Marina pedirá perdón a víctimas de desaparición forzada de Nuevo Laredo
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Marina pedirá perdón a víctimas de desaparición forzada de Nuevo Laredo

La petición de perdón viene incluida en una recomendación de la CNDH en la que señala a la Marina como responsable de 27 desapariciones forzadas, de las que 12 víctimas fueron posteriormente ejecutadas.
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La Secretaría de Marina (Semar) pedirá disculpas públicas a víctimas de desaparición forzada en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en un acto que tendrá lugar el próximo 13 de julio.

El acto será en la plaza 1 de mayo del municipio tamaulipeco y en él también intervendrán representantes de los gobiernos de Nuevo Laredo y del estado de Tamaulipas. La petición de perdón es una de las condiciones impuestas por la Comisión Nacional para los Derechos Humanos (CNDH) en su recomendación 36VG/2020 en la que señala a la Marina como responsable de 27 desapariciones forzadas, de las que 12 víctimas fueron posteriormente ejecutadas.

Lee: ‘Es una simulación, no quieren investigar a la Marina’, denuncian por caso de 27 desapariciones en Nuevo Laredo

“En un principio dijeron que no tenían nada que ver, pero aceptando la disculpa es porque lo hicieron ellos”, dijo Fabiola Reyes Lima, hermana de Simeón, desaparecido por marinos el 4 de mayo de 2018 y encontrado muerto un día después en la carretera Colombia 122, en el municipio de Anáhuac, Nuevo León, a 66 kilómetros de distancia de Nuevo Laredo.

En opinión de la mujer, la participación de la Semar en el acto es un reconocimiento explícito de que los agentes fueron los responsables de las desapariciones y, en casos como el de su hermano, los asesinatos.

“Todavía queda pendiente la búsqueda de varias personas y que sean acusados de ejecución extrajudicial por el caso de mi hermano”, dijo.

Entérate: CNDH acredita presunta responsabilidad de la Marina en la desaparición de 27 personas en Tamaulipas

Se trata de un hecho histórico ya que nunca antes la Semar había pedido perdón públicamente por participar en la desaparición de tan alto número de personas. En el acto, las víctimas se verán a la cara con los representantes de la institución a la que se responsabiliza de llevarse a sus familiares. Queda pendiente saber dónde están muchos de ellos.

Animal Político consultó con la Marina sobre cuál será su papel en el acto, pero al cierre de la edición no había recibido respuesta. En su día, la institución dijo aceptar la recomendación de la CNDH y aseguró que colaboraría en las búsquedas, pero hasta el momento no se ha aportado un dato que permita conocer dónde se encuentran los desaparecidos.

El acto de disculpa público del próximo 13 de julio fue adelantado por el Dallas News y llega casi un año después de que se hiciera pública la recomendación de la CNDH en la que culpa a los marinos de 27 desapariciones.

Durante todo este tiempo, el Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo presionó a las autoridades para que la disculpa fuera efectiva, ya que no existía coordinación entre Marina y los gobiernos estatal y municipal, que son las instituciones señaladas.

Todavía quedan pendientes dos asuntos clave: por un lado, la búsqueda de al menos 15 personas cuyo caso viene registrado en la recomendación. Por otro, la indemnización a la que tienen derecho las familias de las víctimas pero que todavía no se ha hecho efectiva.

Estos no son los únicos casos atribuibles al grupo de élite de Semar desplegado en Nuevo Laredo desde finales de 2017 para, presuntamente, combatir el crimen organizado. Según documentó Animal Político existen abiertas 34 carpetas de investigación que analizan la desaparición y posible ejecución extrajudicial de 47 personas.

El pasado mes de abril un juez vinculó a proceso a 30 marinos a los que considera responsables de la desaparición forzada de cuatro personas: Julio César Viramontes Arredondo, José Luis Bautista Carrillo, Jorge Antonio Hernández Domínguez y Juan Carlos Zaragoza González. Todas las desapariciones tuvieron lugar en el primer semestre de 2018.

Por el momento los oficiales están encarcelados en el campo militar número 1 ya que el juez dio seis meses para complementar la investigación, dividida en tres causas judiciales. Las familias de las víctimas han pedido a los arrestados que colaboren con la justicia para poder conocer el paradero de sus seres queridos. Apenas ha trascendido qué declararon los marinos ante el juez, pero Animal Político pudo saber que todos ellos negaron su participación en los hechos.

La plaza de la primera reunión

Para Reyes Lima el acto de perdón tiene mucho significado. Todavía recuerda la primera reunión, a mediados de 2018, en la plaza 1 de mayo. Las desapariciones no cesaban y la Marina se escudaba argumentando que los responsables eran delincuentes que habían clonado sus uniformes y sus vehículos. La Fiscalía General de la República (FGR) mantiene que hay dos líneas de investigación. O fue la Unidad de Operaciones Especiales de la Marina la que se llevó a estas personas o fueron integrantes del crimen organizado.

Hasta el momento solo hay marinos detenidos, así que parece que la participación del Estado en la desaparición de al menos 47 personas y la ejecución extrajudicial de algunas de ellas es la opción que más peso tiene en las investigaciones.

No se puede olvidar que la CNDH ya emitió una recomendación en la que señala a elementos de la Marina como responsables de los crímenes. Entre los oficiales a los que se responsabiliza está el entonces jefe de la unidad de Operaciones Espaciales, Marco Antonio Ortega Siu, que dejó el cargo en junio de 2018 tras los señalamientos por violaciones a los derechos humanos. Se trata de un mando con fuertes vínculos con Estados Unidos y que participó en operativos clave de la última década como la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, en 2016.

“Se les culpa a los marinos por desaparición, pero no por ejecución”, dice Reyes Lima, que mostró su satisfacción por la detención de los marinos pero lamentó que todavía hay muchos pendientes. En su caso, por ejemplo, falta determinar qué ocurrió en las doce horas que transcurren desde que los vecinos ven que marinos se lo llevan cuando iba a un Oxxo a realizar algunas compras y el momento en el que su cuerpo aparece en Nuevo León junto a otras dos víctimas.

“Me voy a sentir mal, pero a la vez bien”, aseguró la mujer sobre la perspectiva de verse ante los uniformados en el acto de perdón. “Son ellos los que mataron a mi hermano pero los procesan por desaparición, yo quiero que los juzguen por asesinato”, dijo.

La mujer explicó que tras el acto tienen previsto reiniciar las búsquedas y reivindicar el papel de las familias que no han dejado de movilizarse para exigir justicia. “Si no fuese por nosotras esto se habría olvidado”, afirmó.

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Familia mexicana lleva 6 meses encerrada en iglesia de Canadá para que no la expulsen

El caso de esta familia mexicana ha despertado la solidaridad de la sociedad canadiense.
6 de junio, 2022
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Era 2009 cuando empezaron a aparecer con más frecuencia noticias como estas:

“México: hallan nueve cuerpos descuartizados”

“La policía mexicana halla 14 cadáveres en una narcofosa”

Hacia ese año la violencia escalaba en México a mano de los carteles del narcotráfico y aumentaron los asesinatos en diferentes regiones del país.

Se hicieron frecuentes los cadáveres decapitados y exhibidos públicamente en puentes peatonales, con advertencias de cárteles que se peleaban entre sí el control del mercado de la droga.

La población civil empezó a verse afectada, especialmente quienes tenían ingresos que pudieran llamar la atención de los cárteles, y eso hizo que muchos mexicanos empezaran a huir para protegerse.

Y fue ese el contexto en el que la familia Pérez (cuya identidad protegemos con un apellido ficticio) temió por su futuro y decidió huir.

Pero ¿cómo esta familia que intentó escapar antes de que fuera tarde, terminó resguardada durante meses en una iglesia protestante en Canadá?

BBC Mundo cuenta su historia.

El viaje

En 2009, cuando la cotidianidad empezó a sentirse muy peligrosa, los Pérez, como muchos otros mexicanos, tomaron la decisión de emigrar.

Llegaron primero a Estados Unidos y de allí intentaron cruzar a Canadá por la frontera terrestre. Lo que no sabían en ese momento es que, desde 2005, existe el acuerdo de tercer país seguro entre esos dos países.

Así que, con algunas excepciones, si alguien ha pasado previamente por EEUU. no puede solicitar asilo al llegar a Canadá.

Y eso les dijeron a los Pérez las autoridades canadienses, no escucharon su caso, simplemente los regresaron.

Frontera canadá EE.UU.

Getty Images
La familia intentó cruzar por tierra a Canadá desde EE.UU.

Terminaron de nuevo en México sobrellevando la situación. Abrieron un negocio de comidas cerca de un plantel educativo y, como otros, empezaron a percibir la violencia como parte del paisaje.

Hasta que, nueve años después, la situación se volvió insostenible.

Los cárteles empezaron a obligar a los civiles a colaborar con sus actividades ilícitas y quien se negaba se enfrentaba a la muerte.

Ese fue el caso de los Pérez. En 2018 “intentaron forzarlos a vender droga en el negocio familiar y como se negaron, recibieron fuertes amenazas”, le explica a BBC Mundo Stewart Istvanffy, el abogado que hoy representa a la familia.

Los llamaban advirtiéndoles que si no colaboraban, tendrían que pagar una cuota periódica al cartel. La familia se mantuvo al margen, nunca aceptaron ser cómplices ni pagar extorsiones.

Hasta que las intimidaciones se hicieron realidad. Una noche mientras estaban descansando en casa, el cártel prendió fuego a su negocio.

Los Pérez supieron que tenían que huir. Algún conocido les había recomendado irse a una ciudad intermedia en Quebec, la provincia francófona de Canadá, y decidieron hacerle caso.

Planearon el viaje en poco tiempo y esta vez volaron directamente a Canadá.

banderas de canadá, EE.UU. y México

Getty Images
Canadá, EE.UU. y México comparten el T-MEC, un tratado de libre comercio que en julio de 2020 sustituyó al Nafta.

Segundo intento

Al llegar al aeropuerto recibieron un permiso de estancia temporal por seis meses, al que tienen derecho por ser ciudadanos mexicanos.

A las pocas semanas, cuando estaban instalados, contactaron a una abogada que les habían recomendado, y con su asesoría presentaron una solicitud oficial de asilo.

Pero ahí se encontraron con otra sorpresa: los Pérez no sabían que, en 2009, cuando los regresaron a EEUU., había quedado como constancia un rechazo a su petición de asilo y eso, en las leyes canadienses, les impide hacer una nueva solicitud.

“A lo que sí tenían derecho era a algo que se llama Evaluación de Riesgo Antes del Retorno (ERAR por sus siglas en francés)”, explica Istvanffy.

Enviaron documentos para esa evaluación, pero no incluyeron las pruebas más importantes y evitaron hablar del cartel que los tenía amenazados. Tenían miedo a que les pudieran hacer algo a sus familiares que seguían en México.

Mientras Canadá revisaba el caso, les otorgó un permiso temporal de empleo.

Fue así como durante casi tres años la familia logró tener una cotidianidad. Consiguieron trabajo, una casa, un hijo entró a la escuela, tomaban clases de idiomas y pagaban impuestos.

Durante ese tiempo, otro miembro de la familia intentó retomar el negocio en México.

Había pasado más de un año desde el incendio y cuando el cártel descubrió que estaban atendiendo público empezaron de nuevo las amenazas e intimidaciones.

Como volvieron a negarse, “los encerraron en un baño de la casa , los ataron de pies y manos, echaron gasolina por todas partes y prendieron fuego a la casa. Intentaron quemarlos vivos”, cuenta Istvanffy.

No murieron porque una de las personas logró soltar las ataduras de las manos y liberar a los demás. La casa se quemó completamente y “ellos quedaron con estrés post traumático fuerte y ansiedad”, explica Istvanffy.

Hoy, esa parte de la familia también se encuentra en Canadá y espera recibir asilo.

Hombre con arma

Getty Images
Los carteles incendiaron el negocio y la casa de la familia.

La decisión

La evaluación del caso coincidió con la llegada de la pandemia y todo se retrasó, por eso solo hasta finales de 2021 los Pérez recibieron la respuesta oficial a su petición de asilo.

Para las autoridades canadienses la documentación de la familia no demostraba que estuvieran corriendo riesgo en México, así que les enviaron una orden de extradición para que abandonaran el país al poco tiempo.

“El gobierno canadiense argumenta que no están obligados a regresar a ese sitio en específico, pero la realidad es que los cárteles son muy fuertes y están presentes en todo el territorio mexicano. Desgraciadamente allí hay un narco-estado”, agrega Istvanffy.

“Es muy triste. Estamos ante un gran riesgo si regresamos a México, un gran riesgo de que nos maten, de que nos asesinen”, le dijo uno de los miembros de la familia a la cadena CBC.

Y esa es justamente una de las críticas que ha hecho la comunidad canadiense al gobierno: por qué le dice a esta familia que no corre riesgo en México, pero al mismo tiempo recomienda a los ciudadanos canadienses no viajar a ese país dada la situación de inseguridad.

La iglesia como última opción

En medio de la angustia por tener que regresar y enfrentarse al cartel que los ha atacado y amenazado, la familia tomó la decisión de refugiarse en una iglesia y apelar al “santuario”, una tradición que no está inscrita en el código legal, pero que se remonta “al derecho canónico anterior a la constitución de Canadá como país, cuando la iglesia tenía la facultad de proteger a quien se refugiaba allí”, explica Istvanffy.

Según informó la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá a CBC: “si bien no existe una restricción legal para que ingrese a un lugar de culto para ejecutar una orden de arresto, la Agencia prefiere involucrarse con las personas sujetas a la aplicación de las leyes de inmigración y la institución que brinda santuario con el objetivo de lograr el cumplimiento voluntario.”

A los Pérez los acogió una iglesia protestante.

Iglesia protestante

Facebook oficial de Plymouth Trinity

“No deseamos contravenir las leyes de inmigración de nuestro país, sino aprovechar la práctica antigua y canónica de ofrecer refugio a las personas que están bajo amenaza o persecución. Deseamos brindarle a la familia el tiempo que necesita para permanecer en este país de manera legal y adecuada, al mismo tiempo que los protegemos de la amenaza muy real para sus vidas y su seguridad si regresan a su lugar de origen”, dijo la congregación en un comunicado.

Hay un comité de la comunidad local que les acompaña y se encarga de que no les falte lo necesario y que reciban apoyo psicosocial mientras permanezcan en la iglesia. Ellos mismos se encargaron de ponerlos en contacto con Stewart Istvanffy, abogado defensor de derechos humanos, quién tomó el caso desde noviembre de 2021.

Istvanffy encontró que los Pérez sí tienen pruebas suficientes para demostrar el peligro que corren en su país, pero que hubo fallas en su caso: “hubo un problema y es que en el proceso del ERAR, la familia no presentó todas las pruebas del peligro”.

La abogada que los asesoró antes no adjuntó toda la documentación y ahora, cuando la situación es aún más crítica, esperan que esas pruebas sean tenidas en cuenta, así como que se escuche a la familia, pues en lo que lleva el proceso nunca han tenido la posibilidad de dar su testimonio a las autoridades.

“Lo que esperamos es que el ministro de Migración de Canadá les dé un estatus temporal y luego la residencia permanente. Esto basado en el apoyo que han recibido de la comunidad canadiense”, agrega el abogado Istvanffy.

Se refiere a varios eventos de solidaridad que se han llevado a cabo en Sherbrooke. Hubo, por ejemplo, una marcha de solidaridad con la familia en la que participaron más de 200 personas. Además han recibido el apoyo de algunos políticos locales.

“Estoy muy optimista. Porque han logrado movilizar gran parte de la comunidad de Sherbrooke. Creo que vamos a ganar eventualmente, no sé cuándo”, agregó.

La alcaldesa de la ciudad en la que se encuentran los Pérez, por su parte, le ha dicho a la prensa canadiense que está conmovida con la historia y anotó que la discutirían internamente.

Entre tanto, la diputada federal que representa a la ciudad en el parlamento se reunió con la familia y lamentó su dramática situación. También le dijo a CBC que, aunque no puede comentar detalles del caso, está en comunicación con el ministro de Migración.

pasaporte mexicano

Getty Images
Los ciudadanos mexicanos pueden estar seis meses en Canadá.

Trasfondo político

Canadá se ha destacado históricamente por acoger personas refugiadas de diversas regiones del mundo y por lo general aparece en la lista de naciones solidarias en medio de las guerras.

Aunque ha recibido refugiados de Europa, África y Asía, su cercanía con Latinoamérica hace que sea un destino viable para esa población.

Muestra de eso es que, después de Ecuador y España, Canadá es el tercer país que ha recibido a más colombianos en calidad de refugiados durante el conflicto interno.

También hay una población importante de chilenos que huyeron del régimen militar de Pinochet, así como salvadoreños, guatemaltecos y venezolanos.

Pero el mayor desafío se ha presentado con México. “El problema es que hay una discriminación bastante fuerte contra los mexicanos porque para el sistema canadiense México representa un desafío importante: pueden entrar sin visa, son miembros del tratado de libre cambio con EEUU. y Canadá. Son nuestros vecinos más inmediatos de Latinoamérica”, explica Istvanffy.

Y agrega, “hace 10, 12 años, más de la cuarta parte de la gente que pedía refugio en Canadá eran mexicanos. Así que buscaron un sistema de trabas para impedir que los mexicanos entren fácilmente a Canadá”.

Entre tanto, los Pérez ya completan seis meses refugiados en la iglesia de Sherbrooke y, aunque están seguros, su cotidianidad no ha sido nada fácil en medio del encierro.

Es tal el miedo que sienten que no quieren dar entrevistas porque temen que el cártel tome represalias en México. Saben que haberlos denunciado en otro país es un desafío muy peligroso.

“Lo más probable es que mueran en México. No tienen a dónde ir. Uno de los carteles más peligrosos los ha amenazado. Es un grupo muy violento, es la muerte lo que les espera”, concluye Istvanffy


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