Conacyt ignoró a su área jurídica para nombramiento de Gertz como investigador SNI
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Conacyt ignoró opinión de su área jurídica para nombramiento de Gertz como investigador SNI

La Unidad de Asuntos Jurídicos del Conacyt señaló que para ingresar al SNI en nivel II y III era obligatorio que el postulante hubiera dirigido tesis de posgrado, requisito que Gertz Manero no cumplía.
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14 de junio, 2021
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La resolución del Conapred que señaló “discriminación” y pidió “reparación de daño” al fiscal Alejandro Gertz Manero por rechazar su ingreso al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) durante 11 años fue la razón por la que el Conacyt, según informó, reconoció al funcionario como “investigador” nivel III. Sin embargo, la resolución del caso ignoró la opinión de su área jurídica respecto a los requisitos indispensables que debían cumplir los postulantes. 

Animal Político obtuvo el oficio I1000/235/2020 en el que la Unidad de Asuntos Jurídicos del Conacyt señaló que para ingresar al SNI en nivel II y III era obligatorio que el postulante hubiera dirigido tesis de posgrado, requisito que Gertz Manero no cumplía y que se encontraba entre las razones por las que le negaron el ingreso al SNI desde 2010 cuando lo solicitó por primera vez.

En dicho documento del 29 de septiembre de 2020, el director de Consulta y estudios normativos del Conacyt, José Antonio Ruiz Martínez, explica que respondía al memorándum en el que le consultaban si “investigadores en proceso de evaluación, nuevo ingreso o reingreso deben cumplir o no con la dirección de tesis de posgrado como requisito para continuar y/o obtener el nombramiento de investigador nivel II y III”. 

Ruiz Martínez citó el artículo 48 del reglamento del SNI en el que se detallan los requisitos y, por lo tanto, escribió, “no existe lagunas o hechos sobre los cuales haya duda con la aplicación de la normativa”, pues “para recibir la distinción de investigador nivel II y III, además de cumplir con lo establecido en el citado reglamento, el solicitante deberá demostrar haber dirigido tesis de posgrado”. 

Sin embargo, la “Comisión Especial Dictaminadora”, conformada exclusivamente para este caso, resolvió que este requisito no era indispensable, lo que permitió que el fiscal Gertz Manero obtuviera el nombramiento de investigador nivel III en el SNI, el sistema de reconocimiento curricular y económico destinado a los investigadores más prolíficos del país que aprueban procesos rigurosos de evaluación.

Su nombramiento ocurrió después de 11 años de litigio en tribunales y luego de una resolución a una queja que interpuso ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), en la cual determinó el 28 de agosto de 2020 un “trato diferenciado” y pidió al Conacyt evaluarlo nuevamente y revisar los reglamentos para evitar posibles actos de discriminación. 

La directora del Conacyt, Elena Álvarez-Buylla aceptó la recomendación por lo que se creó una “Comisión Especial Dictaminadora” –sin estar contemplada en el reglamento– para analizar el caso de Gertz Manero por quinta ocasión, aunque los investigadores que evaluaron su obra confirmaron el rechazo en cuatro ocasiones debido a que tenía una “insuficiente producción científica” y “no demostró una productividad para la generación y transmisión de nuevos conocimientos”.

Dicha comisión hizo un análisis jurídico ex profeso y bajo un criterio “pro persona”, es decir, privilegiar las normas que beneficien al quejoso, por el cual determinó interpretar entre dos de los artículos del reglamento del SNI que el requisito de dirigir tesis no debía tomarse como obligatorio, sino como uno posible. 

Aunque el artículo 37 del reglamento del SNI preveía que quien aspirara a ingresar al sistema debía tener “formación de comunidad científica” mediante la dirección de “tesis de licenciatura o posgrado terminadas; y/o formación de grupos de investigadores y de grupos de investigación; y/o impartición de cursos de licenciatura y posgrado”. 

Te puede interesar: Por incumplir requisitos, Conacyt negó 11 años a Gertz Manero ingresar al SNI; gestión de Buylla lo concede

La clave estuvo en la interpretación del “y/o”, pues, según la Comisión Especial Dictaminadora, presidida por Ernesto Villanueva, no era obligatorio cumplir con todos pues “puede ser una u otra. Acaso el ‘y‘ deba interpretarse como deseablemente las tres, pero basta y sobra con una de ellas por el ‘o‘. Una interpretación a la luz del principio pro persona debe interpretar la norma como mejor le beneficie al justiciable”. 

En este caso, Gertz Manero ha sido docente, pero en la última evaluación que hizo el Conacyt en 2015, advierte que presentó “35 cursos de docencia, de los cuales 24 son de licenciatura y 10 de maestría; cabe señalar que dichos programas de licenciatura y de posgrado no se encuentran en el padrón de CIES, SEP ni del padrón de excelencia del Conacyt. Sólo uno de ellos en el periodo reciente “Prácticas procesales penal III” y no dirigió ninguna tesis”, dice el expediente obtenido por Animal Político

Por lo tanto, el solicitante “no demostró una productividad integral dentro de las actividades que definen el quehacer científico y tecnológico, orientado a la generación, aplicación y transmisión de nuevos conocimientos”, y “no se acredita que el solicitante realice habitual y sistemáticamente actividades de investigación científica”, consideró el Conacyt en su última evaluación realizada en 2015. 

El Conacyt y la discriminación 

Este sábado, el Conacyt difundió un comunicado de presa donde explica que otorgó el nombramiento a Gertz Manero luego de acatar la resolución del Conapred en la que mandataba la reparación de daño, por la “discriminación” cometida en su contra. 

“El Conacyt atendió la resolución del Conapred y eliminó del Reglamento del SNI todas aquellas categorías que propiciaban desigualdad y discriminación. Esto se ve reflejado en la reforma del Reglamento del SNI vigente, publicada en el DOF el pasado 20 de abril, donde se establece claramente que las Comisiones Evaluadoras tienen la obligación de observar el principio de igualdad y no discriminación”.

Sin embargo, el reglamento al que se refiere el Conacyt entró en vigor el 20 de abril de 2021, un día antes de que la “Comisión Especial Dictaminadora” resolviera que Gertz ingresaría al SNI en el nivel más alto. 

Animal Político ha buscado la postura del Conacyt desde el jueves a través de Cristina Pouliot, coordinadora de Proyectos, Comunicación e Información Estratégica; entrevista con la titular, Elena Álvarez-Buylla, a través de la subdirectora de Gestión, Sandra Arcos, pero hasta este domingo, en ningún caso han respondido las llamadas telefónicas, chats ni correo. 

En tanto, el Conapred también emitió un comunicado el viernes por la tarde en el que se deslindó del nombramiento de Gertz como investigador, pues “correspondió estrictamente al Conacyt evaluar si se cumplía con los requisitos con total libertad e independencia y emitir una resolución”.

“En ningún sentido la resolución ordenó que el C. Alejandro “N” ingresara al Sistema Nacional de Investigadores (SNI); tampoco decidir si su trayectoria académica cumplía con los méritos para ser parte del SNI”, explicó el Consejo.

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Coronavirus: qué es el cerebro pandémico y cómo nos afecta en el día a día

La exposición al estrés crónico que ha traído la pandemia está teniendo más consecuencias de las que imaginamos. Te contamos algunas y cómo contrarrestarlas.
26 de julio, 2021
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Me siento a escribir este texto. Arranco. Voy bien, llevo 100 palabras. Bueno, pienso que esta última línea quizás no se entiende. La borro. Lo borro todo. ¿Cómo retomo? Página en blanco. Mente en blanco. Pasan los minutos. Reviso el teléfono. ¡Es imposible concentrarse!

Es muy probable que en el último año y medio hayas sentido algo parecido ante cualquier actividad.

Si es así, no te preocupes. Muchos lo comparten. Tenemos cerebro pandémico.

No se trata de un término clínico, pero es así cómo algunos científicos denominan a la serie de dolencias que está sufriendo nuestro cerebro a raíz de la pandemia.

El estrés crónico y los largos ratos de confinamiento no solo han afectado nuestra capacidad de memoria y concentración.

Hay expertos que creen que también es posible que hayan reducido en tamaño algunas zonas de nuestro cerebro.

Pero, ¿nos quedaremos así para siempre?

Estrés prolongado

Los especialistas coinciden en que el principal responsable de los cambios en nuestra cabeza es la larga exposición al estrés durante tanto tiempo, el estrés crónico.

“Hay niveles de estrés ‘buenos’. Si necesitas culminar una tarea en un tiempo ajustado, una vez lo haces el estrés se va. Se acaba todo”, ejemplifica Michael Yassa, neurólogo del Centro de Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria en California.

Mujer mirando a través de la ventana durante el confinamiento.

Getty Images
El aislamiento social provoca una exposición al estrés prolongado, impactando el volumen de varias zonas de nuestro cerebro involucradas en nuestras actividades diarias.

“Pero cuando el fin no está la vista y el estrés continúa por una sesión prolongada, entonces se vuelve problemático”, le explica Yassa a BBC Mundo.

Es lo que nos está sucediendo con la pandemia. Vivimos un estado dilatado de espera, de confinamientos y relajaciones, restricciones y medidas sin saber cuándo recuperaremos lo que ahora llamamos normalidad.

El estrés prolongado libera cortisol, y si tienes problemas continuos con esta hormona, puede llegar a afectar el volumen de algunas zonas del cerebro.

La neuropsicóloga Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, ha estado analizando los efectos del distanciamiento social y la ansiedad por la pandemia en nuestra masa cerebral.

“A través de escáneres a personas socialmente aisladas hemos detectado cambios en el volumen de las regiones temporales, frontales, occipitales y subcorticales, así también como en el hipocampo y la amígdala”, le dice Sahakian a BBC Mundo.

“Ya en el pasado, altos y prolongados niveles de cortisol han sido asociados con disrupciones del humor y la reducción del hipocampo. Esto se observa sobre todo en pacientes con depresión”, añade.

En 2018, por ejemplo, un estudio publicado en la revista Neurology de la Academia Estadounidense de Neurología demostró que un alto nivel de cortisol en pacientes se asoció con una peor memoria y percepción visual, así como con volúmenes más bajos de materia gris total, occipital y lobar frontal.

Y esos cambios de volumen como los detectados por Sahakian pueden incidir directamente en las actividades que realizamos a diario.

“Ese conjunto de dolencias que afectan a la salud mental y nos generan depresión y ansiedad, es lo que coloquialmente estamos llamando cerebro pandémico”, apunta Yassa.

¿Cómo nos afecta el cerebro pandémico en el día a día?

La doctora Sahakian pone un ejemplo muy común.

“Aparcas tu auto en un estacionamiento público de múltiples niveles de un centro comercial. Regresas después de varias horas. Por un momento te pierdes y no recuerdas dónde dejaste tu auto. Pues bien, el hipocampo es la zona del cerebro responsable de aplicar esa memoria, precisamente una de las zonas más afectadas por los efectos de la pandemia”.

Aparcamiento en Santa Mónica, Los Ángeles, Estados Unidos.

Getty Images
Los efectos del llamado cerebro pandémico pueden notarse si tenemos dificultades para reencontrar nuestra plaza de aparcamiento.

El hipocampo también está involucrado en los procesos de aprendizaje. Además, es una zona que normalmente se deteriora con la edad.

“Es por ello que los ancianos pueden ser más vulnerables, aunque también hemos detectado que los niños pueden experimentar retrasos en su desarrollo social y del lenguaje”, argumenta Sahakian.

Pero los efectos del llamado cerebro pandémico van mucho más allá de una afectación leve de la memoria o un retroceso de la capacidad de aprendizaje.

Son muchos los receptores que son sensibles al cortisol, así que varias redes neuronales quedan afectadas, notándose en nuestros posibles cambios de humor frecuentes, sentimientos de miedo o la incapacidad para concentrarnos, realizar varias tareas a la vez o tomar decisiones sin titubear.

Esto se debe a su impacto en el sistema límbico y la amígdala, esta última encargada de hacernos sentir emociones.

“Muchos pacientes describen un sentimiento de “neblina mental” y se quejan de que ya no toman decisiones de la misma forma que lo hacían antes”, explica Yassa.

Por supuesto, esta carga psicológica también viene acompañada de irremediables consecuencias fisiológicas.

“La depresión y la ansiedad nos afectan el sueño, cambian el apetito y producen fatiga”, añade el neurólogo.

Escáner de cerebro.

Getty Images
Sahakian y su equipo han estado investigando las variaciones en nuestro cerebro que provoca la pandemia.

No afecta a todos por igual

Como en todo, el cerebro pandémico lastra más a unos que otros. En esto entra en juego la resiliencia individual y el nivel de estrés al que estemos sometido.

No sufren lo mismo quienes han padecido el aislamiento social que aquellos que perdieron un familiar o conocido, se quedaron desempleados o estuvieron infectados.

En estos casos, además del estrés crónico, también puede aparecer el estrés postraumático, incrementando la inestabilidad de la salud mental, la depresión, el dolor y la ansiedad.

Algunos hemos mostrado más resiliencia y creamos estrategias durante los confinamientos para mantenernos sanos, como seguir una rutina de ejercicio físico, pero para los más afectados este tipo de actividades puede ser más difícil de seguir”, diferencia Sahakian.

“La autogestión del estrés es algo personal que no todos logramos de la misma manera. Todos hemos tenido estrés en nuestra vida. Si logramos superarlo, este estrés hasta puede ser bueno en cierto punto” añade.

¿Es posible recuperarse?

El doctor Yassa quiere pensar que sí es posible superar los cambios sufridos, pero reconoce que no será de la noche a la mañana y que tomará tiempo.

“La gente se sobrepone a desastres naturales o la pérdida de seres queridos, así que de esto también deberíamos superarlo. Pero primero debe desaparecer la causa”, aclara.

“Según se vayan recuperando las libertades y la gente retome el contacto social, todos mejoraremos”, amplía Sahakian.

Persona llorando en una tumba en Indonesia en plena ola de coronavirus.

Getty Images
Las personas que han sufrido un ser querido pueden tardar más en recuperarse de los efectos psicológicos de la pandemia.

Mientras esperamos por la vuelta a la normalidad, los expertos igualmente aconsejan aplicar técnicas para traer de vuelta nuestras funciones cognitivas.

“Debemos retarnos con juegos de memoria para recuperarla, así también como ponernos a aprender cosas nuevas”, recomienda la doctora.

Yassa opina que debemos enfocarnos en crear una especie de armonía de ritmos.

“Levantarnos a la misma hora, comer regularmente y hacer ejercicio físico da mejores oportunidades al cerebro para recuperarse“.

Pero si bien estas actividades pueden ser suficientes para muchos, Sahakian reconoce que algunos podemos necesitar la ayuda de profesionales.


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https://www.youtube.com/watch?v=WhrDWNcNQEM

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