En casi una década, solo 4.6% de casos atraídos por FGR tuvo sentencia
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FGR atrae casos, pero no los resuelve: en casi una década menos del 5% llegaron a sentencia

Entre 2012 y 2021 poco más de 300 indagatorias fueron atraídas por la FGR, pero solo la cuarta parte ha llegado ante un juez y solo una fracción se ha resuelto.
Cuartoscuro
30 de agosto, 2021
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En los últimos diez años la Fiscalía General de la República (FGR) ha atraído las investigaciones de poco más de 300 casos por hechos delictivos que ocurrieron en los estados. Esto con el objetivo de atender con más fuerza y capacidad ilícitos que, por su naturaleza o complejidad, requerían de la intervención de los agentes federales. Sin embargo, la mayor parte de esos casos no se ha resuelto.

Datos oficiales que Animal Político obtuvo a través de una solicitud de transparencia muestran que entre 2011 y 2021 menos del 5 por ciento de los casos que atraídos por la FGR culminaron con una sentencia condenatoria. Tres de cada cuatro casos ni siquiera han llegado a manos de los jueces.

Entre los pocos casos que se han esclareció con sentencias no figuran ninguna de las desapariciones forzadas o masivas a traídas por la fiscalía. Ni tampoco casos de tortura, trafico de personas o secuestro.

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La información obtenida revela que desde enero de 2012 hasta junio de 2021 la FGR (antes PGR) atrajo en total 304 averiguaciones previas y carpetas de investigación por más de doce tipos de delitos distintos que se habían abierto inicialmente en las fiscalías de los estados.

Se trata de casos en donde la FGR – a partir de las atribuciones con las que cuenta – ordenó a las autoridades locales que le entregaran la indagatoria por considerar que podrían haberse cometido ilícitos de carácter federal o de alta complejidad. También hay casos donde las propias procuradurías locales solicitaron que el caso o al menos una parte de él fuera atraído por la Fiscalía.

Pero como los datos muestran esto no ha garantizado que haya resultados. De los 304 casos atraídos por la FGR solo 14 han llegado a una sentencia condenatoria, lo que representa el 4.6 por ciento del total Estos son los únicos que pueden considerarse esclarecidos.

Dicho de otra forma, en promedio solo 5 de cada 100 indagatorias atraídas por la Fiscalía se ha resuelto con un castigo para los responsables.

Hay 81 indagatorias que la FGR reporta haber judicializado, es decir, en donde las investigaciones avanzaron lo suficiente para ser enviadas ante un juez e iniciar un proceso (posiblemente sin personas detenidas), pero sin que hasta ahora haya concluido al juicio. Es apenas una cuarta parte de los casos que fueron atraídos.

Por lo que respecta al otro 75 por ciento de las carpetas de investigación restantes estas fueron cerradas o archivadas sin que se reunieran pruebas para proceder en contra de presuntos responsables. Hay casos que siguen en curso, pero sin que aun se haya tomado ningún tipo de determinación.

Un punto positivo es que con la transición de la PGR a la FGR la eficacia en la resolución de casos atraído ha mejorado. En el periodo de 2012 a diciembre de 2018 se atrajeron 219 indagatorias, se judicializaron 52 y se obtuvieron apenas cuatro sentencias condenatorias. Es una eficacia de apenas un 1.8 por ciento.

En cambio, en el lapso de diciembre de 2018 a junio de 2021 la FGR reportó 85 carpetas atraídas, con 29 de ellas judicializadas y 10 sentencias. Es un promedio de 11 por ciento en el esclarecimiento de las investigaciones.

Ni desapariciones, ni secuestros

De acuerdo con los datos proporcionados por la FGR, de los 304 casos atraídos en la última década 76 han sido por posibles secuestros o privaciones ilegales de la libertad en los que estarían implicados grupos delictivos de la delincuencia organizada. Se trata, por mucho, del tipo de delito por el cual se atraen más casos.

Después se reportan 29 indagatorias atraídas por posible tráfico de personas (incluyendo menores); 24 casos atraídos por posibles hechos de corrupción; 21 hechos de posible delincuencia organizada; 21 casos de homicidio; 18 casos de desapariciones y desapariciones forzadas; 16 por violaciones a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.

A esto se suman 10 averiguaciones previas y carpetas atraídas por delitos contra la salud (narcomenudeo y narcotráfico); tres por hechos de tortura; no por feminicidio; uno por robo de combustible; entre otros.

De ese total, los 14 casos que se han resuelto con una sentencia son cuatro homicidios, cuatro casos de posesión ilegal de armas, tres casos de corrupción en la modalidad de abuso de autoridad, uno de amenazas, uno de daños, y uno de delitos contra la salud.

Esto significa – según los propios datos de la FGR – que hasta ahora no se han esclarecido ninguno de los desapariciones, secuestros o tortura que se han trasladado al nivel federal.

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Los casos atraídos

En la última década se han vuelto común los anuncios de casos que son atraídos por las autoridades federales, ya sea el mismo día en que ocurrieron los hechos o varias semanas después ante la presión por falta de resultados. En promedio, al año, son atraídos del nivel local al federal por lo menos 30 casos.

La última investigación atraída (por lo menos anunciada oficialmente) fue el del homicidio del joven de 23 años de edad José Eduardo Ravelo, quien presuntamente fue víctima de abusos y tortura tras ser detenido por policías municipales de Mérida, Yucatán el 21 de julio pasado.

El anunció de la atracción de este caso se dio casi un mes después por parte de la FGR y ocurrió luego de que la fiscalía local fallara en conseguir que los agentes locales implicados fueran vinculados a proceso por estos hechos.

Un mes antes, en junio, la FGR anunció oficialmente que asumiría las investigaciones por el multihomicidio de 19 personas en Reynosa, Tamaulipas. El gobierno local había urgido a las autoridades federales que atrajeran este caso tras considerar que los asesinatos eran producto de rivalidades entre bandas del crimen organizado.

Otros asesinatos que la Fiscalía federal ha atraído en los últimos años son, por ejemplo, el asesinato de tres estudiantes de cine ocurrido en 2018. El caso, que tuvo un gran impacto en la opinión pública, fue intervenido por la FGR en enero de 2019  luego de que se argumentaran inconsistencias en las investigaciones iniciadas a nivel estatal.

La PGR también ejercitó su facultad de atracción en 2015 para indagar el asesinato de dos jóvenes ocurrido en 2015 en el estado de Tabasco, así como el asesinato de un fiscal federal ocurrido en Monterrey, Nuevo León, en febrero de 2017.

En octubre de 2016 la entonces PGR también atrajo las investigaciones por el llamado Caso Nochixtlán. Se trató de un operativo policial en esa zona de Oaxaca en el que intervinieron policías locales y federales, y que dejó como saldo la muerte de ocho personas. Se trata de un caso que, hasta ahora, no se ha esclarecido.

En cuanto a desapariciones, uno de los casos mas relevantes atraídos por la FGR y en el que hasta ahora no se ha conseguido llegar a una resolución es el de 47 jóvenes cuyo paradero se desconoce, luego de fueran detenidos ilegalmente por integrantes de la Marina entre enero y junio de 2018 en Nuevo Laredo.

De hecho, es un atentado criminal que ha sido atraído en dos ocasiones. Primero lo hizo la entonces PGR a través de su delegación estatal en Tamaulipas, la cual fue asumiendo la indagatoria caso por caso. Después lo hizo la Fiscalía Especializada en Búsqueda de Personas Desaparecidas de la FGR, la cual lo integró en una sola indagatoria ante la clara relación que había entre los casos. Esto ocurrió luego de que la CNDH emitiera una recomendación ante la inacción de autoridades locales o federales en la resolución de este caso.

Otro caso fue el de la desaparición de cinco jóvenes ocurrido en los primeros días de enero de 2016 en el municipio de Tierra Blanca, Veracruz. Las víctimas fueron detenidas por policías estatales y entregadas a un grupo del crimen organizado. Nunca se les volvió a ver con vida. Una semana después de los hechos la entonces PGR atrajo la indagatoria sin mayores resultados.

La Fiscalía federal también ha intervenido en casos de corrupción a veces sin el consentimiento de las autoridades a cargo. Por ejemplo, en 2018 la PGR atrajo parte de las investigaciones relacionadas con el presunto desvío de recursos federales en el gobierno del priísta Cesar Duarte, en Chihuahua.

Un año después la misma PGR determinó que no había elementos para proceder y cerró el caso, hecho que el gobierno de Javier Corral consideró como una acción de posible encubrimiento. La fiscalía local de Chihuahua, así como el propio gobierno ocal, promovieron un amparo que esta bajo análisis de la Corte, en el que reclaman la devolución del caso.

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'Nunca supe que mi madre había sobrevivido al Holocausto'

Michael Goodwin fue obligado a emigrar a Australia desde Reino Unido cuando era pequeño. Nunca conoció a su madre, una judía alemana que pasó su vida buscándolo.
19 de noviembre, 2022
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Michael Goodwin fue criado por sus padres adoptivos en Australia creyendo que era de ascendencia católica irlandesa. Creció intentando averiguar algo sobre su madre.

Pero solo ahora, con 80 años, ha encontrado, por fin, lo que pasó con su verdadera familia y ha descubierto que era judío.

Michael fue adoptado cuando tenía siete años por una pareja australiana de mediana edad; se casó, se instaló en Perth y formó su propia familia.

Sus padres adoptivos, a quienes les habían dicho que era de ascendencia irlandesa, lo criaron como cristiano.

Y, sin embargo, dentro de él, tenía la inquietante sensación de que faltaban partes cruciales de su propia historia.

“Siempre me pregunté quién era“, dijo Michael.

La tía abuela de Michael

Cortesía
La tía abuela de Michael, a quien nunca conoció, de pie junto al mismo monumento.

Intentó, sin éxito, llamar a las autoridades del hogar de niños donde vivió antes de su adopción. Quería que le enviaran los documentos sobre su familia biológica.

“Me encontré con una puerta cerrada”, dijo. “No pude averiguar nada en absoluto”.

Reconstruyendo su historia

Michael sabía que había llegado a Australia desde Reino Unido, donde había vivido antes de su adopción.

Solo cuando, en 2009 y 2010, los gobiernos británico y australiano se disculparon por una política de migración forzada de niños, Michael se dio cuenta de que era una de las miles de personas a las que les había sucedido.

Pero también se dio cuenta de que existía un grupo que podría ayudarlo: una organización benéfica con sede en Reino Unido llamada Child Migrants Trust.

El fideicomiso fue establecido en 1987 por Margaret Humphreys, una trabajadora social de Nottinghamshire, después de encontrar horribles historias de niños que fueron obligados a emigrar a la fuerza de Reino Unido a países como Australia, a menudo sin el conocimiento de sus padres biológicos.

La película Oranges and Sunshine, protagonizada por Emily Watson, está basada en el trabajo de esta organización.

La madre de Michael.

Cortesía
Michael se enteró de que su madre, Ilse, perdió a su familia en el Holocausto y que fue a Australia para tratar de encontrarlo, pero no lo consiguió.

Armado con su nombre de nacimiento, su pasaporte británico y los pocos datos que conocía sobre su identidad previa a la adopción, Michael se acercó a la oficina de la organización en Perth.

Sabía que había llegado a Australia en un barco a la edad de siete años, después de haber sido trasladado de un hogar infantil inglés a uno australiano.

Empezaron a rastrear los registros para tratar de descubrir algo sobre sus antecedentes.

Resultó que la respuesta, en cierto sentido, había estado justo en frente de ellos.

En la oficina había una fotografía de un grupo de niños en la cubierta de un barco en Australia después de un largo viaje.

Habían logrado identificar a todos los que aparecían en la imagen, excepto al niño pequeño confundido y de aspecto triste con un abrigo demasiado grande y zapatos desgastados al que un compañero migrante le había puesto el brazo alrededor.

Resultó que ese niño era Michael.

Huida de la Alemania nazi

Michael había nacido como Michael Lachmann y, según supo, era descendiente de judíos alemanes.

Su madre, Ilse, había huido a Inglaterra a través de Italia desde la Alemania nazi en 1939.

Sus padres -los abuelos de Michael- y su hermano -el tío de Michael-, que se habían quedado en Alemania, fueron asesinados durante el Holocausto.

Y, trágicamente, Michael descubrió que su madre había querido darle un hogar.

“Me di cuenta de que me habían robado mi identidad“, dijo.

Michael

Cortesía
Michael (centro derecha) fue enviado a Australia a la edad de siete años.

Supo que su madre se había unido a los servicios en la lucha contra Hitler.

Durante ese tiempo, había entablado una relación con un soldado del que quedó embarazada.

Había puesto a Michael al cuidado de un hogar infantil católico, pero en una carta, encontrada por el fideicomiso, declaró explícitamente que quería darle un hogar a su hijo cuando su padre regresara de la guerra.

“Ella escribió una carta muy conmovedora diciendo que cuando el padre de Michael regresara de la guerra, recogerían a su querido bebé y lo llevarían a casa y serían felices”, cuenta Humphreys.

Pero cuando volvió a buscarlo, le dijeron que lo habían enviado a Australia.

Michael y Margaret

BBC
Michael viajó a Alemania con Margaret Humphreys para saber más sobre su familia.

Michael se enteró de que su madre lo había seguido hasta Australia pero nunca lo había encontrado.

Le habían cambiado el nombre y vivía en Perth.

Ilse había muerto en Melbourne en 2009, un año antes de que Michael acudiera al fideicomiso en busca de ayuda.

Sin embargo, la organización ha podido ayudar a Michael a explorar su historia familiar.

Este mes, viajó junto con Margaret Humphreys a la ciudad de Chemnitz en Alemania, de donde su madre huyó de los nazis hace más de ocho décadas.

“Simplemente sentí en mi corazón que era importante para venir y tocar el suelo donde estuvo mi madre”, dijo.

El tío de Michael

Cortesía
El tío de Michael, Werner, el hermano de su madre, murió durante el Holocausto. Michael dice que su tío era “la viva imagen” de él

Allí, Michael visitó un monumento en memoria a sus abuelos y a su tío en el sitio de la antigua casa de su familia.

Posteriormente viajó al cementerio judío de Chemnitz.

Cuando llegó allí, la zona estaba bañada en colores otoñales y sol.

Observó las tumbas del lado de la familia de su abuela: los Franks.

“Después de todos estos años puedo ver dónde están enterrados. Es maravilloso”, dijo.

Michael

BBC
En Alemania, Michael descubrió que algunos de sus parientes biológicos habían sobrevivido al Holocausto y vivían en Nueva York.

“Bienvenido a la familia”

Las autoridades de la ciudad, que estaban organizando un proyecto conmemorativo, invitaron a Michael a ver una película que habían hecho en la que aparecían miembros de su familia alemana.

Por primera vez, pudo ver los rostros de parientes que nunca supo que existían.

“Has estado dando vueltas durante 80 años, sin conocer a todas estas personas y de repente las ves”, dijo.

“Es algo tan importante… una gran experiencia y también muy emocional. Conseguí lo que necesitaba para poder decir ‘Sé a dónde pertenezco'”.

Michael pudo ver por primera vez a sus familiares vivos

BBC
Gracias a una videollamada, Michael pudo ver por primera vez a sus familiares vivos.

Algunos de ellos, supo por investigadores en Chemnitz, habían terminado viviendo en Nueva York.

Poco después de enterarse de esto, el fideicomiso llevó a cabo su primera reunión online.

Encontraron un edificio de oficinas vacío en la ciudad con una pantalla de televisión gigante para que Michael viera y hablara, por primera vez, con sus parientes biológicos: su familia de Nueva York.

Se enteró de que su tía abuela también había escapado de los nazis.

La abuela de Michael

Cortesía
La abuela de Michael murió a manos de los nazis, pero su hermana -al igual que su madre- escapó y emigró.

Aunque ella ya no estaba viva, sus hijas y otros familiares estaban todos en la pantalla, esperando para saludarlo.

Su voz se quebró cuando saludó y dijo: “Hola. ¿Cómo están?”

“Bienvenido a la familia”, respondieron.

Ahora espera mantenerse en contacto con su familia y potencialmente usar el fondo de viaje establecido por el gobierno británico para niños migrantes y administrado por el fideicomiso para reunirse con ellos algún día en Nueva York.

“Me encantaría conocer a mi familia”, dijo.

“Esto es lo más grande que he hecho, el regalo que tengo ahora de poder decir ‘Estas son mis raíces, de aquí vengo, de aquí viene mi familia y puedo llegar a conocer más sobre ellos'”.

El abuelo de Michael

Cortesía
Michael dijo que se sentía muy triste al contemplar la pérdida de su familia biológica, incluido su abuelo.

Legado

En su último día en Alemania, fue al memorial del Holocausto cerca de la Puerta de Brandenburgo para recordar a la familia asesinada que nunca conoció.

Es un imponente monumento de piedras planas.

Incluso en un día cálido y soleado, las altísimas piedras tienen un marcado frío.

“Me pone triste. Muy triste”, dijo Michael.

Tenía una parada más que hacer en su viaje europeo. Fue a Nottingham, hogar de la familia de su difunta esposa, que emigró a Australia por elección.

También fue, por coincidencia, el hogar de la organización benéfica que lo ayudó a descubrir su pasado y, con suerte, darle un nuevo futuro.

Michael

BBC
Michael dice que sus viajes le han dejado un legado.

Viajó a un pequeño monumento a orillas del río Trent: una pequeña placa junto a un árbol.

Está dedicado a los 10.000 niños que fueron separados de sus familias por el esquema de migración infantil.

Mientras lo miraba, los pensamientos de Michael estaban con su familia y sus propios hijos y nietos.

“Pueden tener este legado, mi legado”, dijo.


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