Corte concluye que gestación subrogada es válida, pero urge regulación
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Corte concluye que gestación subrogada es válida incluso para extranjeros, pero urge regulación nacional

Tras cuatro jornadas de análisis, ministros concluyeron que la gestación subrogada es constitucional. Agencias pueden ser intermediarias, pero Estado debe velar por la protección de derechos de todos.
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9 de junio, 2021
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Tras varias jornadas de análisis, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concluyó que la práctica de la gestación subrogada en México de forma altruista o a cambio de un beneficio económico es constitucional incluso si la solicitan extranjeros en nuestro país, pero urgió que haya una mejor regulación a nivel nacional al respecto.

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El máximo tribunal cerró ayer la cuarta y última jornada de debates sobre este tema al invalidar un artículo de la legislación de Tabasco, uno de los dos estados donde esta práctica se permite, que limitaba el acceso a este servicio solo a ciudadanos de nacionalidad mexicana.

Durante la sesión que se realizó a través de videoconferencia, los ministros coincidieron en que la renta de un vientre para gestar un embarazo es un acto legítimo de comercio cuya contratación no puede limitarse solo a ciudadanos mexicanos, pues ello viola los principios de igualdad y no discriminación, y de libertad de comercio consagrados en la Constitución.

A su vez los ministros consideraron que es válido, como lo marca la ley en Tabasco, que se exija que la firma de un contrato de gestación subrogada se realice ante un notario público, pues es un requisito racional que da certeza del proceso tanto a los contratantes como a la gestora.

Sin embargo, tanto el presidente de la Corte Arturo Zaldívar, como la mayoría de los ministros, coincidieron en la necesidad de que la federación y estados regulen de manera homologada la gestación subrogada o asistida, con la finalidad de que se cree un marco legal que proteja los derechos del menor que está por nacer, de la madre gestora y de la pareja contratante.

Prohibir la gestación asistida, añadió el máximo tribunal, solo propiciaría su práctica clandestina con el grave problema de salud pública que ello conlleva. Pero ello no exime a los poderes ejecutivo y legislativos de crear condiciones propicias para que se realiza de manera segura.

“La gestación subrogada es un fenómeno complejo rodeado de juicios de valor, que exige identificar los derechos en juego, particularmente los de los más vulnerables. Se requiere una regulación integral que ponga en el centro el interés superior de la niñez”, indicó el ministro Zaldívar.

Lo que la Corte concluyó

La SCJN analizó durante las últimas dos semanas la validez y alcances de la gestación subrogada en México. Fue la primera vez que el máximo tribunal del país debatió sobre el tema, luego de que desde hace cinco años la entonces PGR impugnara la legislación de Tabasco que dio luz verde a dicha práctica.

Entre las conclusiones a las que llegaron los ministros en las cuatro jornadas de discusión destaca, de entrada, la validación de dicha práctica ya sea como un acto altruista o como un contrato de servicios a cambio de una prestación económica.

La ministra Norma Piña, que elaboró el proyecto a partir del cual se llevaron a cabo los debates, destacó que a partir de ese base es urgente construir un mejor marco legal para garantizar la máxima protección a los derechos humanos, tal como se ha hecho en algunos estados con la interrupción legal del embarazo.

“Prohibir esta práctica (la gestación subrogada) generaría mayor clandestinidad y mayores riesgos para las gestantes, así como incertidumbre para los menores nacidos, pues el Estado no puede ofrecer protección a las partes, vigilar las condiciones de cumplimiento de los contratos, y asegurar que la actuación de clínicas y agencias sea acorde a los derechos humanos”, indicó la ministra.

Resuelta la legalidad de esta práctica, la Corte determinó que es válida tanto la gestación subrogada de forma altruista como también aquella que se realiza mediante un contrato y a cambio de una prestación económica.

Solo dos ministros, Juan Luis González Alcántara y Alberto Pérez Dayán, se pronunciaron en contra de una prestación económica por este servicio al considerar que era equiparable a la venta de un niño. Zaldívar y el resto advirtieron que la prohibición no frenaría esta práctica y solo propiciaría un “mercado negro” y no regulado de gestaciones subrogadas.

Piña subrayó además que el cobro por la gestación no debe verse como la venta de un menor, sino como el derecho de una mujer a decidir si presta o no un servicio de gestación y, por tanto, si cobra por este o no.

Un punto que la Corte sí desechó de la ley de Tabasco, era una cláusula que establecía que las madres gestoras podrían reclamar la custodia de los menores si la pareja contratante fallecía o si por alguna razón quedaba imposibilitada de continuar con los cuidados.

Lee más: Apuntes en torno a la gestación subrogada

En la tercera jornada de análisis los ministros de la Corte decidieron que es válido que agencias especializadas funjan como intermediarias en la práctica de gestaciones subrogadas, y que obtengan un beneficio económico por ello. Este era un punto controvertido por organizaciones feministas que señalan que dichas agencias lucran con la explotación de los cuerpos de las mujeres.

Y en la cuarta sesión, que fue la realizada ayer, la Corte avaló lo ya referido arriba: que no puede prohibirse a contratación de una mujer gestora a parejas extranjeros, y que es válido que los contratos sean notariados.

Se repitió el exhorto para que la federación y los estados creen el marco normativo necesario que regule la gestación asistida bajo los parámetros delineados por los ministros.

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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