CDMX aún debe 500 mdd por renta de trenes de Línea 12
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CDMX aún debe 500 mdd por renta de trenes de Línea 12, aunque no den servicio

El gobierno de la CDMX tiene hasta el 2026 para saldar la deuda. En 2020, el Metro pagó mil 167 millones 402 mil dólares por la renta y mantenimiento de trenes.
Cuartoscuro
Por Dalila Sarabia
15 de junio, 2021
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Aunque aún no se sabe cuánto tiempo pasará la Línea 12 sin dar servicio tras el accidente de mayo, el Metro tendrá que pagar en los próximos 5 años más de 519 millones de dólares por el arrendamiento de los trenes, aunque éstos estén parados.

Se trata del contrato STC-CNCS-009/2010 que el Metro de la ciudad firmó con CAF México y Provetren por mil 588 millones de dólares, mismos que tendrían que liquidarse en 17 años.

El 17 de diciembre de 2009, el entonces secretario de Finanzas de la ciudad, Mario Delgado, firmó el oficio SFDF/0328/2009 en el que autorizó de forma excepcional el compromiso multianual para comprometer recursos de los ejercicios fiscales de 2010 a 2026 por un total de mil 588 millones 152 mil dólares para que con ello se concretara el arrendamiento de los 30 trenes de rodadura férrea que operarían en la Línea 12.

Lee: Línea 12 del Metro, un descontrol que también afecta a los trabajadores y a la calidad del servicio

“Cabe aclarar que el Sistema de Transporte Colectivo deberá realizar la previsión presupuestal correspondiente en su presupuesto de egresos para cada ejercicio fiscal de vigencia del compromiso multianual, misma que estará sujeta a la autorización de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (hoy Congreso de la CDMX)”, se lee en el documento del cual Animal Político tiene copia.

A lo largo de 17 años, el Metro adquirió el compromiso de pagar anualmente cantidades que van de los 16 y hasta los 126 millones de dólares por el arrendamiento y mantenimiento de los trenes, compromiso que, a pesar de las fallas de la línea, no se han suspendido. 

Incluso, a decir del exdirector del Metro, Jorge Gaviño, es muy complicado rescindir el contrato y en caso de hacerlo, esto le costaría más al Metro que los poco más de 500 millones de dólares que le resta por saldar.

“Ese contrato no se puede rescindir unilateralmente sin que intervengan, inclusive, instancias internacionales. Es un contrato que lamentablemente tuvo muchas aristas que fueron discutidas en su momento (porque) es un contrato no común en realizar en el país”, dijo Gaviño a Animal Político.

El contrato de Prestación de Servicios a Largo Plazo (PPS) se hizo con dos objetivos primordiales: la contratación para la fabricación y puesta a disposición de 30 trenes nuevos y el mantenimiento de estos.

Además, se incluyen tres distintas contraprestaciones, lo que hace más difícil -de acuerdo con el exdirector del Metro- la cancelación del contrato.  

Entérate: Auditoría interna revela mantenimientos incompletos o no realizados a trenes del Metro

Se trata de una contraprestación fija que corresponde al pago por el uso, o no, de los trenes, un tipo de anticipo, mismo que ya fue cubierto; una contraprestación base que implica el uso de los trenes; y una variable, que corresponde al mantenimiento de los convoyes. 

“La (contraprestación) base no se puede suspender de ninguna manera, se tiene que seguir pagando hasta que se pague el contrato y la (contraprestación) variable si se dejan de usar los trenes baja el arrendamiento mensual”, detalló.

De acuerdo con la disposición prevista por la Secretaría de Finanzas de la ciudad, para 2020 el Metro ya habría pagado mil 167 millones 402 mil dólares, quedando pendiente el pago de 519 millones 750 mil dólares el cual tendría que saldar entre 2021 y 2026.

“Lamentablemente fue una mala contratación en ese sentido porque como se sabe han estado los trenes mucho tiempo suspendidos, sin usarse. Un año y fracción una primera etapa (entre 2014 y 2015) y luego una etapa de un mes (en 2017 tras el sismo del 19S), y ahora no sabemos cuánto tiempo van a estar si usar los trenes y  vamos a tener que seguir pagando la contraprestación base porque fue un contrato que no previó en un momento determinado una contingencia como la que estamos viviendo y ese es el precio de hacer un contrato de estas características”, reprochó Gaviño.

Desde su puesta en operación en 1969, el Metro de la ciudad no había recurrido al esquema de arrendamiento de trenes para cualquiera de las 11 líneas inauguradas antes que la línea dorada.

Para poder llevar a cabo el pago de las obligaciones adquiridas en el contrato de arrendamiento de los trenes, el Metro de la ciudad suscribió el 18 de julio de 2011 el “Contrato de Fideicomiso Irrevocable de Administración y Fuente de Pago número F/1509”.

Cabe resaltar que la flotilla de 30 trenes que se solicitó para la puesta en operación de la Línea 12 se tuvo completa hasta el 12 de abril de 2013, seis meses después de su inauguración el 30 de octubre de 2012.

Se prevé que este martes las autoridades capitalinas den a conocer el peritaje sobre el accidente en la estación Olivos que cobró la vida de 26 personas y dejó a más de 70 lesionados.

Lee más: “¿Quién me va a pagar lo que gano?”: víctima de colapso en el Metro denuncia que indemnización no ha llegado

Al respecto, Jorge Gaviño, exdirector del Metro y actual diputado local, dijo confiar en los resultados que se presenten dado que la firma noruega DNV cuenta con prestigio internacional.

“Yo sí tengo confianza porque no es la autoridad quien está haciendo el dictamen, lo está haciendo una empresa de reconocido prestigio nacional e internacional y es una empresa que tiene expertise en situaciones de desastres y de crisis (…) y yo pienso que no va a exponer su prestigio (por lo que) creo que no va a haber ninguna sorpresa en el sentido de dar un dictamen fuera de la realidad”, comentó.

Quien también se dijo listo y pendiente para responder en caso de que se le requiera, es el ex jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera.

“En relación con la #Línea12 mi compromiso público fue esperar a los resultados de los peritajes oficiales, la información de lo realizado en mi gestión consta en diversos archivos institucionales. Reitero mi disposición de colaborar en todo lo que se requiera #mm”, escribió en la red social.

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Rusia y Ucrania: las extremas medidas de seguridad que buscan proteger al presidente Putin

Cientos de guardaespaldas que lo vigilan día y noche, un chequeo exhaustivo de lo que come y toma, y la ausencia de los teléfonos inteligentes son algunas medidas que se toman para resguardar la seguridad del presidente ruso.
23 de marzo, 2022
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Nada es improvisado en la vida de Vladimir Putin.

Cada paso que da el presidente de Rusia es vigilado de cerca por cientos de guardaespaldas que lo acompañan las 24 horas del día.

Su comida es preparada sigilosamente y todo lo que bebe debe ser chequeado previamente por sus asesores más cercanos.

Y es que el antiguo oficial de la KGB —el servicio de seguridad soviético— sabe muy bien de las amenazas que hay a su alrededor, sobre todo en tiempos de guerra.

Putin está liderando la invasión de su país a Ucrania y esto supone algunos riesgos adicionales hacia su seguridad.

Pero… ¿Quiénes están realmente a cargo de protegerlo? ¿Y cuáles son las algunas de las medidas que se toman para mantenerlo a salvo? Aquí te contamos lo que se sabe al respecto.

Extenso equipo de seguridad

Dentro de los múltiples servicios de seguridad que operan actualmente en Rusia, hay uno que está especialmente dedicado a proteger al presidente y a su familia: el Servicio de Seguridad Presidencial de Rusia.

Este escuadrón depende del Servicio Federal de Protección de Rusia (FSO), que tiene su origen en la antigua KGB, y que también protege a otros funcionarios de alto rango rusos, entre ellos, al Primer Ministro, Mikhail Mishustin.

De allí vienen los hombres vestidos de negro con auriculares en las orejas que le hacen sombra al presidente día y noche.

Según Russia Beyond, un medio de propiedad del gobierno ruso, cuando estos agentes lo acompañan en actividades al exterior, se organizan en cuatro círculos.

El círculo más cercano está compuesto por sus guardaespaldas personales.

El segundo círculo está integrado por guardias que pasan desapercibidos entre el público. El tercero, rodea el perímetro de la multitud, evitando que entren personas sospechosas.

Y el cuarto y último, son francotiradores situados en los techos de los edificios circundantes.

Un francotirador del FSO ubicado en una de las paredes del Kremlin, en el centro de Moscú.

Getty Images
Un francotirador del FSO ubicado en una de las paredes del Kremlin, en el centro de Moscú.

Estos agentes también lo acompañan cuando Putin se traslada de un lugar a otro.

“A Putin no le gustan los helicópteros; se suele trasladar con una caravana masiva, con motociclistas, muchos autos grandes negros, camiones, etc. Para este tramo, se bloquea cualquier dron que pueda haber en el espacio aéreo y se detiene el tráfico”, explica a BBC Mundo Mark Galeotti, experto en seguridad rusa y director de Mayak Intelligence, una consultora que se dedica a analizar los asuntos de seguridad de este país.

El Servicio de Seguridad Presidencial de Rusia es apoyado por la Guardia Nacional de Rusia, o Rosgvardia, que fue formada por el propio Putin hace solo seis años y que algunos la han calificado como una suerte de “ejército personal” del mandatario.

Es independiente de las Fuerzas Armadas rusas y, aunque su misión oficial es asegurar las fronteras, combatir el terrorismo y proteger el orden público, entre otras, en la práctica una de sus tareas más importante es proteger a Putin de eventuales amenazas.

“Todos saben que son en gran medida guardaespaldas personales de Putin”, dice a BBC Mundo Stephen Hall, académico experto en Rusia de la Universidad de Bath, Reino Unido.

“Y el presidente está muy protegido por ellos y por el resto de los servicios de seguridad”, añade.

Viktor Zolotov, un antiguo guardaespaldas de Putin, dirige la Guardia Nacional.

Getty Images
Viktor Zolotov, un antiguo guardaespaldas de Putin, dirige la Guardia Nacional.

Actualmente, quien dirige la Guardia Nacional es Viktor Zolotov, un antiguo guardaespaldas de Putin. Él es un aliado leal al presidente y en los últimos años ha aumentado en alrededor de 400.000 los efectivos que forman parte de esta fuerza de seguridad.

“Es un número enorme, las unidades de seguridad para presidentes como el de Estados Unidos no están ni cerca de esa cifra”, indica Hall.

¿Qué medidas se toman para proteger a Putin?

Aunque es difícil saber hasta qué punto llegan las medidas que buscan proteger a Putin, el propio Kremlin y expertos en seguridad rusa han entregados algunas luces al respecto.

Uno de los asuntos que es tratado con más precaución es la comida.

De acuerdo con Mark Galeotti, ante el temor de envenenamiento, Putin cuenta con un catador personal que chequea todo lo que el mandatario va a comer.

El presidente Putin en una cena oficial.

Getty Images

“Es parte de un estilo que más se acerca a un monarca medieval que a un presidente moderno”, le dice a BBC Mundo.

Además, cuando viaja fuera de Rusia, el equipo del presidente se encarga de todo lo que consume.

“Se llevan toda la comida y bebida que él va a consumir. Así, por ejemplo, si hay un brindis oficial con champaña, él toma de la botella que su equipo le trae, no de la del resto”, explica Galeotti.

Stephen Hall, por su parte, afirma que sus guardaespaldas personales observan de cerca cómo le cocinan para evitar cualquier riesgo.

Teléfonos inteligentes

Otra de las medidas que buscan protegerlo es el bloqueo de los teléfonos inteligentes dentro del Kremlin.

El propio presidente ruso ha confirmado que no usa estos aparatos.

En 2020, en una entrevista con la agencia estatal de noticias rusa TASS, lo admitió señalando además que, si se quería conectar con alguien, existía una línea oficial para hacerlo.

Sus asesores también lo han admitido. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha dicho en repetidas ocasiones que Putin no usa móbiles pues “no tiene demasiado tiempo”.

Pero lo cierto es que entre las razones que explican la reticencia de Putin a usar esta tecnología es que desconfía profundamente de Internet.

En el pasado, de hecho, ha indicado que Internet es un “proyecto de la CIA” —la agencia de inteligencia estadounidense— y ha llamado a los rusos a no realizar búsquedas por Google pues considera que los norteamericanos están monitoreando toda la información.

“Putin apenas usa Internet, es bien sabido que no le gustan los teléfonos. Y bueno, seamos honestos, desde el punto de vista de la seguridad, Putin tiene toda la razón. Los teléfonos inteligentes no son muy seguros”, señala Galeotti.

Ante esto, el académico afirma que Putin se informa a través de archivos de papel que le entregan sus asesores.

El presidente ruso no usa teléfonos inteligentes.

Getty Images
El presidente ruso no usa teléfonos inteligentes.

“Comienza su día con tres documentos informativos de seguridad. Uno es de lo que está pasando en el mundo, otro es de lo que está pasando en Rusia y, el tercero, es sobre lo que está sucediendo dentro de la élite”, comenta.

“Para él, esta es la información más importante y la que va a definir su día”.

“Recuerdo haber hablado con diplomáticos y personeros del ministerio de Relaciones Exteriores que me dijeron estar frustrados porque si ellos tienen una información que choca con la de sus servicios de inteligencia, Putin tenderá a asumir que sus espías tienen la razón y que los diplomáticos están equivocados”, agrega.

Aislamiento y pandemia

Actualmente, el acceso a Vladimir Putin es extremadamente limitado.

Los pocos líderes que se reúnen con él, deben hacerlo respetando varios metros de distancia. Recordada es la cita con su homólogo de Francia, Emmanuel Macron, quien debió sentarse en el otro extremo de una larga mesa.

Parte de estas medidas son herencia de la pandemia de coronavirus que terminaron por aislarlo aún más.

La reunión entre Putin y Macron

Getty Images

Según el servicio ruso de la BBC, entre las medidas que se han implementado durante este período se encuentran: una cuarentena obligatoria de dos semanas a cualquier persona que quiera verlo; riguroso régimen de control médico, que incluye periódicos test PCR, para todos quienes lo rodean; y la reducción casi total de su asistencia a eventos públicos.

El 15 de marzo recién pasado, el secretario de prensa del gobierno ruso, Dmitry Peskov, confirmó que todas las medidas anti-covid relacionadas con la seguridad de Putin continúan intactas hasta que los “expertos” lo “consideren apropiado”.

Y es que en Rusia su salud personal es vista como un asunto de seguridad nacional.

En entrevista con el programa Today de BBC Radio 4, el general James Clapper —que supervisó la CIA, el FBI, la NSA y se desempeñó como uno de los principales asesores del presidente Barack Obama— confirmó que Putin ha estado aislado.

“Putin ha estado en gran medida aislado, particularmente en los últimos dos años con la pandemia, y lo que agrava es el hecho de que tiene muy pocas personas que realmente tienen acceso a él, lo que hace que sea muy difícil recopilar inteligencia en la que tienes fe y confianza”, dijo.

Una visión similar tiene Galeotti. “Putin vive muy aislado. El círculo de personas que lo rodea ha disminuido drásticamente“, indica.

Vladimir Putin bajándose de un auto junto a su guardaespaldas.

Getty Images

“Ya no viaja por el país y su aparición en eventos públicos es bastante inusual. Los guardias de seguridad son de las pocas personas con las que Putin tiene una relación personal”, señala.

Según Galeotti, esto explica, en parte, por qué muchos de ellos han sido nombrados posteriormente en altos cargos (como es el caso de Viktor Zolotov, en la Guardia Nacional).

Algunos analistas en inteligencia afirman que las extremas medidas de seguridad que rodean a Putin se explican en parte por una “paranoia” genuinamente rusa.

Otros, dicen que el mandatario, con su experiencia en la KGB, sabe mejor que nadie lo importante que es resguardar su propia seguridad.

Sea como sea, todo indica que su protección y aislamiento solo va en aumento. Y que, tal como dice Galeotti, en el Kremlin se hacen las cosas “como Putin quiere que se hagan”.


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