Policía poblana toma instalaciones de la UDLAP; rector denuncia despojo
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Policía poblana toma instalaciones de la UDLAP por conflicto legal; rector denuncia despojo

La UDLAP y su rector, Luis Ernesto Derbez, señalaron que la toma es un intento ilegal de imponer un nuevo patronato en la institución a raíz de un proceso legal que se sigue contra la Fundación Mary Street Jenkins.
Archivo Cuartoscuro
29 de junio, 2021
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Elementos de la policía estatal de Puebla entraron a las instalaciones de la Universidad de las Américas (UDLAP)  en Cholula, Puebla, para cumplimentar una orden de recuperación del patrimonio.

Autoridades judiciales de la Ciudad de México y del estado de Puebla ordenaron, el pasado 28 de junio, que se restituyera a la Fundación Universidad de las Américas de Puebla la posesión jurídica y material de las instalaciones de la UDLAP, que hasta ahora había estado bajo el control de la Fundación Mary Street Jenkins.

Se ordenó también que se iniciara de manera inmediata una auditoría legal, física y contable de la administración de la Universidad.

En redes sociales circuló la información de que tanto la policía poblana como la Guardia Nacional entraron a las instalaciones; sin embargo, la institución gubernamental negó su participación.

La intervención surge después de que el pasado 4 de junio, un Juez de Control estatal emitiera órdenes de aprehensión contra varios miembros de la familia Jenkins y sus abogados.

Lo anterior se sumó a las órdenes de captura ya existentes contra estos, desde febrero de este mismo año, por el desfalco de más de 700 millones de dólares de la Fundación Jenkins.

Por la suma de falta de transparencia, rendición de cuentas y las órdenes de captura por dos delitos distintos, el 24 de mayo el patronato de la Fundación que administra la UDLAP llevó a cabo una sesión en la que decidió excluir del patronato a la familia Jenkins, quienes controlaban la universidad, y ordenó la práctica inmediata de una auditoría a la UDLAP.

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No obstante, el actual rector de la universidad, Luis Ernesto Derbez Bautista, decidió arbitrariamente desconocer dicha resolución. Por lo tanto, el patronato seleccionó la vía judicial.

Las medidas entonces dictadas, en las que se autoriza el uso de la fuerza pública, incluyen que el rector se abstenga de llevar a cabo cualquier acción que impida la toma de posesión del patronato.

De igual forma, prohíben a las instituciones bancarias cualquier disposición que pretenda hacer la familia Jenkins o Derbez Bautista sobre los recursos de la UDLAP.

“Es un despojo”: responde rector de la UDLAP

El rector Luis Ernesto Derbez, señaló que la toma es un intento ilegal de imponer un nuevo patronato en la institución a raíz de un proceso legal que se sigue contra la Fundación Mary Street Jenkins.

En con comunicado, la UDLAP dijo haber obtenido una suspensión provisional vigente para que no sean removidos los patronos ni se intervenga en su administración, contabilidad o bienes.

También denunció que las cuentas bancarias de la universidad fueron ilegalmente bloqueadas, y descartó que la UDLAP esté sujeta a algún proceso legal o administrativo.

“La UDLAP y la Fundación Mary Street Jenkins son instituciones independientes, personas morales diversas, con personalidad jurídica y patrimonio propios, por lo que de ninguna manera se pueden ni deberían afectar sus circunstancias, actividades y problemáticas de manera indiscriminada”, expuso la institución en un comunicado. 

En tanto, el patronato de la Fundación M.S. Jenkins llamó a las autoridades de Puebla a permitir que estudiantes y docentes continúen con sus actividades.

Situación con los Jenkins

El 15 de junio, la Fundación Jenkins, a través de un comunicado de prensa, acusó ser blanco de una campaña de desprestigio, motivada por Guillermo Jenkins Landa – hijo, expulsado de la Fundación – la cual presuntamente tenía la finalidad de generar una “narrativa falsa y mentirosa”, con intención de apoderarse de un patrimonio, propiedad de la misma desde hace 67 años.

Y sobre las órdenes de aprehensión en contra de los integrantes de la familia Jenkins y sus abogados, mencionaron: “es esencial precisar que dichas medidas son ilegales, pues violentan el principio básico de cosa juzgada, toda vez que los miembros de la familia y sus abogados fueron exonerados en mayo de 2018, después de una exhaustiva investigación”.

Añadieron que desde 1954 la Fundación Mary Street Jenkins ha respaldado tanto de manera directa como de manera indirecta su varios proyectos del sector educativo, de salud, deportivo, y cultural con “miles de millones de pesos”.

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La Fundación se vio obligada a abandonar Puebla para proteger su patrimonio, indicó, y la continuidad de los cientos de donativos que otorga, así como la persecución del exgobernador Rafael Moreno Valle, al que acusaron de querer apropiarse de su patrimonio y fundaciones.

Los programas de la Fundación, la UDLAP, el Colegio Americano de Puebla y los Clubes ALPHA están protegidas pese a la persecución política, aseguró la misma.

De ser detenidos los miembros de la familia Jenkins y sus respectivos abogados,    – considerados como prófugos de la justicia – serán ingresados en el penal de Almoloya, donde hace tiempo estuvo recluido Joaquín “El Chapo” Guzmán.

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Coronavirus en México: los pueblos que se niegan a vacunarse contra COVID

En muchas aldeas remotas del estado sureño de Chiapas las tasas de vacunación son de apenas el 2%.
21 de julio, 2021
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En noviembre de 2019, Pascuala Vázquez Aguilar tuvo un extraño sueño sobre su aldea Coquiltéel, enclavada entre los árboles en las montañas del sur de México.

Una plaga había llegado al pueblo y todos tenían que correr hacia el bosque. Se escondían en una choza cobijada por robles.

“La plaga no podía alcanzarnos allí”, dice Pascuala. “Eso es lo que vi en mi sueño”.

Unos meses después, la pandemia se apoderó de México y miles de personas morían cada semana. Pero Coquiltéel, y muchos otros pueblos indígenas pequeños del suereño estado de Chiapas, resultaron relativamente ilesos.

Aunque esto ha sido una bendición para sus pobladores, también presenta un problema.

Casi el 30% de los mexicanos ha recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19 a julio, pero en el estado de Chiapas la tasa de vacunación es menos de la mitad.

En Coquiltéel y en muchas aldeas remotas del estado, probablemente se acerca apenas al 2%.

La semana pasada, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador comentó la baja tasa de vacunación en Chiapas y dijo que el gobierno debe hacer más esfuerzos para enfrentar esta situación.

“La gente no confía en el gobierno”

Pascuala es funcionaria de salud para 364 comunidades de la zona y recibió su vacuna.

Suele visitar el pueblo y los alrededores, y le preocupa traer la covid-19 de regreso a su familia y amigos que, como la mayoría de sus vecinos, no están vacunados.

Los miembros de estas comunidades están influenciados por las mentiras y rumores que circulan por WhatsApp.

Pascuala ha visto mensajes que dicen que la vacuna matará a la gente en dos años, que es un complot del gobierno para reducir a la población o que es una señal del diablo que maldice a quien la recibe.

Profesores son vacunados en Chiapa

AFP
Casi el 30% de los mexicanos ha recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19 hasta el momento, pero en el estado de Chiapas la tasa de vacunación es menos de la mitad.

Este tipo de desinformación se está difundiendo por todas partes, pero en pueblos como Coquiltéel puede ser particularmente preocupante.

“La gente no confía en el gobierno. No ven que haga nada bueno, solo ven mucha corrupción”, dice Pascuala.

El municipio de Chilón, donde se encuentra la aldea de Coquiltéel, está compuesto predominantemente por indígenas descendientes de la civilización maya.

En Chiapas se hablan más de 12 idiomas tradicionales oficiales. El primer idioma en Coquiltéel es el tzeltal y solo algunas personas hablan español.

La comunidad indígena de esta parte de México tiene una larga historia de resistencia a las autoridades centrales, que culminó con el levantamiento zapatista de 1994.

“El gobierno no consulta a la gente sobre cómo quiere ser ayudada”, dice Pascuala. “La mayoría no cree que la covid-19 exista”.

Este no es solo un problema en México o en América Latina, está sucediendo en todo el mundo.

En el norte de Nigeria, a principios de la década de 2000 y más tarde en algunas zonas de Pakistán, la desconfianza en las autoridades hizo que parte de la población boicoteara la vacuna contra la polio.

Algunas de estas comunidades creían que la vacuna había sido enviada por Estados Unidos como parte de la llamada “guerra contra el terrorismo”, para causar infertilidad y reducir su población musulmana.

“Hay un terreno fértil para los rumores y la desinformación donde ya existe una falta de confianza en las autoridades y tal vez incluso en la ciencia”, dice Lisa Menning, científica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que investiga las barreras para la vacunación.

“Hay brechas de información y quizás campañas de comunicación mal diseñadas que históricamente se han dirigido a estas comunidades”, agrega.

Medicina herbal

Nicolasa Guzmán García pasa gran parte de su día en Coquiltéel cuidando a sus gallinas y cultivando vegetales para su familia. Ella cree que la covid-19 es real, pero no siente la necesidad de vacunarse.

“No salgo mucho de mi casa. No viajo a la ciudad, estoy enfocada en cuidar de mis animales”, dice.

La mujer cree que su estilo de vida tradicional protege a la comunidad, pues esta come alimentos frescos y saludables, toma aire fresco y hace ejercicio.

Y como muchas comunidades indígenas en América Latina, los tzeltales practican una mezcla de catolicismo y su antigua religión espiritual.

Mujer con síntomas de covid

AFP
Los miembros de estas comunidades están influenciados por mentiras y rumores que circulan por WhatsApp.

“No puedo decir si esta vacuna es buena o mala, porque no sé cómo se hizo, quién la hizo y qué contiene”, dice Nicolasa.

“Yo misma preparo mi medicina tradicional, tengo más confianza en ella”.

Su medicina es una mezcla de tabaco seco, alcohol casero y ajo que ayuda a los problemas respiratorios, y una especie de bebida hecha con flores de caléndula mexicana o agua de la planta de ruda para la fiebre.

El médico Gerardo González Figueroa ha tratado a las comunidades indígenas en Chiapas durante 15 años y dice que la confianza en la medicina herbal no es solo una tradición sino una necesidad, porque las instalaciones médicas a menudo están demasiado lejos.

Para él, si bien hay algunos la dieta tradicional pro, el estilo de vida y las prácticas curativas, lo extremadamente preocupante son las bajas tasas de vacunación.

“No creo que los esfuerzos del gobierno mexicano hayan sido lo suficientes para involucrar a toda la sociedad”, dice.

“Estas instituciones han estado actuando de manera paternalista. Es como ‘ve y ponte las vacunas'”.

Una persona aplica gel a pobladores

AFP

El gobierno federal ha dicho que su programa de vacunación es un éxito, con una disminución de la mortalidad del 80% en medio de la tercera ola de covid-19 que se extiende por las áreas urbanas más densamente pobladas de México.

¿Cómo aumentar las tasas vacunación?

Pascuala cree que las autoridades se rindieron con demasiada facilidad cuando vieron que la gente de estos pueblos rechazaba vacunarse.

“Es un falso binario pensar en la oferta y la demanda como cosas separadas”, dice Lisa Menning, de la OMS.

La científica explica que, en marzo, algunas encuestas hechas en Estados Unidos reflejaban que las comunidades de color también dudaban en vacunarse, hasta que las autoridades hicieron un gran esfuerzo para que la inoculación fuera accesible.

Ahora, las tasas de vacunación en estas comunidades son mucho más altas.

“Tener un acceso fácil, conveniente y realmente asequible a buenos servicios, donde haya un trabajador de salud que esté realmente bien capacitado y sea capaz de responder a cualquier inquietud y responda de una manera muy cariñosa y respetuosa, eso es lo que marca la diferencia”, afirma.

Vacuna contra la covid

Getty Images

“Lo que funciona mejor es escuchar a las comunidades, asociarse con ellas, trabajar con ellas”, agrega.

Coquiltéel es una de los millones de pequeñas comunidades rurales de todo el mundo en las que esto es muy deficiente.

Por ahora, todo lo que puede hacer Pascuala es seguir intentando convencer a la gente de que se vacune y está centrando sus esfuerzos en los que deben salir de sus pueblos, como los camioneros.

Pero hasta que todos estén vacunados, solo le queda confiar en otros poderes.

“Gracias a Dios vivimos en una comunidad donde todavía hay árboles y donde el aire todavía está limpio”, dice.

“Creo que de alguna manera, la Madre Tierra nos está protegiendo”.


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