Por litigio de Gertz, Conacyt reformó reglamento para evitar ‘discriminación’
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Por litigio de Gertz, Conacyt reformó reglamento para evitar “discriminación” en el SNI

De acuerdo con investigadores, la evaluación siempre ha tenido parámetros claros y no discriminatorios. Y en el caso del fiscal, Alejandro Gertz Manero, la negativa de ingreso al sistema de investigadores fue por una “insuficiente producción científica”.
Cuartoscuro
23 de julio, 2021
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Tras 11 años de litigio en tribunales federales y tramitación de amparos por parte del fiscal general, Alejandro Gertz Manero, para que fuera aceptado al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) modificó su reglamento para supuestamente evitar actos de “discriminación”, como los que el quejoso se dijo víctima.

Sin embargo, de acuerdo con investigadores, la evaluación siempre ha tenido parámetros claros y no discriminatorios. Y en el caso del fiscal, la negativa de ingreso al sistema de investigadores no obedeció a su condición social, física u origen étnico como lo establece la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación para considerarlo como acto discriminatorio, sino por una “insuficiencia producción científica”.

Lee: Gertz Manero ingresó al SNI como ‘reparación del daño’ por actos discriminatorios: Conacyt

En el nuevo reglamento del SNI publicado el 20 de abril de 2021, el Conacyt obliga a las comisiones dictaminadoras, es decir, a los especialistas que evalúan a los aspirantes a ingresar al SNI a “observar el principio constitucional de igualdad y no discriminación, para lo cual al proponer los criterios específicos de evaluación identificarán parámetros objetivos y realizarán la evaluación mediante un análisis caso por caso, ponderando objetiva, razonable y argumentadamente todos los elementos que presente la o el solicitante para acreditar el cumplimiento de los requisitos según la categoría y nivel al que aspire”.

Esto luego que Gertz Manero interpuso una queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y que este resolvió en 2020 que la negativa reiterada para su ingreso al SNI significó un acto de discriminación y, por lo tanto, ordenó al Conacyt revisar su reglamentación.

Según Gertz, la negativa que recibió en cinco ocasiones “no estaba fundada ni motivada” y que no había sido evaluado objetivamente, por lo que inició un litigio en Tribunales Federales desde 2010, y sólo hasta la administración de Elena Buylla al frente del Conacyt, consiguió el nombramiento como investigador del SNI.

Sin embargo, los evaluadores explicaron que el fiscal no podía ser considerado investigador porque tenía una “insuficiente producción científica” y “no demostró una productividad para la generación y transmisión de nuevos conocimientos”, como lo establecía el reglamento.

Pero luego que el Conapred le dio la razón al considerar que fue discriminado, recomendó al Conacyt modificar sus reglamentos para “garantizar que los procesos de evaluación para ingresar y permanecer en dicho sistema se realicen con apego al derecho a la igualdad y no discriminación mediante criterios que aseguren la objetividad e imparcialidad de las personas que participan en ellos y evitando tratos diferenciados injustificados”.

Por tanto, el Conacyt “atendió la resolución del Conapred y eliminó del Reglamento del SNI todas aquellas categorías que propiciaban desigualdad y discriminación. Esto se ve reflejado en la reforma del Reglamento del SNI vigente, publicada en el DOF el pasado 20 de abril, donde se establece claramente que las Comisiones Evaluadoras tienen la obligación de observar el principio de igualdad y no discriminación”, explicó el Consejo en un comunicado.

Antonio Lazcano, miembro del Colegio Nacional, SNI nivel III, autor de más de 150 trabajos de investigación, 70 de divulgación y autor o coautor de 16 libros, y exmiembro de comisión dictaminadora, dijo que la evaluación para ingresar al Sistema “siempre ha sido objetivo, no conozco un solo caso de discriminación”.

“Esas condiciones que agregaron al reglamento en realidad ya existían, y se cumplían rigurosamente. (el cambio al reglamento) no sé si más bien ella (Elena Álvarez Buylla) pretende quedar bien”, aseguró en entrevista.

En todo caso, la directora del Conacyt más bien debería explicar “por qué adujeron esos argumentos de discriminación para favorecer de una manera completamente inadecuada y sesgada al doctor Gertz Manero”.

Al respecto, coincide Susana Quintanilla, también exmiebro de la Comisión dictaminadora, investigadora titular en el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN y miembro del SNI nivel III.

“En la academia se desarrollan códigos éticos y siempre ha habido una evaluación sustentada y rigurosa. El cambio en el reglamento es una reiteración de cosas implícitas”. Pero lo que es cierto es que el caso Gertz abriría la puerta para más quejas alegando “discriminación”.

Sin embargo, de acuerdo a la definición de la Ley General para Prevenir y Eliminar la Discriminación, “se entenderá por discriminación cualquier situación que niegue o impida el acceso en igualdad a cualquier derecho, pero no siempre un trato diferenciado será considerado discriminación”.

En este caso sí existe un trato diferenciado, pero con base a un reglamento. Es decir, no todos los que aspiren a ser parte del Sistema Nacional de Investigadores –el  mecanismo de reconocimiento para los científicos más prolíficos– podrían hacerlo pues deben cumplir una serie de requisitos.

La Ley de Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación establece que “no se consideran discriminatorias las acciones afirmativas que tengan por efecto promover la igualdad real de oportunidades de las personas o grupos. Tampoco la distinción basada en criterios razonables, proporcionales y objetivos cuya finalidad no sea el menoscabo de derechos”.

Al preguntarle a César Flores, titular de Quejas del Conapred,  si el sistema de distinción del SNI entraría en dicha consideración, respondió que “no es aplicable” al caso de Gertz, pues “se demostró durante la investigación que aplicaba de manera subjetiva, arbitraria, poco clara las excepciones que establecía la normativa del SNI, y califica como un acto de discriminación. Discriminar también es tener una preferencia que no cumple con los parámetros de racionalidad”.

Esto significa, explicó Flores “que se rompió con el criterio de objetividad” que derivó en un trato diferenciado hacia Gertz. “Quedó demostrado de cuántas excepciones se aplicaron y lo que le estamos diciendo al Conacyt es que en el momento en que esta persona fue rechazada, había estos criterios de excepción y no eran claros”.

Sin embargo, Ximena Medellín, investigadora del CIDE, advierte que en todo caso “este sería un problema administrativo, pero no de discriminación”, porque la legislación establece como acto de discriminación aquello que anule los derechos por razón de origen étnico, religión, condición social, económica o jurídica, estado de salud, apariencia física, y “Gertz no puede decirse que se encuentra dentro de estos grupos”.

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Las mujeres que querían abortar y acabaron en clínicas antiabortos promocionadas engañosamente en Google

Muchas clínicas se anuncian como proveedores de servicios de aborto al tiempo que dan información falsa a las mujeres e intentan que cambien de opinión. BBC News explica el papel que juegan las grandes tecnológicas como Facebook o Google en esto.
18 de mayo, 2022
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Cuando Hana se enteró de que estaba embarazada, supo que quería abortar, pero su búsqueda de una clínica en Google la llevó a un centro antiaborto, que estaba decidido a disuadirla de su elección.

En varios estados de Estados Unidos, BBC News comprobó como muchas de estas clínicas engañosas aparecen en los primeros puestos de los resultados de búsqueda de Google y en los anuncios de Facebook con consejos médicos inexactos, mientras quienes de verdad pueden realizar el procedimiento ven sus anuncios rechazados y sus cuentas restringidas.

Los centros de asesoramiento, como el que visitó Hana, una joven de 19 años que vive en el estado de Massachusetts, a menudo están dirigidos por organizaciones cristianas.

Con frecuencia ofrecen algunos servicios médicos, como pruebas de embarazo y ecografías, pero parte de su promoción en línea sugiere falsamente que también brindan servicios de interrupción del embarazo.

No fue hasta que Hana caminaba por el pasillo del centro, lleno de carteles que comparaban el procedimiento con el asesinato, que comenzó a darse cuenta de que esta no era la clínica de abortos que creía que era.

Una mujer con una prueba de embarazo

Getty Images

Obtener atención

Hana se describe a sí misma como un “ratón de biblioteca”.

En la Universidad cursa estudios relacionados con la salud.

Sin embargo, nada en la web de la clínica le indicó el servicio que realmente ofrece.

La página de inicio dice: “Tome el control: comience con una consulta de aborto gratuita“.

Y en una pestaña denominada: “Obtenga atención”, se enumeran los tipos de aborto (médico y quirúrgico) que se pueden realizar durante los diferentes trimestres del embarazo, bajo el título: “Acaba de enterarse de que está embarazada y quiere saber su opciones”.

Una vez allí, dice Hana, le dijeron, de manera incorrecta, que los abortos estaban relacionados con la infertilidad y el cáncer de mama.

También que al haberse vacunado contra la covid-19, podría perder el bebé de todos modos, lo que haría que el aborto fuera innecesario.

Eso a pesar de la evidencia científica que sugiere que las personas vacunadas no son más propensas a abortar y, de hecho, están mejor protegidas contra los riesgos de tener un parto prematuro asociados con la covid.

Foto de un test de embarazo

Getty Images

También la presionaron, en contra de sus deseos, para que viera la ecografía.

“¿Qué clase de madre no quiere ver una foto de su hijo?” preguntó la persona que la atendía.

Hana se quedó sintiéndose engañada y traicionada.

Elige la vida

The Human Coalition, un grupo antiaborto que proporciona marketing para el centro que visitó Hana y otros 40 más, le dijo a BBC News que a menudo ven “que la mayoría de las mujeres que han decidido abortar no desean hacerlo, desean ayuda”.

“Estamos aquí para empoderar a las mujeres al llenar ese vacío: ofrecer atención y el apoyo que desean para elegir la vida”.

Google muestra anuncios sobre los resultados de búsqueda para ciertos términos.

Los anunciantes pujan para que sus anuncios aparezcan primero, aunque según Google el orden también debe estar determinado por la “relevancia” y la “calidad general”.

Pero Whitney Chinogwenya, de MSI Reproductive Choices, afirma que esto crea una “batalla de presupuestos”, en la que las clínicas de aborto reguladas compiten con clínicas antiaborto no regulados por espacios publicitarios en términos de búsqueda específicos.

Varios grandes proveedores mundiales de soluciones para abortar también le han dicho a BBC News que regularmente ven censuradas sin explicación su material online que hace referencia al aborto, incluida la suspensión de los canales de YouTube, la restricción de las cuentas de las redes sociales y el rechazo de anuncios por parte de Facebook y Google.

En 2019, después de haber sido criticado por alojar anuncios engañosos, Google intentó tomar medidas enérgicas contra las clínicas de asesoramiento sobre abortos, que son más comunes en Estados Unidos pero también se pueden encontrar en Europa, África y América Latina.

En Estado Unidos, Reino Unido e Irlanda, cualquier persona que publique un anuncio que mencione el aborto primero debe solicitar un certificado.

Las clínicas que asesoran pero no realizan abortos pueden anunciarse, pero debe llevar incluido una letra pequeña que aclara que el anunciante “no ofrece abortos”.

Resultados de búsqueda de Google para el término 'clínicas de aborto cerca de mí'. En letras pequeñas en la parte inferior, puede ver las palabras 'No brinda abortos' para una clínica.

Hana/Google
Resultados de búsqueda de Google para el término ‘clínicas de aborto cerca de mí’. En letras pequeñas en la parte inferior, puede ver las palabras ‘No brinda abortos’ para una clínica.

Hana dice que no vio esa parte en el anuncio que pinchó.

Aparece en letra muy pequeña debajo del título de búsqueda y la descripción.

Sarah Eagan, investigadora del grupo de campaña Center for Countering Digital Hate, cuestiona si Google debería recibir dinero por los anuncios antiaborto que se enfocan en palabras clave utilizadas por personas que buscan activamente la terminación del embarazo.

El CCDH también ha encontrado en Facebook anuncios antiaborto que promocionan medicamentos no probados.

Y en el otro extremo del espectro, los investigadores encontraron que la función de autocompletar de Google se sugieren métodos ineficaces de aborto por cuenta propia.

Kelly, al igual que Hana, dice que le dieron información médica inexacta mientras luchaba por encontrar una forma asequible y segura de interrumpir su embarazo en su estado natal de Texas.

Kelly

Kelly
Kelly dijo que hizo clic en el sitio web de la clínica desesperada, sabiendo que no podía pagar un médico.

Su situación era precaria.

Se encontraba sin trabajo y no tenía seguro médico, por lo que no podía pagar “una visita al médico”, por lo que buscó clínicas asequibles.

Mientras se dirigía a un centro antiaborto, Kelly dice que estaba asustada con las advertencias de que podría “desangrarse” y de que estaba arriesgando su vida, pero sabía que el aborto con medicamentos es un procedimiento extremadamente seguro.

Kelly siente que la promoción de pruebas de embarazo gratuitas está dirigida a mujeres de bajos ingresos.

El centro parece estar usando búsquedas orgánicas para atraer a las mujeres en lugar de pagar por anunciarse.

Esto hace que sea aún más difícil de regular.

El sitio web dice claramente: “No referimos ni realizamos abortos”, y agrega que brinda “servicios gratuitos anualmente a más de 5.000 madres solteras de minorías pobres y desatendidas”.

Finalmente, a Kelly le recetaron medicamentos para terminar con el embarazo solo unas horas antes de que superara el límite de 12 semanas para un aborto médico seguro.

Medicamentos para abortar

Getty Images
Para abortar con medicamentos se usan dos: misoprostol y mifepristone

Pero Elisa Wells, cofundadora de Plan C, la organización que ayudó a Kelly a acceder a estas píldoras abortivas, dice que su material online es rutinariamente “rechazado por violar los estándares de la comunidad” en Facebook, Instagram y Google.

Google dice que tiene políticas claras que rigen los anuncios relacionados con el aborto, algunas determinadas por las leyes y regulaciones locales.

Algunas de las publicaciones y canales señalados por BBC News se habían eliminado por error y desde entonces se habían restablecido, dijo.

Facebook dijo que había restaurado una pequeña cantidad de anuncios de proveedores de servicios de aborto que habían sido rechazados incorrectamente.


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