Venden en CDMX certificados falsos de vacunación
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Cuartoscuro

Venden en CDMX certificados falsos de vacunación y ofrecen alterar código QR

Salud no ha dicho qué medidas tomará ante las falsificaciones de certificados. Los clientes suelen ser viajeros cuyo esquema de inmunización está incompleto o que no admiten en otros países.
Cuartoscuro
Por AFP
16 de julio, 2021
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En un céntrico barrio de Ciudad de México, un hombre ofrece certificados falsos de vacunación contra el COVID-19 a quienes lo requieren para viajar al exterior, asegurando que el engaño pasará inadvertido para las autoridades.

El chanchullo es el más novedoso “servicio” disponible en Santo Domingo, un concurrido sector del centro histórico conocido desde siempre por sus imprentas, escribanos y falsificadores.

Al menú de actas de nacimiento, licencias de conducir, títulos profesionales o pasaportes apócrifos se añadió hace pocos días el de certificados de vacunación contra el coronavirus.

Lee: Certificado de vacunación COVID: entérate qué es y dónde tramitarlo

Los clientes suelen ser viajeros cuyo esquema de inmunización está incompleto o receptores de vacunas no admitidas en el país que quieren visitar.

“Si lo vacunaron con las chinas, aquí se la cambiamos por Pfizer o Sputnik V”, dice Cris, un hombre de unos 50 años, según constató la AFP en un recorrido por la zona.

Sin inmutarse por la presencia de algunos policías, Cris detalla a los interesados su tarifa, que va de 1,100 a 2,000 pesos mexicanos (entre 56 y 100 dólares).

“En dos horas tiene su documento”, promete el vendedor, quien usa una mascarilla azul que le cubre medio rostro.

La Secretaría de Salud anunció recientemente que los vacunados pueden descargar gratuitamente, a través de una web oficial, su certificado de inmunización, útil para viajar al extranjero y otras gestiones.

“Aquí viene gente que solo tiene una vacuna (de dos) o necesita cambiarla por otra”, explica Cris.

En México, de los 126 millones de habitantes 21.3 millones recibieron esquema completo de vacunación, según datos oficiales al 15 de julio. Las marcas que se aplican son Pfizer, AstraZeneca, Sinovac, Sputnik V, Cansino y Janssen.

Fraude tecnológico

El documento oficial tiene un código QR que al ser escaneado redirige a quien lo consulta a una página gubernamental donde se certifica que el titular ha recibido la inmunización completa. Los falsificadores ofrecen alterar ese código.

El especialista en ciberseguridad Carlos Ramírez explica que para lograrlo los delincuentes tendrían que contar con “la capacidad y la sagacidad de montar sus propios dominios tecnológicos” y hacer copias fieles de los sitios web del gobierno.

Posteriormente, pueden “cargar cada QR con los datos que les piden los clientes”, una posibilidad retadora mas no imposible para los delincuentes informáticos.

La Secretaría de Salud de México no respondió a una solicitud de información de la AFP sobre sus protocolos de seguridad digital y las medidas que tomará ante estas falsificaciones.

La emisión de certificados apócrifos no es la primera actividad fraudulenta surgida en pandemia.

Vacunas falsas de Pfizer, que eran vendidas hasta en 1,000 dólares la unidad, fueron identificadas en México y Polonia, según denunció la farmacéutica en abril pasado.

En marzo, autoridades mexicanas decomisaron un cargamento de supuestas vacunas Sputnik V en un avión privado con destino a Honduras. El Fondo de Inversión Directa de Rusia confirmó que las dosis eran falsas.

En Santo Domingo, por unos 30 dólares, también pueden adquirirse copias adulteradas de pruebas de laboratorio con diagnóstico negativo al COVID-19.

El código penal castiga la falsificación de documentos públicos con prisión de cuatro a ocho años.

México es el cuarto país más golpeado del mundo en números absolutos, con 235,740 muertos, detrás de Estados Unidos, Brasil e India.

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Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Por qué hay escasez de Santa Claus en EU y cómo ha cambiado el negocio por la pandemia

En un año en el que los estadounidenses quieren una Navidad más normal es difícil encontrar personas que interpreten al viejo San Nicolás.
Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin
20 de diciembre, 2021
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Son las siete de la noche y Santa Claus está buscando en los bolsillos de su gran chaqueta roja las llaves de la casa que alquila en Miami para pasar la temporada navideña.

Luce más delgado de lo que se le ve en las películas, pero sin duda es Santa: lo delata su inconfundible barba blanca, unas inmensas botas de cuero y un gran abrigo escarlata.

Pocos segundos después, una minivan color ocre aparca frente a la casa y bajan dos más: como si fuera el inicio de una broma decembrina, ahora son tres los Santa Claus que intentan abrir la puerta de una casa.

Sus nombres verdaderos son Leon McBride, Lee Andrews y Rick Hyman. Estos tres amigos viajan cada año más de 10 horas por carretera hasta esta ciudad del estado de Florida desde sus hogares en Georgia y Virginia para interpretar al personaje más icónico de la Navidad en centros comerciales y eventos.

Un intérprete de Santa, junto a una intérprete de elfo, al frente de un árbol de Navidad
Rafael Abuchaibe

Y ahora lo hacen en un buen momento: con un aumento exponencial en el número de estadounidenses vacunados contra la COVID-19, los compradores están prefiriendo volver a las tiendas físicas en vez de buscar regalos en línea, lo cual inmediatamente se traduce en una mayor demanda de Santas alrededor del país.

Pero, a pesar de que la emergencia de salud ha mejorado a comparación a 2020, no todos los Santas se sienten tan tranquilos como Rick, Leon y Lee de trabajar durante una pandemia.

Y esto, según algunos conocedores de la industria, está generando una escasez de Santas en EE.UU.

El origen de la escasez

En 2020, la pandemia tuvo un efecto particular en la comunidad de intérpretes de Santa Claus: debido a las características típicas del personaje y cómo están relacionadas con la COVID-19 (generalmente San Nicolás es un hombre mayor de 65 años con sobrepeso, dos factores de alto riesgo) muchos han decidido no trabajar esta Navidad.

“De hecho”, explicó a BBC Mundo Mitch Allen, creador de la compañía HireSanta.com (Contrata a Santa), “hemos perdido más de 335 Santas solo en 2021 debido a COVID y otros factores, y perdimos incluso más el año pasado”.

Para Tim Connaghan, quien tiene el título honorario del “Santa Nacional” debido a su trabajo en desfiles y campañas nacionales y quien desarrolla la encuesta anual “Traje Rojo”, los riesgos de salud que representa la pandemia han hecho que la disponibilidad de Santas sea mucho más baja este año.

“Tenemos muchas familias que están muy cautelosas y muchos Santas cautelosos también […] En mi encuesta, 18% de los Santas dijeron que no iban a trabajar este año”, le explicó Connaghan a BBC Mundo.

“Pero también el 30% dijo que trabajaría a través de servicios de videoconferencia, como Zoom”, agregó.

Santa virtual

Rick Hyman, uno de los tres Santas que trabajan en Miami durante la temporada de Navidad, duda de que haya una escasez de intérpretes de Santas. Para él, el tema es más un cambio que se está dando en el negocio.

“Yo no creo que haya una escasez de Santas. Creo que la mayoría descubrió el mundo virtual y se ha volcado a esos servicios porque les gusta más así,” dice Hyman.

Allen concuerda con que la demanda de servicios de videollamada con los Santas se incrementó, especialmente durante 2020, aunque dice que este año la gente está buscando una experiencia “más tradicional”.

“El número de visitas virtuales en nuestra plataforma ha bajado dramáticamente. El año pasado se disparó […] pero este año ha bajado, porque la gente está cansada de FaceTime y Zoom”, cuenta Allen.

Y para Santas más tradicionales, como Hyman, las visitas a los hogares y tener contacto directo con los niños sigue siendo vital: “Nosotros seguimos queriendo conocer a los niños, los queremos en las rodillas […] porque cuando un niño te mira a los ojos, te mira directamente al alma.”

Un negocio de alto costo, pero lucrativo

Santa Claus mira un árbol de Navidad

Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Lee Andrews es el menor de los tres Santas que rentan la casa en Miami este fin de año. Con apenas 30 años, Lee le contó a BBC Mundo que aunque el negocio de los Santas puede llegar a ser “muy lucrativo”, también requiere de una gran inversión.

“Es caro hacer lo que hacemos”, dice Lee mientras muestra las botas de cuero de su disfraz. “Solo las botas hechas a la medida cuestan 1 mil dólares”.

Rick Hyman, de 75 años, es otro de los Santas que viajó a Miami. Empezó su carrera en una fiesta familiar hace 20 años con un disfraz barato que compró en una tienda por departamentos por 50 dólares. Hoy dice que su inversión se ha incrementado exponencialmente.

“Si vas a invertir miles de dólares en vestido y cosas así, te puedo garantizar que estás administrando un negocio”, explica Rick.

Lee agrega: “Tenemos amigos que pueden hacer más de 100 mil en un mes y medio siendo Santa. Realmente depende de tu mentalidad y qué tanto quieres trabajar”.

“Depende de la mentalidad con la que lo veas: en términos de Santas, probablemente solo el 35% o 40% lo ve como un negocio”, cuenta Lee.

Un Santa tradicional

Tres personas que interpretan a Santa Claus contando sus historias

Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Leon McBride, de 78 años, lleva 15 años viajando al sur de la Florida en la temporada de Navidad para interpretar a Santa Claus. Con 40 años en el entretenimiento, incluyendo una larga carrera como payaso del circo de los Hermanos Ringling, es el de más experiencia de los tres.

Y dice que, a pesar de la tecnología, hay elementos de su trabajo que no se pueden hacer sino de la manera tradicional, es decir, hablando con los niños directamente.

“Ellos se quieren acercar a ti y contarte lo que les ocurre […] Y a veces nos preguntan cosas que no podemos responderles como si tú dices ‘qué quieres de Navidad’ y te dicen ‘quiero que vuelva mi papá porque murió'”.

“Una de las cosas que me he dado cuenta que le gusta a los niños es que los escuches. Sentarse, que te miren a la cara y hablar. Y cuando se dan cuenta de que estás prestando atención de verdad, ahí es cuando se destapan”, cuenta McBride.

Por eso emprende todos los años su travesía hasta Miami. Dice que la gente en el sur de la Florida es más amable y esto le permite hacer su trabajo mejor. En este punto concuerda Lee, quien visita Miami por primera vez para interpretar a San Nicolás.

“Así lo hagas como un negocio o como caridad, hay que hacerlo al máximo de tus capacidades porque cuando hay un mal Santa, todos quedamos mal”, cuenta Lee.


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