimestrales y atiende a los adultos mayores de 68 años de todo el país, así como a los adultos mayores de 65 años que viven en los municipios integrantes de pueblos indígenas. 

La Secretaría de Bienestar había informado que el incremento se daría en la primera entrega posterior a las elecciones federales de este año y que el registro de los adultos mayores de 65 años iniciaría a partir de junio.

Antes de este miércoles, el ingreso en el programa solía darse a través de las visitas domiciliarias que realizaba el personal de Bienestar, el cual lleva a cabo el registro de cada beneficiario.

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Coronavirus: 4 factores que incrementan el riesgo de contraer COVID después de vacunarse

Varios expertos exponen los factores que contribuyen a aumentar el riesgo de que una persona que ha recibido la vacuna contra el coronavirus sufre una infección.
20 de septiembre, 2021
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Dos semanas después de la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19, los efectos protectores de la misma estarán en su punto más alto.

Ahí es cuando una persona puede decir que está completamente vacunada. Si después de eso contrae COVID-19, entonces ha sufrido una llamada “breakthrough infection” o infección en vacunados.

En términos generales, son infecciones similares a las de personas no vacunadas, pero existen algunas diferencias.

Esto es lo que debe tener en cuenta si una persona ya está completamente vacunada (una o dos dosis, según la fórmula recibida).

Los síntomas son diferentes

Según el Estudio de Síntomas de COVID-19, las cinco dolencias más comunes de una infección en vacunados son dolor de cabeza, secreción nasal, estornudos, dolor de garganta y pérdida del olfato.

Algunos de estos son los mismos síntomas que experimentan las personas contagiadas que no se han vacunado. Tres síntomas en particular: dolor de cabeza, dolor de garganta y secreción nasal.

Sin embargo, los otros dos síntomas más comunes en los no vacunados son fiebre y tos persistente.

Estos dos síntomas son “típicos” de la COVID-19, pero se vuelven mucho menos comunes una vez que se ha recibido la vacuna.

Mujer enferma

Getty Images
Las personas vacunadas tienen síntomas más leves que los no vacunados si se contagian de coronavirus.

Un estudio concluyó que las personas con infecciones en vacunados tienen un 58% menos de probabilidades de tener fiebre, en comparación con las personas no vacunadas. Para muchos, la COVID-19 se siente como un resfriado después de la vacunación.

Esas personas también tienen menos probabilidades de ser hospitalizadas si desarrollan la enfermedad. También es probable que tengan menos síntomas durante las etapas iniciales del contagio y es menos probable que padezcan la enfermedad a largo plazo.

Las razones por las que la enfermedad es más leve en las personas vacunadas podría deberse a que las vacunas, si bien no bloquean la infección completamente, pueden hacer que la persona infectada tenga menos partículas de virus en su cuerpo.

Sin embargo, esto aún no se ha confirmado.

¿Qué aumenta el riesgo?

En Reino Unido, la investigación concluyó que el 0,2% de la población, o una persona de cada 500, experimenta una infección una vez que está completamente vacunada.

Vacunas

BBC

Pero no todos corren el mismo riesgo.

Cuatro factores parecen contribuir a cuán protegido está alguien tras ser vacunado:

1. Tipo de vacuna

El primero es el tipo específico de vacuna que alguien recibe y la reducción relativa del riesgo que ofrece.

La reducción del riesgo relativo es una medida de cuánto disminuye el riesgo de que alguien desarrolle COVID-19 en comparación con alguien que no se vacunó.

Los ensayos clínicos mostraron que la vacuna Moderna redujo el riesgo sintomático en un 94%, mientras que la vacuna Pfizer en un 95%.

Las vacunas Johnson & Johnson y AstraZeneca tienen porcentajes más bajos, reduciendo este riesgo en aproximadamente un 66% y 70%, respectivamente, (la protección ofrecida por AstraZeneca pareció aumentar al 81% si se dejaba un intervalo más largo entre dosis).

https://www.youtube.com/watch?v=Rj9JiCY49CE

2. Tiempo transcurrido desde la vacunación

Las cifras de riesgo relativo no son el único factor.

Es cada vez más evidente que el tiempo transcurrido desde la vacunación también es importante. Y es una de las razones por las que el debate sobre una dosis extra, de refuerzo, está aumentando en el mundo.

Las primeras investigaciones, que aún deben ser revisadas por otros científicos, sugieren que la protección de la vacuna Pfizer disminuye durante los seis meses posteriores a la vacunación.

Es demasiado pronto para saber qué sucede con la eficacia de la vacuna más allá de los seis meses, pero es probable que se reduzca aún más.

3. Variantes

Otro factor importante es la variante del virus a la que se está expuesto.

Las reducciones de riesgo mencionadas anteriormente se calcularon en gran medida probando vacunas contra el primer tipo del virus SARS-CoV-2.

Gráfico de cómo aparecen las variantes

BBC

Pero cuando se enfrenta a la variante alfa, los datos del Instituto de Salud Pública de Inglaterra sugieren que dos dosis de la vacuna Pfizer ven reducida su efectividad al 93%. Y contra la delta cae al 88%.

La vacuna AstraZeneca también se ve afectada de forma similar.

El Estudio de Síntomas de COVID-19 respalda todo lo anterior.

Sus datos sugieren que de dos a cuatro semanas después de que alguien reciba una segunda dosis de Pfizer, tiene alrededor de 87% menos probabilidades de tener síntomas de COVID-19 al exponerse a la variante delta.

Después de cuatro a cinco meses, esa cifra cae al 77%.

4. Tu sistema inmunitario

Es importante recordar que las cifras anteriores se refieren a la reducción promedio del riesgo en una población.

El riesgo individual de una persona dependerá de sus propios niveles de inmunidad y de otros factores específicos (como su grado de exposición al virus, lo que podría estar determinado por cosas como dónde trabaja).

El buen estado inmunitario generalmente se reduce con la edad.

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
A mayor edad, la respuesta inmunitaria natural tiende a ser menor.

Las condiciones médicas a largo plazo también pueden afectar nuestra respuesta a la vacunación. Por lo tanto, las personas mayores o las personas con sistemas inmunitarios comprometidos pueden tener niveles más bajos de protección inducida por la vacuna, o pueden ver que su protección disminuye más rápidamente.

También vale la pena recordar que los más vulnerables desde el punto de vista clínico recibieron sus vacunas primero, posiblemente hace más de seis meses, lo que puede aumentar su riesgo de experimentar una infección debido a la disminución de la protección.

¿Hay por qué preocuparse?

Aun considerando lo anterior, las vacunas reducen enormemente las posibilidades de contraer COVID-19. También protegen en un grado mayor contra la hospitalización y la muerte.

Sin embargo, es preocupante ver infecciones en vacunados, y la inquietud es que podrían aumentar si la protección de la vacuna, como se sospecha, cae con el tiempo.

Por lo tanto, los gobiernos están considerando ofrecer una dosis de refuerzo a los más vulnerables y también están considerando si deberían extenderse a otros.

Francia y Alemania ya están planeando ofrecer dosis adicionales a grupos que se considera que tienen un mayor riesgo.

Pero incluso si no se ofrecen, esto no debe interpretarse como que las vacunas no funcionan.

Y, mientras tanto, es esencial promover la vacunación entre todas las personas que aún no han recibido sus dosis.


*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Common:. puedes leer la versión original (en inglés) haciendo clic aquí.


*Los autores son académicos de la Universidad de Anglia Oriental, Reino Unido.


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