SEP instruye clases presenciales; padres optan por enseñanza a distancia
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SEP instruye clases presenciales sin plan preciso; padres optan por enseñanza a distancia

La SEP no respondió a una solicitud de entrevista de este medio para conocer los lineamientos que hubiese diseñado para las escuelas que decidan regresar a clases presenciales
Cuartoscuro
5 de junio, 2021
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La Secretaría de Educación Pública (SEP) instruyó a las escuelas a realizar encuestas para que la comunidad votara por regresar o no a clases presenciales a partir de este 7 de junio, pero hasta el momento, ni maestros ni padres de familia han recibido información precisa sobre la operación para ambas opciones.

Aunque en el documento “Consideraciones generales para formalizar el regreso voluntario a clases presenciales, ciclo escolar 2020-2021”, se informa que los padres de familia que decidan “renunciar” a las clases presenciales deberán firmar una carta asentándolo así y sus hijos tendrían que recibir un curso de “nivelación”, maestros y padres de planteles de distintas alcaldías dijeron a Animal Político que no han recibido información sobre cómo operaría esta opción.

En tanto, aunque este medio pidió a la SEP una entrevista para que detallaran los lineamientos que hubiesen diseñado sobre todo para aquellas escuelas donde una parte decidiera regresar a clases presenciales y otros lo rechazaran, no hubo respuesta.

Lee: Escuelas de CDMX consultarán a familias y docentes para que decidan si regresan a clases

En la práctica, cada escuela decidió sólo una de las opciones, que en su mayoría fue no regresar a clases, como los preescolares Takoke, en la alcaldía Tláhuac; Enrique Tierno Galván, en Venustiano Carranza y Tlazahualpilli, en Xochimilco. La secundaria Pablo Casals no. 125, en Tlalpan y la primaria Pablo Borja Soriano, en la Gustavo A. Madero.

Las escuelas privadas Colegio Windsor, en la alcaldía Coyoacán; el Colegio Británico en la alcaldía Benito Juárez; el Colegio México en la Cuauhtémoc, y la Escuela Primaria Comunidad Europea, en Azcapotzalco, también decidieron continuar en modelo a distancia implementado desde el inicio de la pandemia.

La negativa a regresar deriva sobre todo de tres aspectos: falta de condiciones de infraestructura, falta de vacunación entre las familias, y porque sólo falta un mes para que concluya el ciclo escolar, lo cual significaría que los alumnos sólo tendrían ocho sesiones presenciales.

Padres como Aldo Alonso decidieron que el preescolar Takoke no regresará a clases presenciales debido a que “no existen las condiciones”, pues el plantel está ubicado en la delegación Tláhuac, a cuatro cuadras de la estación de metro Olivos, que colapsó el mes pasado. La sola llegada al lugar por transporte público es complicada.

Además, el agua siempre ha sido un problema, pues incluso antes de la pandemia, los padres llevaban botes de agua para el plantel y además, dice, en la escuela nadie sabía nada acerca del supuesto curso de nivelación, por eso la mayoría votó por el no.

“En ocho sesiones no se van a recuperar 200 días de clases”, por eso, dice Aldo, no tenía caso regresar en la recta final del curso. “En todo esto, el gobierno ha estado ausente, quienes se la están rifando más son los maestros, no las autoridades federales”, sentencia.

En la secundaria Pablo Casals no. 125, en Tlalpan, tiene 600 alumnos y también tiene un deficiente servicio de agua, además, muchos viven en los pueblos de alrededor, por lo que deben utilizar dos microbuses cuya ruta incluye la zona de hospitales y eso significaría aumentar la posibilidad de contagio.

Por eso, 92% de los padres votó por no regresar a clases presenciales, aunque los maestros asistirán a la escuela por turnos de lunes a miércoles como parte de las “mesas informativas”, para atender a estudiantes que quieran alguna asesoría o tengan dudas administrativas.

En el caso de las secundarias, además, existe otra variable: los horarios. Según la SEP, la mitad de los alumnos deben asistir lunes y miércoles y la otra mitad, martes y jueves. Sin embargo, a diferencia de la primaria, en el nivel secundaria las materias horas y días precisos, calculadas también por la jornada de los maestros de asignatura.

Esto implicaría un rediseño de los horarios para cada nivel escolar y para cada maestro de acuerdo a las horas por las que está contratado, explica Gabriel Saucedo, uno de los profesores de la secundaria.

Saucedo confirma que no han recibido lineamientos precisos en caso de que algunos decidieran regresar y otros no. Tampoco saben nada sobre el supuesto curso de nivelación.

En su plantel, los maestros han resuelto las adversidades con lo poco disponible y tomando en cuenta el entorno de sus estudiantes. Por ejemplo, crearon una página de Facebook para subir actividades o videos de clases, debido a que esta red social es de navegación ilimitada en los servicios de prepago, que usa la mayoría.

Por lo tanto, aunque algunos hubieran querido regresar, los maestros no podrían abandonar el resto y, de cualquier manera, mantendrían el modelo a distancia, explica Gabriel.

Te sugerimos: Escuelas públicas en CDMX no están listas para el regreso a clases

Misael D’Mora, padre de una alumna de la Escuela Primaria Comunidad Europea, cuenta que los maestros les explicaron que consideraban que no había condiciones porque los niños aún no están vacunados y, por lo tanto, proponían seguir a distancia.

Decisión que los padres apoyaron. Incluso, desde que Misael escuchó en las noticias que la SEP preveía el regreso a clases presenciales, él estaba en contra y con su hermana abogada, prepararon un amparo en caso de que la autoridad hiciera obligatorio el regreso.

“Lo estaba preparando por si lo necesitábamos y pensábamos en hacerlo masivo, invitar a los otros padres a que firmaran, pero ya no fue necesario”, afirma Misael.

Los que sí regresan

Entre las escuelas que sí regresarán a clases presenciales están el Colegio Florencia Nightingale, en Gustavo A. Madero y el Instituto Bilingüe del Valle, en Baja California Sur.

Liliana Gutiérrez, madre de dos alumnos del Instituto Bilingüe del Valle, explica que las condiciones en La Paz son distintas a lo que ocurre en la Ciudad de México en el nivel de contagio, además la escuela estableció un protocolo que incluye ventilación y asistencia de 8 o 10 niños por salón, además el traslado al plantel les lleva menos de 10 minutos.

Quienes decidan no asistir, continuarán con aulas virtuales, es decir, tomarán la misma clase que esté dando el maestro en el salón porque pondrán una cámara para transmitir vía zoom.

Por eso es que los alumnos sí regresarán a clases a partir de este lunes. Además, dice, la salud mental es importante para los niños después de un año de encierro. “Sobre todo mi hija necesita contacto social. Me preocupa que ya no les gusta la escuela”.

Alejandro Gómez, padre de dos estudiantes del Colegio Florencia Nightingale, considera que “es necesario que como pequeños regresen a su entorno, en verdad les hace falta. Mi hija terminó el kinder en línea y le dolió mucho no regresar a despedirse de sus maestras y compañeras; ahora mi hijo está concluyendo la primaria y no queremos que pase algo similar, por la importancia de cerrar ciclos”.

Además, la escuela ha estado trabajando en los protocolos los mantiene informados y dejaron claro que el regreso es voluntario, y quienes decidan no regresar presencialmente, podrán seguir en línea.

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El Halconazo: la masacre que dejó cientos de estudiantes muertos en México y fue investigada como genocidio

Luego de la matanza de estudiantes de 1968, los universitarios de México volvieron a salir a las calles el 10 de junio de 1971. La fecha es recordada como el "halconazo", pues enfrentaron otro tipo de represión encubierta.
10 de junio, 2021
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La masacre del 2 de octubre de 1968 fue un suceso traumático para los estudiantes universitarios en Ciudad de México.

Militares usaron sus armas para terminar con una protesta estudiantil en la plaza de Tlatelolco, la cual dejó cientos de muertos, heridos, desaparecidos y detenidos.

Los universitarios no dejaron morir su movimiento, pero pasaron más de dos años sin organizar una nueva marcha masiva contra el gobierno.

Hasta el 10 de junio de 1971.

En esa fecha, un jueves de Corpus en el calendario católico – que luego daría nombre a lo ocurrido – , vieron la oportunidad de nuevamente salir a las calles y manifestarse a favor de la educación pública y el movimiento estudiantil de la época.

“Testimonios de manifestantes ese día dicen que la emoción era mucha. Era volver a tomar las calles que les habían intentado arrebatar en 1968. Entonces el 10 de junio era volver a tomar las calles y tenía un simbolismo muy importante”, le explica a BBC Mundo el historiador Camilo Vicente Ovalle.

Pero todo terminó en una nueva matanza.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los universitarios se reunieron en Ciudad de México el 10 de junio de 1971.

Un grupo paramilitar, llamado los “halcones” y organizado por el gobierno mexicano, paró la protesta en seco.

A las agresiones con palos les siguió el uso de armas de fuego. Incluso los heridos fueron “rematados” en las salas de emergencias de los hospitales.

Desde entonces se conoció a lo ocurrido como el “halconazo” o la “masacre del “jueves de Corpus”, un hecho que incluso una fiscalía especial calificó décadas después como “genocidio”, pero por el que nadie fue condenado.

El motivo de la protesta

La protesta del “jueves de Corpus” se dio en respaldo a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León, del norte del país, que se habían ido a huelga por conflictos con el gobierno estatal.

Le sumaron sus propias demandas, como la liberación de presos políticos y la democratización de la educación pública.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

INEHRM
La marcha exigía la liberación de presos políticos de 1968, entre otras demandas.

“Hay un golpe brutal a las movilizaciones sociales y populares en 1968, pero los estudiantes se continuaron organizando”, señala Ovalle, autor de Tiempo suspendido, un libro que documenta – incluso con archivos clasificados – lo ocurrido entorno a episodios como el de 1971.

Los universitarios en la ciudad de Monterrey pidieron la solidaridad del resto del país, así que los alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN), las dos instituciones superiores más importantes del país, respondieron al llamado.

En ese contexto, alumnos de la UNAM y del IPN convocaron la marcha del 10 de junio.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

INEHRM
La manifestación estudiantil no estaba autorizada por el gobierno. Pero los jóvenes dijeron que había garantías de que sería pacífica.

Pese a que la huelga de la UANL ya se había suspendido antes de esa fecha, y las demandas se habían atendido, los estudiantes de Ciudad de México decidieron mantener la cita para protestar.

El inicio del ataque

A las 4 de la tarde, la protesta dio inicio con unos 10 mil estudiantes concentrados en el Casco de Santo Tomás, uno de los campus del IPN.

Planeaban caminar hacia el Zócalo, la plaza más importante de Ciudad de México.

“Era una marcha no autorizada. Entonces los estudiantes se encuentran calles bloqueadas por granaderos y policías que impiden que avance la marcha o que tomen otras calles”, explica Ovalle.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
La policía y el ejército no buscaba disuadir activamente la protesta, pero sí bloquearon calles.

Resueltos a avanzar pacíficamente, habían caminado un kilómetro cuando se encontraron con el grupo de los “halcones” – reportes dicen que eran al menos 400 o 500 – en el cruce de dos avenidas.

Esta vez no eran uniformados de la policía del Departamento del Distrito Federal (DDF), ni del ejército, los que intentaban “romper” la protesta, como en 1968. El ataque vino de jóvenes vestidos de civil que cargaron contra el contingente estudiantil.

“Los halcones estaban esperando en el punto definido para el ataque. Sí había algunos infiltrados en la marcha, pero el grueso del grupo paramilitar entra por esa parte de la avenida y se lanza en contra de la manifestación”, explica Ovalle.

Miembros del grupo los "Halcones"

INEHRM
Los miembros de los “halcones” fueron armados con apoyo de la policía y el ejército, según se supo después.

Víctor Guerra, uno de los líderes estudiantiles de la época, relata que él estaba integrándose a la marcha cuando empezó todo.

“Vi que la policía se bajaba para apoyar a los halcones. Vi cómo les proporcionaban varas de bambú. Minutos después de eso empezaron los disparos“, explicó Guerra a la agencia estatal mexicana Notimex.

“Fue una ratonera”

Como luego reconocería el coronel Manuel Díaz Escobar, entonces funcionario del DDF, los “halcones” fueron financiados y capacitados por el gobierno. El militar también había estado al frente del batallón “Olimpia” que atacó a los estudiantes de la masacre de 1968.

Estudiantes protestando en México el 10 de junio de 1971

CUEC-UNAM

El grupo portaba varas de bambú porque fueron entrenados en artes marciales y usaban los palos como arma kendo. La película “Roma”, de Alfonso Cuarón, así lo retrata.

Pero su actuación fue combatida por los estudiantes aquel 10 de junio.

“Son repelidos por los manifestantes. Y al ver la resistencia, se repliegan. Entran en su lugar halcones que ya llevan fusiles M-1 y otras armas de fuego que comienzan a disparar contra la manifestación”, explica Ovalle en base en la documentación que obtuvo.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los “halcones” utilizaron armas de fuego incluso en hospitales.

Por su parte, Guerra cuenta algo similar: “Vi a un sujeto, en una foto muy famosa, que está disparando afuera de la Escuela Nacional de Maestros, hincado, disparando hacia adentro”, relata.

También asegura que desde lo alto de un edificio contiguo pudo ver disparos “hacia la multitud”.

Fue un ataque indiscriminado, que tuvo toda la intención de dispersar a los manifestantes y, nuevamente, mostrar el poder del Estado, pues la policía y el ejército respaldaron las acciones.

“Fue una ratonera (…) Como la táctica de yunque y martillo: hay una fuerza que empuja al enemigo contra una fuerza superior que los aplasta“, explica el historiador.

El “remate” en hospitales

La manifestación se dispersó al transcurrir los siguientes minutos.

Muchos estudiantes intentaron esconderse en las escuelas, negocios y viviendas de la zona. Pero ni los heridos, que habían llegado a clínicas como el Hospital Rubén Leñero estuvieron a salvo.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Algunos recuentos indican que ese día murieron hasta un centenar de jóvenes, pero la documentación muestra que fue una treintena.

“Hay periodistas, pacientes, médicos y enfermeras que fueron testigos de cómo grupos de halcones entraron al hospital y agredieron a estudiantes con armas de fuego”, explica Ovalle.

La acción se calificó como el “remate” de los heridos, documentado en numerosas notas y crónicas en los medios que, pese al control informativo del gobierno en aquella época, salieron a la luz ya que los periodistas fueron también atacados.

“La prensa estaba muy enojada con el gobierno federal. Estaban tan molestos que Luis Echeverría tuvo que reunirse con ellos a los dos días del ataque para ofrecer disculpas”, señala Ovalle.

Estudiantes protestando en México el 10 de junio de 1971

CUEC-UNAM
Las autoridades de ese entonces culparon de lo ocurrido a los propios universitarios. Luego se sabría que no fue así.

Nunca se ha podido determinar cuántas víctimas hubo. Pero se calculan unos 30 muertos, cientos de heridos de distinta gravedad y decenas de detenidos.

Un “genocidio” descalificado

El líder estudiantil Félix Hernández dice que si bien la “represión” de 1968 “no se justifica y no se entiende”, la del 10 de junio “se entiende menos”.

“El gobierno decidió no utilizar a la tropa uniformada. Entonces utilizó a los halcones, un grupo paramilitar que, sin embargo, estaba formado por exmilitares o militares en activo”, señaló Hernández a Notimex.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los periodistas también fueron atacados por los “halcones”, lo que dio pie a la publicación de notas y crónicas muy negativas para el gobierno.

En una primera reacción, la Procuraduría General de la República (PGR) indicó que, en base en una investigación, había determinado que un grupo de estudiantes estaba armado.

“Muchos de los integrantes portaban palos, varillas y otras armas”, dijo la PGR al diario El Universal. Otro grupo cargó “contra los manifestantes y fue cuando se provocó una riña colectiva en la que se dispararon armas de diverso calibre”.

Las autoridades constataron la “existencia de francotiradores que hacían sus disparos en contra de los manifestantes y de la policía”.

Pero con el paso de los días, reconocieron que los “halcones” era un grupo que había sido entrenado por el gobierno.

Luis Echeverría

Getty Images
Luis Echeverría gobernó México entre 1970 y 1976.

El alcalde Alfonso Martínez y su jefe de policía, Rogelio Flores, renunciaron a sus cargos. El presidente Luis Echeverría ordenó una investigación.

Cincuenta años después, nadie ha sido juzgado ni encarcelado por lo ocurrido.

En la década de 2000, el gobierno de México creó una fiscalía especial para investigar sucesos como el de 1971. Se intentó que el expresidente Echeverría fuera procesado por “genocidio”.

La Suprema Corte determinó que ese delito no había prescrito para Echeverría y su secretario de Gobernación (Interior), Mario Moya Palencia, por lo que podían ser juzgados.

Pero la magistrada del caso, Herlinda Velasco, consideró que no se acreditaba el delito de “genocidio”, sino de “homicidio simple”, que sí había prescrito luego de transcurridos más de 30 años de lo ocurrido.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Nadie fue encarcelado ni juzgado por la matanza de 1971.

Para Ovalle, la matanza del “Halconazo” se explica dando un paso atrás y mirando qué ocurría en aquellos momentos en México.

“El 71 no fue una repetición del 68”, sostiene. “Fue parte de la estrategia contrainsurgente” para combatir a grupos sociales, en momentos en que el comunismo se consideraba un peligro geopolítico en el occidente liderado por Estados Unidos.

“No fueron eventos excepcionales, medidas exageradas de fuerza. Era parte de la estrategia contrainsurgente que el gobierno tenía desplegadas”, señala el historiador.

“Hoy a simple vista parece un error, volver a cometer una masacre, pero no. En esos años había una estrategia en la que los sucesos de 1968 y 1971 cobran sentido”.


Fotografías del acervo del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y de la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México.

El INEHRM y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaria de Gobernación editaron una antología con documentos de agencias de inteligencia, cables diplomáticos y notas de prensa de México y Estados Unidos sobre el “halconazo. El libro estará en línea para su consulta y descarga gratuita en su web.


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