Colectivos entran sin permiso de FGR a centro de exterminio en Tamaulipas
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Colectivos entran sin permiso de la FGR a La Bartolina, centro de exterminio en Tamaulipas

La Unión de Colectivos de Madres Buscadoras encabezó el contingente que recorrió el predio, en busca de huesos, ropa o algún documento que ayude a encontrar a una de las más de 11 mil personas desaparecidas en Tamaulipas.
Elefante Blanco
Por Redacción Elefante Blanco
13 de agosto, 2021
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La Unión de Colectivos de Madres Buscadoras en Tamaulipas entró al centro de exterminio de personas en el poblado La Bartolina, Matamoros, sin permiso y presencia de agentes de la Fiscalía General de la República (FGR) que tienen el resguardo del terreno. Este viernes seguirán la búsqueda en una zona aledaña, informó Delia Quiroa, representante del grupo.

María Icela Chaidez y Alicia Gallegos, quienes buscan a su hijo Roberto Quiroa y su hija Yulisa Maité García Gallegos, respectivamente, encabezaron el contingente que recorrió el predio, en busca de huesos, ropa o algún documento que ayude a encontrar a una de las más de 11 mil personas desaparecidas en Tamaulipas.

Lee: Por qué colectivos y FGR discrepan sobre la búsqueda en “La Bartolina”, centro de exterminio en Tamaulipas

Por la mañana, los integrantes de la Unión se reunieron en el estacionamiento del hotel para orar antes de salir rumbo al sitio. Aproximadamente a las 9:00 horas el convoy con ocho vehículos particulares partió por la carretera rumbo a playa Bagdad, ya que el predio se encuentra a unos 12 kilómetros de Brownsville, Texas, Estados Unidos.

Elementos de la Guardia Nacional y policías estatales resguardaron al conjunto de coches hasta la carretera y luego se internaron en la brecha que conduce hasta al centro de exterminio más grande del país, de acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB).

Ya en el lugar, las buscadoras encontraron una parte del terreno delimitado con cinta naranja que fue colocada por la FGR el pasado viernes 6 de agosto, durante la visita del subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas.

Sin embargo, las y los integrantes de la Unión dieron con la zona que no estaba delimitada y se adentraron al centro de exterminio. Apenas corría la primera media hora de buscar con la mirada en el suelo terregoso, entre la vegetación, cuando una buscadora vio unos huesos, que no pudieron definir si eran de humano o de animal.

Alicia Gallegos, madre de Yulissa Mayte, quien fue secuestrada el 12 de agosto del 2017, caminó y caminó en la zona no resguardada de La Bartolina. Tras esperar meses por una firma de un funcionario, en diciembre de 2018, la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de Tamaulipas le entregó el cuerpo de su hija que fue inhumado de una fosa común.

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“Nos dieron unos restos, nos dijeron que esos eran pero por presiones, no les creemos”, dijo Gallegos. Aun y con el sol, Alicia recorrió el predio hasta meterse en la laguna, de aproximadamente 35 centímetros de profundidad, que es parte de La Bartolina.

La búsqueda continuó en las zonas cercanas al resguardo judicial, donde se encontraron zapatos de mujer. Los huesos y el calzado no pudo ser recolectado como indicio debido a que no hubo agentes del Ministerio Público federal.

Anuncian plantón

Por la noche, la Unión de Colectivos de Madres Buscadoras en Tamaulipas, a través del representante Omar Bello, anunció que convocarán a un plantón frente a la oficina de la FGR en la Ciudad de México.

El acompañante de las buscadoras refirió que el miércoles por la noche, el titular de la Fiscalía Especializada en Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada, Abel Galván Gallardo, notificó que no podían ingresar a La Bartolina, porque incurrirían en delitos federales.

Delia Quiroa agregó: “contestaron que no me puede dar información porque no estoy en calidad de víctima en las dos investigaciones que llevan por esos hechos, pero si declaran que es campo de exterminio, no se puede reducir a dos investigaciones”.

No obstante, la Unión volverá a entrar a terrenos aledaños este viernes con el apoyo de José Martín, titular de la oficina de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en Reynosa; Leonel Salinas, en representación de la Quinta Visitaduría; y Carlos Treviño, del Programa Especial de Presuntos Desaparecidos.

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Ómicron: ¿es realmente tan peligrosa la nueva variante del COVID?

La detección de una nueva variante del SARS-CoV-2 ha disparado una vez más las alertas a escala mundial, pero ¿qué tan preocupados debemos estar y cómo cambia eso la estrategia contra la pandemia?
29 de noviembre, 2021
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La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial.

Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es “la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha”. La OMS la ha elevado a la categoría de “variante preocupante” y la ha designado con la letra griega ómicron.

Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.

La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.

Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).

Esta acumulación de mutaciones con efectos conocidos ya es motivo de interés y preocupación, pero todavía se tienen que realizar los experimentos adecuados para demostrar sus efectos cuando se encuentran simultáneamente.

Gráfico de la mutación.

BBC

Los efectos de dos mutaciones no son siempre aditivos y las interacciones (epistasias en lenguaje técnico) pueden ser tanto en sentido positivo (aumentando el efecto de cada una) como negativo (disminuyéndolo).

Hasta que no dispongamos de resultados de laboratorio y de datos epidemiológicos y de vigilancia genómica que nos demuestren una mayor transmisibilidad o mayores posibilidades de escape frente a la respuesta inmunitaria no es razonable pasar de vigilancia a alerta o, menos aún, a alarma.

La razón esgrimida por la OMS para declararla como VOC es que puede estar asociada a un mayor riesgo de infección, si bien no hay todavía información pública que respalde esta afirmación.

Vigilancia genómica sudafricana

Sin embargo, las señales de alerta se han disparado debido al rápido aumento de casos detectados en Sudáfrica con esta variante. No es extraño que una nueva variante se detecte en este país, uno de los que tiene mejor sistema de vigilancia genómica del SARS-CoV-2 y en el que, como en casi todos los países del continente africano, la vacunación no ha progresado de la misma forma.

Una mujer con mascarilla trabaja en el laboratorio de la empresa de biotecnología Afrigen, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 5 de octubre de 2021

Getty Images
Sudáfrica cuenta con uno de los mejores sistemas de vigilancia del virus que produce la covid-19.

Gracias a su vigilancia, rápidamente se obtuvo la secuencia del virus responsable de un brote de covid-19 observado en la provincia de Gauteng, en un momento con una incidencia acumulada muy baja de la infección (alrededor de 10 casos por 100.000 habitantes).

En esas circunstancias, cualquier variante asociada a un brote alcanza rápidamente una alta frecuencia relativa, lo que puede indicar una mayor transmisibilidad pero también que crece donde apenas había nada.

Si la principal causa de alarma es la transmisibilidad, otras propiedades asociadas a mutaciones en la espícula no dejan mucho lugar a la tranquilidad, como hemos indicado previamente. De nuevo nos planteamos la pregunta de cómo surge un virus con tantas mutaciones.

La respuesta no es definitiva, pero la principal sospecha es que ha evolucionado en un paciente con un sistema inmunitario debilitado infectado durante un periodo prolongado de tiempo, al cabo del cual se ha transmitido a otras personas en una cadena que nos es desconocida por ahora.

¿Qué podemos hacer frente a una nueva variante de preocupación?

Personas con mascarillas caminan por un centro comercial en España

Getty Images
Varios países ha vuelto a imponer el uso obligatorio de mascarillas y distanciamiento social.

Por el momento, tenemos las mismas herramientas que contra las demás: vacunar, usar mascarillas, mantener distancias, ventilar los recintos cerrados, es decir, reducir al máximo la exposición y circulación del virus, aumentar la población inmunizada en todos los países del planeta, limitando las oportunidades de que aparezcan nuevas mutaciones en el virus.

Aunque pensábamos que tras la variante delta sería difícil que aparecieran variantes de preocupación, la variante ómicron nos ha vuelto a sorprender.

Con independencia de que tenga o no las graves consecuencias que justifican su declaración como VOC, es evidente que la evolución del SARS-CoV-2 puede seguir deparando sorpresas. Cuanto antes reduzcamos esas posibilidades, mejor para todos.

*Fernando González Candelas es Catedrático de Genética. Responsable Unidad Mixta de Investigación “Infección y Salud Pública” FISABIO-Universitat de València. Su artículo original se publicó en The Conversation.


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