Metro ha invertido 1,835 mdp en fallas y mantenimiento para la Línea 12
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Metro ha invertido 1,835 mdp en fallas y mantenimiento para la Línea 12...y contando

De 2014 a la fecha, el STC Metro ha invertido mil 835 millones de pesos en labores de mantenimiento a fin de que la línea 12 estuviera en condiciones de brindar servicio.
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Por Dalila Sarabia
20 de junio, 2021
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Los gastos para intentar mantener funcional a la línea 12 del Metro parecen no tener fin.

De acuerdo con una revisión hecha por Animal Político de las erogaciones que ha tenido que hacer el Sistema de Transporte Colectivo (STC) para atender fallas y darle mantenimiento, se corroboró que, de 2014 a la fecha, el organismo ha invertido mil 835 millones de pesos en labores de mantenimiento a fin de que la línea dorada estuviera en condiciones de brindar servicio.

Tras el trágico accidente del 3 de mayo, la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, ha informado que se llevarán a cabo los proyectos necesarios a fin de que a la brevedad toda la línea vuelva a operar. Mientras esto sucede, la línea 12 requiere que se le sigan destinando recursos.

Lee: Deficiencias en la construcción provocaron accidente en Línea 12: peritaje preliminar

Ahorros que salieron caros

Cuando se concibió la idea de construir la línea 12 del Metro se buscaron los mecanismos que garantizaran que la obra no resultara muy cara. Por ello se analizaron distintos cambios al proyecto, a fin de que estos significaran un ahorro, sin embargo, a la larga éstos resultaron contraproducentes.

Un primer cambio que se tuvo fue tomar la decisión de que la línea dorada contara con un viaducto elevado, pues de origen se había proyectado que toda la línea fuera subterránea.

El otro cambio para economizar fue la decisión de que la línea fuera de rodadura férrea. Si bien es cierto que durante los análisis respectivos se concluyó que tanto la rodadura neumática como la férrea eran viables, esta última significaba un ahorro del 7% en el mantenimiento anual de los trenes, las vías y el consumo de energía eléctrica, por lo que se tomó la decisión de que así se construyera la línea. Un ahorro proyectado que no se cumplió.

Al final, aunque se firmó el contrato de obra pública a precio alzado 8.07 C0 01 T.2.022 en el que se establecía que la construcción de la línea 12 sería de 17 mil 583 millones de pesos, el costo total de la obra fue de 26 mil millones de pesos, pues se hicieron modificaciones al proyecto original.

Además, se comprometieron recursos de 17 años fiscales para el arrendamiento de los 30 trenes que brindarían servicio.

Se trata del contrato STC-CNCS-009/2010 que el Metro firmó con las empresas CAF México y Provetren a fin de que construyeran y dieran mantenimiento a los convoyes hasta 2026. Un contrato de mil 588 millones de dólares.

Lee: Línea 12 del Metro, la más cara por mantenimiento, reparaciones y renta de trenes

Millones convertidos en chatarra

Apenas 14 meses de inaugurada -en marzo de 2014- los problemas de la línea 12 comenzaron a hacerse más visibles, a tal grado que el entonces director del Metro, Joel Ortega, informó que la línea era un peligro y había que cerrar once de las 20 estaciones -justamente el viaducto elevado- para repararla.

Según se estimó el cierre sería por seis meses mientras se llevaban a cabo los estudios y correcciones necesarias que garantizaran la seguridad de los usuarios. Al final, componerla y volver a echarla a andar tomó 20 meses.

El domingo 29 de noviembre de 2015, el entonces jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, presidió una ceremonia en Tláhuac en donde anunció la reapertura total de la línea. Incluso él, en compañía de otros funcionarios, se subieron a la misma para demostrar su seguridad.

En aquella ocasión se informó que el principal problema con la línea era el desgaste ondulatorio en las vías, una condición que se presenta de forma común en las vías férreas, sin embargo, la velocidad con la que lo hacía en la línea 12 era alarmante, hecho por el cual las tuvieron que sustituir.

De acuerdo con Jorge Gaviño, quien encabezó la comisión investigadora de la entonces Asamblea Legislativa del DF, para atender todos los desperfectos detectados se hizo una inversión de mil 200 millones de pesos.

Hay que hacer notar que en esta cantidad no se contempló el gasto que tuvo que hacer la entonces Secretaría de Transporte y Vialidad (Setravi) en la disposición de 300 autobuses que brindaron servicio gratuito a los usuarios -de Tláhuac a Atlalilco, en ambas direcciones-.

Mantenimiento permanente

Para evitar que las vías volvieran a deteriorarse y esto llevara a un nuevo cierre de la línea dorada, el Metro anunció en 2016 que la línea 12 recibiría mantenimiento permanente el cual haría la empresa francesa TSO que, hay que destacar, participó en las labores de rehabilitación cuando el viaducto elevado se mantuvo cerrado.

Todas las noches, al término del servicio del Metro, distintas cuadrillas descendían a las vías para reperfilarlas y conservar en operaciones las instalaciones fijas. Esta labor debía llevarse a cabo los 365 días del año entre las 01:00 y 04:00 horas.

El 4 de mayo pasado, un día después de la tragedia que cobró la vida de 26 personas y dejó 106 heridos, Florencia Serranía, directora del Metro, informó que anualmente el organismo destina 120 millones de pesos exclusivamente para esta labor. Desde el 2016 que se lleva a cabo, al menos, ya se han destinado 600 millones de pesos.

Daños por el 19S

El martes 19 de septiembre de 2017, en punto de las 13:14 horas, un sismo magnitud 7.1 grados azotó a la ciudad de México.

Además de las decenas de edificios que colapsaron o que quedaron inhabitables por tener daño estructural, el viaducto elevado de la línea 12 resultó dañado lo que obligó que fuera cerrado una vez más. En esta ocasión de la estación Culhuacán a Tláhuac.

Aquel día, por la fuerza del sismo una trabe se desplazó, lo que provocó que uno de los trenes se descarrilara. Después de hacerse la revisión correspondiente se detectó que la columna ubicada entre las estaciones Nopalera y Olivos tenía daños estructurales con grietas, lo que comprometía el funcionamiento de la estructura.

Para atender esta falla, y llevar a cabo una revisión con ultrasonido de todas las columnas, en 2017 se invirtieron 15 millones de pesos.

Tras el accidente del 3 de mayo, Jorge Gaviño, exdirector del Metro y actual diputado local, habló de las deficiencias de construcción de la línea dorada, así como los hallazgos encontrados en la estructura tras el 19S.

“En 2017 me enteré de un vicio gravísimo que afectaba a una columna y que pudo haber provocado una desgracia y que, por fortuna -y eso si fue la fortuna- no se provocó porque no tenía los anillos y los cinchos una columna (…)  nos dimos cuenta precisamente por el sismo porque se fracturó una columna por carecer de acero estructurado en esa parte de la columna”, dijo Gaviño.

“Esa fue una falla gravísima que se reparó y que por fortuna no tuvo ningún accidente. De eso nosotros tenemos documentos, de todo lo que he dicho tenemos pruebas. Y también dije que nosotros revisamos todas las columnas y lo hicimos de una manera escrupulosa, lo hicimos con ultrasonido”.

En conferencia de prensa en el Congreso capitalino, el legislador agregó, además, que el contrato de obra pública de la línea 12 del Metro tuvo errores administrativos y errores jurídicos graves, que no había proyecto ejecutivo, que no hubo la supervisión adecuada, y que hubo muchísimos vicios de construcción.

Casi cuatro meses después del sismo del 19S, en enero de 2018, la línea dorada volvió a ofrecer servicio en su totalidad.

Te puede interesar: Vecinos denunciaron y especialistas lo advirtieron: había fallas y daños en la Línea 12 del Metro

La tragedia

Ocho años y medio después de su inauguración y en los que permanentemente se le ha dado mantenimiento -a través de privados- y se han reparado una lista amplia de deficiencias en su construcción, la noche del lunes 3 de mayo pasado, la línea dorada colapsó.

Entre las estaciones Olivos y Tezonco una parte del viaducto elevado cayó en el momento que un tren -que se dirigía a la terminal Tláhuac- pasaba justo en este punto.

A la fecha, se ha informado de la muerte de 26 personas -un menor de edad entre ellos- y 106 personas lesionadas.

Preliminarmente, la empresa noruega DNV -que contrataron las autoridades locales para esclarecer por qué se cayó una parte de la línea 12- informó que se debió a una falla estructural asociada a deficiencias en el proceso de soldadura de los pernos -y falta de éstos- en las trabes que conforman el puente.

Y mientras las investigaciones técnicas y judiciales siguen su marcha y aunque toda la línea dorada permanecerá cerrada sin fecha clara de reapertura, el gobierno capitalino, el Metro de la ciudad y otras dependencias seguirán gastando en ella.

En primera instancia se contabilizan los 20 millones de pesos que la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil pagará a la firma DNV que está realizando el peritaje técnico independiente de las causas de la tragedia, el cual deberá entregar formalmente el 30 de agosto próximo.

Además, el gobierno capitalino había estimado que el tramo subterráneo de la línea 12 -de Mixcoac a Atlalilco- podría ponerse en marcha para apoyar a los 220 mil usuarios, promedio, que ocupaban esta línea, sin embargo, la opinión técnica del Colegio de Ingenieros Civiles de México fue recomendar no utilizarlo, por lo que la Secretaría de Movilidad local (Semovi) tendrá que absorber el costo de los poco más de 260 autobuses que están dando servicio emergente de Tláhuac a Mixcoac, así como las 34 unidades de Metrobús que dan servicio exprés de Atlalilco a Tláhuac.

A esto habría que sumarle, una vez concluidos los peritajes, lo que costará rehabilitar la línea dorada para que vuelva a operar con total seguridad, como ha informado la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum.

Consciente de todos los gastos que implica volver a echar a andar la línea dorada, la mandataria adelantó que se ha puesto en contacto con el consorcio constructor de la línea 12 para instalar una mesa técnica de trabajo y pedirles que aporten recursos económicos para su rehabilitación.

“He tenido contacto con Carso y con ICA, vamos a entablar esta mesa técnica y, por supuesto, queremos que participen en esta rehabilitación en términos económicos”, confirmó Sheinbaum.

Este lunes se prevé que Sheinbaum y los representantes del consorcio constructor se reúnan para afinar detalles de los pasos a seguir para rehabilitar la línea dorada.

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Cómo nuestro cerebro puede hacernos más pobres (y qué hacer para evitarlo)

Estudios han demostrado que con frecuencia tomamos decisiones irracionales que perjudican nuestra salud financiera. Aquí te contamos algunos de los errores más comunes y cómo evitarlos.
9 de octubre, 2021
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Estás navegando por una tienda en internet y tienes la tentación de comprar un producto.

Es un poco más caro de lo que permite tu cuenta bancaria, pero se convierte en lo más urgente del mundo en este momento. ¿Qué pasa si el precio sube y pierdes la oportunidad? ¿Y si te quedas sin él?

Siguiendo un impulso, haces los cálculos en tu cabeza y decides comprar. Ni siquiera necesitas ingresar el número de tarjeta, que ya está guardado en el navegador de la computadora.

Días después llega el arrepentimiento. O peor aún, la deuda.

En los últimos años, estudios en los campos de la economía del comportamiento y la neuroeconomía han demostrado que estas situaciones, en las que tomamos decisiones irracionales que dañan nuestra salud financiera ocurren con frecuencia.

Pero, ¿cuáles son nuestros errores económicos más comunes? ¿Y cómo no caer en las “trampas” de nuestro cerebro?

Una buena forma es comprender lo que han descubierto estas áreas de estudio y aplicar sus enseñanzas a nuestra vida diaria.

¿Eres racional?

“La economía tradicional ha considerado durante mucho tiempo al individuo como alguien racional, frío y objetivo y que querrá maximizar su bienestar, su beneficio económico y su propio interés”, dice la profesora Renata Taveiros, coordinadora del curso sobre neurociencia y neuroeconomía de la Fundación Instituto de Administración (FIA) de Brasil.

Mujer rodeada de ilustraciones de bombillos.

Getty Images
No haga nada de forma impulsiva sin antes evaluar si el sentimiento de culpa posterior le va a arruinar la alegría.

La toma de decisiones inconsciente, que escapa a la racionalidad, era considerada una anomalía. Y, por ello, no se convirtió en objeto de estudio.

Pero a fines de la década de 1970, un grupo de investigadores revolucionó la economía al observar precisamente estas anomalías.

Entonces, nació el campo de la economía del comportamiento, cuyo principal representante es el psicólogo -sí, un psicólogo- Daniel Kahneman, ganador del Premio Nobel en 2002.

“Ellos abren este espacio de conversación para que nos demos cuenta de que hay otras cosas que influyen en la toma de decisiones y no solo la idea de maximizar la utilidad, el bienestar y el beneficio. ¿Qué son estas cosas? Las emociones”, explica Taveiros.

A finales de la década de 1980, otro campo de estudio fue incluso más allá.

Reuniendo los descubrimientos de la economía del comportamiento y las técnicas de la neurociencia, la neuroeconomía intenta desentrañar lo que sucede en el cerebro de los individuos cuando deciden realizar una compra innecesaria, por ejemplo.

“Ahora tenemos la posibilidad de abrir la caja negra, que es como los economistas se refieren a la mente de las personas. De hecho, se puede mirar y comprender lo que está sucediendo en el cerebro cuando el individuo va a tomar una decisión“, dice Taveiros.

“Cuando estudias neuroeconomía, la idea de que podemos controlar el comportamiento, la toma de decisiones, todo lo que hacemos se desvanece. Porque el motivador de la toma de decisiones no es el aspecto racional, cortical, lógico y analítico. La decisión está mucho más conectada con la emocionalidad”, agrega.

Aprende a decirte ‘no’

En primer lugar, es bueno dejar claro que los afectos y las emociones no son necesariamente malos. Al contrario, son de suma importancia para nuestra supervivencia.

“La selección natural nos trajo la combinación de afecto y razón. Y no fue en vano. Esto maximiza nuestro compromiso con el mundo. Cuando te deshaces de las emociones, quitas la empatía por el otro. Nuestras decisiones se vuelven más egoístas y la sociedad como un todo se derrumba “, dice el neurocientífico Álvaro Machado Dias, profesor de la Universidad Federal de Sao Paulo y socio del Instituto Locomotiva.

Ilustración que muestra un dólar deshaciendose.

Getty Images

Pero es un hecho que las emociones también pueden llevarnos a cometer errores graves, que derivan en sentimientos de culpa y en nuevas deudas.

Es en este sentido que las enseñanzas de la economía conductual y la neuroeconomía pueden sernos útiles: hacer predecible nuestra irracionalidad y evitar malas decisiones.

El primer consejo parece simple, pero en la práctica es bastante difícil. Debes aprender a decirte que no a ti mismo.

No hagas nada por impulso sin antes evaluar si la culpa no arruinará la fiesta. Comprende mejor tu ‘yo futuro’, con tus horarios y demandas. Decirse que no a uno mismo es como decirle que no a un niño: es difícil, pero puede ser positivo”, advierte Álvaro.

Según Renata Taveiros, una de las razones que dificultan esta negación de los propios impulsos es la creciente facilidad para realizar los pagos. Códigos QR, Pix, tarjetas de crédito que se guardan en sitios web de compras son algunos ejemplos.

Además, el neurotransmisor llamado dopamina, que activa el llamado “sistema de recompensa” del cerebro, también puede interferir.

Cuando la dopamina funciona, estimula el comportamiento impulsivo. ¿Cómo funciona? Tienes la expectativa de ganar algo. Puede ser dinero, bienestar, placer, una buena imagen frente a los demás, etc. Y este comportamiento impulsivo hace que inmediatamente quieras esa recompensa “, explica.

Un ejemplo de cómo se explota actualmente este sistema de recompensas es la adopción de mecanismos propios de los juegos al proceso de consumo. Es decir, la transformación del acto de comprar en un juego.

Las aplicaciones de los supermercados y de las tiendas online prometen recompensas (descuentos, productos gratis, etc.) por alcanzar una determinada cantidad de puntos, por ejemplo.

Taveiros señala que en Brasil este tipo de mala decisión se puede identificar en los altos niveles de endeudamiento de los ciudadanos.

Un estudio de la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo de agosto de 2021, muestra que uno de cada cuatro brasileños (25,6%) no pudo saldar sus deudas dentro de ese mes.

“Tenemos problemas muy graves en Brasil y todo este estímulo al consumo que fomenta el comportamiento impulsivo empeora aún más estas condiciones”, dice la neuroeconomista.

Por eso, un consejo de oro para evitar este tipo de decisiones impulsivas es siempre “dar una vuelta más” antes de decidir hacer la compra.

“Por lo general, pongo una pegatina en las tarjetas de crédito de los clientes que dice ‘da un paseo más, espera un poco más, respira’. Cuando alguien va a hacer otra cosa y regresa, la dopamina baja, ya que es una sustancia química que tiene efecto por un tiempo determinado. Pronto, la sensación de ‘lo quiero, lo quiero’ pasará y la persona llegará a la conclusión de que puede usar este dinero en otra cosa. Pero tiene que ser más tarde, no es posible en ese instante”, explica.

No haga los cálculos en su cabeza

Pero estas malas decisiones se pueden evitar incluso antes de la compra.

Iustración de un cerebro formado con billetes.

Getty Images
No haga cálculos mentales, lo mejor es sumar sus gastos con lápiz y papel.

Renata Taveiros explica que cuando tienes una idea exacta de cómo va tu vida financiera, es más difícil endeudarte.

“Es muy importante para una persona tener coraje y saber que va a ser genial acercarse a la vida financiera y mirar las cuentas. Mucha gente dice que es difícil, pero después de hacer eso, hay una sensación de alivio. Si tiene miedo de mirar, caerá en todo tipo de trampas mentales”, dice.

Una de estas trampas es la “contabilidad mental”, esa manía de hacer cálculos, la mayoría de las veces incorrectos, sobre nuestra situación financiera.

“Hacemos los cálculos. ‘Gano 100, así que puedo gastar 50 en el supermercado, 20 en el bar, solo 10 en el almuerzo, también puedo tener una cuota mensual de 15 …’. Compara 15 con 100, 10 con 100, pero no cuadra. Entonces se asusta y ve que está en números rojos “, advierte el neuroeconomista.

Lo que debe hacer es escribir sus gastos con un lápiz. Sume todas sus ganancias y sus costos de vida. Solo entonces tendrá una idea real de cuánto dinero puede gastar.

Cuida tu ‘yo futuro’

Una de las decisiones más importantes que debemos tomar, pensando en nuestro futuro, es ahorrar dinero.

Una persona pone dinero en una alcancía.

Getty Images
Ahorrar es una de las decisiones más importantes que podemos tomar.

Está claro que el contexto de muchas economías que tienen desempleo, informalidad y alta inflación, hace que esto sea cuesta arriba para muchas personas.

Pero, ¿por qué es tan difícil hacer esto incluso cuando hay condiciones favorables?

Un efecto conocido como “descuento intertemporal” en la economía del comportamiento puede explicarlo.

“Imagina que coges unos prismáticos y les das la vuelta. ¿Qué pasa? Lo que está lejos es diminuto. Y lo que está cerca obtiene un valor, un tamaño gigante”, explica Renata Taveiros.

Queremos la recompensa inmediata, ahora mismo, porque parece ser mucho más grande que una recompensa que es muy misteriosa, que no sabes qué va a pasar en el futuro”, agrega.

Los estudios neuroeconómicos muestran que algunas áreas del cerebro que se activan cuando piensas en ahorrar dinero para tu futuro son las mismas que lo hacen cuando piensas en darle dinero a un extraño.

Lo que puede significar que, para nuestro cerebro, ahorrar dinero para el Yo futuro y dar la misma cantidad a otra persona es casi lo mismo.

Según Renata Taveiros, una solución puede ser crear un “empujón”, es decir, un pequeño estímulo para que pienses más detenidamente en tu futuro.

“Una idea que suelo aplicar es usar una de esas aplicaciones que te hacen ver mayor en una foto. Te hace conectar con esa imagen. Luego, debes hacer el ejercicio de pensar en lo que quieres para la vida de esa otra persona. Entonces, se va a crear un circuito neuronal que conecta su yo futuro con su yo de hoy “, dice.

También aprende a decirte ‘sí’

El neurocientífico Álvaro Machado Dias advierte que si bien es importante ahorrar dinero, también debe saber darse permisos.

Una persona hace con la mano una señal de aprobación.

Getty Images

“No asumas que siempre es malo permitirse (gastar) y no caigas en la falacia de que debemos posponer continuamente el placer para que un día podamos disfrutarlo en mayores intensidades. Hoy lo que vemos es un mar de gente sin ganas para vivir. Sal de este mar”, dice.

Según Álvaro, no todas las decisiones que tomamos en la vida, sean económicas o no, se pueden tomar de forma puramente racional, y ni siquiera es deseable que eso suceda.

“A veces somos dominados por componentes emocionales y, de hecho, esto puede conducir a malos resultados, incluido el arrepentimiento”, dice.

“Pero la entrada en juego de estos componentes que no son formales, lógicos, es lo que finalmente hace que nuestras decisiones sean mejores para el grupo, la especie y la cultura en su conjunto”, agrega.

Por tanto, el consejo es saber distribuir mejor tus energías e inquietudes.

No hay tiempo -ni tiene sentido- para tratar de optimizar cada decisión. Elija sus batallas. Concéntrese en las opciones que más importan; son las que finalmente definirán quién es usted”, afirma el experto.


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