‘Vivimos con miedo’: en 2021 se agrede a un periodista cada 12 horas en México
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‘Vivimos con miedo’: en 2021 se agrede a un periodista cada 12 horas en México

En 2021 se han registrado 362 ataques a la prensa; el promedio ya supera a 2020, el año más violento, según Artículo 19.
Cuartoscuro
24 de agosto, 2021
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“Tus transmisiones ya me están poniendo hasta la puta madre, te lo digo. Tú lo sabes, y este es un aviso. Para la próxima no voy a ser tan flexible”.

Erick Manzanilla, director editorial del medio digital Presidio Mx, recibió en su celular esta llamada el pasado 31 de marzo. La amenaza se produjo desde un teléfono perteneciente a la Secretaría de Seguridad Pública de Yucatán. Días después, las amenazas siguieron con nuevas llamadas intimidatorias contra el periodista y también su familia. Incluso, fueron víctimas de privaciones ilegales de la libertad, así como tratos crueles e inhumanos y degradantes. Hasta la fecha no hay información sobre si las investigaciones de estas amenazas y otras agresiones han iniciado, o si tuvieron un mínimo avance. 

El caso de Erick Manzanilla es tan solo uno en la lista de 362 agresiones contra periodistas y medios de comunicación en México que lleva documentados la organización civil Artículo 19 en este primer semestre de 2021. 

Lee: Mañaneras de AMLO, un escenario para estigmatizar a la prensa: Artículo 19

Este dato supone que, cada 12 horas, se agrede a una persona periodista o a un medio en este 2021, año que ya amenaza con ser tan violento, o más, que 2020, el año con más agresiones contra la prensa desde que Artículo 19 comenzó en 2009 a documentar los ataques en el país. 

Las estadísticas así lo sugieren: en 2019, el primer año del gobierno de López Obrador, se registraron 609 agresiones, un promedio de 50 al mes; en el segundo año, 692, un promedio de 57 al mes; y en la primera mitad de este 2021 el promedio ya es de 60 ataques al mes. 

Con 113 casos, el 31% del total, la intimidación y el hostigamiento en contra de periodistas es la agresión más recurrente en la primera mitad de este 2021. 

Le siguen las amenazas, con 54 casos documentados por Artículo 19; los ataques físicos, con 35; el bloqueo o alteración de contenido, con 32; la remoción de contenidos, con 20; y la privación de la libertad, con hasta 16 casos. 

En cuanto a la forma de agresión más grave, el homicidio, en seis meses de 2021 suman ya cinco periodistas asesinados. El caso más reciente ocurrió apenas el pasado 19 de agosto, cuando personas armadas mataron en Ixtazoquitlán, Veracruz, a Jacinto Romero Flores, de 60 años, periodista del medio Ori Estéreo, que había sido amenazado cinco meses antes. 

Lee más: Periodistas de México y 6 países presentan denuncia por espionaje con Pegasus

Poco antes, el 22 de julio, personas armadas también asesinaron a Ricardo López Domínguez, del medio Infoguaymas, en Sonora, quien previamente había sido víctima de múltiples agresiones digitales y de desplazamiento interno derivado del riesgo en el que estaba.

Y justo un mes antes, el 22 de junio, fue asesinado en Coahuila Saúl Tijerina Rentería, del medio Noticias en la Web. 

Tres días antes, el 17 de junio, también fue asesinado en Oaxaca Gustavo Sánchez Cabrera, del medio Noticias Minuto a Minuto. Gustavo, antes de ser asesinado, había hecho públicas sus denuncias por amenazas y otras agresiones. Un año antes, en julio de 2020, también había sufrido un intento de asesinato, por lo que solicitó su incorporación al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras y Periodistas. Pero las medidas de protección nunca pudieron ser aplicadas, pues fue asesinado el 17 de junio. 

Por tipo de cobertura, las agresiones se concentraron en periodistas que cubren temas de corrupción y política, con 183 casos, el 50% de las 362 agresiones registradas en el primer semestre de 2021. Le sigue seguridad y justicia, con 56 casos; Derechos Humanos, con 52; y protestas o movimientos sociales, con 41. 

“Vivimos con miedo”

En cuanto a los agresores, el informe de Artículo 19 apunta que, continuando con la tendencia de los últimos años, el Estado mexicano es el principal agresor de la prensa. En total, llevan registradas 134 agresiones, el 37% del total. 

Dentro de este apartado, la organización civil documentó que las personas funcionarias públicas están vinculadas directamente a 83 agresiones, mientras que las fuerzas de seguridad civiles fueron responsables de 46, y las fuerzas armadas de cinco ataques. 

Entérate: Roban, retienen y amenazan de muerte a Teresa Montaño, periodista del Edomex

“Otra vez el Estado mexicano está muy por encima del resto de agresores”, subrayó en entrevista Leopoldo Maldonado, director de la oficina en México y Centroamérica de Artículo 19, que añadió que es “de suma preocupación que quienes tienen la obligación de ser los garantes de los derechos, persistan en ser los principales agresores de periodistas y medios de comunicación”. 

Las autoridades más agresoras son a nivel estatal, con 57 casos; después, a nivel municipal, con 47; y finalmente a nivel federal, con 30 casos. 

Mientras que los partidos políticos, implicados en al menos 56 agresiones durante el pasado periodo electoral en el país, son otros de los actores que cometen ataques contra la prensa.

Un caso de violencia contra periodistas perpetrada por el Estado es el de Alberto Amaro, director del medio digital La Prensa de Tlaxcala, quien desde el año pasado ha sido víctima de amenazas por parte de Eleazar Molina Pérez, alcalde de Tetla, Tlaxcala, y de policías municipales de Apizaco. 

“He ido a la fiscalía a hacer mi denuncia. Tengo una orden de restricción contra un elemento de la policía, queja ante derechos humanos y protección del mecanismo. Aun así, las protecciones no llegan, nos abandona el gobierno. Mi familia y mis colaboradores en el medio vivimos con miedo”, narró Alberto Amaro, en un testimonio que recaba Artículo 19 en su informe. 

Otro agente agresor importante es el crimen organizado. En lo que va de semestre, en al menos 12 ocasiones grupos delictivos agredieron a la prensa por medio de amenazas, la mayoría de muerte, exigiendo a los periodistas o medios que se deje de publicar ciertos actos delictivos, o contactando y buscando extorsionar para que se publiquen mensajes sobre grupos contrarios. 

“Te estás pasando, cabrón”

La entidad que concentra mayor cantidad de agresiones a la prensa es la Ciudad de México, con 64 casos entre enero y junio de este 2021. 

Sin embargo, Artículo 19 matizó que este dato no implica forzosamente que sea la entidad más violenta en el país, ya que deben considerarse otros factores, como que la población de periodistas en la ciudad es más numerosa, más el hecho de que existan redes de protección más grandes. Esto, puntualiza la organización, puede generar una mayor confianza para denunciar y reportar más casos.

Los estados de Tamaulipas y Quintana Roo se ubicaron en segundo lugar de agresiones, con 23 casos cada entidad. 

En el caso de Tamaulipas este dato supone un incremento del 64% en comparación con todo el año 2020, cuando Artículo 19 documentó 14 ataques. De hecho, esta entidad ocupó el lugar 17 de agresiones a los medios el año pasado. Sin embargo, la organización también precisó que tanto en 2020, como en este 2021, pudo haber un subregistro de las cifras, puesto que Tamaulipas está considerada como “una zona silenciada”.

Un caso de amenaza es el que vivió el fotoreportero Jesús Humberto González, de La Tarde de Reynosa y El Mañana de Reynosa, quien sufrió múltiples agresiones este semestre. 

El pasado 18 de enero, el reportero dijo a Artículo 19 que identificó vigilancia tanto en las oficinas donde trabajo, como en su domicilio particular. Una semana después, el 30 de enero por la noche, el fotoperiodista llegó a su casa y cuando entró encontró un mensaje. 

“Llegué y ahí, en el portón, había una hoja de papel blanco. Estaba atorada en la puerta. Me bajé a ver y vi que venía un mensaje así en pluma: ‘Te estás pasando, cabrón’”. 

Otro foco rojo es el estado de Guerrero, con 21 agresiones documentadas; 13 de ellas en Iguala, el 61% de los ataques en la entidad. 

“Yo fui desplazado en octubre de 2020. Miembros de un grupo criminal me advirtieron que ‘me iban a descuartizar’”, denunció Jonathan Cuevas, periodista desplazado de Guerrero. 

En el quinto y sexto lugar están los estados de Baja California (19 agresiones); le siguen Yucatán y Veracruz (18 agresiones); Sinaloa, con 16; Oaxaca y Guanajuato, con 15; San Luis Potosí y Jalisco, con 14; y Coahuila, con 12. 

Sonora, que no está entre los 10 estados con más agresiones, se ha convertido en un foco rojo este 2021: fue el escenario de los asesinatos de los periodistas Benjamín Morales, el 3 de mayo, y de Ricardo López Domínguez, el 22 de julio, además de la desaparición de Jorge Molontzin, el 16 de marzo. 

Ni prevención, ni protección

Leopoldo Maldonado, director de Artículo 19 en México, recalcó en entrevista que el informe semestral de agresiones a la prensa expone un diagnóstico claro de la situación en el país: “No hay política de estado para proteger a periodistas, no hay prevención, ni tampoco protección”. 

Sobre este punto, el activista dijo que la organización Artículo 19 se muestra preocupada por la “reedición” anunciada la semana pasada por el presidente López Obrador del Mecanismo de Protección de Personas Defensoras y Periodistas. 

“Voy a proponer a Alejandro Encinas que se haga una revisión sobre el Mecanismo de Protección a Periodistas porque, en efecto, es algo que ya venía y nosotros lo hemos continuado, pero a lo mejor no es lo más eficaz. Hay que revisarlo”, dijo el mandatario el pasado 20 de agosto. 

Maldonado recordó que el Mecanismo es una herramienta y no una política pública en sí para proteger y garantizar la libertad de expresión en México. 

“No se puede caer en el error de pensar que el Mecanismo es la única acción que puede hacer el Estado mexicano. Es una medida extraordinaria que debe ayudar a otras instancias de gobierno”, planteó Maldonado. 

“El Mecanismo es un punto de arranque -insistió-, pero tiene que haber muchas más acciones del Estado. Pensar que todas las obligaciones y deberes del Estado se reduce al Mecanismo es ser muy reduccionista”. 

Puedes revisar el informe completo:

  
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Por qué las fechas de vencimiento de la comida no tienen mucho de ciencia (y pueden ser culpables del desperdicio)

Un sistema de datación de productos más basado en la investigación podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.
23 de julio, 2022
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Un brote de listeria en Florida, Estados Unidos, provocó desde enero hasta ahora al menos una muerte, 22 hospitalizaciones y el retiro de una partida de helados.

Los humanos se enferman con infecciones de listeria, o listeriosis, por comer alimentos contaminados con tierra, carne poco cocida o productos lácteos crudos o sin pasteurizar.

La listeria puede causar convulsiones, coma, aborto espontáneo y defectos de nacimiento. Y es la tercera causa principal de muertes por intoxicación alimentaria en EE.UU.

Evitar los peligros ocultos de los alimentos es la razón por la que las personas suelen comprobar las fechas en los envases de los alimentos.

Impreso con el mes y el año, se presenta a menudo de una vertiginosa variedad de frases: “mejor antes de”, “usar antes de”, “usar preferentemente antes de”, “garantizado fresco hasta”, “congelar antes de” e incluso una etiqueta de “nacida en” utilizada en algunas cervezas.

Moho en la mermelada del desayuno.

Getty Images

La gente piensa en ellas como fechas de vencimiento, o la fecha en la que un alimento debe ir a la basura.

Pero las fechas tienen poco que ver con la caducidad de los alimentos o cuándo se vuelven menos seguros para comer.

Soy microbióloga e investigadora en salud pública y he utilizado la epidemiología molecular para estudiar la propagación de bacterias en los alimentos.

Un sistema de datación de productos más basado en la ciencia podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.

Confusión costosa

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por su sigla en inglés) informa que en 2020 el hogar estadounidense promedio gastó el 12% de sus ingresos en alimentos.

Pero mucha comida simplemente se tira, a pesar de que es perfectamente segura para comer.

El Centro de Investigación Económica del USDA informa que casi el 31% de todos los alimentos disponibles nunca se consumen.

Los precios históricamente altos de los alimentos hacen que el problema del desperdicio parezca aún más alarmante.

Producto lácteo con fecha de vencimiento.

Getty Images

El actual sistema de etiquetado de alimentos puede ser el culpable de gran parte del desperdicio.

La FDA informa que la confusión de los consumidores sobre las etiquetas de fecha de los productos probablemente sea responsable de alrededor del 20% de los alimentos que se desperdician en el hogar, con un costo estimado de US$161.000 millones por año.

Es lógico creer que las etiquetas de fecha están ahí por razones de seguridad, ya que el gobierno hace cumplir las reglas para incluir información sobre nutrición e ingredientes en las etiquetas de los alimentos.

Aprobada en 1938 y continuamente modificada desde entonces, la ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos exige que las etiquetas informen a los consumidores sobre la nutrición y los ingredientes de los alimentos envasados, incluida la cantidad de sal, azúcar y grasa que contienen.

Sin embargo, las fechas en esos paquetes de alimentos no están reguladas por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés). Más bien, provienen de los productores de alimentos.

Y es posible que no se basen en la ciencia de la seguridad alimentaria.

Un hombre revisa la etiqueta de un producto en el supermercado.

Getty Images

Por ejemplo, un productor de alimentos puede encuestar a los consumidores en un focus group para elegir una fecha de caducidad que sea seis meses después de que se elaboró porque al 60% del grupo ya no le gustó el sabor.

Los fabricantes más pequeños de un alimento similar podrían imitar y poner la misma fecha en su producto.

Más interpretaciones

Un grupo de la industria, el Food Marketing Institute y la Grocery Manufacturers Association, sugieren que sus miembros marquen los alimentos como “mejor usar antes de” para indicar cuánto tiempo es seguro comerlos y “usar antes de” para indicar cuándo los alimentos se vuelven inseguros.

Pero el uso de estas leyendas más matizadas es voluntario. Y aunque la recomendación está motivada por el deseo de reducir el desperdicio de alimentos, aún no está claro si este cambio recomendado ha tenido algún impacto.

Lata de comida con fecha de vencimiento.

Getty Images

Un estudio conjunto de la Harvard Food Law and Policy Clinic y el National Resources Defense Council recomienda la eliminación de las fechas dirigidas a los consumidores, citando posibles confusiones y desperdicios.

En cambio, la investigación sugiere que los fabricantes y distribuidores utilicen fechas de “producción” o “empaque”, junto con fechas de “caducidad” dirigidas a los supermercados y otros minoristas.

Las fechas indicarían a los minoristas la cantidad de tiempo que un producto permanecerá en alta calidad.

La FDA considera que algunos productos son “alimentos potencialmente peligrosos” si tienen características que permiten que los microbios prosperen, como la humedad y una gran cantidad de nutrientes que los alimentan.

Estos comestibles incluyen pollo, leche y tomates en rodajas, todos los cuales se han relacionado con brotes graves de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Pero actualmente no hay diferencia entre el etiquetado de fecha que se usa en ellos y el de alimentos más estables.

Fórmula científica

La leche de fórmula es el único producto alimenticio con una fecha de caducidad que está regulada por el gobierno en EE.UU. y determinada científicamente.

Se somete a pruebas de laboratorio de forma rutinaria para detectar contaminación. Pero la fórmula también se somete a pruebas de nutrición para determinar cuánto tardan los nutrientes, en particular las proteínas, en descomponerse.

Para prevenir la desnutrición en los bebés, la fecha de caducidad de la leche de fórmula indica cuándo ya no es nutritiva.

Los nutrientes en los alimentos son relativamente fáciles de medir y la FDA lo hace regularmente.

La agencia emite advertencias a los productores de alimentos cuando los contenidos de nutrientes que figuran en sus etiquetas no coinciden con lo que encuentra el laboratorio de la FDA.

Una mujer mira un producto que saca del refrigerador.

Getty Images

Los estudios microbianos, como en los que trabajamos los investigadores de seguridad alimentaria, también son un enfoque científico para el etiquetado significativo de la fecha en los alimentos.

En nuestro laboratorio, un estudio microbiano podría implicar dejar un alimento perecedero para que se eche a perder y medir la cantidad de bacterias que crecen en él con el tiempo.

Los científicos también realizan otro tipo de estudio microbiano observando cuánto tardan los microbios como la listeria en crecer hasta niveles peligrosos después de agregar intencionalmente los microbios a los alimentos para observar lo que hacen.

Se observan detalles tales como el crecimiento de la cantidad de bacterias con el tiempo y cuándo hay suficientes como para causar una enfermedad.

Consumidores por su cuenta

Determinar la vida útil de los alimentos con datos científicos sobre su nutrición y seguridad podría reducir drásticamente el desperdicio y ahorrar dinero a medida que los alimentos se vuelven más caros.

Pero en ausencia de un sistema uniforme de fechado de alimentos, los consumidores pueden confiar en sus ojos y narices, decidiendo descartar el pan peludo, el queso verde o la bolsa de ensalada con mal olor.

Las personas también podrían prestar mucha atención a las fechas de los alimentos más perecederos, como los fiambres, en los que los microbios crecen fácilmente.

*Jill Roberts es profesora asociada de salud global en la University of South Florida.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia de Creative Commons. Haga clic aquí para leer el artículo original.


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