Estela Ríos González suplirá a Julio Scherer en Consejería Jurídica
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Twitter Jesús Ramírez Cuevas (@JesusRCuevas) / Cuartoscuro

AMLO confirma renuncia de Julio Scherer a Consejería Jurídica; lo suplirá Estela Ríos González

Después de que surgieran rumores sobre la salida de Scherer Ibarra y de que el propio vocero de presidencia lo negara, el presidente confirmó su renuncia y anunció que lo suplirá quien fue su Consejera Jurídica durante su gobierno en CDMX.
Twitter Jesús Ramírez Cuevas (@JesusRCuevas) / Cuartoscuro
2 de septiembre, 2021
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A modo de apertura en la conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que Julio Scherer Ibarra ha decidido dejar su cargo en la Consejería Jurídica, debido a que se va a reincorporar a sus actividades como abogado.

López Obrador informó que para suplirlo, invitó a quien ya fue su Consejera Jurídica cuando se desempeñó como Jefe de Gobierno de la CDMX (2000-2006), Estela Ríos González.

“Julio es como mi hermano, nos ha ayudado mucho, él es parte de este proceso de transformación”, indicó el presidente sobre el ahora exconsejero.

Tras el anuncio oficial de su salida, Scherer Ibarra aseguró estar muy agradecido con el presidente, quien le permitió hacer propuestas “que consideramos que tenían que hacerse en beneficio de la gente más pobre”.

Señaló que las iniciativas que presentó se llevaron a buen término y que las tres reformas constitucionales más importantes están en camino a ser aprobadas. Además, afirmó que no hay un asunto litigioso que detenga alguna de las obras públicas en curso de la administración.

“En lo personal yo me voy muy satisfecho, muy honrado con mi puesto, muy agradecido con todo el gabinete al que serví, pero sobre todo muy agradecido con el presidente de la República porque hubo un trato muy satisfactorio y la verdad no tengo más que gratitud infinita para mi jefe el presidente”.

Contexto sobre el tema: Scherer pide ‘callarle la boca a los reporteros’ para que AMLO no viole veda electoral; luego se disculpa

Un día antes, el vocero de Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, negó que Scherer Ibarra, quien estuvo presente durante el  Tercer Informe de Gobierno, hubiera renunciando a la Consejería Jurídica.

Cuestionado sobre las versiones de que había renunciado al cargo, declaró que solo se trataban de “rumores publicados en la prensa”.

“Asistieron el gabinete legal y ampliado, en total 30 personas, entre ellos el consejero Jurídico de Presidencia de la República, Julio Scherer Ibarra, en su calidad de consejero Jurídico”, respondió.

Leer más | Son falsos estos dichos de AMLO y su consejero jurídico sobre las mañaneras y el INE

De acuerdo con fuentes de Presidencia, se espera que en los próximos días, el gobierno federal anuncie dos cambios más en el gabinete del presidente López Obrador.

En menos de una semana, la exministra Olga Sánchez Cordero también dejó la Secretaría de Gobernación, para volver a su curul en el Senado, tras casi tres años al frente de la dependencia.

En abril pasado, previo a la jornada electoral, Scherer Ibarra admitió que el presidente tenía “un problema” con hablar de temas que violaban la veda, tales como logros del gobierno y partidos políticos.

“Estoy totalmente de acuerdo, el presidente tiene un problema, hay que taparle la boca también a los reporteros y decirles ‘por favor no pregunten de eso’”, dijo en entrevista con Carmen Aristegui.

Aseguró que preguntar acerca de tales temas podría poner en riesgo a López Obrador de que el Instituto Nacional Electoral (INE) le imponga una multa o lo meta a prisión.

Horas después de la entrevista, el consejero jurídico de presidencia se disculpó a través de redes sociales, diciendo que su ‘frase coloquial’ se confundió con un ‘llamado a la censura’.

¿Quién es Estela Ríos González?

Es egresada de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y litigante con experiencia en derecho laboral en defensa y asesoría de Sindicatos y Trabajadores; además, tiene estudios de maestría en Ciencias Políticas y Sociales en la misma institución.

Del 2000 hasta el 2006 se desempeñó como Consejera Jurídica y de Servicios Legales de la Ciudad de México (entonces denominada Distrito Federal), la cual era gobernada por el actual presidente Andrés Manuel López Obrador.

Según una semblanza publicada por el mismo gobierno, durante esa etapa, Ríos González logró que se reconociera la capacidad del jefe de gobierno para interponer controversias constitucionales y se mejoró el tiempo de respuesta de las demandas interpuestas en contra de la jefatura.

Anterior a eso, fue presidenta de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (1995-1997) y de enero a junio de 1998 fue Directora del Registro Civil.

En diciembre de 2014 fue nombrada directora del Instituto de Especialización de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la CDMX.

“Ya ha trabajado con nosotros desde hace un poco más de 20 años, es una profesional, es una gente con principios, con ideales, honesta, y tiene toda la experiencia”, puntualizó López Obrador al anunciar su sucesión.

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Lula gana en Brasil: 3 razones que explican su regreso a la presidencia 12 años después

La añoranza por la bonanza que vivió Brasil durante su gobierno y los altos niveles de rechazo de su rival, Jair Bolsonaro, fueron algunos de los factores que beneficiaron la candidatura presidencial de Lula.
31 de octubre, 2022
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El líder izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva logra un retorno a la presidencia brasileña que parecía improbable un tiempo atrás, en base a logros propios y debilidades del presidente Bolsonaro.

Viaja 55 meses al pasado y hazte una pregunta: ¿creerías que Lula volverá a ser presidente de Brasil?

Aquel abril de 2018, Lula comenzaba a cumplir una condena de 12 años de cárcel por corrupción que muchos pensaron que ponía el punto final a su carrera política. Tenía de 72 años de edad.

Pero el Supremo Tribunal brasileño anuló la condena en 2021 por errores en el proceso, y Lula ganó este domingo un balotaje presidencial con 50,9% de los votos contra 49,1% del actual presidente, Jair Bolsonaro.

Hoy con 77 años, el izquierdista Lula se apresta a volver el 1 de enero al cargo de presidente que ya ejerció de 2003 a 2011.

Hay tres claves que explican por qué el líder del Partido de los Trabajadores (PT) venció al ultraderechista Bolsonaro en medio de una gran polarización política, según expertos.

1. Nostalgia por los gobiernos de Lula

La primera razón de la victoria de Lula es la añoranza que buena parte de los brasileños tienen de los tiempos en que presidió Brasil, expresada con votos el domingo.

Lula durante su discurso postelectoral.

Reuters
Para muchos brasileros, la iagen de Lula encarna el recuerdo de tiempos mejores.

En los dos mandatos consecutivos de Lula, el país tuvo un boom económico, con altos de precios de las materias primas que produce. Más de 30 millones de personas ascendieron a la clase media con programas sociales del gobierno.

Eso contrasta con la crisis económica que Brasil vivió en los años recientes, cuando millones de brasileños cayeron en la pobreza y la miseria.

La situación social se agravó con la pandemia de coronavirus que Bolsonaro calificó de “gripecita” y que mató a más de 685.000 brasileños.

Ni el tibio crecimiento de la economía brasileña en los últimos meses, ni las ayudas financieras que distribuyó el gobierno en plena campaña pudieron borrar la nostalgia por los gobiernos de Lula.

La pandemia dejó expuestos los principales problemas sociales de Brasil con más claridad: hoy los problemas más importantes son educación, salud, hambre; incluso más que los problemas económicos”, dice Antonio Lavareda, un politólogo brasileño experto en comportamiento electoral.

“Y con esa agenda social, Lula lleva la ventaja de ser muy vinculado a las políticas sociales de sus dos gobiernos anteriores”, agrega Lavareda en diálogo con BBC Mundo.

De hecho, un pilar electoral de Lula fue el apoyo de los más pobres. Según encuestas previas al balotaje, cerca de tres de cada cinco votantes que ganan hasta dos salarios mínimos se inclinaban por él.

A lo largo de la campaña, el expresidente evitó dar detalles de sus planes de gobierno. En cambio, buscó refrescar el recuerdo de su gestión, que concluyó con una aprobación superior a 80%.

“Posiblemente uno de los mejores momentos que este país vivió en las últimas décadas fue el tiempo en que yo goberné”, dijo Lula en su último debate con Bolsonaro el viernes.

Y pidió que lo votaran para volver a “hacer crecer el país, generar empleo, distribuir renta y que el pueblo vuelva a comer bien”.

Todo indica que esta estrategia le dio resultado.

2. El fuerte rechazo a Bolsonaro

Bolsonaro es el primer presidente de Brasil que pierde un intento de ser reelecto desde que la Constitución del país habilitó esa posibilidad hace un cuarto de siglo.

Jair Bolsonaro

Reuters
Una parte del apoyo que obtuvo Lula provino de votantes que querían evitar que Bolsonaro siguiera en el poder.

Esto también se debe en gran medida al alto nivel de rechazo que genera el actual mandatario.

La mitad (50%) de los votantes brasileños decía que evitarían votar de cualquier modo a Bolsonaro, según una encuesta de la empresa Datafolha publicada el sábado.

El índice se mantuvo cercano a ese nivel a lo largo de la campaña, por encima del rechazo también elevado a Lula (46% según la misma encuesta).

“Esta elección en Brasil se volvió un gran referéndum sobre el gobierno de Bolsonaro”, dice Maurício Santoro, un politólogo de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, a BBC Mundo.

Agrega que muchos votantes del ganador el domingo “pueden no ser grandes admiradores de Lula, del Partido de los Trabajadores o de la izquierda”, sino que vieron en él “la única posibilidad de derrotar a Bolsonaro”.

Las críticas al actual presidente de Brasil van mucho más allá de su manejo de la economía o su respuesta a la pandemia.

A lo largo de su gobierno, Bolsonaro fue acusado de alentar la división de su país, asumir actitudes autoritarias y amenazar a otros poderes del Estado.

Y distintos analistas dentro y fuera de Brasil advirtieron que un segundo mandato del actual presidente podía suponer un desafío aún mayor para la democracia del gigante sudamericano.

Magna Inácio, profesora de ciencia política en la Universidad Federal de Minas Gerais, señala que en medio de tantas turbulencias hubo “un sentimiento del elector por el cambio” que colocó en un segundo plano el recuerdo de los escándalos que surgieron en los gobiernos del PT.

“Una conjunción de factores favorecían la candidatura de Lula e hicieron que la cuestión de la corrupción pierda cierta centralidad, deje de ser el factor más importante para los electores y que esas otras cuestiones se vuelvan más relevantes”, dice Inácio a BBC Mundo.

3. La conquista del centro político

Otra clave del triunfo electoral de Lula fue que disputó con éxito el centro político brasileño a lo largo de la campaña.

Para ello, el izquierdista escogió como candidato a vicepresidente a Geraldo Alckmin, un exrival suyo de centro derecha al que derrotó en las elecciones de 2006.

Lula y Alckmin durante a campaña presidencial.

EPA
De cara a las elecciones de este año, Lula se alió electoralmente con su exrival Geraldo Alckmin.

Luego de ganar la primera vuelta del 2 de octubre con 48,4% de los votos, Lula logró para el balotaje el apoyo de los candidatos centristas que habían quedado en el tercera y cuarta posición: Simone Tebet y Ciro Gomes.

También recibió el respaldo del expresidente Fernando Henrique Cardoso, un socialdemócrata de 91 años que fue rival político de Lula en el pasado y es respetado en círculos intelectuales.

Todo esto contribuyó a reducir las inquietudes que la perspectiva de un nuevo gobierno de izquierda en Brasil podía generar en parte de la élite del país y en el mercado financiero, señala Santoro.

“Esta alianza que Lula montó en las elecciones de 2022 es la mayor y más diversa que Brasil tiene desde el movimiento por el retorno de la democracia en los años 1980: están la izquierda, los liberales, parte de la derecha”, dice.

Lula aludió a esto en su primer discurso tras ser electo, al afirmar que la suya “es la victoria de un inmenso movimiento democrático que se formó encima de los partidos políticos, de los intereses personales (y) las ideologías, para que la democracia saliera vencedora”.

En un país tan polarizado y sin mayoría en el Congreso, un desafío clave de Lula será mantener ese respaldo que tuvo en las urnas en el gobierno.


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