Violencia electoral se concentró en zonas gobernadas por Morena y PRI
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Violencia electoral se cometió más en municipios gobernados por Morena y PRI, señala estudio

La asociación francesa Noria Research documentó 258 incidentes de violencia en la jornada electoral, de los cuales 29% ocurrieron en municipios gobernados por Morena y el 25% en los que gobierna el PRI.
28 de junio, 2021
Comparte

La mayoría de los actos de violencia relacionados con la pasada elección, incluyendo el asesinato de políticos, tuvo lugar en municipios gobernados por Morena y el PRI, y, al mismo tiempo, los militantes de esos dos partidos fueron el principal blanco de las agresiones, señala un estudio elaborado por la organización francesa Noria Research.

Tras la elección del 6 de junio, se denunció que grupos armados plagiaron, golpearon y amedrentaron a operadores y representantes electorales del PRI y Morena en Sinaloa. La investigación de Noria indica que los ataques en contra de los políticos y militantes de ambos partidos se repitieron en otras regiones y entidades gobernadas, precisamente, por alguno de los dos institutos políticos.

Te puede interesar: Alta Comisionada de ONU alerta sobre violencia electoral en México y pide al gobierno no cuestionar al INE

La asociación sin fines de lucro indicó que, en los nueve meses que duró el proceso electoral, de septiembre de 2020 a junio de 2021, a nivel nacional se registró el asesinato de 101 políticos de diversos partidos, de los cuales, 35 eran precandidatos o candidatos a puestos de elección popular.

Además, hubo otras 157 “incidencias de violencia” contra políticos, militantes y servidores públicos en funciones, desde amenazas en su contra y heridas por riñas hasta secuestro, atentados, renuncia forzada, “retención” y desaparición forzada.

Es decir, en total, hubo 258 “incidentes de violencia” durante el periodo electoral en 27 de los 32 estados del país, de acuerdo con el informe, que fue elaborado por los politólogos e investigadores María Teresa Martínez Trujillo y Sebastián Fajardo Turner a partir de fuentes hemerográficas nacionales y locales.

De las 258 agresiones, 75 (29%) tuvieron lugar en municipios donde Morena es el partido gobernante, mientras que 64 (25%) sucedieron en municipios gobernados por el PRI. A nivel estatal, el mayor número de casos (47%) sucedió en Veracruz, Puebla, Oaxaca y Guerrero. Los dos primeros estados tienen un ejecutivo morenista; los dos segundos, priista.

Al revisar la afiliación política de las víctimas de las agresiones, se estableció que, precisamente, Morena y el PRI registraron entre sus filas la mayoría de los ataques. El 22.9% de las víctimas de violencia electoral era de morenistas, y el 16%, de priistas. En la escala sigue el PAN, con el 15.2% de las agresiones entre sus militantes; el PRD, con el 10.4%; PVEM, con el 7.8%; MC, con el 7.4%, y el PT, con el 3.5%. El porcentaje restante corresponde a los partidos nacionales de nuevo registro, partidos locales y candidatos independientes.

Un dato refuerza el nivel de vitimización tanto de morenistas como de priistas, seguidos de panistas, y es el hecho de que, independientemente del partido que gobernara en un municipio, el 74% de las víctimas de las agresiones totales pertenecía a un partido distinto u opositor al poder local. Noria Research encontró que, si bien la mayoría de ataques sufridos por morenistas sucedió en territorios gobernados por el PRI, también padecieron agresiones en zonas administradas por otros partidos. Al mismo tiempo, en territorios gobernados por Morena, los priistas no fueron los únicos blancos de los ataques, sino también militantes de otros institutos políticos.

“Más que la etiqueta partidista, lo que observamos es que, el hecho de ser opositor, te pone en una posición muy expuesta. Lo que analizamos, a través de los datos y también de trabajo de campo, es que, cuando te lanzas a una elección a nivel local siendo opositor, básicamente vas a revolver los equilibrios que estaban existentes en este municipio”, explica en entrevista Romain Le Cour Grandmaison, coordinador del Programa Noria para México y América Latina y también coordinador de esta investigación.

El politólogo sostiene que esta elección evidenció que la violencia, tanto electoral como criminal, es un “recurso político” dirigido contra opositores.

“El hecho de que sean estos municipios los más violentos (en cuanto a violencia electoral) muestra la capacidad de los que están en el poder, sea cual sea el partido, la persona y el perfil del municipio en términos de presencia del crimen organizado o no –lo que vemos es que los estados más violentos no necesariamente son los estados y los municipios donde supuestamente hay más presencia del crimen organizado–; lo que vemos es que los que están en el poder, frente a una amenaza de perderlo, pueden reaccionar de forma violenta frente a esta competencia”, explica.

“Es algo que se nota mucho y es consistente con nuestro argumento: lo que vemos en esta elección, y que viene en línea con las anteriores, es que la violencia realmente es una herramienta, un recurso político que puedes usar. En el caso de esta elección, el hecho de que seas opositor y se ejerza violencia en tu contra es consistente con esta hipótesis de la violencia como recurso, porque la usas en contra de una amenaza a tu propio poder”.

Más allá de contabilizar el número de las víctimas, Noria Research sostiene que la finalidad de esta investigación finalidad es salir del reduccionismo de atribuir toda la violencia al “narco”, y hacer un estudio de las relaciones políticas y criminales a nivel local, analizando el rol de los gobiernos, las fuerzas de seguridad, empresarios, caciques, patrones, etc., y su colaboración o protección de parte de grupos violentos.

“Estamos midiendo violencias, en plural, violencias político-electorales. Si yo te digo ‘fue el crimen organizado’, ‘fue el narco’, para la opinión pública es caso cerrado, es una sentencia, ‘okay, fue el narco, punto, nos vamos a otra cosa’. Porque tenemos además una narrativa según la cual en el narco se matan entre ellos, ‘por algo lo mataron’, esta narrativa que hace que digamos ‘okay, ya nadie necesita saber el nombre y el apellido’”, explica la politóloga María Teresa Martínez Trujillo, coautora de la investigación y quien es docente en el Tec de Monterrey.

En entrevista, expone que, si bien en el 62% de los ataques registrados durante el ciclo electoral fueron utilizadas armas de fuego, no en todos los casos estuvo involucrado el “narco”.

Conforme la información hemerográfica revisada, sólo en el 15% de los casos, el crimen organizado, el “narco” o sicarios fueron identificados en los medios como presuntos responsables de las agresiones; el 44% de los casos se atribuyó de manera abstracta a grupos, comandos u hombres armados; el 6.2% a un individuo armado; y el 3.9% a asaltantes y secuestradores.

La otra parte de las estadísticas muestra que hubo otros actores no ligados al crimen organizado –al menos de manera directa– y que presuntamente cometieron las agresiones, como opositores políticos de las víctimas (7.4% de los casos); pobladores y comuneros (3.9%), y policías y Guardia Nacional (1.6%). El porcentaje restante refiere a atacantes que no fueron identificados en los medios.

“Si lo ves con perspectiva histórica, en la década de los 90s, cuando había esta tremenda ola de violencia en contra de los perredistas, después de la creación del PRD, (…) se encuentra como patrón una especie de resistencia de pluralismo político. Ahí donde el PRI era dominante y el PRD no le suponía un problema, no había asesinatos de perredistas; ahí donde el PRD podía hacerle sombra, sí había asesinatos de perredistas. En la época actual, que tenemos un pluripartidismo, donde las etiquetas políticas no significan lo que significaban antes, lo que sabemos es que (alguien) es oposición (…), resistencia, cambio al status quo, y ahí es donde parece que está la resistencia (de parte del poder), y esto te lleva a ver que los perfiles (de víctimas) se vinculan mucho más con un carácter político que criminal”, describe la especialista.

“Por eso tratamos de resituar la violencia política en el sentido de que es una herramienta de tensión política, no es específicamente criminal. Hay conflictos y tensiones políticas que por alguna razón las élites locales están resolviendo con violencia. Lo que tienes son muchas más posibilidades que exclusivamente una lógica de dominio de plazas, mercados ilegales, etc.; puede ser que haya algunas partes donde, efectivamente, lo que esté en juego sea lo que la alcaldía permite de financiamiento público o control de plazas del narcotráfico, pero es más complejo que eso”.

Lee más: Polarización, memes y violencia marcaron la discusión digital en elecciones, según informe

Consideran insuficientes mecanismos de protección

Noria Research encontró que, entre las 258 “incidencias de violencia” registradas a lo largo del periodo electoral, 75 ataques (29%) ocurrieron en vialidades, y otros 45 casos (17%) tuvieron lugar en la casa u oficina de la víctima, lo que habla del grado de empoderamiento de los agresores y la vulnerabilidad de las personas atacadas.

Asimismo, se estableció que el 39% de las víctimas de violencia electoral ya había sufrido agresiones previamente.

Para la organización, esto significa que los protocolos gubernamentales de protección a los candidatos son insuficientes y no corrigen el riesgo de que, en México, contender por un cargo público signifique apostar la vida.

“El Estado mexicano lleva 30 años implementando y diseñando protocolos de protección a candidatos y a pesar de eso la violencia sigue. Lo que notamos es que estos protocolos están pensados según un modus operandi que es básicamente: tú, candidato, reportas una amenaza y el gobierno federal decide si te protege con un escolta”, plantea el politólogo Romain Le Cour.

“Este formato tiene una limitante muy fuerte, primero, porque el gobierno parte de la premisa de que los candidatos tienen confianza en el protocolo y las autoridades, cuando hay muchos candidatos que no se acercan al mecanismo de protección porque no confían en la autoridad estatal o federal, (y la segunda) es porque el gobierno parte de la hipótesis de que los candidatos saben que existe, lo cual, nos dimos cuenta en el campo de que no es verdad. Los candidatos que saben que hay un protocolo de seguridad son los que más información tienen, más capital social, más conexiones políticas, pero no necesariamente se sabe que existe este protocolo”.

Si bien el especialista destaca la estrategia implementada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para proteger a candidatos en las pasadas elecciones, advierte que no dejó de ser un plan reactivo más que preventivo.

“El problema de un protocolo reactivo es que no se atienden las condiciones estructurales que hacen que corras un riesgo de vida o muerte cuando te lanzas a una elección. Es decir, te estamos protegiendo antes y durante tu campaña, pero después de tu campaña no te vamos a proteger más. Si pierdes la elección, vuelves a ser un ciudadano común que no va a tener protección de nadie, después de haber competido en una zona, quizá, reñida, y ahí el gobierno federal te deja absolutamente expuesto de nuevo”, afirma Le Cour.

“Lo que vemos en estos protocolos es que, a pesar de estar bien y cada vez mejor pensados –la propuesta de este gobierno es seguramente la más exhaustiva en ese aspecto–, sigue siendo un acercamiento reactivo, y de un gobierno federal que coordina absolutamente todo (de manera centralista), lo cual no es la mejor opción para atender este fenómeno. Por eso es que notamos que los protocolos no son suficientes”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El estudio que asocia COVID con mayor riesgo de desarrollar trombosis y embolia

Los autores de la investigación sostienen que sus hallazgos son una razón más para vacunarse.
9 de abril, 2022
Comparte

Una persona que haya padecido la covid-19 tiene un mayor riesgo de desarrollar un coágulo de sangre grave en los seis meses siguientes de haber tenido la enfermedad.

Esa es una de las principales conclusiones de un reciente estudio realizado en Suecia y publicado en la revista especializada British Medical Journal (BMJ).

La investigación también encontró que las personas con covid grave, especialmente las que tuvieron que ser hospitalizadas, y las infectadas durante la primera ola tenían el mayor riesgo de coágulos.

El estudio no afirma que la covid-19 haya sido la causa de esos coágulos, pero sí identifica a la infección como un factor de riesgo para desarrollar trombos, es decir, coágulos de sangre en el interior de un vaso sanguíneo.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores rastrearon el estado de salud de más de un millón de personas que dieron positivo por covid entre febrero de 2020 y mayo de 2021 en Suecia, y las compararon con cuatro millones de personas de la misma edad y sexo que no habían dado positivo.

Según los autores de la investigación, sus hallazgos resaltan la importancia de vacunarse.

Vacuna

Getty
Para los pacientes de la primera ola, antes de la vacunación, los riesgos de desarrollar este tipo de problemas es mayor.

Los hallazgos

El estudio mostró que después de una infección de covid-19 aumenta el riesgo de:

  • Desarrollar trombosis venosa profunda (TVP), que son coágulos de sangre en la pierna, dentro de un periódo tres meses.
  • Desarrollar embolia pulmonar, que son coágulos de sangre en los pulmones, dentro de un periódo de seis meses.
  • Sangrado interno, como un derrame cerebral, dentro de un periódo de dos meses.

Al comparar los riesgos de coágulos de sangre después de la covid-19 con el nivel normal de riesgo, encontraron que:

  • 4 de cada 10.000 pacientes con covid desarrollaron TVP, en comparación con 1 de cada 10.000 personas que no tenían covid.
  • Aproximadamente 17 de cada 10.000 pacientes con covid tenían un coágulo de sangre en el pulmón, en comparación con menos de uno de cada 10.000 que no tenían covid.
Arteria bloqueada

Getty

El estudio sostiene que el aumento del riesgo de coágulos sanguíneos fue mayor en la primera ola de la pandemia, probablemente porque los tratamientos mejoraron durante los meses siguientes y los pacientes mayores comenzaron a vacunarse en la segunda ola.

Ese resultado era “esperable“, según dice la doctora Inmaculada Roldán Rabadán, cardióloga del Grupo de Trombosis Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología, en declaraciones que recoge el portal Science Media Centre España.

“Entonces teníamos menos herramientas para manejar la enfermedad”, explica.

El riesgo de un coágulo de sangre en el pulmón en personas que estaban gravemente enfermas con covid mostró ser 290 veces mayor de lo normal, y siete veces mayor de lo normal después de una covid leve.

No se observó que una covid leve aumentara el riesgo de hemorragias internas.

Hospitalización

Getty
El estudio habla de una asociación entre estos problemas y la covid-19, pero no determina causalidad.

“Buena razón para vacunarse”

Los coágulos de sangre también pueden ocurrir incluso después de vacunarse, pero el riesgo es mucho menor, según indicó un estudio liderado por la Universidad de Oxford en agosto de 2021.

“Para las personas no vacunadas, esa es una muy buena razón para vacunarse: el riesgo es mucho mayor que el riesgo de las vacunas”, dice Anne-Marie Fors Connolly, investigadora del Departamento de Microbiología Clínica de la Universidad de Umea en Suecia y autora principal del estudio.

Frederick K Ho, profesor de salud pública en la Universidad de Glasgow que no estuvo involucrado en el estudio, sostiene que aunque el riesgo de coágulos aumenta después de la vacunación, “la magnitud del riesgo sigue siendo menor y persiste por un período más corto que el asociado con la infección”.

Coronavirus en la sangre

Getty

Covid y coágulos

El estudio no prueba que la covid sea la causante de los coágulos en la sangre.

Con este tipo de estudio “solo podemos determinar si existe una asociación entre la covid-19 y los coágulos de sangre o sangrado”, le dice Fors Connolly a BBC Mundo.

La experta añade que para establecer una relación de causalidad serían necesarios otros tipos de estudios.

“Los datos son claros en mostrar que hay una asociación (entre la covid-19 y los coágulos), pero lo que no está totalmente claro es cómo funciona esa asociación”, le dice a BBC Mundo Jon Gibbins, director del Instituto de Investigaciones Cardiovasculares y Metabólicas en la Universidad de Reading, quien no participó en la investigación.

Vacuna

Getty

“Se necesitan otros esfuerzos para determinar si esto se debe a una condición inflamatoria de larga duración o alguna forma de disfunción inmunitaria de larga duración”, añade Gibbins.

Aun así, los investigadores creen que la aparición de los coágulos podría ser el efecto directo del virus en la capa de células que recubren los vasos sanguíneos, una respuesta inflamatoria exagerada al virus, o que el cuerpo forme coágulos de sangre en momentos inapropiados.

Frederick K Ho dice que este estudio “nos recuerda la necesidad de permanecer atentos a las complicaciones asociadas incluso con una infección leve de covid, incluido el tromboembolismo”.

Por su parte, la doctora Roldán Rabadán concluye que esta investigación “es muy relevante de cara al manejo de la enfermedad en el futuro”.


*Con información de Philippa Roxby y Carlos Serrano.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=ESFnBjQazq0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.