Fondo Catastrófico en Salud se reduce y arriesga tratamientos: ONG
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Fondo de Gastos Catastróficos en Salud se reduce y pone en riesgo tratamientos, advierten organizaciones

Las organizaciones señalan que no se debe disponer de todos los recursos del fondo porque se quedarían sin atención las enfermedades de alto costo de pacientes del INSABI, que no cuentan con un esquema de seguridad social. 
Cuartoscuro
20 de septiembre, 2021
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En dos años, por ley, se ha ordenado disponer de hasta 73 mil millones de pesos del FONSABI para financiar al INSABI, la pandemia y otras acciones de salud. Organizaciones señalan que el retiro de dinero preocupa pues estos recursos están destinados a cubrir las enfermedades de alto costo de pacientes del INSABI, que no cuentan con un esquema de seguridad social. 

“Si bien es estratégico movilizar recursos para enfrentar la pandemia, esto no debe hacerse a costa de las y los pacientes del INSABI”, señala un comunicado hecho público este lunes por 26 organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Fundar, Cero Desabasto y Nosotrxs. 

El FONSABI – antes Fondo de Gastos Catastróficos -es una herramienta del INSABI que financia principalmente 66 intervenciones de padecimientos de alto costo como algunos tipos de cáncer, trasplantes, el VIH, malformaciones congénitas y/o adquiridas, entre otros. 

Lee: Fondo de Salud para el Bienestar tuvo en 2019 menos dinero del que le corresponde y reglas deficientes: ASF

Este Fondo se creó en la reforma a la Ley General de Salud (LGS) en 2019 y sustituyó al antiguo Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud, que operó desde 2004. 

La ventaja de que los recursos estén depositados en un fideicomiso es que se pueden ir acumulando para cubrir los gastos en el largo plazo, dice el comunicado, en lugar que año con año estos tengan que regresar a la tesorería de la federación. 

“Preocupa que los recursos del Fondo se han reducido 44% en dos años pasando de 113 mil millones de pesos en 2019 a 64 mil millones de pesos en el segundo trimestre del 2021”, alertan las organizaciones. 

Esta disminución obedece a tres reformas aprobadas en los dos últimos años, que toparon el monto anual que el Fondo puede acumular en 32 mil millones de pesos y permitieron al gobierno disponer del excedente de este monto.

En octubre de 2020 cuando se discutió una de las reformas a la Ley General de Salud, el diputado Iván Pérez Negrón, quien presentó la iniciativa de reforma, argumentó que en el Fondo de Salud había acumulados muchos más recursos (más de 97 mil millones de pesos) de los que se gastan cada año, alrededor de 14 mil millones de pesos.

“Se dijo que se iba a dejar sin tocar en el FONSABI un monto de 32 mil millones de pesos y que el resto se iba a usar para el gasto en salud, el problema -dice Janet Oropeza, integrante de Fundar, una de las organizaciones que firma el comunicado- es que se desconoce cuánto se ha gastado hasta la fecha de ese resto y en que se ha gastado en específico, el único dato que se tiene es que al segundo trimestre de 2021 quedaban 64 mil millones de pesos (el doble de lo que por Ley se estableció dejar).”

Desde su creación en enero de 2020, el INSABI eliminó la afiliación y amplió su cobertura a 68 millones de personas (16 millones más que el Seguro Popular). 

Lee: Insabi, Marina y Birmex asignaron más del 70% de presupuesto para compras a adjudicación directa en 2020

Pero otras organizaciones como el CIEP han calculado que el presupuesto actual del fondo puede ser insuficiente para financiar las 66 intervenciones con la nueva población objetivo.

“El FONSABI cubre 66 padecimientos, pero falta agregar más, hay muchos que todavía no están incluidos y hay umbrales de edad para el acceso, así que esto no debería tratarse de quitarle recursos, sino de ampliar su cobertura”, asegura Oropeza, en entrevista con Animal Político. 

En los últimos dos años el gasto ejercido para financiar enfermedades de alto costo se redujo, dice el comunicado de las organizaciones, de 7 mil 715 millones en 2018 a 5 mil 642 millones de pesos en 2020 (una disminución de 27%). Esto significa que cada vez se realizan menos intervenciones y se dan menos tratamientos para pacientes del INSABI con enfermedades de alto costo cubiertas por el Fondo.

Y agrega que: “desde la llegada de la nueva administración, de acuerdo a datos públicos y algunos generados por la iniciativa Cero Desabasto, las instituciones de salud, incluido el INSABI, han enfrentado problemas en el abasto de medicamentos, que ponen en riesgo la integridad física e incluso la vida de pacientes”. 

Por lo anterior, señala el comunicado, “instamos al poder legislativo a discutir ampliamente las consecuencias de aprobar el artículo décimo cuarto transitorio de dicha iniciativa y buscar obtener recursos para la atención de la pandemia de otros rubros no tan prioritarios”. 

Para 2022, según la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación, se planea disponer nuevamente de recursos del Fondo de Salud para el Bienestar (FONSABI). El artículo décimo cuarto señala que estos se usarán para la adquisición de las vacunas, la atención del COVID-19 y el fortalecimiento de los programas y acciones en materia de salud. 

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‘Una pandemia entre los no vacunados’: cómo EU está perdiendo de nuevo el control del COVID

El incremento de contagios en algunas regiones de EE.UU. se ha triplicado en las últimas semanas, lo que ha puesto en alerta a autoridades y expertos en salud pública.
27 de julio, 2021
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Con menos de la mitad de la población vacunada y los contagios creciendo sin freno, Estados Unidos está “en la dirección equivocada” en la pandemia.

La advertencia viene de Anthony Fauci, el asesor de la Casa Blanca en enfermedades infecciosas, quien prevé un recrudecimiento de los casos de covid-19 en el país si no se toman medidas correctivas.

Y es que Estados Unidos, el país con más muertos en la pandemia, enfrenta un peligroso panorama.

Mientras que en la última semana de junio el país registró unos 92.000 nuevos casos, en los siete días de la semana pasada la cifra superó los 500.000 contagios confirmados.

Y si bien la enfermad ha sido menos letal, con menos de 3.000 fallecidos por semana frente a más de 20.000 hace unos meses, la propagación de la variante delta del virus SARS-CoV-2 está fuera de control en algunos estados.

A esto se suma el estancamiento en las tasas de vacunación, principalmente en estados conservadores del sureste del país.

“Es realmente una pandemia entre los no vacunados”, le dijo Fauci a la cadena CNN el domingo.

El foco del problema: los no vacunados

A principios de esta semana, Vivek Murthy, cirujano general de EE.UU. -cargo que lo acredita como jefe del Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública-, dijo que el 99,5% de las muertes recientes por covid-19 en el país se han dado entre personas no vacunadas.

Anthony Fauci

Reuters
“Es realmente una pandemia entre los no vacunados”, dice el doctor Anthony Fauci.

El doctor Marcus Plescia, director de la Asociación de Funcionarios de Salud Estatales y Territoriales, le explica a la BBC que el problema principal del incremento de contagios se concentra en una región del país.

“Es particularmente grave en probablemente seis o siete estados. Los estados del sureste y algunos estados del Medio Oeste de Estados Unidos”, señala Plescia.

Alabama, Misisipi, Arkansas, Georgia, Tennessee, Oklahoma son estados donde menos del 40% de su población está completamente vacunada (en contraste, en la región del noreste, como Vermont y Massachusetts, la población vacunada supera el 65%).

Además, los gobernadores de los estados con más baja vacunación -mayoritariamente republicanos- han expresado desde el año pasado su escepticismo ante las políticas federales de prevención.

Promotores de la vacunación en Alabama

Getty Images
En Alabama, las autoridades han promovido la vacunación puerta a puerta.

“Es un problema predominantemente entre los no vacunados, que es la razón por la que estamos ahí afuera, prácticamente suplicando a las personas no vacunadas que salgan y se vacunen“, dice.

La vacunación estancada

Las tasas de vacunación en Estados Unidos se han estancado en los meses recientes.

EE.UU. tuvo hasta abril una de las tasas más altas de aplicación diaria de dosis en el mundo, pero desde entonces el ritmo bajó considerablemente.

El país tiene hasta ahora unos 163 millones de personas vacunadas, lo que es un 49% de su población (cerca del 18% de la población del país es menor de 12 años, para quienes no se ha autorizado la vacuna).

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Plescia señala que el país ha empezado a registrar un “leve aumento” en el ritmo de vacunación luego de las últimas noticias que muestran el aumento de casos entre los no vacunados.

“Nos gustaría ver mucho más, pero estamos viendo que comienza una tendencia un poco hacia arriba y escuchamos de la gente que esto ha llamado su atención”, principalmente entre quienes están abiertos a considerar el vacunarse, no tanto entre los que la rechazan, explica.

En su entrevista con CNN, Fauci dijo que los líderes locales en áreas con bajas tasas de vacunación deben hacer más para alentar a las personas a recibir las dosis.

Ahora los gobernadores republicanos de Arkansas y Florida -quienes criticaron los consejos de Fauci en el pasado- han estado promoviendo las vacunas en sus estados.

La propagación de la variante delta

Un problema que acompaña a las bajas tasas de vacunación en algunos estados de EE.UU. ha sido la propagación de la variante delta del virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19.

Al ser más contagiosa que otras, esa variante se ha transmitido más rápidamente entre personas que no han recibido ninguna dosis, según han explicado tanto autoridades como expertos en salud pública.

coronavirus

Getty Images

“Ahí es donde realmente estamos viendo estos aumentos significativos. En otras partes del país donde las tasas de vacunación son más altas, no estamos viendo un gran problema, aunque incluso en esos estados estamos comenzando a verlo. Las cosas se arrastran”, apunta el doctor Plescia.

Estados que no se han quedado tan rezagados en la vacunación, como Florida (48,5%), están entre los que han comenzado a duplicar o hasta triplicar los contagios y hospitalizaciones.

Mientras que al comienzo de la pandemia se sabía que alguien se podía contagiar al estar 15 minutos frente a un portador del virus sin mascarilla, según la epidemióloga Celine Gounder, la variante delta se propaga exponencialmente con más velocidad.

“El equivalente a eso con la variante delta no son 15 minutos, es un segundo“, indica Gounder en un artículo del portal especializado en salud STAT.

Fauci dijo que las autoridades sanitarias están evaluando si las personas vulnerables al virus deben recibir una dosis de refuerzo adicional.

El desuso de mascarillas

A diferencia del año pasado, este verano boreal los estadounidenses han vuelto a salir de vacaciones, asistir a conciertos y eventos deportivos, o comer en restaurantes llenos sin el uso de mascarillas ni mucha distancia social.

El levantamiento de esas recomendaciones avanzó rápidamente a partir del 13 de mayo pasado, cuando el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que aquellos completamente vacunados podían volver a hacer su vida normal sin el uso de la mascarilla.

Joe Biden quitándose la mascarilla

Getty Images
Joe Biden dijo: “Es un gran día para Estados Unidos” al anunciar en mayo el fin de la política de mascarillas para los vacunados.

Pero a medida que la pandemia ha resurgido, las autoridades se han comenzado a preguntar si es necesario volver a la política anterior.

“Estamos viendo eso en Los Ángeles. Estamos viendo eso en Chicago. Estamos viendo eso en Nueva Orleans”, le dijo Fauci a CNN. “Los funcionarios allí, muchos de ellos, dicen que incluso si estás vacunado es prudente usar una máscara en el interior”.

Plescia, por su parte, considera que la vacuna es la solución por encima de las mascarillas.

“Hasta donde sabemos por la ciencia, esa es una política sólida. Me refiero a personas que están completamente vacunadas, porque tenemos muy buenas vacunas. Son muy, muy efectivas, afortunadamente”, le explica a la BBC.

“Incluso en esos casos , es poco probable que esas personas se enfermen gravemente o terminen en el hospital o terminen muriendo”, añade.

Bañistas en Miami Beach

Getty Images
Las playas de Miami se han visto abarrotadas, con gente que ya no sigue las recomendaciones contra la covid-19.

Fauci dijo que participó en discusiones sobre una nueva política sobre el uso de mascarillas emitida por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., pero aún no hay una decisión tomada.

La vacuna, ¿obligatoria?

Tanto autoridades públicas como asociaciones han comenzado a debatir si la vacunación debería ser un requisito para trabajadores de ciertas áreas esenciales.

En un comunicado conjunto, decenas de asociaciones médicas se pronunciaron el domingo a favor de la inoculación de los empleados sanitarios como requisito para trabajar en hospitales.

“La vacunación es la forma principal de dejar atrás la pandemia y evitar el regreso de estrictas medidas de salud pública”, dicen en su carta las 60 asociaciones firmantes.

Autoridades locales desde Nueva York hasta California también lo han planteado.

Y este lunes el Departamento de Asuntos de Veteranos se convirtió en la primera agencia federal en emitir como requisito de trabajo a sus empleados -que incluye personal sanitario- la vacuna contra la covid-19.

Una vacuna contra la covid-19

Reuters
Una vacuna ofrece protección dos semanas después de haber sido aplicada la segunda dosis (o la primera, si es de dosis única).

Aunque la Casa Blanca ha descartado imponer la vacunación obligatoria para los empleados públicos, ha dejado abierta la posibilidad de que las empresas lo hagan.

“Ciertamente apoyamos estas acciones de estas asociaciones de hospitales”, dijo el lunes la portavoz Jen Psaki.

Y la opinión pública está dividida: según una encuesta del sitio Politico y la Universidad de Harvard publicada este mes, un 66% apoya que los empleados sanitarios deban estar vacunados para trabajar.

En cambio, se mostraban divididos casi en partes iguales sobre si se debe exigir a otros trabajadores que lo hagan.


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