Delta se propaga en México con sólo 26.8% de la población inmunizada
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Vacunación a contrarreloj: delta se propaga en México con sólo 26.8% de la población inmunizada

Esta variante, ya está México y es uno de los factores que impulsa la tercera ola de contagios; la cifra diaria de casos positivos crece cuando solo está vacunada poco más de un cuarto de la población.
Cuartoscuro
12 de julio, 2021
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El gobierno de México va a contrarreloj en su tarea de vacunar a la población para evitar el desborde de los hospitales y el aumento de muertes ante un nuevo repunte de la epidemia, en el que ya se reportan hasta 9 mil casos diarios de COVID, y que llega cuando solo 26.8% de la población ha recibido al menos una dosis.

La tercera ola de la crisis sanitaria, que por ahora está focalizada en algunos estados (Baja California Sur, Tamaulipas, Tabasco, Quintan Roo, Yucatán, CDMX, Sonora, Sinaloa, Colima), está impulsada, sobre todo, por los contagios entre la población más joven, que no ha recibido ni la primera dosis de la vacuna COVID y entre quienes se han relajado más las medidas sanitarias. En ese grupo y en esas zonas es donde delta puede encontrar la plataforma para elevar el ritmo de casos a nivel nacional.

De acuerdo a datos del Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica (CoViGenMex), en el periodo del 1 de mayo al 16 de junio, la variante delta se detectó en 222 de las 3 mil 925 (5.65%) muestras secuenciadas, con mayor prevalencia en Baja California Sur; mientras que en la CDMX y el Estado de México presentaba ya una tendencia ascendente.

Jaime Sepúlveda, director ejecutivo del Instituto de Ciencias de la Salud Global de la Universidad de California, en San Francisco, Estados Unidos, explica que la variante delta ya se ha extendido por todo el mundo. En California es ya la predominante. En Rusia, el 90% de los contagios están asociados a esa variante; en India, el 97%.

“En México sabemos que ya está circulando, seguramente va a ser la predominante en poco tiempo y es una variante más agresiva en cuanto a su transmisión, es 40 a 60% más transmisible que variantes previas”, explica.

Ante esto, los especialistas recomiendan al gobierno acelerar la vacunación y a las personas acudir a vacunarse. “La vacuna es una protección individual, pero también es una protección colectiva porque impide la circulación del virus. La cadena de transmisión se reduce substancialmente con las vacunas y además impide el surgimiento de nuevas variantes todavía más transmisibles y más virulentas, es decir más severas en su expresión clínica”, explica Sepúlveda.

Lee: Salud de Michoacán detecta brote COVID de la variante delta en Zinapécuaro

Dada la alta transmisibilidad del SARS CoV-2 será necesario inmunizar al 70% de la población para frenar la pandemia, dijo en noviembre, durante una conferencia, Soumya Swaminathan, científica jefa en la OMS.

Con estas cifras, en países como México habría que vacunar a 88 millones de personas, en Colombia a 35 millones y en Perú a 22 millones, por ejemplo.

En una conferencia de prensa más reciente, el 2 de julio,  Swaminathan explicó que, ante la presencia de variantes más contagiosas, es importante que se reciba la segunda dosis de la vacuna en el tiempo recomendado ya que la pauta completa de vacunación ofrece el mayor grado de proyección.

La doctora Swaminathan recordó que un ciclo completo de vacunación es esencial para proporcionar inmunidad total contra la variante delta.

“Ninguna de las vacunas que tenemos actualmente es 100% protectora. Por eso, incluso si estás vacunado, puedes contraer la infección, pero lo más probable es que tengas síntomas muy leves o ningún síntoma, y las posibilidades de enfermarte gravemente son muy, muy bajas”, explicó.

Sepúlveda remarca, en entrevista con Animal Político, que lo importante en este momento, más que la preocupación por si una vacuna es más efectiva que la otra, es vacunarse con la que haya. “Todas las vacunas ofrecen protección contra enfermedad grave y muerte, todas, y todas ayudan a luchar contra que haya nuevas variantes del virus”.

Yvonne Rosenstein investigadora del departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del Instituto de Biotecnología de la UNAM y ganadora del Premio Nacional de Inmunología 2016, dice que ahora hay mucha preocupación entre la población por la eficacia y efectividad de cada una de las vacunas de COVID, pero muchas vacunas, como por ejemplo la del sarampión, tienen una efectividad de no más del 50%, “así que si las de COVID rondan más allá el 80% para prevenir enfermedad grave y muerte, en realidad todas son muy buenas”.

Cómo va la vacunación por grupos de edad y estados

El gobierno de México maneja los datos del avance de vacunación por grupo de edad y por municipio, incluso por estado, con una gran opacidad. Hasta el momento no es posible conocer esa información.

Lo único que se ha difundido es el total de personas vacunadas en cada grupo. De acuerdo a la página de vacunacovid.gob.mx se han vacunado 11 millones 049 mil 352 adultos mayores, lo que representa un 73% del total de lo que se tenía previsto en todo el país.

Lee: Delta: las 5 mutaciones que hacen a esta variante del COVID más contagiosa y preocupante

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2020 había reportado que entre las personas de 60 años y más, el 53.9% aceptaría ponerse la vacuna, 34.4% la rechazaría y el 11.7% tenía duda. La aceptabilidad era menor en mujeres que en hombres (49.3 vs. 59%, respectivamente), con niveles de rechazo y duda mayores para las mujeres. De tal forma que ya en los hechos, la vacunación en este grupo ha sido más alta de lo previsto.

En tanto que en el grupo de 20 a 39 años, según los resultados de la Ensanut, 65.3% la aceptaría, 25.5% la rechazaría y 9.2% estaba en duda. Esta distribución era similar entre hombres y mujeres. En el grupo de 40 a 59 años, 61.1% aceptaría la vacuna, 28.1% la rechazaría y 10.7% duda. En este grupo las mujeres mostraban un porcentaje menor de aceptación que los hombres (57.1 vs. 65.6%, respectivamente).

De acuerdo a los datos en vacunacovid.gob el avance de vacunación en los de 50 a 59 años es ya de 67%, y todavía está en proceso.

Por entidad, lo más que el gobierno federal ha publicado en información abierta es el número total de vacunas aplicadas, sin el detalle de cuántas personas de cada grupo etario han recibido una o dos dosis. En el Estado de México, por ejemplo, el dato escueto es: 6 millones 030 mil 796 vacunas.

El que sí ha presentado información desagregada es el gobierno de la Ciudad de México. El grupo que ya debería estar vacunado por completo, con las dos dosis, es el de 60 años y más.

Pero, de acuerdo a información del gobierno de la capital, con corte al 25 de junio de 2021, cuando se dio la última actualización de datos para este grupo de edad desagregados por alcaldías, 85% de los adultos mayores cuenta con por lo menos una dosis (1,388,623) y de ellos el 96% tienen ya el esquema completo (1,330,132).

La alcaldía con el menor porcentaje de cobertura es Cuajimalpa, con 93.1%, le sigue Álvaro Obregón, con 93.5% y después Magdalena Contreras y Miguel Hidalgo, con 94.9%.

Mientras que de 50 a 59 años, con corte al 9 de julio, el total es de un millón 071 mil 181, lo que representa una cobertura de 85%. La alcaldía con el menor porcentaje de cobertura en primera dosis, en este grupo de edad, es Benito Juárez con 71%. Y con mayor avance está Magdalena Contreras con 93%, con corte al 9 de julio.

Estos son porcentajes altos, si se compara con el 73% nacional para adultos mayores y el 67% (8,585,732) de personas de entre 50 a 59 años que ya se vacunaron.

Lee: Casos de COVID aumentan 19% en una semana; Salud reporta que 35.2 millones han recibido vacuna

Este portal preguntó al gobierno de la CDMX y a la Secretaría de Salud capitalina si se ha analizado por qué hay un 15% de adultos mayores que no se ha vacunado, pero la respuesta fue que no se tenía esa información.

Por qué no se le debe temer a las vacunas 

Animal Político platicó con tres personas que no quieren vacunarse para conocer sus razones, las tres pidieron omitir su nombre, pero una adulta mayor de 60 años no quería ponerse la vacuna porque tenía miedo de los efectos secundarios, después de leer las notas sobre los trombos supuestamente causados por vacunas como la de AstraZeneca.

Otra mujer, ella de 46 años, aseguró que no quiere vacunarse porque trabaja con médicos funcionales y le han dicho que si no se contagió después de tantos meses ya tiene inmunidad, además asegura que le teme a las reacciones adversas a largo plazo, de las que poco se ha estudiado.

Mientras que un hombre también mayor de 60 años contó que su temor era el mismo: las reacciones adversas. “He sabido de personas que fallecen después de recibir la vacuna y creo que faltan más pruebas para saber si sí son seguras y efectivas”, dice.

La investigadora del departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del Instituto de Biotecnología de la UNAM, Yvonne Rosenstein, responde a esas preocupaciones y afirmaciones que todos los medicamentos y vacunas pueden generar una reacción adversa, pero el riesgo de que se genere un trombo por la vacuna COVID es muy bajo, de alrededor de cinco en un millón.

De acuerdo a información difundida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las tasas de notificación espontánea de eventos tromboembólicos varían según el país, y las incidencias precisas son difíciles de estimar; pero las estimaciones disponibles son del orden de 10-15 casos por millón de personas vacunadas, y estos números están basados en realidad en el número de notificaciones de casos sospechosos de síndrome de trombosis más que en el número de casos confirmados de un efecto adverso de la vacuna.

Lee: CDMX: Aumentan 26% las hospitalizaciones; se mantiene semáforo amarillo por COVID

En Estados Unidos también se han notificado casos de tromboembolismo con la vacuna de Janssen, con una tasa de unos 2-3 casos por cada millón de dosis administradas. Las autoridades nacionales de regulación siguen vigilando de cerca el asunto y publican información actualizada sobre el número de casos notificados y las últimas estimaciones de la incidencia.

Es decir, el riesgo existe pero es bajísimo, y no está confirmado que sea consecuencia directa y única de la vacuna. Además, explica Rosenstein, las personas que enferman de COVID tienen riesgo de desarrollar trombos, “ese riesgo ya existe y está asociado a las comorbilidades de la persona y a cómo reacciona el organismo frente a la infección”.

Sobre una posible reacción alérgica a la vacuna, que es otra preocupación frecuente en la población, la especialista señala que si alguien tiene alergia a la carne de cerdo, al polen, a los mariscos, eso no quiere decir que la vacuna les puede hacer una mayor reacción.

“Ese tipo de alergias no tiene influencia en la vacuna, y en el caso de gente que es muy alérgica a ciertos compuestos, que se usan en la vacuna como algunos polímeros, antes de vacunarse que consulten con su médico, pero otra vez, estos son casos de uno en un millón”, señala la Premio Nacional de Inmunología 2016.

Respecto a que si una persona no se ha contagiado de COVID después de tantos meses ya es inmune al virus, la especialista asegura que eso es falso. “Nadie puede asegurar que ya tiene inmunidad, incluso quienes ya tuvieron la enfermedad es mejor que se vacunen, por protección personal y para proteger a los demás, esto es también una responsabilidad colectiva”.

Rosenstein también señala que no se debe tener desconfianza ante las vacunas de COVID, los estudios de eficacia y seguridad se hicieron, no se les podría dar autorización sin eso y no es que se hayan desarrollado de prisa y sin cuidado. “Se desarrollaron rápido porque ya había muchas bases para hacerlo, los científicos llevaban años investigando cómo funciona y cómo envolver el ARN, el compuesto de vacunas como la de Pfizer y Moderna, todo eso ya se sabía”.

De manera que los especialistas recomiendan acudir a inmunizarse. Afortunadamente en México, subraya Jaime Sepúlveda, no hay un movimiento antivax, como en Estados Unidos o Francia, ligado a cuestiones políticas o ideológicas, hay simplemente quien tiene miedo a vacunarse por la desinformación y las dosis han ido llegando en menos cantidad que en otros países, pero se espera que la vacunación continúe avanzando.

Avance de vacunación por país frente a número de casos

Porcentaje de población que ha recibido al menos una dosis de vacuna COVID-19 frente al número de casos por millón de habitantes.

 

País                  Avance de vacunación        Casos por millón de habitantes

Canadá                       69.13%                                    13.77

Reino Unido               67.32%                                  429.58

Israel                           66%                                         49.65

Italia                            57.62%                                    16.32

Alemania                     57.53%                                      8.06

Estados Unidos            54.79%                                    55.86

Francia                         52.31%.                                   48.87

Brasil                           39.38%                                   223.82

México                         26.86%                                    50.91

India                             21.64%                                     0.37

 

Fuente: Our World in Data/Universidad de Oxford

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Cuál es el sistema económico ruso y por qué se le acusa de ser un "capitalismo de compinches"

Con el fin de la Unión Soviética, Rusia abandonó el comunismo y sus líderes la embarcaron en un sistema que ha dado origen a una élite de milmillonarios.
17 de marzo, 2022
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El colapso de la poderosa Unión de la Unión Soviética en 1991 marcó el fin de una era comunista. Y fue también la entrada de Rusia, el principal estado de la unión, al que fuera su mayor enemigo: el sistema capitalista.

Rusia tiene un sistema bancario, reconoce la propiedad privada, hay acceso al mercado de capitales… “todo lo que normalmente atribuiríamos a un país capitalista”, le dice a BBC Mundo Carlos Sieglel, profesor en la División de Economía y Asuntos Globales en la Universidad Rutgers.

Es el país más grande del mundo, y obtiene grandes ingresos por la exportación de gas y petróleo.

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por su siglas en inglés) sostiene que Rusia “juega papel descomunal en los mercados petroleros mundiales”.

Y en 2021, la revista Forbes lo ubicó en el quinto puesto de países con más milmillonarios.

Gazprom

Getty
Rusia tiene una potente industria gasífera.

Rusia es un país capitalista,pero varios expertos coinciden que tras la caida de la URSS, los líderes de Rusia, primero Boris Yeltsin y luego Vladimir Putin, alimentaron un modelo económico que favorecía a unos pocos cercanos al gobierno.

“Capitalismo de compinches”, lo llaman algunos analistas como Anders Åslund, autor del libro “El capitalismo de compinches de Rusia: el camino de la economía de mercado a la cleptocracia” (por su traducción literal al español).

¿Cómo funciona la economía de Rusia y por que sus críticos la asocian con la creación de oligarcas y corrupción?

Cambio de sistema

Según Sieglel, para entender la economía rusa de hoy hay que remontarse al derrumbe de la Unión Soviética.

Yate de Alexei Mordashov

Getty
El yate confiscado a Alexei Mordashov, acusado de ser un oligarca cercano a Putin.

Las empresas que antes pertenecían al Estado iban a ser privatizadas.

“La cuestión era cómo privatizarlas”, dice el experto.

Lo que ocurrió, dice el analista, fue que muchas de las compañías más grandes que fueron privatizadas quedaron en manos de antiguos funcionarios del gobierno o de personas que estaban bien conectadas.

A este grupo de personas, que por ser cercanas al gobierno lograron privilegios para hacerse con las empresas, hoy se les conoce como los oligarcas.

“Son élites empresariales ultrarricas con un desproporcionado poder político“, según los describe Stanislav Markus, profesor de Negocios Internacionales en la Universidad de Carolina del Sur, en un artículo de The Conversation.

Oleg Deripaska junto a Vladimir Putin en 2017

Kremlin/EPA
Vladimir Putin junto a Oleg Deripaska, uno de los llamados “oligarcas” que le son cercanos (2017).

Según Markus, los oligarcas emergieron en dos oleadas.

La primera fue a partir de 1990, cuando durante el gobierno de Boris Yeltsin se vendieron grandes compañías estatales a un bajo precio a un selecto grupo de magnates a cambio de beneficios.

La segunda oleada fue impulsada por Putin a través de contratos con el Estado, explica Markus.

El modelo era que empresas privadas de infraestructura, defensa y atención de la salud vendían sus servicios al gobierno a un precio mucho mayor que el del mercado, a cambio de sobornos a los funcionarios que hacían posible la transacción.

“Así, Putin enriqueció a una nueva legión de oligarcas que le debían sus enormes fortunas”, dice Markus.

Putin y Yeltsin.

Getty
Putin y Yeltsin.

Esa confabulación es lo que algunos califican de “capitalismo de compinches”.

“Rusia es un país con capitalismo de compinches, es muy similar a lo que tendrías en economías fascistas, donde el Estado y algunas industrias colaboraban entre sí”, dice Siegliel.

“En este caso colaboran mediante mecanismos de corrupción”.

Eszter Wirth, profesora de Economía Internacional de la Universidad Pontificia Comillas, describe a Rusia como “sistema aparentemente capitalista”.

“Donde la mayor parte de la riqueza se genera en sectores caracterizados por el rentismo, nepotismo y la compra de favores”, según le dice Wirth a BBC Mundo.

Wirth explica que Putin implementó un modelo basado en el modelo soviético caracterizado por grandes empresas estatales y lo combinó con el sistema oligarquista de Yeltsin, renacionalizando algunas entidades que habían sido privatizadas en la era Yeltsin.

“Dichas corporaciones estatales controlan un 55% de la economía rusa (las PYMES un 20,6%), que recuerdan a la época socialista”, dice la experta.

“Sistema cleptocrático”

Ese mecanismo, dicen los expertos, está basado en que los oligarcas no se meten en asuntos políticos, y el Kremlin no se mete en los negocios de estos magnates.

“Los oligarcas han ayudado a Putin a mantenerse en el poder a través de su inmovilidad política y su apoyo económico a las iniciativas internas del Kremlin”, dice Markus.

La ONG Transparencia Internacional califica a Rusia de tener un “sistema cleptocrático”.

“La gran riqueza que los cleptócratas rusos han acumulado, y siguen disfrutando, ha ayudado al presidente Putin a reforzar su control sobre el poder…” sostiene la organización en un artículo del 4 de marzo.

El semanario The Economist ubica a Rusia en el primer lugar de su Índice de Capitalismo de Compinches.

Roman Abramovich

Getty
Roman Abramovich es uno de los magnates rusos señalado de ser un oligarca.

El índice mide la cantidad de multimillonarios cuyas fortunas pueden estar asociadas a su cercanía con el gobierno, especialmente a través de negocios como bancos, casinos, defensa, industrias extractivas y construcción.

La publicación sostiene que en Rusia hay 120 milmillonarios, de los cuales el 70% cumple las características de un “capitalista compinche”.

“El 28% del PIB ruso corresponde a la riqueza de multimillonarios (oligarcas) rusos que operan en sectores rentistas (del Estado)”, indica Wirth.

Sin competencia

Sieglel sostiene que ese mecanismo corrupto también afecta el avance de la industria rusa.

“Normalmente estas compañías tendrían que competir entre ellas, esa competencias las llevaría a ser más eficientes, a contratar al personal idóneo”, dice el profesor.

“Pero lo que ocurrió fue que el gobierno, y esto también ocurre en otros países, protegió a muchos de estos individuos de la competencia directa”.

“Como resultado, lo que tienes en Rusia son una serie de compañías que no son tan eficientes en términos de producción, porque han sido aisladas de la competencia”.

El Kremlin.

Getty
El Kremlin.

Montaña rusa

A nivel global, Rusia es el segundo mayor exportador de petróleo, después de Arabia Saudita; y el tercer productor de petróleo, detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita, según la IEA.

Tiene la segunda mayor reserva de carbón, después de EE.UU.

El 40% del gas natural que consume Europa proviene de Rusia, producido por el monopolio estatal Gazprom.

Además, el país es rico en tierras raras y productos agrícolas como trigo, maíz y aceite de girasol.

Esa riqueza natural, especialmente el gas y el petróleo, le han ayudado a superar varias crisis y vaivenes económicos en las últimas décadas.

Cuando Putin subió al poder, el país venía cerrando una década de hiperinflación, en la que había caído el PIB y había aumentado la desigualdad.

A nivel económico, los 90 en Rusia fueron “una década perdida”, según la describe Wirth en un artículo de The Conversation.

Pero la llegada de Putin al poder le dio un nuevo rumbo al país.

Rusia.

Getty
Rusia se enfrentó a una crisis económica en la década de los 90.

Durante los primeros 8 años de gobierno de Putin, Rusia tuvo un repunte que según Wirth se atribuye al alza mundial de los precios de los hidrocarburos, el principal producto de exportación ruso.

La crisis de 2008 y 2009 frenó ese crecimiento, pero en 2013 un nuevo alza en los precios del crudo los ayudó a recuperarse.

Luego, en 2014 y 2015, los precios volvieron a caer, el rublo perdió valor y aumentó la inflación.

“La dependencia excesiva de la exportación de petróleo y gas natural durante la era Putin pasó factura a la economía rusa”, escribe Wirth.

“Rusia sigue siendo un país con grandes superávits comerciales cuando los precios de las materias primas son altos, y podría invertirlos en la modernización de la maquinaria e infraestructuras obsoletas”, dice Wirth.

“Pero, al concentrarse las exportaciones en manos de pocos oligarcas, estos prefieren invertir los fondos en el extranjero, por lo que Rusia pasa desde años por un proceso de fuga de capitales hacia paraísos fiscales, Suiza o Londres”.

Sieglel concuerda en que la economía rusa no es muy diversificada, y añade que “no tienen un incentivo para innovar”.

“A pesar de los recursos, no tienen la instituciones adecuadas para innovar en términos de nuevos productos o tecnología”, dice.

El profesor también indica que, a diferencia de otros países capitalistas, en Rusia no hayleyes antimonopolio y no existe un ambiente legal que enfatice la competencia.

Planta de gas ruso

Getty
Rusia depende en gran parte de la industria de gas y petróleo.

Sanciones

Durante los últimos tres años Rusia ha tenido un crecimiento económico moderado.

En Rusia el impacto de la pandemia fue menor que en otros países, según indica el Banco Mundial.

Según el banco, esto pudo deberse a su política de ayudas fiscales por parte del Estado, así como a que tiene un sector de servicios relativamente pequeño y un sector público grande que amortiguó el desempleo.

Aún así, la profesora Wirth califica de “decepcionante” las tasas de crecimiento económico de Rusia para ser uno de los países BRIC (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).

Además, desde que Putin invadió Crimea en 2014, Rusia enfrentó sanciones que lo tienen cada vez más aislada de los mercados occidentales.

Y el país se enfrenta ahora a un másduro paquete de sanciones internacionales como respuesta a su invasión a Ucrania.

Estas medidas incluyen que los mayores bancos rusos hayan sido expulsados del SWIFT, la red de pagos internacionales, con lo cual se les dificulta procesar transacciones que vengan del extranjero.

Putin ya ofreció ayuda estatal a los bancos sancionados.

También se han congelado cientos de miles de millones de euros de la reserva del banco central de Rusia.

Mc Donalds en Rusia

Getty
Varias marcas anunciaron que dejarán de operar en Rusia.

Cerca de 300 marcas han suspendido sus operaciones en Rusia.

Y también se han aplicado sanciones individuales a decenas de multimillonarios que EE.UU., Reino Unido y Europa considera oligarcas cercanos a Putin.

En el último mes, el rublo ha perdido más del 40% de su valor frente al dólar.

Con base en estas sanciones, el banco de inversiones Goldman Sacks calcula que este año el PIB de Rusia podría caer 7%.

La firma de análisis de mercado Oxford Economics calcula que la presión sobre los mercados financieros rusos podría tener un impacto de 6% en el PIB, respecto a los pronósticos que habían hecho antes de la crisis.

La apuesta de Occidente es que esas sanciones aíslen y ahoguen la economía rusa, como medida de presión para que Putin suspenda los ataques.

Wirth, sin embargo, se muestra escéptica frente a la efectividad de estas sanciones.

“En regímenes autoritarios las sanciones económicas han sido poco efectivas, ni en Irán, ni en Corea del Norte han generado cambios políticos”, dice. “Putin tampoco parece querer escuchar a nadie que no fuese él mismo”.

Mientras tanto, Ucrania sigue bajo el implacable fuego ruso.


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