Inicia exhumación en La Bartolina, difieren sobre la cantidad de restos
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Inicia exhumación en La Bartolina con distintas versiones sobre la cantidad de restos hallados

FGR alega ante colectivos que tras los trabajos de limpieza en el laboratorio quedaron 67 kilos, muy por debajo de los 500 que anunció la comisionada nacional de búsqueda, Karla Quintana.
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Las labores de exhumación en La Bartolina, predio de 3 kilómetros ubicado cerca de Matamoros, Tamaulipas, comienzan hoy a las 8 de la mañana.

La Fiscalía General de la República (FGR) anunció la semana pasada a los colectivos que los trabajos se extenderán hasta que el terreno esté completamente procesado. El inicio de las labores viene marcado por las distintas versiones existentes sobre la cantidad de restos halladas en la zona.

Karla Quintana, comisionada nacional de búsqueda, aseguró al dar a conocer la existencia de este “campo de exterminio” que se habían retirado más de 500 kilos de restos óseos. Por su parte, Abel Galván, titular de la Fiscalía Especializada en Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada redujo esta cantidad hasta los 67 kilos.

Lee: Por qué colectivos y FGR discrepan sobre la búsqueda en “La Bartolina”, centro de exterminio en Tamaulipas

La razón de estas diferencias en las cifras está, según Galván, en el proceso de limpieza de los restos en el laboratorio. Es decir, que en un primer momento se recogen los huesos mezclados con tierra y otros elementos, pero que luego se reduce su peso al ser tratados. Así se lo hizo saber el fiscal a Delia Quiroa, del colectivo 10 de marzo, durante una reunión mantenida el sábado en Matamoros para dar los últimos detalles sobre el operativo que inicia hoy.

En esta misma reunión, Galván dijo que en las búsquedas se obtuvieron 20 perfiles genéticos pero que, hasta el momento, no habían logrado identificar a sus familiares.

Las distintas versiones sobre los hallazgos son el último eslabón de una cadena de desencuentros que han acompañado a los trabajos en La Bartolina desde que Quintana hiciese pública su existencia. En una conferencia en julio, la comisionada reveló la existencia del predio y aseguró que se habían encontrado 500 kilos de restos óseos desde el inicio de los trabajos.

La Bartolina es un lugar ubicado a menos de 15 kilómetros de la frontera con Estados Unidos en el que se presume que grupos de crimen organizado (fundamentalmente del cartel del Golfo, que es quien opera en la zona) lo utilizaron para matar y hacer desaparecer personas.

Poco después del anuncio de Quintana, Delia Quiroa, que busca a su hermano Roberto, desaparecido en Reynosa en 2014, hizo público un video en el que solicitaba a los carteles una “tregua” que les permitiera a las buscadoras acudir a la zona. Aquella iniciativa fue cuestionada por el colectivo de San Fernando, que es quien llegó al lugar en 2016 y que acompaña las exhumaciones de la FGR desde 2018. Rosa, integrante de este colectivo y que busca a su hija Dulce desde que esta fue secuestrada en 2012, alegó que ese lugar lleva siendo procesado desde hace años por la fiscalía y su colectivo.

La FGR, por su parte, anunció que la zona estaba “asegurada”, por lo que entrar sin permiso supondría cometer un delito.

Lee: Fosas clandestinas: el “campo de exterminio” donde Los Zetas desaparecieron a cientos de personas en Tamaulipas

Tras un primer intento de acceder a La Bartolina frustrado por el veto de la FGR, la Unión de Colectivos de Madres Buscadoras en Tamaulipas organizó un plantón ante la sede de la institución en Ciudad de México. Un día después fueron recibidas por la Sara Irene Herrerías, titular de la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos, que les anunció la apertura de este periodo especial de trabajo.

El objetivo: procesar todos los restos y no dejar las labores en la zona hasta que se concluya. Además, la FGR abrirá la opción a la colaboración con otras instituciones para que colectivos puedan acudir a supervisar, siempre bajo el control de la Fiscalía.

La exhumación de hoy contará con la presencia de dos colectivos diferentes. Por un lado, estarán representantes de Madres Unidas por Nuestros Hijos, de San Fernando, que son quienes tienen dos carpetas de investigación vinculadas al predio y las que han trabajado en esta zona desde 2016. Por el otro, la Unión de Colectivos de Madres Buscadoras en Tamaulipas, que es quien lleva en las últimas semanas mostrando su interés de fiscalizar las labores en el predio y la vigilancia que se lleva sobre la zona.

Polémicas al margen, La Bartolina es un lugar donde el crimen organizado secuestró, torturó y asesinó a personas en una zona en la que resulta difícil pensar que ninguna autoridad lo supo.

“La dimensión es enorme, no solo por lo que se ve sino por lo que implica”, dijo Karla Quintana en entrevista con Animal Político. La exhumación de los restos debería ser un primer paso para poner fin a la impunidad.

 

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El estudiante de medicina que se encontró el cadáver de su amigo en una clase de anatomía

La periodista y novelista nigeriana Adaobi Tricia Nwaubani escribe en este reporte especial para la BBC sobre la inquietante realidad detrás de algunos de los cuerpos "no reclamados" enviados a las escuelas de medicina del país.
4 de agosto, 2021
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La periodista y novelista nigeriana Adaobi Tricia Nwaubani escribe en este reporte especial para la BBC sobre la inquietante realidad detrás de algunos de los cuerpos “no reclamados” enviados a las escuelas de medicina de su país.

El estudiante de medicina Enya Egbe salió corriendo de su clase de anatomía llorando después de ver el cadáver con el que debía trabajar ese día.

No fue la reacción aprensiva de un joven ingenuo.

El estudiante de 26 años aún recuerda vívidamente la tarde de aquel jueves hace siete años en la Universidad de Calabar, en Nigeria, cuando estaba con sus compañeros de estudios alrededor de tres mesas de disección, con un cadáver en cada una.

Minutos después, gritó y corrió.

El cuerpo que su grupo estaba a punto de diseccionar era el de Divine, su amigo durante más de siete años.

“Solíamos ir a bailar juntos”, me dijo. “Había dos agujeros de bala en el lado derecho de su pecho”.

Oyifo Ana fue uno de los muchos estudiantes que salieron corriendo detrás de Egbe y lo encontraron llorando afuera.

“La mayoría de los cadáveres que usamos en la escuela tenían balas. Me sentí muy mal cuando me di cuenta de que algunas de las personas pueden no ser verdaderos criminales”, dice Ana.

Explicó que una mañana temprano había visto una camioneta de la policía cargada con cuerpos ensangrentados en su escuela de medicina, que tenía un depósito de cadáveres adjunto.

Egbe envió un mensaje a la familia de Divine, que resultó que había estado yendo a diferentes comisarías de policía en busca de su pariente después de que el joven y tres amigos fueran arrestados por agentes de seguridad cuando regresaban de una noche de fiesta.

La familia finalmente logró recuperar su cuerpo.

El impactante descubrimiento de Egbe puso de relieve tanto la falta de cadáveres disponibles en Nigeria para los estudiantes de medicina como lo que les puede pasar a las víctimas de la violencia policial.

Trauma

Entre los siglos XVI y XIX, por diferentes leyes en Reino Unido, se entregaban los cuerpos de los criminales ejecutados a las escuelas de medicina, un castigo que también promovió la causa de la ciencia.

En Nigeria, una ley actual entrega “cuerpos no reclamados” en depósitos de cadáveres del gobierno a las escuelas de medicina.

El estado también puede apropiarse de los cuerpos de los criminales ejecutados, aunque la última ejecución tuvo lugar en 2007.

Enya Egbe

Enya Egbe
Enya Egbe quedó impactado al descubrir en su clase el cadáver de su amigo

Más del 90% de los cadáveres utilizados en las escuelas de medicina de Nigeria son “criminales asesinados por disparos”, según una investigación de 2011 publicada en la revista médica Clinical Anatomy.

En realidad, esto significa que eran sospechosos matados a tiros por las fuerzas de seguridad.

Sus edades estimadas se encuentran entre los 20 y los 40 años, el 95% son hombres y tres de cada cuatro pertenecen a la clase socioeconómica más baja. No hay donaciones de cuerpos.

“Nada ha cambiado diez años después”, dice Emeka Anyanwu, profesor de anatomía en la Universidad de Nigeria y coautor del estudio.

‘Servicio de ambulancia’

El año pasado, el gobierno de Nigeria estableció paneles de investigación judiciales en diferentes estados para investigar las denuncias de brutalidad policial.

Esto fue en respuesta a las protestas provocadas por el video viral de otro joven presuntamente que murió por disparos del Escuadrón Especial Antirrobo (Sars) de la policía en el estado sureño de Delta.

Muchos de los que testificaron ante los paneles han hablado de familiares arrestados por agentes de seguridad y que desaparecieron.

En la mayoría de los casos, la policía se ha defendido diciendo que los desaparecidos eran ladrones armados que murieron en un tiroteo.

Sin embargo, el portavoz de la policía Frank Mba me dijo que no tenía conocimiento de ningún caso en el que la policía hubiera enviado cadáveres a laboratorios de anatomía o depósitos.

Nigeria

Getty Images
Las fuerzas de seguridad de Nigeria son acusadas de frecuentes abusos.

En un testimonio escrito presentado al panel judicial en el estado de Enugu, el comerciante Cheta Nnamani, de 36 años, dijo que había ayudado a los agentes de seguridad a deshacerse de los cuerpos de las personas a las que habían torturado o ejecutado durante los cuatro meses que estuvo bajo la custodia de Sars en 2009.

Dijo que una noche le pidieron que cargara tres cadáveres en una camioneta, una tarea conocida en el lenguaje de la detención como ‘servicio de ambulancia’.

Luego condujo al cercano Hospital Universitario de la Universidad de Nigeria (UNTH), donde Nnamani descargó los cuerpos. Fueron llevados por un asistente de la morgue.

Nnamani me dijo que luego lo amenazaron con la misma suerte.

En el depósito

En la ciudad sudoriental de Owerri, el depósito de cadáveres del Hospital Aladinma, de propiedad privada, dejó de aceptar cadáveres de presuntos delincuentes porque la policía rara vez proporcionaba identificación o notificaba a los familiares de los fallecidos.

Esto solía dejar al depósito de cadáveres atascado con los costos de mantenimiento de los cuerpos no reclamados hasta que cada pocos años el gobierno finalmente concedía permiso para entierros masivos.

“A veces, la policía intenta obligarnos a aceptar cadáveres, pero insistimos en que los lleven a un hospital del gobierno”, dice Ugonna Amamasi, administradora del depósito de cadáveres.

“Los depósitos de cadáveres privados no están autorizados a donar cuerpos a las escuelas de medicina, pero los depósitos de cadáveres del gobierno sí pueden”, agregó.

Familiares olvidados

Un abogado de alto nivel, Fred Onuobia, asegura que los familiares tienen derecho a recoger los cuerpos de los criminales ejecutados legalmente.

“Si nadie se presenta después de cierto tiempo, los cuerpos se envían a hospitales universitarios”, dice el defensor.

Pero la situación es peor con las ejecuciones extrajudiciales, ya que los familiares nunca se enteran de las muertes o no pueden localizar los cuerpos, afirma.

carro policia

AFP

Después de todo, fue solo por casualidad que la familia del amigo de Egbe, Divine, pudo darle un entierro adecuado.

La asociación de anatomistas de Nigeria ahora está presionando por un cambio en la ley que garantice que las morgues obtengan registros históricos completos de los cuerpos donados a las escuelas, y también el consentimiento de la familia.

También establecerá formas de alentar a las personas a donar sus cuerpos a la ciencia médica.

“Habrá mucha educación y mucha promoción para que la gente pueda ver que si donan su cuerpo, será por el bien de la sociedad”, cuenta el director de la asociación, Olugbenga Ayannuga.

En cuanto a Egbe, estaba tan traumatizado al ver el cuerpo de su amigo que abandonó sus estudios durante semanas.

Dice que imaginaba a Divine de pie junto a la puerta cada vez que intentaba entrar a la sala de anatomía.


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