El presidente necesitará de oposición para reformas y eliminar autónomos
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AMLO necesitará de la oposición para lograr eliminar autónomos y aprobar reformas

Cualquiera de estas propuestas requerirá que Morena y los aliados del presidente consigan el apoyo de legisladores de oposición para ser aprobadas en ambas cámaras. Para cambiar leyes y aprobar el presupuesto le basta al presidente con sus aliados.
Cuartoscuro
10 de junio, 2021
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En los últimos meses, el presidente Andrés Manuel López Obrador e integrantes de su partido han prometido una serie de reformas para la segunda parte del sexenio que van desde la revisión y posible reducción de órganos autónomos, hasta nuevas modificaciones en materia energética y electoral.

Para que estas se materialicen se requieren cambios a la Constitución que solo pueden ser aprobados por dos terceras partes de los legisladores, algo que ni Morena ni sus aliados tienen en ninguna de las dos cámaras del Congreso. Por ello, requieren del apoyo de al menos una fracción de los legisladores de oposición para que las reformas constitucionales prosperen.

Esta semana, el presidente López Obrador consideró que construir esa mayoría calificada es posible con la adición de legisladores del PRI o de alguno de los otros partidos. En cambio, la aprobación del presupuesto o la modificación de otras leyes es algo que Morena y sus aliados pueden conseguir sin una mayoría calificada.

¿Cuáles son las reformas o modificaciones legales que podrían caer en alguno de estos escenarios? Animal Político detalla algunos de los que el presidente o miembros de su partido han señalado este año.

Desaparición de los autónomos

Conforme ha avanzado su gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido cada vez más en la necesidad de revisar la función de distintos órganos reguladores y autónomos e incluso en la posibilidad de desaparecer algunos de ellos. Esto bajo el argumento de que son caros, que duplican funciones que puede hacer el gobierno e incluso de que obstaculizan la transformación que está emprendiendo.

Entre los organismos cuya continuidad ha puesto el presidente bajo un velo de duda están el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel), la Comisión Federal de Competencia Económica, la Comisión Nacional de Hidrocarburos, el Instituto Nacional Electoral (INE), entre otros.

Apenas el pasado 28 de abril, López Obrador denominó a estos organismos como “monstruos” u “ogros” que no favorecen a las personas por lo que es necesario reformarlos.

“Vamos a hacer una revisión, toda una reforma. Ya lo anuncié y vamos a trabajar en ello y ajustar los órganos administrativos y adaptarlos a la nueva circunstancia y nueva realidad (…) todos esos organismos autónomos que solo ven para arriba, que no les importa el pueblo, pues no tienen razón de ser…” dijo el presidente.

Sin embargo, la posible desaparición de organismos autónomos como el INAI o el INE requieren de reformas constitucionales y no solo de una decisión del Ejecutivo. Y para que una reforma constitucional trascienda necesita, en primera instancia, la aprobación por mayoría calificada (dos terceras partes) de los diputados en el Congreso.

En números mas simples: se requiere el voto de al menos 334 diputados para que un proyecto de reforma a la constitución se apruebe y pase al Senado de la República. Es una suma de legisladores que ni Morena con todos sus aliados alcanzan.

Si las modificaciones solo se limitan a ajustes en leyes secundarias, pero no a cambios a la la Constitución –lo que por ende descartaría la posibilidad de desaparecer dichos órganos– solo se requiere de una mayoría simple del Congreso (la mitad más uno) que sí alcanzan Morena y sus aliados.

Reforma electoral y reducción de diputados

Otro tema en el que el presidente López Obrador fue insistente en los últimos meses es la posibilidad de promover una reforma electoral a gran escala que, entre otras cosas, revise las funciones del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

El presidente se volvió insistente con este tema sobre todo tras la decisión de ambos organismos de anular las candidaturas originales de Morena a las gubernaturas de Guerrero y Michoacán, una decisión que no le gustó y calificó en más de una ocasión como un “golpe a la democracia”.

El senador Ricardo Monreal, presidente de la junta de coordinación política de la Cámara Alta, dijo el pasado 4 de mayo que compartía la visión del presidente de emprender una reforma electoral e incluso fue mas allá al proponer que podría avanzarse en la eliminación de los diputados que se eligen por representación proporcional, lo que reducirá de 500 a 300 los legisladores en la Cámara Baja.

“Es posible que Morena incluso proponga solo quedarse con los 300 distritos sin representación proporcional. Sería dejar la mayoría pura, el sistema de mayoría relativa sin representación proporcional para que los partidos tengan la fuerza que les corresponde”, dijo el senador.

Pero al igual que en el caso de los autónomos, una reforma electoral de gran alcance requeriría modificaciones a los artículos 131 y 134 de la Constitución que solo es posible con el aval de dos tercios de la Cámara de Diputados, por lo que en este escenario también se requeriría la suma de más de 30 legisladores de oposición.

Y aun cuando se lograra dicho apoyo en la Cámara de diputados, el caso tendría que turnarse al Senado donde también deberían alcanzarse acuerdos con los opositores para que una reforma así transite.

Si en cambio se opta por modificaciones menores a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales solo se requeriría una mayoría mínima en la cámara correspondiente, situación que Morena alcanza con la s bancadas del Partido de Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México.

Cambios a la constitución si fracasa ley eléctrica

El pasado 2 de marzo, con una votación exprés y sin mayor análisis, el Senado de la República aprobó una reforma que realiza diversas modificaciones a la Ley de la Industria Eléctrica. La iniciativa fue propuesta por el presidente con el objetivo, según el Ejecutivo, de garantizar la “soberanía” eléctrica del país a través del fortalecimiento de la CFE sobe la distribución y la reducción de concesiones a privados.

Sin embargo, dicha ley no ha podido aplicarse debido a una fuerte ofensiva legal que opositores a estas modificaciones –principalmente empresas particulares– emprendieron en contra a través de la presentación de demandas de amparo. Esto ocasionó que dos jueces federales concedieran más de una decena de suspensiones que frenaron la norma.

Esta situación molestó al presidente López Obrador quien el pasado 17 de marzo advirtió que si los jueces confirman los amparos él enviará  una iniciativa para reformar la Constitución en esta materia.

“Yo estoy seguro de que no es inconstitucional la reforma, pero si determinan jueces magistrados y ministros que sí lo es y no puede proceder, enviaría yo una iniciativa de reforma a la Constitución porque no puedo ser cómplice del robo, no puedo aceptar que particulares dañen la hacienda pública y afecten la economía popular”, dijo el presidente.

Pero al igual que con cualquier modificación a al Constitución, si el partido del presidente quiere materializar una reforma constitucional de ese tipo necesitará convencer a diputados de oposición del Congreso para lograr los 334 votos que como mínimo se necesitan. Es decir, la mayoría calificada de dos terceras partes que no tendrá solo con sus aliados.

Y luego tendría que ocurrir lo mismo en un Senado donde el partido oficial tampoco cuenta con mayoría calificada.

Más delitos a prisión automática

De acuerdo con legisladores consultados por Animal Político, en las cámaras del Congreso existen más de una decena de iniciativas distintas que promueven ampliar aun más el catálogo de delitos que ameritan prisión preventiva oficiosa o automática. Son los que coloquialmente se denominan como “delitos graves”.

La administración federal actual ha sido proclive a incrementar dicho catálogo pese a que una mayoría de expertos en Derecho consideran que son medidas regresivas. El 12 de abril de 2019 y con el aval de legisladores de oposición se aprobó la reforma al artículo 19 de la Constitución para incrementar notablemente dicho catálogo, incluyendo ilícitos como el robo de combustible o el peculado.

Para volver a incrementar dicho catálogo se requeriría la misma ruta: que Morena consiga el apoyo de dos terceras partes en ambas cámaras para volver a modificar ese artículo constitucional. Dado que no cuenta con esa fuerza suficiente ni con sus aliados, requeriría negociar con opositores.

El futuro de la Guardia Nacional

Cuando en 2019 se aprobó la reforma que dio pie a la creación de la Guardia Nacional se estableció en la Constitución y en las leyes secundarias que sería una policía totalmente civil y profesionalizada. Y se contempló que el Ejército apoyaría en este proceso solo por un lapso máximo de cinco años.

La realidad, transcurrido casi la mitad de ese plazo, es que la Guardia Nacional está muy lejos de cumplir condichos requisitos. Actualmente se trata de una fuerza enteramente militar, que recluta solo elementos que provienen de la Secretaría de la Defensa Nacional. Además, más del 90% de sus efectivos no están certificados como policías, pese a que ya venció el plazo original de dos años fijado para ello.

En ese contexto algunos especialistas han advertido que el gobierno federal podía intentar extender dicho plazo o modificar la naturaleza civil establecida en la Constitución de esta fuerza de seguridad.

Pero al igual que en los otros casos, modificar el perfil civil de la Guardia o alargar el periodo de apoyo de las fuerzas armadas requeriría cambios constitucionales que no puede promover por si solo el partido en el gobierno. Solo si los cambios se limitan a la ley de la Guardia –para por ejemplo ampliar periodos de evaluación– se podría conseguir con una mayoría simple en San Lázaro.

El control del presupuesto

Una de las facultades exclusivas de la Cámara de Diputados es la aprobación de la Ley de Ingresos y de Egresos de la Federación cada año. Es decir: de la aprobación de cuanto dinero se espera recibir en el año y para qué se va a utilizar.

Aunque la propuesta del presupuesto la presenta el gobierno federal, los diputados tienen la facultad de hacerle modificaciones, adiciones o reducciones en su análisis en las respectivas comisiones y el pleno.

Dado que la aprobación del presupuesto solo requiere de una votación por mayoría simple (la mitad más uno), con el resultado de la votación del domingo Morena y sus aliados mantendrán la posibilidad de aprobar, por si solos, el proyecto de presupuesto que les envíe el Ejecutivo.

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Cómo se forman los huracanes y por qué son tan frecuentes en México, Estados Unidos y el Caribe

La explicación científica es apasionante y te ayudamos a entenderlo con mapas, gráficos e imágenes satelitales.
30 de agosto, 2021
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Los huracanes son las tormentas más grandes y violentas del planeta.

Cada año, entre los meses de junio y noviembre, azotan la zona del Caribe, el golfo de México y la costa este de Estados Unidos, en algunas ocasiones arrasando con edificios y poblaciones.

Sus homólogos son los tifones, que afectan al noroeste del océano Pacífico, y los ciclones, que lo hacen al sur del Pacífico y el océano Índico.

Zonas donde se forman ciclones tropicales

BBC

Todos son ciclones tropicales, pero el nombre “huracán” se usa exclusivamente para los del Atlántico norte y del noreste del Pacífico.

Pero, ¿cómo se forman y por qué suelen afectar a esta zona del mundo?

Huracanes, bombas de energía

El mecanismo más común de formación de huracanes en el Atlántico — que provoca más del 60% de estos fenómenos — es una onda tropical.

La onda empieza como una perturbación atmosférica que crea un área de relativa baja presión.

Suele generarse en África Oriental a partir de mediados de julio.

Si encuentra las condiciones adecuadas para mantenerse o desarrollarse, esta área de baja presión empieza a moverse de este a oeste, con la ayuda de los vientos alisios.

Origen de la onda tropical y los vientos globales

BBC

Cuando llega al océano Atlántico, la onda tropical puede ser el germen de un huracán, pero para que este se forme necesita fuentes de energía, como el calor y el viento adecuado.

En concreto, es necesario que la superficie del agua esté por encima de los 27ºC y que haya una capa espesa de agua caliente en el océano.

También tiene que haber, por un lado, vientos con un giro horizontal para que la tormenta se concentre. Por el otro, vientos que mantengan su fuerza y velocidad constante a medida que suben desde la superficie del océano.

Si hay cortante de viento, o variaciones del viento con la altura, esto puede interrumpir el flujo de calor y humedad que hace que el huracán se forme.

Además, tiene que haber una concentración de nubes cargadas de agua y una humedad relativa alta presente en la atmósfera.

Ingredientes para un huracán

BBC

Todo esto tiene que ocurrir en las latitudes adecuadas, en general entre los paralelos 10° y 30° del hemisferio norte, ya que aquí el efecto de la rotación de la Tierra hace que los vientos puedan converger y ascender alrededor del área de baja presión.

Cuando la onda tropical encuentra todos estos ingredientes, se crea un área de unos 50-100 km, donde empiezan a interactuar.

“El movimiento de la onda tropical funciona como el disparador de esa tormenta”, explica a BBC Mundo Jorge Zavala Hidalgo, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Y es esta tormenta la que hace de catalizador: empieza el baile de calor, aire y agua.

El área de baja presión hace que el aire húmedo y caliente que viene del océano suba y se enfríe, lo que alimenta las nubes.

La condensación de este aire libera calor y provoca que la presión sobre la superficie del océano baje aún más, lo que atrae más humedad del océano, engrosando la tormenta.

Los vientos convergen y ascienden dentro de este área de baja presión, girando en dirección contraria a las agujas del reloj — por influencia de la rotación de la Tierra — y dando a los huracanes esa imagen tan característica.

A medida que la tormenta se hace más poderosa, el ojo del huracán — el área central de hasta 10 km — permanece relativamente tranquilo.

A su alrededor se levanta la pared del ojo, compuesta de nubes densas donde se localizan los vientos más intensos.

Más allá, están las bandas nubosas en forma de espiral, donde hay más lluvias.

La velocidad de los vientos es la que determina en qué momento podemos llamar a este fenómeno “huracán”: en su nacimiento es una depresión tropical, cuando aumenta de fuerza pasa a ser una tormenta tropical y se convierte en huracán cuando pasa de los 118 km por hora.

Pasos de depresión a ciclón tropical

BBC

A partir de ahí, se suelen clasificar en cinco categorías según la velocidad sostenida del viento. En el Atlántico, se usa la escala de vientos Saffir-Simpson para medir su poder destructivo.

Tal es su fuerza que los vientos de un huracán podrían producir la misma energía que casi la mitad de la capacidad de generación eléctrica del mundo entero, según la Administración Nacional de Océanos y de la Atmósfera de Estados Unidos (NOOA, por sus siglas en inglés).

Escala de vientos Saffir-Simpson

BBC

Sin embargo, no es el viento sino la marejada y las inundaciones que provoca la lluvia que descarga el huracán las que generalmente causan la mayor destrucción y pérdida de vidas.

En Estados Unidos, por ejemplo, la marejada provocada por ciclones tropicales en el Atlántico fue responsable de casi la mitad de muertes entre 1963 y 2012, según datos de la Sociedad Americana de Meteorología (AMS, por sus siglas en inglés).

Además de estos factores, la destrucción causada por un huracán va a depender de otras circunstancias, como la velocidad a la que pasa, la geografía del territorio y la infraestructura de la zona afectada.

Mujer en su casa inundada

Getty Images
“Amanda” y “Cristóbal” no llegaron a ser huracanes pero dejaron lluvias extraordinarias y mucha destrucción en México y Guatemala en mayo de 2020.

“No necesariamente el daño o el peligro asociado a un ciclón tropical corresponde a su categoría. Por ejemplo, el ciclón de mayor categoría no tiene por qué tener asociada más precipitación”, dice Jorge Zavala Hidalgo a BBC Mundo.

México, Estados Unidos y el Caribe: las zonas más vulnerables

Uno de los factores que explica que esta parte del mundo sea propensa a los huracanes es que el océano Atlántico, en las latitudes tropicales, tiene la temperatura adecuada para su formación durante más meses al año.

Otro es el movimiento de las grandes corrientes de vientos que empujan a los huracanes.

Los vientos alisios — las corrientes de vientos globales en el trópico — van de este a oeste llevándolos hacia las costas del Caribe, el Golfo de México y el sur de Estados Unidos.

El recorrido de estos vientos también está influenciado por la rotación de la Tierra — el llamado efecto Coriolis — que hace que tiendan a desviarse hacia el norte.

Recorrido de los huracanes en el Atlántico norte en 2019

Wiki Project Tropical Cyclones/Tracks/Nasa/Xyklone
Los huracanes que se formaron en el Atlántico norte durante el 2019 siguieron distintos recorridos según las corrientes globales de viento u otros fenómenos – como los anticiclones – que encontraban en su camino.

En el Atlántico, mientras los huracanes avanzan se desvían levemente hacia el norte; y al superar aproximadamente los 30°N, suelen encontrase con los vientos del oeste, otra de las grandes corrientes globales, que hacen que se curven hacia el este.

En su camino van a toparse con el anticiclón de Bermudas-Azores que va a determinar si se dirigen hacia el Golfo de México o hacia Estados Unidos.

Los anticiclones son regiones de alta presión atmosférica con aire más seco, menos nubes y vientos que giran en la dirección de las agujas del reloj en el hemisferio norte.

El anticiclón de Bermudas actúa como un obstáculo y si los huracanes quieren avanzar tienen que bordearlo. Por este motivo, el tamaño y la posición del anticiclón puede determinar hacia dónde va un ciclón tropical.

Gráfico de localización del anticiclón de Bermudas-Azores

BBC

Si es débil y está más posicionado hacia el este, los huracanes lo rodean y siguen hacia el norte, alejándose del Caribe.

Por lo contrario, si es más fuerte y se encuentra al suroeste, un ciclón tropical puede dirigirse hacia el Golfo de México o hacia Florida.

La posición del anticiclón cambia según el año, las estaciones y puede variar en cuestión de días.

“A causa de esas variaciones, un huracán puede seguir una trayectoria muy distinta hoy que otro que pasa tres o cinco días después”, explica Jorge Zavala Hidalgo, del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Siguiendo la misma lógica, los anticiclones y otras masas de aire son responsables de que un huracán se recurve hacia el oeste, como pasó en 2012 con el huracán Sandy, por ejemplo.

Huracán Sandy en Nueva York

Getty Images
En su camino hacia el norte, el huracán Sandy (2012) se curvó azotando las costas de Nueva York y Nueva Inglaterra, en Estados Unidos.

Después de tocar tierra en Cuba, Sandy empezó a desplazarse hacia el noreste, pero un anticiclón en Groenlandia y un frente frío bloquearon su camino. Eso provocó que Sandy retrocediera hacia la costa este de Estados Unidos, causando destrucción en Nueva York y Nueva Jersey.

En el Pacífico Este, a pesar de que es una zona más activa que el Atlántico Norte, tocan tierra menos huracanes.

“Lo que sucede es que esas tormentas suelen dirigirse hacia el oeste o noroeste. Algunas pueden retroceder hacia las costas de México si los vientos son los adecuados, pero la mayoría se dirigen a latitudes más altas, encuentran aguas más frías y desaparecen”, dice a BBC Mundo Gary M. Barnes, profesor retirado de la Universidad de Hawái, Estados Unidos.

Por qué casi no vemos en Sudamérica

Si bien la parte norte del Atlántico puede ofrecer las condiciones ideales para la formación de huracanes, no ocurre lo mismo bajo la línea del Ecuador.

“El Atlántico Sur es más tranquilo porque no hay onda tropical — es un fenómeno más común en el hemisferio norte — y hay más variaciones en la velocidad y en la dirección del viento, algo que inhibe la formación de huracanes”, explica Barnes.

Simulación de todos los huracanes entre 1985 y 2015

NASA
El efecto Coriolis es demasiado débil en la línea del Ecuador para que los vientos giren y formen huracanes.

Además, los ciclones tropicales normalmente no se forman si no están al menos a unos 500 kilómetros del Ecuador, ya que el efecto Coriolis es demasiado débil para hacer que los vientos giren y formen un huracán.

Aunque es un fenómeno que pasa con poquísima frecuencia en Sudamérica, sí se han registrado huracanes en las costas del sur de Brasil.

En 2004, el ciclón tropical Catarina dejó 11 muertos y más de 30.000 personas desplazadas.

¿Y cómo puede impactar el cambio climático?

“El cambio climático provoca que la temperatura de la superficie del océano y la capa gruesa sean más calientes y eso es un problema. Tenemos teorías que dicen que si el océano es más cálido eso puede traducirse en tormentas más fuertes e intensas.”, dice el meteorólogo Gary M. Barnes.

Hay indicaciones de que las áreas en que un ciclón encuentra condiciones para mantenerse y sobrevivir se están extendiendo con el paso del tiempo, según Jorge Hidalgo, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México.

“Quizás el número de ciclones no aumente pero la distribución de categorías puede cambiar. Es decir, que haya más huracanes de categoría mayor y menos de categoría menor”, añade Zavala.

Los científicos coinciden, ,sin embargo, en que es muy pronto para medir el impacto del cambio climático en la formación y avance de los huracanes.

“Es probable que las tormentas se intensifiquen muy poco a poco, pero vamos a necesitar muchísima data para probar que el calentamiento global va a provocar huracanes más fuertes. En 25 años puede que tengamos evidencias”, concluye Barnes.

Agradecimiento a José Manuel Gálvez, meteorólogo del la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).


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