México: la permanente batalla de los yaquis contra el despojo
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México: la permanente batalla de los yaquis contra el despojo

Las constantes denuncias de represión, asesinatos y desaparición forzada que padecen los yaquis no encuentran eco entre las autoridades mexicanas, las cuales se limitan a registrar los hechos y abrir carpetas de investigación con escasos resultados.
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Por Carmen García Bermejo | Mongabay Latam
8 de agosto, 2021
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Hablar de la tribu yaqui, como ellos se autoidentifican, es abrir un libro que contiene más de 500 años de historia. Si uno revisa entre sus páginas es inevitable toparse con un tema que se ha mantenido como una constante para este pueblo indígena de México: la defensa de su territorio de proyectos de extracción de agua, gas, minerales y maderas preciosas, sumado al asedio del crimen organizado y el despojo de sus tierras.

El territorio de los indígenas yaquis es singular. Tiene costas, valle, una fracción de la Sierra Madre Occidental y toda la Sierra del Bacatete. Sus tierras son fértiles para la agricultura, poseen un bosque con amplia biodiversidad y playas libres de desarrollos inmobiliarios.

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En los últimos 15 años, sin embargo, los yaquis se han visto obligados a librar una batalla contra la construcción del Acueducto Independencia, que aseguran  es responsable del desabastecimiento de agua en sus comunidades; a reclamar sus derechos frente la instalación del Gasoducto Sonora, que señalan pone en peligro a los pueblos indígenas y a vigilar que las concesiones que se otorgan a empresas mineras no afecte su normal acceso al agua.

La resistencia para proteger su territorio ha coincidido con una violencia que, en los últimos meses, ha mostrado su peor rostro: asesinatos, amenazas, encarcelamiento contra líderes indígenas e integrantes de los pueblos y desapariciones forzadas. En las últimas tres semanas, diez yaquis han desaparecido y sus compañeros aún no logran dar con su paradero.

¿Qué está pasando hoy en el territorio Yaqui?

Pueblo en vilo

Los yaquis habitan la región centro-sur del estado de Sonora (noroeste de México) y están organizados en ocho pueblos: Pótam, Huírivis, Tórim, Cócorit, Loma de Bácum, Vícam, Ráhum y Belem que se distribuyen a lo largo de los 500 kilómetros por donde serpentea el Río Yaqui, su principal fuente de vida e identidad.

La población indígena en el territorio es de poco más de 30 mil habitantes. Cada uno de sus ocho pueblos tiene una estructura de gobierno tradicional, guardias comunitarias, sistema de asambleas y un sistema religioso ligado a su cultura.

Sin embargo, desde la conquista española, los yaquis se mantienen en resistencia para proteger sus tierras.

El pasado 14 de julio una nueva tragedia los ensombreció: siete integrantes de la guardia tradicional de Loma de Bácum y tres personas más de la comunidad fueron víctimas de desaparición forzada.

Más al respecto: Comisión de Búsqueda denuncia desaparición de 10 indígenas yaquis en Sonora

Los siete guardias hacían su trabajo de vigilancia por los 49 kilómetros de camino que hay entre Loma de Bácum y el rancho El Coyote. Los demás transitaban hacia el rancho Agua Caliente, a 40 minutos de Bácum, para recoger vacas que llevarían al pueblo donde se preparaba un festejo tradicional. En ambos casos, nadie los volvió a ver.

“El origen de esta violencia es la intromisión de las empresas mineras en nuestro territorio. Sabemos que son las que auspician este tipo de delitos para crear psicosis con el fin de que la población abandone sus lugares de origen”, asevera Guadalupe Flores Maldonado, vocero del pueblo yaqui Loma de Bácum.

En la región indígena hay 25 concesiones otorgadas a empresas mineras de Canadá, Estados Unidos y México que están en operación, de acuerdo con la Cartografía Minera de la Secretaría de Economía del gobierno mexicano.

Abogado y asesor de la guardia tradicional, Flores Maldonado es un hombre de 65 años y comenta que la presión que ejercen las empresas mineras para obtener concesiones coincide con el incremento de la violencia en los pueblos, donde aparecen grupos armados que intimidan a la población cometiendo diversos delitos. Por eso considera que el secuestro de sus compañeros de Lomas de Bácum no es común porque nadie llama pidiendo su rescate.

Un poco de contexto: A tres semanas de su desaparición, no hay respuestas sobre 10 miembros de la comunidad yaqui en Sonora

“La Fiscalía de Sonora no abre una línea de investigación sobre el actuar de las empresas mineras. Le carga todo al crimen organizado, que también nos golpea, pero nosotros queremos que indague esas tácticas usadas por las transnacionales contra la población”, precisa Flores Maldonado.

Por su parte, la Fiscalía de Sonora comenta: “No podemos dar información al respecto para no entorpecer la investigación”. Aunque tampoco confirma si atienden la petición de los indígenas en relación a su percepción sobre las mineras.

Mongabay Latam solicitó entrevistas con la empresa Mexicana del Cobre, filial del Grupo México, y a la Compañía Minera Dolores que operan dentro del territorio yaqui para conocer su opinión sobre los señalamientos de los indígenas. Pero hasta el momento de la publicación del reportaje, no respondieron.

Los yaquis secuestrados el 14 de julio en Bácum son conocidos por su labor de vigilancia y trabajo en el pueblo. Se trata de Benjamín Portela, de 65 años; Artemio Arballo, de 60 años; Martín Hurtado, de 53 años; Gustavo Acosta, de 49 años; Heladio Molina, de 44 años; Braulio Pérez, de 40 años; Leocadio Galaviz, de 38 años; Fabián Sombra, de 34 años; Juan Justino Galaviz, de 28 años, y Fabián Valencia, de 27 años.

Lee también: Restos hallados en una fosa son del líder yaqui Tomás Rojo, confirma Fiscalía de Sonora

El pasado 14 de junio, los indígenas de este pueblo recibieron una noticia alentadora: el gobierno de México ha propuesto desviar el trazo original por donde corre el Gasoducto Sonora, que ponía en riesgo a la población.

Desde 2014, los habitantes de Loma de Bácum se opusieron a la construcción de esa enorme lengua de cilindros de acero que la empresa IEnova, filial de la transnacional Sempra Energy (Estados Unidos), desplazó sobre 90 kilómetros del territorio yaqui para exportar gas natural.

Durante seis años, denunciaron acciones de represión, el encarcelamiento de dirigentes, como Fidencio Aldama, y amenazas constantes por oponerse al gasoducto. Aunque la empresa logró colocar los cilindros, los indígenas frenaron su operación cuando un juez les otorgó un amparo en 2017.

Ese largo litigio está a punto de llegar a su fin, luego de que el gobierno expresó, el 14 de junio, la intención de desviar la ruta del gasoducto.

Desapariciones

Lo que nunca imaginaron fue que, justo un mes después de ese anuncio, una decena de yaquis serían reportados como desaparecidos.

Familiares de las víctimas denunciaron los hechos ante la Fiscalía. Dos días después, la Comisión de Búsqueda de Personas, que depende de la Secretaría de Gobierno de Sonora, emitió las fichas de identificación de los indígenas, en redes sociales.

El titular de la Comisión de Búsqueda de Personas de Sonora, José Luis González Olivarría, explica que pocas veces ha ocurrido que un grupo amplio de personas sean privadas de la libertad el mismo día.

“La delincuencia organizada está muy activa y pelea territorio para el trasiego de drogas o actividades ilícitas. Pero mantenemos la búsqueda para hallar a las víctimas”, dice el funcionario, quien es criticado por organizaciones no gubernamentales, debido a sus escasos resultados.

Más sobre el tema: Detienen a presunto asesino de Tomás Rojo, líder yaqui en Sonora

Los pueblos yaquis habitan en una superficie de 5500 kilómetros cuadrados que abarca los municipios (provincias) de Guaymas, Cajeme, Empalme, Bácum y San Ignacio Río Muerto, ubicados al centro-sur del estado de Sonora donde la inseguridad y la violencia arrincona a sus habitantes.

A tal grado que Cajeme ocupa el cuarto lugar entre los municipios más violentos de todo México al registrar 200 casos de homicidios dolosos, de enero a mayo de este año, mientras que en Guaymas y Empalme reportan, cada uno, 70 delitos de este tipo.

Son datos recientes que dio a conocer el titular de la Secretaría de Marina, José Rafael Ojeda Durán, el pasado 18 de julio, al presentar la lista de los 50 municipios con mayor incidencia delictiva en México.

En Sonora la violencia no da tregua. Un total de 1227 personas sufrieron desaparición forzada, entre 2018 y 2020. La cifra oficial puede crecer porque no todos los casos se denuncian, por temor a poner en riesgo la vida de las víctimas.

Sobre esto: Comisión de Búsqueda de Sonora reporta desaparición de 9 integrantes de la etnia yaqui

“Entre Hermosillo (capital de Sonora), Guaymas, Empalme y Cajeme ocurre el 70 % de los homicidios. Además de las desapariciones forzadas y el hallazgo de fosas clandestinas”, afirma Manuel Emilio Hoyos, director del Observatorio Sonora por la Seguridad, organización dedicada a medir los índices de violencia en el estado.

Considera que uno de los factores que inciden en el incremento de los delitos es la impunidad: “Ahí es donde la Fiscalía de Sonora nos debe la resolución de los casos: de diez homicidios investigados, solo dos se resuelven”, precisa Hoyos.

El río de la vida

En los últimos meses, los yaquis han sido blanco de ataques. La madrugada del 27 de mayo Tomás Rojo Valencia también desapareció en el municipio de Guaymas, cuando caminaba por el pueblo de Vícam, a 30 kilómetros de Loma de Bácum donde apenas  secuestraron  a los otros diez indígenas.

Ingeniero agrónomo de profesión, Rojo nació en el pueblo de Pótam. Hace tres décadas llegó a Vícam a proponer el uso de nuevas tecnologías para el cultivo. Pero en 2010 le tocó vivir uno de los periodos más intensos: la defensa del agua.

Los pueblos yaquis libraron una ofensiva contra el gobierno de Sonora para evitar la construcción del Acueducto Independencia que desviaría el agua del Río Yaqui (el corazón de los indígenas) hacia Hermosillo, la ciudad más importante  de Sonora.

Une vuelta al pasado: Yaquis: los combatientes de la primera guerra del agua en México

“Amenazas de muerte, intentos de secuestro, fabricación de delitos, encarcelamiento y represión presupuestal, porque el gobierno nos retiró todo tipo de apoyos, fue lo que vivimos de 2010 a 2017”, recuerda Mario Luna Romero, secretario de las autoridades tradicionales de Vícam.

Marchas, bloqueos de carreteras y amparos legales eran parte de la estrategia de los yaquis que los llevó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, máximo órgano mexicano que le dio la razón a los indígenas. Todo fue en vano.

Al final, el gobierno de Sonora construyó el acueducto para trasladar 75 millones de metros cúbicos de agua al año, desde la cuenca del Río Yaqui hacia la ciudad de Hermosillo porque, mientras los indígenas actuaban legalmente, el entonces gobernador Guillermo Padrés Elías avanzó con rapidez en la construcción de la obra.

El Acueducto Independencia ha beneficiado, principalmente, según la dirigencia yaqui, a las grandes industrias y empresas agroindustriales presentes en Hermosillo.

“El desgaste físico y económico que vivimos durante la defensa del agua nos impidió mantener la misma dinámica. Algunos seguimos, pero Tomás Rojo tenía tiempo que ya no estaba en la lucha, aunque ocupaba un lugar importante entre nosotros”, reconoce Mario Luna.

Más contexto: Después de cuatro años de conflicto, gobierno dialoga con yaquis sobre gasoducto

Cuando Tomás Rojo desapareció, a finales de mayo, un centenar de organizaciones, artistas, intelectuales y comunidades indígenas nacionales e internacionales demandaron al gobierno mexicano la aparición con vida del líder yaqui.

Durante 22 días, la angustia cubrió el alma de su familia hasta la mañana del 17 de junio, cuando un campesino recolector de leña halló un cuerpo sin vida en una fosa clandestina, ubicada a 12 kilómetros de Vícam, el lugar donde lo vieron por última vez.

Tres días después, la fiscalía de Sonora informó lo que nadie quería escuchar: el cuerpo hallado era de Tomás Rojo Valencia de 54 años, lo confirmaron sus huellas dactilares y el análisis de ADN. Un golpe contuso en la cabeza le arrebató la vida.

Un mes después, la policía detuvo a dos presuntos implicados en el asesinato. Según la versión oficial, el supuesto móvil se debió a que Rojo impulsaba la colocación de una caseta de cuota en Vícam para que lo recaudado fuera en beneficio del pueblo.

Se supone que con esa caseta se evitaría que un grupo del crimen organizado cobrara por su lado a los automóviles y camiones que circulan por la región, haciéndose pasar como yaquis. El caso sigue abierto y los presuntos delincuentes están en prisión preventiva.

Un clima de terror

Durante los últimos tres lustros, en el territorio yaqui se ha desatado una guerra que ha producido huérfanos y viudas, padres y madres en duelo, y la destrucción del tejido social.

Antes del asesinato de Tomás Rojo, la violencia estalló en otros pueblos. Agustín Valdez, de 30 años, fue acribillado el 1 de mayo al asistir a una fiesta en la comunidad indígena Loma de Guamúchil.

Hijo del gobernador tradicional de Loma de Guamúchil, Valdez era uno de los jefes de vigilancia de la Guardia Tradicional y líder del bloqueo intermitente que los indígenas colocan en la Carretera Federal No.15 para pedirles a los vehículos que pasan por la zona apoyo para solventar algunas carencias del pueblo.

La violencia no paró ahí. Un mes después Luis Urbano Domínguez Mendoza fue asesinado a balazos al salir de un banco de Ciudad Obregón, Sonora, el pasado 8 de junio. Originario del pueblo yaqui Cócorit, tenía 35 años. Aunque ya no era activista, formó parte del movimiento en defensa del agua y el territorio Yaqui, desde 2012.

Te contamos aquí: Asesinan a Luis Urbano, yaqui defensor del agua en Sonora

Estos son los casos más visibles donde la violencia tocó a figuras conocidas de los pueblos yaquis. Sin embargo, el clima de terror lo padecen todos los indígenas. Durante los últimos dos años, más de 20 jóvenes de Vícam han sufrido desaparición forzada.

A la fecha, la fiscalía no ha logrado esclarecer el móvil de ninguno de estos casos.

La Oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) exhortó al gobierno a realizar acciones de búsqueda para localizar a los pobladores yaquis.

“Urge una investigación exhaustiva porque los liderazgos de estos pueblos están más expuestos a represalias y acciones violentas, debido a su visibilidad por la defensa de sus derechos al territorio y cosmovisión. Su asesinato o desaparición forzada tiene un efecto amedrentador sobre las comunidades”, apunta Guillermo Fernández-Maldonado, titular de ONU-DH en México.

Encuentra el reportaje completo sobre la tribu yaqui en la plataforma de Mongabay Latam.

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Olímpicos de Tokio: la controversia sobre lo que pueden usar o no las mujeres deportistas en las competencias

Críticas y multas siguen siendo la norma respecto a la indumentaria deportiva femenina. ¿Por qué seguimos discutiendo qué vistas las mujeres deportistas en pleno siglo XXI?
26 de julio, 2021
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“Juntos seguiremos luchando para cambiar las reglas de la ropa, para que las jugadoras puedan jugar con la ropa con la que se sientan cómodas”.

Esa fue la declaración de la Federación Noruega de Balonmano (NHF), después de que el equipo femenino de balonmano de playa de su país recibiera una multa de US$ 1.764 dólares.

¿Su delito? Haberse negado a usar la parte de abajo de una bikini cuando competían en los Campeonatos Europeos.

Sin embargo, justo un día antes, a una para-atleta le dijeron que esa misma parte de su indumentaria era “demasiado corta y reveladora”.

Desafortunadamente, la atención en torno a lo que visten las mujeres atletas (y las mujeres en general) no es nada nuevo.

Aquí hacemos un repaso de algunos de los incidentes más conocidos sobre este tema y las respuestas que generaron.

El equipo de balonmano de playa multado por no usar bikini

Las jugadoras del equipo noruego de balonmano de playa se quejaron de que los calzones (bragas, pantaletas, bombachas, en distintos países de América Latina) que les dijeron que usaran en su última competencia era demasiado restrictivos, sexualizados e incómodos.

Por ello eligieron usar shorts (como muestra la foto de arriba) durante el partido que disputaron con España por la medalla de bronce.

Antes de que comenzara el campeonato, Noruega se acercó a la Federación Internacional de Balonmano y pidió permiso para que las mujeres pudieran usar pantalones cortos.

La solicitud no solo fue rechazada, sino que se les recordó que las infracciones a las reglas eran punibles y cuando el equipo optó por pantalones cortos para el partido, recibió una multa por el equivalente a US$177 por jugadora.

La Federación Europea de Balonmano (EHF) impuso la multa por el uso de “ropa inadecuada” y declaró que Noruega había jugado con pantalones cortos, algo que “no concuerda con las regulaciones sobre el uniforme de atleta que figura en el reglamento de juego de balonmano de playa de la Federación Internacional de Balonmano”.

La reacción

La respuesta a la multa no se hizo esperar.

Equipo de balonmano noruego en 2018

Getty Images
Las mujeres deportistas han sido criticadas muy veces a lo largo de los años por lo que llevan puesto.

Mucha gente señaló que si los jugadores masculinos de balonmano de playa podían usar camisetas holgadas sin mangas y pantalones cortos que les llegaban hasta la parte superior de los muslos, ¿por qué las mujeres no podían usar algo similar?

“Lo más importante es tener una vestimenta con la que los atletas se sientan cómodos“, argumentó el director de la Federación Noruega de Balonmano, Kåre Geir Lio, quien no solo respaldó a las mujeres, sino que la federación acordó pagar la multa.

El presidente de la Federación Noruega de Vóleibol, Eirik Sordahl, dijo: “En 2021, esto ni siquiera debería ser un problema”.

Y el ministro de Cultura y Deportes del país, Abid Raja, tuiteó: “Es completamente ridículo, se necesita un cambio de actitud en el machista y conservador mundo del deporte internacional”.

Incluso la cantante estadounidense Pink se ofreció a pagar la multa.

Durante muchos años, las jugadoras se han quejado sobre esta diferencia en los deportes de playa y han dicho que encuentran que el bikini es degradante y poco práctico.

Solo para mujeres

“Todo deporte necesita reglas. Pero cuando tenemos un conjunto de reglas solo para mujeres, entonces tenemos un problema”, le dice a la BBC la periodista deportiva Renata Mendonca.

“Esto es sexismo en su máxima expresión. Desafortunadamente, el sexismo en los deportes ocurre mucho y juega un factor importante en por qué tantas atletas brillantes abandonan su campo”, le dice a la BBC Tova Leigh, creadora de contenido digital y exabogada.

“El tema no son los pantalones cortos. El tema es que, incluso en 2021, a las mujeres todavía se les dice lo que pueden o no pueden usar porque los cuerpos de las mujeres todavía son vistos como objetos en beneficio de los hombres, lo que le da a todos el derecho a comentar, exigir y opinar sobre ellos “.

“Las mujeres en el deporte no son tomadas en serio, son tratadas como algo vistoso y no como las atletas profesionales que son”, agrega Leigh, quien a menudo ha escrito y comentado en las redes sociales sobre el escrutinio sexista que enfrentan los cuerpos de las mujeres a diario.

Mendonca concuerda: “No hay una justificación razonable para el bikini, el deporte no cambiará de ninguna manera si a las mujeres se les permite jugar en pantalones cortos; en todo caso, se sentirán más cómodas”.

Falta de mujeres en la dirección de organismos deportivos

Mendonca, cofundó la plataforma digital Dibradoras, que tiene como objetivo aumentar la visibilidad de las mujeres en el deporte, dándoles la exposición que merecen, dice, pero que a menudo no se les da en los medios más importantes.

“Las competencias deportivas se concibieron para hombres, como muestra este tipo de incidentes. En 2021, las personas que dirigen organizaciones deportivas, generalmente hombres blancos, todavía ven a las mujeres atletas como un adorno, solo para complacer a los hombres”.

Debería ser decisión de las mujeres cuál es el mejor atuendo para ellas. Pero como hay pocas mujeres a cargo de organizaciones deportivas y la mayoría de las veces no hay ninguna, las voces de las atletas femeninas no se escuchan “, aclara.

“¿Por qué no se tienen en cuenta las voces de las deportistas y por qué los cuerpos y la vestimenta de las deportistas siguen siendo vigilados por las autoridades deportivas y otras personas a su alrededor?”.

Los shorts considerados ‘demasiado cortos y reveladores”

Pero el del equipo noruego no es el primer caso de una mujer en el deporte que se enfrenta a este problema y seguramente no será el último.

De hecho, fue el día antes de esta multa, que la para-atleta del equipo GB (el equipo británico) y doble campeona mundial, Olivia Breen, se quedó “sin palabras” cuando le dijeron que usara pantalones cortos “más apropiados” mientras competía en los Campeonato Ingleses.

El comentario provino de un funcionario, quien dijo que sus shorts eran “demasiado cortos y reveladores”. (Puedes ver lo que lleva puesto en el tweet de arriba).

La velocista y saltadora de longitud, que está lista para competir en los Juegos Paralímpicos en Tokio, dice que su intención era evitar que les pasara a otros.

Breen describe su prenda como “parte de abajo del bikini de cintura alta”.

“Queremos estar lo más ligeras posible cuando competimos, no tener que sentirnos pesadas, sentirnos cómodas“, dijo a la BBC.

“Las he usado por nueve años, y nunca he tenido un problema. Sencillamente deberíamos usar lo que tenemos derecho a usar”.

“Estos dos ejemplos pueden parecer contradictorios entre sí, pero son simplemente dos caras de la misma moneda“, argumenta Leigh.

“Los cuerpos de las mujeres son tratados y vistos como ‘el problema’. Nuestros cuerpos son ‘inapropiados’ o ‘no lo suficientemente entretenidos'”.

Jugando con un hijab

Este mismo problema también surgió en 2016, cuando una imagen de los Juegos Olímpicos de Río fue ampliamente compartida y comentada.

Una foto de dos jugadoras de vóleibol de playa, una de Egipto y otra de Alemania generó muchísimos comentarios no por sus impresionantes habilidades deportivas sino por el “contraste de sus vestimentas” y algunos periódicos dijeron que la fotografía representaba un “choque cultural”.

Ese comentario fue ferozmente refutado y muchos dijeron que en realidad mostraba el “poder unificador del deporte”.

Doaa Elghobashy y Kira Walkenhorst en Rio 2016

Reuters
Esta foto tomada en Rio 2016 generó un intenso debate que poco tuvo que ver con el desempeño deportivo de los equipos involucrados.

Doaa Elghobashy de Egipto (que aparece en la imagen de arriba) fue la primera jugadora olímpica de vóleibol de playa en usar un hiyab.

Ella simplemente comentó en ese momento: “He usado el hiyab durante 10 años… No me aleja de las cosas que amo hacer, y el vóleibol de playa es una de ellas”.

Pero la excesiva discusión sobre una imagen, puso de relieve un problema mayor para muchos.

“No importa de qué cultura vengas, los cuerpos de las mujeres y la forma en que se visten todavía se considera propiedad pública, o, más exactamente, propiedad del patriarcado“, escribió la periodista británica Hannah Smith en ese momento.

“No importa qué te pongas para hacer deporte como mujer, siempre serás juzgada por los hombres que miran”.

El catusit de Serena Williams

La gran tenista estadounidense Serena Williams dedicó su atuendo del Abierto de Francia 2018 a “todas las mamás que tuvieron un embarazo difícil” cuando regresó al trabajo después de su licencia por maternidad.

Serena Williams en el Abierto de Francia en 2018 .

Getty Images
A Serena Williams le informaron que no podría volver a usar este atuendo en futuras competencias.

La 23 veces campeona de Grand Slam dijo que su “catsuit” la hizo sentir como una “reina de Wakanda” en referencia a la película Black Panther.

A Williams le informaron que no le permitirían volver a usar este atuendo y el presidente de la Federación Francesa de Tenis, Bernard Giudicelli, le dijo a la revista Tennis: “Creo que a veces hemos ido demasiado lejos. Hay que respetar el juego y el lugar”.

Williams dijo que esta ropa la ayudó a lidiar con el problema de los coágulos de sangre, que según dijo casi acaban con su vida cuando dio a luz.

Ella dice que habló con Giudicelli en ese momento, insistiendo en que la decisión “no fue un gran problema” y “si saben que algunas cosas son por razones de salud, entonces no hay forma de que no estén de acuerdo con eso”.

Entonces, con más atletas femeninas que plantean su posición y con cada vez más gente que protesta sobre el tema, ¿podemos pensar que las cosas están empezando a cambiar?

Las gimnastas que usan trajes enteros en Tokio

Las gimnastas alemanas vistieron trajes enteros en la clasificación femenina en los Juegos Olímpicos mientras continuaban manteniendo su posición en contra de la sexualización de su deporte.

Pauline Schaefer-Betz

Getty Images
La alemana Pauline Schaefer-Betz compite en un traje entero en los Juegos de Tokio 2020.

Algunas de ellas usaron atuendos similares en el Campeonato de Europa a principios de este año, y Sarah Voss dijo que ella y sus compañeras de equipo querían que las jóvenes se sintieran seguras en el deporte.

Los trajes enteros, como los que usa Pauline Schaefer-Betz en la foto de arriba, desafían las convenciones.

La mayoría de las gimnastas optan por un leotardo y las que cubren sus piernas en la competencia internacional lo hacen por razones religiosas.

El equipo alemán había usado atuendos similares durante los entrenamientos la semana pasada, y la tres veces campeona olímpica Elizabeth Seitz dijo en ese momento que se trataba de “lo que se siente cómodo“.

“Queríamos mostrar que todas las mujeres, todo el mundo, debería decidir qué ponerse”, dijo.

Gorra de natación Soul cap

Aunque las gorras de natación diseñadas por Soul Cap no han tenido una suerte fácil, la marea parece estar cambiando.

La decisión de no permitir estas gorras diseñadas para el pelo africano en los torneos internacionales podría ser reconsiderada después de las reacciones que ha generado.

La empresa ha dicho que Fina, el organismo que gobierna los deportes de agua, les dijo que los gorros no son apropiados porque no siguen “la forma natural de la cabeza”.

Pero los comentarios provocaron críticas de muchos nadadores y algunos dijeron que desanimaría a las personas negras de participar en el deporte.

Como resultado, Fina ahora dice que está “revisando la situación” con respecto a los productos.

Alice Dearing

Luke Hutson-Flynn
Alice Dearing, del equipo GB, con una gorra de natación Soul Cap.

Es poco probable que las historias sobre las mujeres atletas que son criticadas por lo que visten no dominen los titulares en el futuro.

Pero según Leigh, hay una cosa que todos podemos hacer para ayudar ahora y es “llamar la atención cada vez que ocurre“.

¿Por qué? Porque “tenemos que mostrar a las niñas, desde pequeñas, que el deporte es un lugar de mujeres”.

“Juntos seguiremos luchando para cambiar las reglas de la vestimenta, para que las jugadoras puedan participar con la ropa con la que se sientan cómodas “.


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